(PD/Agencias).- De Michael Jeffrey a Jeffrey Michael. El mayor de los tres hijos del mítico jugador de los Bulls, de 18 años, pretende incorporarse la próxima temporada al equipo de la Universidad de Illinois.
Con el número 32 en la camiseta, los dígitos invertidos del dorsal del hexacampeón de la NBA, Jeffrey ha jugado tres temporadas de base en el equipo de la Academia de Loyola, en la ciudad de Wilmette. Exactamente lo mismo que su padre, que se hizo un nombre en la misma Liga Católica.
Y la cábala no termina en el dorsal, sino que se amplía en el nombre: Jeffrey Michael Jordan frente a Michael Jeffrey Jordan. Por una curiosa coincidencia, Jeffrey anotó 23 puntos en su primer partido en la Academia de Loyola. El mismo número que acompañó al mejor baloncestista de la historia durante la mayoría de su carrera.
El chaval parece tener las cosas claras, aunque es consciente de que Illinois, una universidad que ha alcanzado cinco Final Four (1949, 1951, 1952, 1989 y 2005) pero donde tiene especial predicamento el fútbol, no presume del caché de North Carolina, el equipazo donde maravilló su padre.
"Quiero llegar pronto al baloncesto universitario. El cuerpo técnico de Illinois, dirigido por Bruce Weber, y sus jugadores harán que mi estancia allí sea lo más confortable posible". Son palabras de Jeffrey tras visitar el campus de Illinois con su madre, Juanita Vanoy, de la que recientemente se ha sabido que percibirá 150 millones de dólares del divorcio más caro de la historia, según Forbes.
Según los planes del joven Jeffrey, durante su etapa universitaria renunciará a la formación académica, aunque tendrá que cargar contra la alargada sombra de su padre. "Muchos niños me preguntan si soy el protagonista de 'Space Jam' (la película que protagonizó su padre) o si vivo en una gran mansión". Algunos de sus compañeros añaden que muchos rivales se mueren por hacer un mate en su cara sólo por llevar en la camiseta el mítico apellido.
Para él, con su 1,88 de altura (10 centímetros menos que MJ) machacar el aro parece una tarea más complicada. Algunos ojeadores han aprovechado esta merma física para señalar a Marcus, su hermano de 16 años y 1,94 de altura, como el verdadero sucesor de Su Majestad del Aire.
Estas especulaciones no preocupan a Jeffrey, que presume de una idílica relación paterno-filial. Al parecer, el chaval no tiene reparos en refutar a su padre, copropietario de los Charlotte Bobcats, en los temas de actualidad de la NBA, o en recordarle aquella última canasta en el Delta Center de Utah.
Sin embargo, frente a una canasta las cosas se complican y como reconoce el retoño, hasta fechas recientes "sólo" ha sido capaz de ganarle "un uno contra uno". "Ahora se está haciendo mayor, así que espero aumentar este número", confiesa lleno de modestia.
Sábado, 10 de enero
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