En Vigo, la ciudadanía podría entender que el pacto de gobierno entre el PSOE y el BNG ya está roto.
Que el BNG desde el principio decida no secundar los planes para la antigua ETEA (Escuela de Trasmisiones y Electrónica de la Armada), en base a que, previamente, veía con claridad la inexistencia de garantías de financiación por parte de Zona Franca, no tendría que verse como una deslealtad con el gobierno al que pertenece en sociedad con el PSOE. Otra cosa es que, ciertas medidas, si quieren plantearse como gobierno municipal, sin duda alguna han de ser tratadas previamente por dicho gobierno municipal, no únicamente por una parte de la sociedad política que forma tal gobierno.
No podemos olvidar que el PSOE y el BNG son dos partidos diferentes, con sus propias bases y que cada uno comparece -ha comparecido- ante la ciudadanía pidiendo el voto independientemente.
Un pacto de gobierno, no es una coalición electoral, ni tampoco una fusión de partidos e ideales.
Si realmente pretenden gobernar juntos, deberán depurar diferencias en el ámbito de lo pactado. Habrán de ser conscientes los unos y los otros que la única posibilidad que tienen el BNG y el PSOE, actualmente, para gobernar en Vigo y en Galicia, es entendiéndose.
No entenderse, finalmente supone dejar el gobierno en manos de Corina Porro, la que quiso ser alcaldesa y obtuvo un numero muy elevado de votos, sin duda alguna.
El Teniente-Alcalde de la ciudad de Vigo, lleva razón cuando dice: "en la unión que tenemos, lo de Font cae en algo en lo que ni yo, ni el alcalde queremos", en un claro mensaje hacia el portavoz socialista Carlos López Font, para que entienda que una cosa es el PSOE y otra distinta Vigo.
Los integrantes del pacto de gobierno de Vigo, lejos de confundir con manifestaciones fuera de su ámbito, deberán dar cuentas de sus compromisos de gobierno ante los ciudadanos primero y después ante sus propios partidos, democráticamente.
¿Cómo pueden congeniar con sus socios, quienes resuelven sus propias diferencias internas a cachetes y patadas?
Los socialistas y los nacionalistas gallegos, no tienen que aparentar ser un mismo partido, lo que han de ser es un mismo gobierno.
Un paseo relajado por las instalaciones de la antigua ETEA, hace reflexionar a cualquier ciudadano sobre la acertada idea, impulsiva, del Alcalde Abel Caballero, quien ha dado un paso decisivo, sumando intereses para Vigo. ¿Acaso no es positiva la ciudad del mar?.
Dejar ahora paralizado el proyecto, es una deslealtad con Vigo, ciudad que ha sido objeto, históricamente de trato desigual, la última el pírrico apoyo al empresariado automovilístico. Posiblemente las cosas deban hacerse así, a base de impulso.
Con problemas evidentes, la actuación del Alcalde ha estado cargada, descaradamente, de buenas intenciones hacia los vigueses.
Lo demás, ¡ya se verá!
Salvo mejor parecer
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Los exóticos nombres recuerdan a Vigo las rías del pensamiento galicia es más libre por su falta de tabúes que definen al poeta de la cultura política usando un lenguaje sin predominio ni retoque lingüístico al estilo cursilista catalán son peculiaridades estilísticas no ambiguas en el modo de operar el oportunismo
y sin embargo galicia no se opone a españa pero pasa de todo no pertence y valora la fortaleza femenina más que la arrogancia española sui generis la popularidad de la mujer gallega es más aún que la meiga pero su raíz es la historia de la cultura no como una moda ni como un populismo es tanto del pueblo como del desorden como del caos de una lúcida noche sin argumento tras traspasar el método de la razón por pura que parezca la historia del arte o de la ciencia valorar el momento histórico no con consideración sí con economía del distanciamiento con plenitud de la retórica pero sin miramientos no es un arte comensal es un arte de plenitud de la luna de ...
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