Cojos y negros
23.07.07 @ 12:37:28. Archivado en el barco del arroz
Me contaba, en una entrevista reciente, José Guerrero "Yuyu" lo difícil que se está poniendo hacer humor hoy en día. No por la falta de motivos para el chiste -cualquier pleno autonómico o del Congreso ofrece buenos materiales para elaborar una ración de descogonetol- sino por la dictadura encubierta de lo políticamente correcto.Como a Yuyu siempre le consideré uno de esos artistas que se toman el humor muy en serio, reflexioné sobre el comentario y no me queda más que darle la razón.
Porque ahí va otra frase del genial chirigotero gaditano: "¿no es más insultante la palabra minusválido que la palabra cojo? ¿Es que alguien, por tener una cojera, vale menos que el resto?". Cierto, maestro. Se está poniendo difícil esto de hablar y escribir.
Y el caso es que vericuetos no le faltan a nuestro idioma para poder expresarnos sin insultar. Pero ahora resulta que el negro no es negro, sino de color. Yo también soy de color. Porque, al menos en los tiempos de la EGB, el blanco era un color. Se demonizó el término subnormal, por considerarse ofensivo. Pero se cambió por otro más guay: retrasado mental. ¿Me quieren explicar ahora cual de las dos denominaciones ofende más? ¿La que especifica que una persona, efectivamente, está algo por debajo de la media o la que le llama a las claras retrasado?.
Por no hablar de los inmigrantes o menores. Si uno cuenta una anécdota de inmigrantes, es un racista. Y si se le ocurre escribir o contar un chiste de mujeres, el gremio de mujeres topeguays, megachachis e hiperliberadas -generalmente sin mucha ocupación en la vida más allá que la de presumir de ser mujer- no tardará mucho tiempo en tildarle de hombre de las cavernas. Si a usted se le ocurre criticar que por narices, en una economía de mercado y sociedad liberal, mujeres y hombres tengan que estar parejos en número, prepárese a sufrir insultos y persecuciones. Y ya no hablemos de chistes de vascos, catalanes, gallegos o andaluces, que pueden herir la sensibilidad del personal.
No digo con esto que no se guarden las normas mínimas de respeto, pero si al menos que nos detengamos a pensar en si las formas son más importantes que el fondo.
Cristina Losada lo comentaba recientemente en su blog: el mismo día en que la madre de Sandra Palo, mujer y deficiente psíquica brutalmente violada hasta la muerte, se desgañitaba pidiendo justicia para los asesinos de su hija, el "comando Bardem" se concentraba en una céntrica plaza madrileña. ¿Solidaridad con una madre que perdió a su hija de forma tan cruel y depravada?. No. Un homenaje a la osa, porque al parecer un puñado de iluminados/as ha invertido ahora buena parte de su tiempo en averiguar el verdadero sexo del acompañante del madroño, una cuestión de ámbito estatal y cuyo esclarecimiento ha motivado reuniones del Gobierno estadounidense, el Consejo de Seguridad de la ONU, la junta directiva del Atlético de Madrid y hasta el Pacto de Varsovia, renacido tras este importante alumbramiento intelectual que cambiará la vida de generaciones enteras. País.
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Juan José Coronado
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