(Foto de un Graffiti urbano en VIGO)
Ver dichoso al Alcalde de tu ciudad, como queriendo participar del juego de unos niños Saharauis, entretenido, menos metido en el papel político, quizás por respeto a la presencia de los socios de Gobierno, pero al fin cercano a la causa, menos enfrascado en la apariencia.
Asistir a una tertulia sobre el aborto y la vida. Notar el dinamismo con el que se defienden las distintas posturas, a fuerza de diálogo, con el extremismo del respeto.
Comprobar como los mensajes capciosos, malintencionados y crispantes no encuentran encaje.
Ser parte integrante de la ilusión ante la posibilidad de que se hagan reales las promesas del Presidente, quién a base de paciencia y tozudez va hilando la madeja del G-20, del diálogo social, de la recuperación del espacio económico, de la puesta a punto en el ámbito territorial, no sin desgracias puntuales como la del cargo de Correos que firma falsedades.
Son cosas, todas ellas, que de una u otra manera debemos estar viviendo casi todos. Se está produciendo realmente un cambio desde cada uno de nosotros, al margen de cualquier influencia exterior. Eso es un valor.
Estamos valorando, por fin, las cosas en su esencia, las personas por su condición. No prima el envoltorio, no llama la apariencia. Lo cercano es grandioso, hace que todo se asemeje a la niñez, aquellos tiempos en los que importaban los momentos, el discurrir fugaz de los instantes, la fuerza motriz de todo, la base propia de la energía que nos fue haciendo crecer. Lo que realmente nos hace avanzar, estar próximos, atentos a lo importante, a lo real, a lo de dentro.
El valor.
Salvo mejor parecer
Lunes, 13 de febrero
Rufino Soriano Tena
Manuel Molares do Val
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Antonio Cabrera
Pedro Fernández Barbadillo
Antonio Javier Vicente Gil
Raúl González Zorrilla
Toni García Arias
Miguel Torres Galera
Francisco Rubiales