Muerte de un poeta
24.12.06 @ 20:55:54. Archivado en el barco del arroz
Como todos los hombres de versos nacidos junto al rumor de olas, posiblemente a estas horas su voz repose al nivel del mar. Porque Luis López Anglada ha muerto en tierra. Ha muerto en el Madrid donde vivió durante buena parte de su existencia, en el Madrid donde se codeó con la flor y nata de la poesía nacional.
Me recuerda alguien que lo conoció en el Madrid de los setenta sus modos hospitalarios, y me cuenta algo que es prácticamente desconocido por quienes nos habíamos acercado alguna vez al poeta o su obra: su papel en plena guerra civil para conmutar la pena de muerte a Miguel Hernández.
Escucho algunas de sus canciones, leo alguno de sus poemas. Hoy, Ceuta es más que nunca una andaluza niñería, cristianada con la sal del Estrecho marinera. Hoy llora, entre la arena y la muralla, como una niña que bajó a la playa y se le fue a la madre de la mano.
Su poeta se ha ido, a la longeva edad de 87 años. Premio Nacional de Poesía en 1962, su pluma supo hacer grande como pocos cosas sencillas. Supo elevar a la categoría de poema recuerdos de un Casino Militar, de un Foso o de la muerte de Agustina de Aragón en tierras ceutíes.
Don Luis, ese abuelo entrañable al que tuve la suerte de conocer hace casi diez años se va. Se va en un anonimato al que parecen condenados en vida los grandes poetas. Se va en estos años de poesía casi sórdida, se va en momentos en que a su tierra no le canta casi nadie. Se va sin tener una calle con su nombre, aunque conociendo al género humano posiblemente sea ahora cuando se haga. Hoy, poeta, como diría uno de tus versos Ceuta te llora y ,por la orilla en que amaste, ahora toda la sal del mar te está llorando. Voy a subir al faro para verte.
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Juan José Coronado
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