25.09.07 @ 10:28:46. Archivado en Nacionalismos
Woody Allen se olvidó de meter en el noveno círculo del infierno de Deconstruyendo a Harry (esa película genial que algún desaprensivo tradujo por Desmontando…, arruinando así la decisiva alusión a la teoría con la que Jacques Derrida refuta toda pretensión de coherencia en la construcción de un discurso) a los periodistas que sacan de contexto una frase particularmente sonora que haya pronunciado un personaje relevante con el único objetivo de desprestigiarle de cara a la opinión pública. Entre ellos ocuparían un lugar de excepción, muy cercano al fuego eterno, los que en La Razón y Libertad Digital resaltaron de la charla con la que Fernando Savater presentó su colección monográfica en Arles la contundente sentencia "España me la sopla".
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29.03.06 @ 12:33:40. Archivado en Nacionalismos
No comprendo cómo es posible que nadie se haya hecho eco aún de la prueba definitiva, de la corroboración inapelable de que existe una conexión nítida entre el alto el fuego de ETA y la reforma del Estatuto de Cataluña, una conspiración entre los nacionalismos periféricos para demoler el ordenamiento constitucional y la misma nación española que empezó a fraguarse en la nunca suficientemente maldita reunión de Perpignan. Porque me dirán ustedes si no es una casualidad demasiado inverosímil, si no existen razones cabales para sospechar que tiene que haber un profundo significado simbólico que explique el hecho de que la bronquitis derivada en neumonía de Arnaldo Otegi coincidiera en el tiempo con la angina de pecho de Josep Lluís Carod-Rovira.
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14.12.05 @ 23:43:01. Archivado en Nacionalismos
No es que uno esperara grandes alardes intelectuales de una ideología, la nacionalista, que nunca se ha caracterizado por su racionalidad ni su elaboración teórica, pero hay contradicciones tan flagrantes que claman al mismísimo cielo etéreo en el que habitan sus mitos patrios.
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Como si no tuviera a su disposición un amplio abanico de flancos por los que atacar, una variedad notable de coerciones que denunciar, una infinita colección de falacias grandilocuentes que ridiculizar, el Partido Popular prosigue su campaña contra el Estatuto de Cataluña aferrado a los dogmas de la Constitución y, sobre todo, España como nación única. Si la pomposamente bautizada como "Declaración de Sol" va a articular en lo sucesivo su discurso en el debate territorial, es que no ha cambiado nada. Sus propias premisas le incapacitan para ensamblar una crítica eficaz a los nacionalismos.
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