
Europa también debe sumarse a la llama del cambio que ha prendido en el mundo con el inicio del año. No es fácil.
La antorcha, ha de ir pasando de mano para que podamos modificar las equivocadas formas de hacer imperantes hasta ahora también en Europa, el modelo ha fracasado, no dejemos que nos sigan engañando los que se niegan a reconocer los nuevos tiempos. Nada ha de ser fácil, pero habrá respuesta definitivamente si somos muchos los que empujamos para hacerlo posible. Será difícil, sin ninguna duda
No debe apagarse la ilusión del radical cambio que la sociedad de EEUU de América ha iniciado para el mundo.
...Juntos llegamos a la meta, juntos le demostramos al país -y al resto del mundo- que el cambio es posible... (Barck Hussein Obama, 4 de noviembre de 2008)
La derecha lidera Europa, pero el modelo político de la Unión Europea, engloba en una misma familia a grupos ideológicos muy distantes, algunos incluso contrarios de plano a las libertades.
El debate sobre el posicionamiento ante Europa, es muy poco flexible, es así precisamente porque no ha habido una cultura europea real, a lo largo de muchos años.
Evidentemente se ha estado dejando para un tiempo mejor la participación de los políticos de los estados miembros de la Unión Europea, en el día a día, teniendo en cuenta las cuestiones de la Unión de una manera más directa. Es tanto así, como decir que aquí, entre nosotros, los españoles hacemos política territorial, se legisla y se discuten las cuestiones más cercanas en las Asambleas Legislativas de las Comunidades Autónomas, pero sin dejar de mirar a la política del ámbito general del Estado. La ciudadanía se ha acostumbrado a discernir con acierto los puntos de vista, desde la óptica del Estado o de la de su Comunidad.
En esa misma línea, nos ha faltado, hasta ahora, un hábito por el cual estemos atentos también cotidianamente, los de a pie, a la política, las decisiones y la normativa que emana de la Unión Europea, porque somos europeos y esas normas nos afectan.
Debemos conocer que, las normas que se dictan en los órganos de decisión de la Unión Europea, son de aplicación a nuestra vida diaria, por ello se hace necesario que hagamos uso de nuestra opinión, que pongamos en dichos órganos a quienes deben representar nuestros intereses, quienes habrán de tomar los remos para navegar en la difícil travesía del ilusionante cambio que se ha iniciado hace escasos meses en la mayor potencia del mundo, con ánimo e intencionalidad de contagiar a todos.
Los partidos más representativos en España presentan modelos contrapuestos sobre las libertades.
Jaime Mayor Oreja se centra en los valores, insiste en que los progresistas llaman derecho a lo que es un mal; reivindica la confianza, interpreta el pasado como empleo y el futuro como paro.
Juan Fernando Lopez Aguilar, dice ver oportunidades donde los conservadores ven dificultades, pide ser más fuertes en Europa, defiende la igualdad, la diversidad, trabajar juntos con una voz común.
Mientras tanto, los ciudadanos debemos saber como nos afecta esa distinta manera de ver las cosas en nuestra forma de vivir. Conocer que mayorías son necesarias en las cámaras europeas, acordes a nuestro modelo de convivencia.
¿Qué entienden los ciudadanos cuando se habla de la jornada de 65 horas?, ¿qué otras cuestiones flotan tras ese concepto de jornada laboral?.
Lo cierto, es que a punto ha estado Europa de legislar sobre un nuevo modelo de relaciones laborales que permitiría la posibilidad legal del "open out", pactos individuales, más allá de la jornada laboral máxima actualmente establecida en la Unión Europea de las 48 horas semanales. Una decisión de ese tipo supone mucho más que un cambio de duración del tiempo de trabajo, justo en tiempos que se estaban debatiendo reducciones tendentes hacia las 35 horas, aparece a modo de choque la oportunidad, que han visto los profesionales de la usura, para sumarse a la idea de una flexibilización del límite máximo de jornada llevándola al tope de la 65 semanales, en manos de la decisión individual de las partes. Un verdadero puntapié a los derechos colectivos.
La historia nos ha demostrado, a todos, que la reducción del tiempo de trabajo además de bienestar ha traído riqueza. Los trabajadores en el tiempo restante son consumidores. Puntos de vista y opiniones de contrario los hay sin duda, por ello, no debemos los ciudadanos descuidar ni este, ni ningún otro tema, sobre nuestros derechos más elementales. Votar a Europa es muy serio.
Salvo mejor parecer
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La seguridad de las personas, de los trabajadores, de la economía, del mundo. Las nuevas generaciones como objetivo, con la vista puesta en la juventud, sin fronteras, sin imposiciones. La libertad en la vida de los ciudadanos frente al control abusivo de los derechos de las personas. La igualdad, sin reparos, haciendo un mundo más humano, con mejores derechos. La lucha contra el hambre, partiendo de la solidaridad auténtica. Los trabajadores y pensionistas no pueden pagar la crisis.
No valen las recetas que son el origen y el motivo de la propia crisis, nuestra apuesta es el futuro con los pies en la realidad presente,con soluciones, abriendo la mano a las ayudas del de enfrente. Pidió el voto para construir una Europa ideal.
Responsabilidad frente a la ficción. La realidad del pasado mejor que el futuro que no llega, la experiencia de formar parte del actual Parlamento Europeo. El humanismo en la política, con humildad. La familia de siempre, el respeto por la tradición familiar. Los valores, recuperación de los principios que han estado ahí siempre. Las personas, respeto por la vida humana. Podemos salir de la crisis, lo hemos hecho antes.
Esperanza y cambio, afianzar los valores de la sociedad, más España, más nación, evitar las acciones de las minorías nacionalistas. Pidió el voto para la credibilidad.
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El tándem no se limita a votar Zapatero o Rajoy, aquí se suben otros a empujar de los pedales.
Hemos estado confusos, las circunstancias nos hicieron ver luz en donde tan sólo hay humo. Mentiras, presiones, exigencias democráticas al gobierno, frente a prácticas sucias, desigualdad y engaño en su ámbito interno.
Ver a un partido político cerrando, absurdamente, filas en torno a ciertos personajes que están imputados, al tiempo que se desentienden de otros de sus militantes con menor responsabilidad, resulta frustrante. Asistir al ensalzamiento de un imputado como arma defensiva, en lugar de esperar a que decidan los tribunales, es temerario.
Tras el fracaso del modelo capitalista al uso, hace falta un giro en las maneras, una nueva forma de ver la vida desde Europa, rodeados de muchas culturas y de distintas formas de ver las cosas.
Aznar, en su ánimo de despreciar todo lo presente, es traicionado por sus propias palabras; viene ahora a reconocer que su falta de humildad no le dejó ver la que irradiaba Felipe González, asume que se hicieron las cosas muy bien durante 30 años. José María Aznar dio la espalda a la Unión Europea, su pretensión de aparecer como algo necesario para el pensamiento político, resulta sea todo lo contrario, no ha dejado que fueran las circunstancias las que le dieran un papel concreto, con lo que se ha convertido más en una pieza anticuada, encasillada en un modelo trizado, encabezado por Bush, incluso más propia de revista del corazón que de la intelectualidad política que ansía ocupar. La sombra del ex-presidente, es la imagen del Partido Popular, representativa del modelo en crisis.
Felipe González, es un hombre europeo integrante de los quehaceres de la Unión Europea. Lo que realmente nos hace falta ahora, es la grandeza de la discusión interna, la crítica constructiva dentro de la propia organización, donde no es necesario medir siempre las palabras para que coincidan con las del partido, donde la disciplina emana de los ideales y del sentimiento, de la visión conjunta de solucionar problemas globales, sin desigualdades.
¿Qué pueden ofrecernos quienes ejercen la desigualdad en sus propias filas?
Europa deberá afrontar un cambio radical hacia los tiempos de la solidaridad real, tiempos en los que no tienen cabida avaros y usureros.
El electorado español ha de ser consciente de que en las instituciones europeas se deciden muchas de las cuestiones que afectan a nuestra vida diaria, desde las normas de alimentación, hasta las pautas para el establecimiento de la jornada laboral. Los españoles habremos de ser conscientes de a quienes votamos como representantes en el Parlamento europeo, en las instituciones que serán interlocutoras de nuestros intereses ante el mundo.
Está bien echar del gobierno a quién ha hecho una labor funesta, pero hay que pensar muy bien cuantas manos queremos que se levanten para defender nuestros criterios cuando se someta a votación una directiva o una decisión que afecta a la vida propia y de los nuestros.
Para muestra miren todos a Galicia, vean como la derecha en escasos días, en plena luna de miel, ha instalado la desilusión, el desencanto que hace mucha mella en la ciudadanía cuando se siente objeto del engaño y la mentira. Basta una sola acción.
Europa es el presente,¡no volverá el pasado!
Salvo mejor parecer
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El Ministro de Fomento, que tiene una alta responsabilidad política, también en el PSOE, ahora que llega la hora de pedir el voto para ocupar escaños en el Parlamento Europeo, previamente debería de dar cuenta de los incumplimientos reiterados, ahora confirmados y constatados, de Correos y Telégrafos, dado que la Ley es clara cuando dice que respecto de las sociedades mercantiles estatales será responsable funcional y de eficacia el Ministerio de tutela.
Recordemos que Europa ha dado un mandato expreso, concretamente a este sector en fase de liberalización, exigiéndole un escrupuloso cumplimiento de la normativa laboral, de Seguridad Social y de salud laboral. Debemos ser limpios y transparentes en Europa.
Dado que últimamente se está produciendo un acercamiento ciertamente interesante de algunos inspectores de trabajo y Seguridad Social, personas que individualmente están demostrando una profesionalidad encomiable, en la búsqueda de una buena actuación a la complicada situación que supone, dilucidar con claridad cual debe ser el proceder ante los continuados y descarados incumplimientos, en materia de prevención de riesgos laborales y salud laboral, por parte de una sociedad mercantil estatal, amparada en una supuesta situación especial de privilegio, que realmente no existe. Es llegado el momento de hablar.
Trataremos de traer aquí, alguna reflexión que podría ayudar a tener un punto de vista más próximo a lo que el legislador ha puesto a nuestro alcance al respecto, de lo cual parece ser que no se ha tenido mucho interés, hasta ahora en España, no así en Europa.
No debemos olvidar la existencia de una fiscalía especializada en materia de delitos contra la salud laboral, que también deberá estar informada.
Pues bien, desde la constitución de la sociedad estatal Correos y Telégrafos, S.A., cuya liberalización plena estaba prevista para antes de lo que finalmente está resultando, los problemas en esta materia no han dejado de sucederse, con un resultado fatal para los derechos de sus empleados, abocados a sufrir un permanente abuso de poder por parte de una empresa que simula ser una Administración Pública, al tiempo que los órganos encargados del control de tales incumplimientos han tenido que pasar por fases duras, hasta llegar a la actual situación en la que, hartos ellos también, de la infundada actitud de imperio por parte de quien no es otra cosa que una empresa sociedad anónima, sin privilegio legal alguno, y consecuentemente vienen poniendo las cosas en orden, con requerimientos y multas muy fuertes.
Debemos destacar que además de las múltiples constataciones derivadas de la Inspección de Trabajo, al respecto, es muy grave leer en un informe de la autoridad gubernativa afirmando que los servicios médicos no tienen licencia para actuar o que, no existen documentos en la historia clínico-laboral o que, no se ha hecho durante años una evaluación y vigilancia de la salud de trabajadores de quienes se conocía la existencia de una patología adquirida en el trabajo. Consta por escrito, reconocido por los propios responsables, son manifestaciones suyas.
Hablamos de daños causados a personas que siguen en activo.
Esto justifica la actuación del nuevo Ministro, para dar ejemplo y estar a la altura de Europa. ¿Qué otra cosa tiene que suceder para que se actúe?
Por decirlo así la Ley, dentro del sector público empresarial, las sociedades mercantiles estatales, se rigen por el ordenamiento jurídico privado.
En materia de prevención de riesgos, es la Inspección de Trabajo y Seguridad Social,la competente plena igual que ante cualquier otra empresa, para enderezar el fatal comportamiento de esta sociedad mercantil tutelada por el Ministerio de Fomento, mal avenida con la normativa y ello es así conforme al Reglamento de actuación de la Inspección ante el propio sector público, el cual en su artículo 2, dice:
1. El presente Real Decreto será de aplicación a los órganos centrales y órganos territoriales de la Administración General del Estado, así como a sus Organismos autónomos y otros entes dependientes de aquélla, y afectará a todo el personal empleado en los distintos centros, dependencias o lugares de trabajo de los mismos, con independencia de que la relación que se mantenga sea de naturaleza laboral, estatutaria o funcionarial.
2. No obstante lo anterior, a las entidades públicas empresariales no les será de aplicación el presente reglamento, quedando, en consecuencia, excluidas de este procedimiento y sometidas al régimen ordinario derivado de la plena aplicación del Real Decreto legislativo 5/2000, de 4 de agosto, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Infracciones y Sanciones de Orden Social.
Es como decíamos, hora de dar cuentas por parte del Ministro de tutela y, debe actuar la fiscalía por haber indicios de delito en materia de prevención de riesgos; es hora también, de poner en conocimiento de Europa que, en esta materia la empresa incumple el expreso mandato de escrupuloso cumplimiento de la normativa laboral, de Seguridad Social y de salud y prevención de riesgos laborales, ¿no?
Salvo mejor parecer.
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