Sales a dar una vuelta y lo percibes cuando casualmente encuentras a alguien, que te cae bien, pero a quien hace mucho que no veías y que, decidis iros a un café y charlar un rato. Aquello se convierte en una larga conversación llena de atropellos al principio, intentando comunicarlo todo, tratando de resumir en un instante un montón de cosas. Mas tarde, ya relajados comprendéis ambos que todo requiere un orden mínimo y que, se hace necesario quedar alguna que otra vez más. Los dos os despedis comprendiendo que hay un sinfín de huecos en la vida diaria sin cubrir, que quizás la clave del bienestar más profundo esté en no dejar esos pequeños agujeros a la intemperie.
Ahora con la primavera tierna y los hábitos descontrolados tras el cruel invierno que hemos vivido, estamos todos deseando salir a merendar al campo con algunos amigos y conseguir durante la velada, estar todos callados escuchando lo que nos quieren decir las plantas y el río.
Sacar de la mente, el comportamiento indecente de los pobres de espíritu, de esos que viven solamente pendientes de como hacer daño a los que no les han hecho nada, es algo recomendable para estar bien pero, ¡ojo!, es del todo necesario que, una vez se ha enfriado el ambiente, retomemos el asunto y pongamos las cosas en su sitio.
Nadie, absolutamente nadie, que se dedique a causar daño, debe quedar impune.
Todos, absolutamente todos, los que quieran un mundo más justo, habrán de poner su granito de arena y, así conseguir erradicar de indeseables, poco a poco, rincón a rincón, cada uno en su propio espacio y en conjunto, el planeta. Para ello, no dudemos en contar las fechorías de rufianes, sucios y sucias que a diario, exteriorizan sus bajezas molestando, retorciendo las cosas, mal haciendo.
¡Superémoslos!, sin miedo
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez