Beato Juan XXIII papa
20.12.06 @ 23:59:01. Archivado en Religión
La tv italiana en el programa Rai3 ha hecho hoy durante dos apasionantes horas una emocionante presentación de la vida y muerte del Papa Bueno. Los documentos eran excepcionales, y dada la escasez de medios televisivos de aquella época, ha conseguido hacer ver muchas cosas nunca vistas.
Las cuatro visitas de Navidad al hospital infantil del Bambin Gesù; en la primera el papa rollizo esparcía vitalidad, en la última se veían los estragos de la enfermedad que le estaba consumiendo. El rostro demacrado y el habla en dificultad. Murió el lunes de Pentecostés 3 de junio de un cancer estomacal del que no quiso operarse, que le produjo una fatal peritonitis o perforación del estómago. Agonizó durante varios días y al momento de la muerte la muchedumbre en lágrimas llenaba la plaza de S.Pedro.
Había visitado apenas elegido la cárcel de Regina Coeli. Desde lo que había sido la parte central de una iglesia el papa desde el suelo veía los presos tras rejas en varios pisos sobrepuestos. Su discurso totalmente improvisado empezó ante un frío respeto de los encarcelados. Poco a poco el papa se fué animando, hablando de corazón, hasta acabar en un fragoroso y largo aplauso general.
Con el ministro de Justicia a un lado y el director de la cárcel al otro el papa pidió que le llevaran al último piso donde estaban los de cadena perpétua. Ministro y director se miraron espantados pero no pudieron decir que no. La entrada del papa en la sección fué un éxito. Los presos le abrazaban, le besaban y se le echaban a los pies. Al final había un joven alto, que de rodillas le preguntó si lo que habia dicho de la misericordia de Dios valía también para él. El papa lo levantó del suelo y lo abrazó con efusión.
En los pocos diálogos que acompañaban las escenas registradas hablaban su secretario monseñor Capovilla y su ayudante de cámara, un seglar, que había vivido junto al papa más que nadie.
La florecillas de Juan XXIII son infinitas. De una que presencié no han hablado. Era cuando el día de San José de 1959 recibió en una gran aula del Vaticano a los barrenderos de Roma para celebrarles la misa y darles de propia mano la comunión pascual. Hirundo era uno de los muchos curas convocados para confesar aquella muchedumbre. El sermón del papa nunca se publicó. La censura funcionaba siempre sobre lo que el papa no hubiera debido decir. Dijo que sí, que existía el angel de la guardia, y que él estaba seguro de tener al menos siete.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Hirundo Romana
autor
Contacto


