Las cadenas de San Pablo
14.12.06 @ 00:22:09. Archivado en Sancta Romana Ecclesia
En mi último post anunciaba la próxima llegada a Roma del arzobispo ortodoxo de Atenas Cristódulos. Ya ha llegado y quien estaba presente al primer encuentro asegura que el prelado y sus acompañantes rezumaban alegría y optimismo.
Pero debo rectificar; por una lamentable desinformación decía yo que se le iba a dar un fragmento de las cadenas de S.Pedro. Me corrijo: no de San S.Pedro sino de San Pablo. No se sabía mucho de estas cadenas conservadas en la basílica de S.Pablo, que no deben ser muy grandes pues que al ortodoxo se le van a dar sólo dos eslabones. Desde mi alero no siempre diviso bien lo que pasa, procuraré mirar mejor y explicarme si puedo en posts sucesivos.
Los ortodoxos de Rusia, Jerusalén y otras iglesias locales, ignorando la reforma gregoriana del calendario, celebran Navidad 13 días después, el 7 de enero. Grecia y Constantiopla, y hasta algún raro monasterio del Monte Athos, la celebran según el calendario civil, que sigue el calendario gregoriano, esto es, el 25 de diciembre. Vienen los griegos pues en tiempo natalicio para alegrar el corazón del papa con las Navidades a la puerta y el abete blanco gigante ya izado en plaza S.Pedro.
Hasta los años 80 en plaza San Pedro ni se hacía Belén ni se ponía el árbol. A la severa clasicidad de esa arquitectónica plaza poco le pegan estos adornos populares. Juan Pablo II introdujo el uso. El año pasado se decía que Benedicto XVI no lo aprobaba, pero que estando ya decidido, permitió que se hiciera. Un bulo más de los tantos que corren por Roma y que no siempre podré evitar en mis posts aunque luego me toque comerme la lengua, porque el Belén se está montando, aunque parece más pequeño, y el árbol llegado este año de la Sila, región montañosa de Italia, ya está levantado.
Otra motivo de alegría para el papa será el jubiloso aparecer de los griegos cuando los indígenas ponen peros. Precisamente los tambores de guerra que en mi penúltimo post anunciaba, ya son salvas de cañón. Un periodista anticlerical que no quiero citar ha publicado en el web una reflexión realmente desagradable; se habla de los tres ictus cerebrales sufridos por Ratzinger estos últimos años, y con sorna cruel el periodista recuerda que en las compañías aéreas al piloto que ha sufrido incluso una ligera isquemia cerebral, se le dispensa del servicio y se le pone en reserva. Esperemos que en su pilotar la nave eclesial el obispo de Roma tenga la asistencia prometida por el divino Conductor de la barca en tempestad. Ya ha sucedido.
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