Da la sensación de que los consumidores están avalando las políticas reactivas del Gobierno -Zapatero- frente a la crisis. Parecen no servir de nada la insinuaciones mentirosas, irresponsables e insolidarias de quienes están quedando muy mal ante su propio electorado, ya sea este político, empresarial o financiero.
Son muchos los empresarios que empiezan a ver cierta claridad y sobretodo responsabilidad de Zapatero ante la crisis, están siendo testigos los ciudadanos del comportamiento leal de los sindicatos, inmersos todos en una situación de contención, a brazos remangados, haciendo Estado.
Elena Salgado juega limpio, con eficiencia, reparte calma haciendo oídos
sordos a las incongruencias del máximo representante de la oposición, quién esgrime argumentos simplones, haciendo hincapié en las previsiones, anunciadas en su día, por la Vicepresidenta segunda del Gobierno, que nos anticipó que posiblemente, dada la coyuntura de España, fueramos los últimos en salir de la crisis, pero no por ello, debemos ser pesimistas.
¿Qué nos van a decir los impasivos, cuando se haya sofocado el incendio?.
Pueda que sea este otro buen momento para renovaciones. Cada vez son más las voces que piden un cambio de modelo productivo.
Salvo mejor parecer
He visto a una mujer ofertando a su marido, para dejarlo colocadito, decía ella, y a otra a modo de maipiola buscando posibles candidatas, ...porque al presentarle a gente entra, vaya si entra, añadía la alcagüeta. Que si ésta le va bien, pero claro con el carácter suyo. A mi más bien me hubiera gustado te lo quedases tú, vino en decir la principal a la cómplice en todo este entuerto. Claro, ya... pero es que yo soy tu amiga y además hay unos detalles que... bueno que no...
¡Todo esto en el tránsito del sábado al domingo!, madrugada bruja.
Son los tiempos, hace unos días, un hombre nos llamó la atención a los que transitábamos por la acera en sentido contrario al suyo, al verle venir con unas cajas en la mano quejándose en voz alta: "cotilla, es una cotilla, no hace más que hablar, yo me voy, lleva media hora cascando y no lo deja..." cabreo el que llevaba el individuo. Al seguir andando pudimos comprobar que la susodicha señora, estaba enfrascada con otra. ¡de tal manera!, que ni se acordaba de estar casada con aquel pobre memo que iba jurando en arameo acera abajo. A saber a quién le estaba tocando la trisca, pues al desafortunado o desafortunada le estaban quitando la piel a tiras, las dos joyitas.
Lo de la promoción del esposo, estaba auténtica, la expresión de la esposa era la propia de una vendedora cualificada, haciendo arrugas en la frente al menguar los ojos, realzando sus virtudes y valores. ¿Y la otra? ...No, si es muy buen chico y hay por ahí una que le va bien y que muestra cierto interés, pero él anda muy obcecado y no se fija en ninguna, todo muy bien pero... llega un momento que nada, no hay forma de entrarle. Tengo una bruja encima de un mueble con un grano en la nariz, la cual cuando tiene pilas, al menor movimiento emite una risa brujesca la mar de simpática; pero estas dos ¡líbreme Dios!. Mis ojos no daban crédito a lo que estaba viendo, pero lo que oían mis oídos difícilmente podré olvidarlo. Así, como lo cuento, estaban colocando al incauto. No sé como llamarlas, en Galicia cabría decirles "lurpias" o "lerchas".
¡Hay que ver para creer!
La tarde estaba muy bonita pero poco antes del crepúsculo, se levantó un viento incómodo, las ramas de los árboles se zarandeaban y el fresquito otoñal invitaba a retirarse, así lo hicieron. Hay que ver como pasa el tiempo cuando habla de trabajo, ella se expresa de tal manera que en un rato se resume lo que llevaría un día entero asimilar, ¡es realmente buena!
Lleva muy mal la retirada, quizás hubiera sido mejor hacerlo de forma escalonada, así lo habían hablado, pero las cosas han tenido que ser así, porque lo manda doña mandona y, ¡a callar!, porque tiene razón, ¡sólo faltaría!... De pronto se entera de que las cosas desde ahora son de otra manera, ni consulta previa, ni perico de los palotes. Así, desde hoy cuando verla quieras, esperas... La única conclusión aprovechable, es la de no volver, de lo contrario después más habrá de doler... Cada uno en su casita, no se puede jugar con esta cosita, la del corazón, quiero decir... Si no eres serio, porque no lo eres. Si lo eres, no convienes. Nada, ¡mejor en casa!, con la bruja, que no tiene pilas, esa será desde ahora el único amor de su vida... Verdaderamente, difícil va a ser que, después de este meneíto, pueda apetecer otro amorcito... ¡Habrá sido la luna traicionera!, pero éste si que ha llegado, ¡vaya si ha llegado!... Esta la última, pues otra de ninguna manera.
Llegó el otoño y, en un tris tras, llegará el invierno.
Habitar un libro al lado de un buena taza de té, va a ser un buen remedio para los deliciosos atardeceres que puedan quedar libres a partir de este recién estrenado otoño. Faltará la ceremonia de la pipa, habrá que ver si el especialista permite una que otra, ya que, si las cosas no tienen remedio podría hacerse un pacto para llevarlo con cierto nivel, ¿no?... Bueno, de cualquier forma después de una intensa sesión informativa sobre los expedientes, bajo los árboles o, como de costumbre cuando llueve, en el viejo, secreto y destartalado café, con mesitas de mármol, interrumpidos por el infernal ruido de la máquina a vapor, -que más parece la primera locomotora que circuló de Vigo a Ourense- claro que la del tren, está expuesta en el barrio del Puente en la ciudad de las burgas, sino bien podría ser la antigua cafetera del viejo local. Ahora bien, hace un espléndido café ¡ciertamente!... Después de la intensiva sesión, en las tardes de lluvia, el descanso ese día está asegurado. Hoy también.
Y los viernes, esos deliciosos días que suman el quinto, ponerse guapo y salir a tomarse la botellita de vino, jamón serrano, queso de cabra y pan de pueblo muy crujiente, ¡uuummm!... ¡Vivir, que rico es vivir!, cuando se vive bien ¡claro!... Pero nada hay como una taza de té, en el viejo café.
Daubo ha ambulado mucho y de muchas maneras, siendo muy pobre y menos pobre. Desde muy joven se dedicó a la búsqueda de no se sabe qué, cambió de ritmo asiduamente y sufrió las consecuencias de no estar nunca en lugar fijo. Nunca disfrutó plenamente de nada... Ansía compañía, amistad, conversación, entrega. Pretende ahora, quizás tarde, afianzarse a algo o alguien que merezca la pena pero, ¿existe realmente cosa, entidad o persona?.
En cierta ocasión observó como una pareja de ancianos se acariciaban sentados en un banco del parque, el hombre era muy elegante, vestía traje gris, camisa azul claro y una corbata de rayas negras y grises, los zapatos eran negros, y sobre su rodilla derecha había posado su sombrero que hacía juego con el traje. Ella vestía de negro, parecía viuda, llevaba su pelo blanco recogido, muy bien peinado, sus zapatos de tacón mediano y medias de cristal. Sus manos arrugadas, delataban haber pasado casi una vida mojadas. Él pasaba su mano derecha por la cara pálida y fina de la mujer, con un tierno movimiento que terminaba en su barbilla, con su mano izquierda cogía la derecha de ella quién, a su vez, con su mano izquierda hacía lo propio en la mejilla derecha del caballero. La escena era muy tierna y Daubo supo que aquellas dos personas se amaban y vivían aquel momento plenamente, ambos habían encontrado a alguien que merecía la pena.
Otra vez conoció a una mujer que quiso pasar sus últimos días, en un lugar tranquilo, sufría una enfermedad terminal y en la unidad de paliativos habían dado el consentimiento para que fuera atendida en una pequeña residencia, cuyo ambiente era como de familia y, en la que Daubo participaba. El aspecto de aquella mujer, de unos sesenta años, era muy delicado pero se veía que había tenido por costumbre dedicar tiempo a arreglarse y conservaba altivez, compostura y modales. Tenía ojos de enferma y su rostro blanquecino. Hablaba con voz cansada y se movía con cierta dificultad. Pasado cierto tiempo, los impedimentos para andar y conversar eran mayores, no obstante era apasionante sentarse después de la cena en el salón a charlar con ella, que sabía de la escasez de su tiempo y tenía mucha fuerza interior, era culta y hablaba tranquilamente de su propio estado asumiendo su situación con calma y resignación. Al final de su vida, se expresaba con gestos, lo físico había dejado de existir totalmente e imperaba su conciencia, su fuerte espíritu y su grandeza. Con una mirada de paz y calma se despidió y Daubo supo que aquella mujer había vivido serenamente, comprobó que cuando dejó de disponer del cuerpo se afianzó en la mente y se volvió espíritu, recordó las conversaciones del salón cuando ella le decía que el campo, los monumentos, las flores, el agua, la luz, los olores, la belleza, la amistad, los buenos y los malos momentos, la felicidad y cuantas otras muchas sensaciones y emociones, habitan en la memoria y son la fuente de la vida cuando se necesitan. A Daubo le vino a su recuerdo, la importancia que daba la mujer a no perder las oportunidades de la vida, porque renunciar a lo que la vida te ofrece, no hacer caso de lo que merece la pena, es renunciar a uno mismo, a nuestra propia existencia, la cual por mucho que dure, siempre es muy poco.
El fax y el buzón de correo han emitido trabajo... El tiempo se vuelve otoñal... La rama ha tomado forma... Habrá que ir sacando ropa de invierno. Y, empezar a poner en la conciencia el programa de otoño para seguir viviendo, aprovechando lo que la vida nos trae. ¡El tiempo es poco, muy poco!
Abel Caballero paso a paso,va tejiendo un nuevo espacio, la gente ve a su Alcalde por sus calles cada día.
En la ciudad de Vigo, empieza a pensarse que la ex-alcaldesa no tiene tanto interés por los ciudadanos. Ven con desilusión muchos como Doña Corina Porro es capaz de renunciar a cuaquier cosa que no venga de sus propias filas, incluso aunque suponga dañar los intereses de los vigueses, de quienes en definitiva llevan muchos años buscando la imagen formal que les represente y que les dirija a buen puerto, al margen de las siglas políticas.
Deshacer por diferenciarse políticamente, no es estar a la altura.
Nuñez Feijoo acaba de demostrar a los gallegos que la educación, cuestión de primerísimo orden en cualquier sociedad, es para el PP de Galicia, para el Presidente de todos algo que se utiliza también para marcar diferencias, al margen de sus inocentes destinatarios. Mientras, en la cuna del capitalismo mundial, un Presidente lucha por la universalización de la sanidad, intenta hacer llegar a los niños la necesidad de formarse, se encara a la avaricia y al egoísmo de quienes no tienen fondo, de los que quieren tenerlo todo.
La ciudad de Vigo, se está acostumbrando a ver a un Alcalde que atiende a sus obligaciones rectamente, todos los días, que se pasea las obras, que quiere ver en directo los problemas, que acepta y encaja con paciencia las críticas también desde esta página, el Alcalde no refleja cambio en su mirada, al ser insultado con desaire públicamente por quienes han tenido la desgracia de no asistir en condiciones a la escuela, víctimas de actuaciones deshumanizadas de políticos, aún hoy al uso, que no han sabido dejar plantado el germen de un derecho universal, la educación.
¿Para cuando piensa poner en marcha un buen equipo político?
Muchos vigueses ya no dudan que aquí ahora hay un Alcalde, Abel
Caballero, el buen capitán tan deseado para esta enorme nave que va repleta de riquezas, empujando sin medida.
Ya no existe el efecto Corina, Vigo poco a poco está cambiando de maneras.
Salvo mejor parecer.
Si alguien tiene un puntito debido a que se ha tomado la copita de rigor, no quiere decir que se convierta en algo irresistible, es así, ¿no?. Bien, podríamos estar de acuerdo pero, no, resulta que si, que algunos cuando tienen el puntito se vuelven irresistibles.
Sale, refresca los calores junto al río en la mejor compañía que jamás ha deseado ¡y que desea, ojo!, se recoge, se pone guapo para volver a salir, le invitan a la copita y ¡ya está!, el puntito, algo pasa porque le pillan, le invitan a bailar, le piden otra copa, le cuentan su historia, ...¡no te vayas!, ...¡volveremos a hablar!, ...¡qué pena!
Hay que ver, ¡increíble! parece que fue ayer cuando se recorría una sala de fiestas entera, hasta dos veces, antes de que alguien se dignase a bailar... Ese, Narciso parecería, si no fuera cierto, pero es verdad. Sí.
¡Que bonito el río!, los árboles, los reflejos del agua en las hojas, el sonido exagerado de la cascada, el molino abandonado, otra mariposa liberada y Ella, su mirada, su frescura moviendo el cuerpo entusiasmado en su natural ambiente, su libertad, su pasión por las plantas, por la vida misma, toda su esencia, su belleza... ¡ah! y también su reacción chulesca, ...como que esto es ambiente de pobre, pero bueno ...de todo hay que aprender, siempre puede valer.
Se va, y después ¿que queda?, ...el puntito.
¡Menuda la estarás armando tú en esos lugares lejanos!, y vendrás y nos contarás cositas, que si había unos modelitos preciosos, que los chicos no estaban mal, que esto y que lo otro, pero de lo importante nada. Nos dejarás a dos velas.
Pero en esta ocasión, ten cuidadito porque entre algunos amiguetes y amiguetas te hemos puesto un sistema de control que vas a enloquecer cuando llegues. Lo que estás oyendo, si, aunque te conectes desde ahí y vayas leyendo esto, prepárate pues nos estamos enterando de mucho más de lo que tu te imaginas. Debes creértelo mujercita.
Sabemos que el sábado, has bailado encaramada a un señor, o quizás un señorito... Nos han dicho que te hace un tilín tan tremendo, que el o la interlocutora -no puedo darte pistas- dijo tolón... Ha llegado la noticia de que el domingo, comiste muy bien acompañada (lenguado, espinacas con gambas y rosado), que tus párpados bien dotados de pestañas, caían lentamente en un abrir y cerrar de ojos pausado, al ritmo de los movimientos insinuantes de tu jugosa boca. Me pongo nervioso, hasta contándolo, chica estás que te sales. Te vas a una región distante y no hay quién te conozca, bueno miento, sé que esa era tu intención pero, te la hemos preparado tan bien que en esta ocasión no pasas desapercibida ni vestida de obispo... Ya está bien de tanto hermetismo, como puedes ver entre sábado y domingo ya te hemos contado dos... Pero lo mejor es que el lunes, también te has puesto muy guapa y has ido a un concurrido lugar de la ciudad, acompañada. Anímate y envíanos un correo indicando los detalles, salvo que quieras que lo contemos, ¡eh!.
Como una bocanada de aire puro, puede resultar a veces un simple gesto.
Levantarse muy temprano y tener la sensación de que ya no está uno con su soledad, sino que ya no está, algo así como si desde afuera de uno mismo, estuviera observando en una posición superior lo que abajo pasa. La luna estos días está llena y puede resultar peligrosa, ya sea a favor o en contra.
Mauro despertó por los runrunes de voces en el pasillo, a medida que recuperaba el control, se iban haciendo más claras las palabras:
-Esta desgraciada, salió de casa a las siete pensando que yo dormía, una vez hubo salido abrí despacito y la seguí, decía el vecino del segundo B, Josechu. Se metió en la puerta de al lado, justo en la letra A. Tardé un rato en reaccionar, ¿a dónde va la loca ésta? me dije. Esperé por si había quedado con la vecina pero, cual fue mi sorpresa cuando en unos momentos lo que oía eran gemidos de placer desesperados. Era mi mujer a toda mecha enganchada a ese cabrón, ¡déjenmelo que lo mato!
Liza, la esposa de Josechu que, avergonzada deseaba morirse, medio vestida y llorando, pedía:
-Por Dios que alguien le sujete, que nos va a matar. Yo no sé que ha pasado... bueno si, lo sé pero es que... mira Josechu tú eres un cabrón y este señor no tiene culpa de nada. No podía más, cornudo, te odio...
Lo dicho, la luna llena trae a la gente loca.
Vivir en la calle además de ser una desgracia para quién lo sufre, lo es también para todos los ciudadanos. Desgracia es que a unos vecinos, ciudadanos en su puro concepto constitucional de la palabra, se les pretenda poner en la calle por derribo de su casita, en ejecución de sentencia, por irregularidades en su vivienda y, en contraposición otras irregularidades de gran calado estén a la espera de ser ejecutadas o, in vigilando, de poder ampararse en una posible compensación en base a una futura regularización venida del Plan General Urbano. Desgracia o gran desgracia, será para todos que esto suceda...
Cuando ella está, todo es diferente. Pero es evidente que ya no quiere estar... o cuando menos es lo que quiere aparentar.
A veces, se pueden ver las cosas desde arriba, no con superioridad sino con más amplitud. Si de pronto estamos confundidos sin saber a que lado coger, nada mejor que salirse de uno mismo y ver las cosas justamente desde fuera...
Josechu por enfadado que pueda encontrarse, jamás podrá cambiar el hecho de que su mujer se pegara un gustado de aúpa con su vecino. Lo que sí puede hacer el hombre es ver las cosas desde arriba, como si ya no estuviera y quizás encuentre la razón de lo sucedido, pues tal que no trabaja como es debido, que no atiende la tienda, que se queda muy pronto dormido, que piensa que solo él era y así no ha sido o, simplemente descubra que su mujer no era suya... Sin duda, Josechu pronto caerá en la cuenta de que todo pasó porque así tenía que haber sucedido... Otra cosa será la esposa del vecino, la cual fuera de sí estará ¡claro!, pero por el comportamiento de su compañero cretino, que acabará por pagar las consecuencias todas del mal actuar de Josechu su vecino... Mientras tanto Liza sollozando por el apuro y la cachada pero, que le quiten lo bailado, pillina, ¡hay que ver como se ha divertido!... ¿Tú que dices, Mauro?
¿Dónde te has metido?, ayer visité tu nido Aguililla, me dices ahora vuelvo y... ¿adónde has ido? de ti no he vuelto a saber, me pregunto si te habrán cazado o ¡quizás conquistado!... ¿si?; volverás lo sé, pero estoy preocupado pajaruela...
¡Volé!, vaya si volé... me paré en cuanto nido encontré. La golondrina me recibió gorjeando su alarma tsuii-tsuii, pero cuando me fui decía tsuit-tsuit-tsuit. La casa de los mirlos, ¡que digo casa!, el chalet, pero son tan ariscos... Me divertí lo que quise con pito negro el gritón y con la pequeña chochín que me provocó un sobresalto con su estruendoso trino... Hablé con el azor y con los cormoranes de las Cies, que tienen su casita muy próxima a la playa de Rodas, la más bonita del mundo según The Guardian... Encontré a tanta gente, todos y todas de copas, con sus caras relucientes y los ojillos chispeantes del alcohol y el humo, estaba gavilán, jilguera, tórtola, urraca la ladrona, zapatito real más conocido entre amigos por mazarico, ¡ah!, estaba mochuela dicharachera echándole ojo a un infeliz estornino... En otro local estaban los alcatraces borrachos como casi siempre, también abubilla muy entretenida con un aguilucho... Me besó alondra, a la vista de alimoche, que se puso muy celoso; me salvó el intrépido carpintero. No me hablaron ni búho ni buitre pero, si lo hizo el canario recién salido de entrerrejas. En una plaza se celebraba botellón y estaban la panda de los ruiseñores cantando a la noche... yo muy cansado, me acosté, soñé ser feliz y dormí mucho, mucho...
Soñé también contigo, llevabas puesto un nonchesei sin mangas, cortito. Tras la sonrisa se inflaban tus mofletes... hoy, ¡quedan la música y la belleza!
Jueves, 16 de febrero
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla
Pedro Rizo