Por qué el derecho a decidir no es democrático

Permalink 29.09.14 @ 13:25:50. Archivado en Nacionalismos, Cataluña

Los promotores del derecho a decidir de Cataluña han conseguido vender a buena parte de la población, desde luego toda la que vive allí, que su iniciativa es un ejemplo de democracia. Y es mentira. No me refiero a que la democracia consista en respetar las leyes ni a que la decisión de los catalanes afecte necesariamente al resto de españoles y por tanto tengan que votar todos ellos. Lo que ocurre es que hay un paso previo a contabilizar lo que desea la mayoría de un colectivo: la delimitación de ese colectivo al que se le otorga categoría de “sujeto político soberano”. Si se acotara otro colectivo, la mayoría de sus componentes decidiría otra cosa.

Los soberanistas sostienen que el colectivo ha de ser Cataluña, el “pueblo catalán”, y le atribuyen condición de sujeto político porque la consideran una nación. Artur Mas lo dijo claramente en inglés al firmar el decreto de convocatoria de la consulta: “Como todas las demás naciones, Cataluña tiene el derecho a decidir su futuro”. Pero, en primer lugar, Cataluña jurídicamente no está reconocida en ningún sitio como nación. Hasta el Estatut se limita a describir asépticamente que el Parlamento catalán la definió como tal, porque el Gobierno de Zapatero no admitió aseveraciones ontológicas.

Y, en segundo lugar, los propios nacionalistas argumentan de dos formas distintas la supuesta condición de nación de Cataluña. Por un lado, como nación objetiva: porque los catalanes comparten una identidad, una cultura, una lengua y una historia colectivas. Y, por otro, como nación subjetiva: porque los catalanes se sienten nación. De acuerdo, pues vamos a ver quiénes formarían la nación catalana en un caso y en otro, y quiénes tendrían por tanto ese supuesto derecho a decidir.

NACIÓN OBJETIVA

Para que tuvieran una identidad común, todos los catalanes tendrían que mostrar una serie de características “nacionales” que se sumaran a sus rasgos individuales. Por ejemplo, existe el mito de que los catalanes son trabajadores. Sin embargo, en ese caso, serían catalanes sólo los que atestiguaran ser trabajadores, no ellos y todos sus vecinos, casualmente hasta la frontera de Cataluña y ni un paso más allá.

Con cualquier otro rasgo identitario que se nos ocurra, si “el ser catalán” no es una palabra vacía y significa algo, seguro que no lo tienen todos los catalanes. Y, si no tienen todos los catalanes, entonces ser catalán no es nada. No hay identidades colectivas, aunque se lo crean hasta los políticos españoles que defienden el Estado autonómico porque integra la pluralidad y acoge a los diferentes. ¿Diferentes en qué? ¿En qué los catalanes son iguales todos ellos y distintos de los españoles?

Lo mismo ocurre con la cultura. Si por ella entendemos las manifestaciones folklóricas típicas de cada “cultura nacional”, serán catalanes sólo aquéllos que, por ejemplo, practiquen o al menos tengan afición por la sardana, no ellos y todos sus vecinos pero nadie más allá. Y, si acudimos a la definición antropológica que engloba en “cultura” las ideas y mentalidades de un grupo humano, los instrumentos y símbolos que emplea y la vida cotidiana de sus pobladores, en Occidente tenemos en común la mayoría de los alimentos que consumimos, la ropa que vestimos, las formas de vivienda, transporte, comunicación e instituciones, nuestro concepto del éxito, del sexo, del individuo, de la razón; salimos por las noches, hacemos turismo, tenemos comidas de trabajo, nos reunimos en familia por Navidad, educamos a los niños en colegios e internamos en cárceles a los delincuentes. No existe una cultura catalana, como no existe una cultura española. Todos los occidentales urbanos con una edad y una renta similares somos culturalmente idénticos.

Respecto a la lengua, los prerrománticos alemanes, los inventores de la nación identitaria, que no tenían otra cosa para vincular a los germanos repartidos por todo el Imperio, arguyeron que el idioma determina nuestra forma de pensar hasta hacerla intraducible a cualquier otro. Por ello, cada lengua señalaba la existencia de una nación. Bien, si eso fuera cierto, en Cataluña habría al menos dos naciones: una de castellanohablantes y otra de catalanoparlantes. Es decir, dos sujetos políticos con derecho a dos consultas de autodeterminación.

Finalmente, la Historia no es quién para justificar ninguna reivindicación presente, igual que los descendientes de los nobles no pueden reclamar hoy en día su derecho de pernada, pero, en todo caso, del océano inmenso de hechos históricos se pueden entresacar algunos y unirlos con una línea de puntos que represente a la nación en marcha… y muchos más que reflejan contradicciones, enfrentamientos internos, connivencias pretéritas con el enemigo presente y, en definitiva, que el momento actual es consecuencia de una serie de casualidades que podía haber acabado de cualquier otra manera. Otra manera que hoy sería igualmente venerada por el nacionalismo que hubiera resultado de esa evolución.

Sea como fuere, una vez delimitado un colectivo nacional, no hay nada más fácil que contar su historia e inventarle una identidad. Si mañana se unieran Lleida, Navarra y La Rioja, también se podría escribir una historia de la nueva “nación”, subrayando los elementos comunes y sugiriendo que estaban destinadas a confluir aunque en el pasado pertenecieran a entidades distintas. Al fin y al cabo, es lo que se ha hecho con las provincias catalanas y con las provincias españolas.

NACIÓN SUBJETIVA

En definitiva, las naciones no son entidades reales, no son comunidades de ciudadanos con una serie de elementos comunes que las convierten objetivamente en nación. Si lo fueran, habría que aceptarlas como sujetos políticos legítimos, pero no lo son. La otra opción es que Cataluña sea una nación por el hecho de que un buen número de sus habitantes se sienten como tal, aunque la nación sea una entelequia. Igual que Dios no existe pero en el mundo hay millones de creyentes. Pues bien, en ese caso, tratemos a los sentimientos como se les trata en democracia.

Lo ideal sería que todos entendiéramos que los sentimientos pertenecen al ámbito privado y no caben en la agenda política de un país. Que sentir fervor patriótico por Cataluña es igual que tener devoción por la Virgen María, ser forofo del Betis o fan de David Bisbal. Algo muy respetable, porque cada uno llena su corazón de lo que quiere o de lo que puede, pero irrelevante para la vida pública. Lo ideal sería que nos tomáramos nuestra nacionalidad como nuestra pertenencia a una comunidad de vecinos: asumiendo que nos ha tocado vivir juntos y abordando los problemas comunes a todos. Sin sentir emoción ni lealtad por nuestra junta vecinal pero sin plantearnos formar una distinta uniéndonos al vecino del 2ºB, el del 5ºD y el del 7ºH.

En cualquier caso, si damos relevancia política a lo sentimientos y Cataluña es una nación porque un amplio número de catalanes así lo sienten, digo yo que pertenecerán a esa nación exclusivamente quienes alberguen dichos sentimientos, no ellos y todos sus vecinos hasta, casualmente, las fronteras territoriales de la actual comunidad autónoma. Si dentro de ese territorio hay otro número de personas que sienten que su nación es España, desde la propia perspectiva de los nacionalistas habrá que concluir que existe una nación española dentro de Cataluña. Con derecho a su propio derecho a decidir, simultáneo al de la nación catalana que convive con ella.

En suma, que, si se considera que los sentimientos son algo suficientemente importante para modificar las fronteras territoriales de un estado, habrá que dar rienda suelta al derecho a decidir de abajo arriba y respetando la decisión de los barrios y municipios que deseen seguir en España. Someter su voluntad a lo que decida la mayoría de los catalanes sería lo mismo que someter la de los catalanes a lo que decida la mayoría de los españoles. Y dejaría en el interior de la Cataluña independiente una nación “española” irredenta, como en los estados que nacieron tras la I Guerra Mundial quedaron minorías “nacionales” que provocaron el estallido de la II.

Es más; siguiendo la lógica democrática y de respeto a los sentimientos y las voluntades a la que apela el nacionalismo catalán, cada ciudadano debe decidir su nacionalidad incluso dentro de un Estado-nación diferente, sin ser discriminado por ello. Los sentimientos y las creencias son individuales. Condicionar la nacionalidad de una persona a lo que decida la mayoría de sus vecinos sería como imponer una religión de Estado, como impedir a un musulmán profesar el islam porque la mayoría de los españoles son católicos. Eso no es democracia sino teocracia.

Ahí está la clave. El derecho a decidir que defienden los independentistas catalanes sólo respeta la democracia mientras ésta se supedite a la integridad territorial de Cataluña. Una integridad que pretenden imponer también a la nación española que, de acuerdo con sus propias premisas, existe junto a la catalana. La Declaración de Soberanía aprobada por el Parlamento catalán en enero de 2013 no deja lugar a dudas: “Se garantizará la cohesión social y territorial del país y la voluntad expresada en múltiples ocasiones por la sociedad catalana de mantener Cataluña como un solo pueblo”. Es decir, una vez utilizada la democracia, se impondrá la unidad de la nueva nación frente a la democracia que obligaría a respetar a los grupos humanos y ciudadanos que prefieran seguir en España. Por eso, el derecho a decidir no obedece a la democracia: obedece al único objetivo de dar a una abstracción metafísica, como son todas las naciones y también Cataluña, la condición de Estado territorialmente continuo.

Quizás una Cataluña independiente salpicada de cientos de islotes españoles no sería un Estado viable, pero un Estado viable ya tenemos. De lo que se trata, según los nacionalistas catalanes, es de modificar sus fronteras de acuerdo a la voluntad y el sentimiento de los ciudadanos. Pues entonces, para respetarlos de verdad, hay que hacerlo así, no con una sola consulta sino con muchas simultáneas. Esta es la contraoferta que debería hacerle el Gobierno español a la Generalitat, para desenmascarar sus falsas proclamas democráticas. Como se limite a esgrimir la letra vieja de la Constitución, no tiene nada que hacer en este debate, porque la voluntad de los ciudadanos de hoy, lógicamente, es una bandera mucho más atractiva que las prohibiciones de una ley de hace 35 años.

El cuento de las naciones. Tabla rasa del gran debate español


Bookmark and Share

Comentarios:
Pues sí, Carlos, son preguntas pertinentes. A la cuarta te contestaría que no: no creo que el resto de los españoles tengan que opinar sobre lo que decidan hacer los catalanes. Pero, en cambio, a la tercera te contestaría, por la misma razón, que sí. Y no después de la independencia, en un segundo referéndum, sino a la vez. Que los catalanes que quieran pertenecer a un Estado catalán lo hagan y los que quieran seguir en España lo hagan también. Como los propios soberanistas no aceptarían eso, porque supondría la partición de Cataluña, quedaría de manifiesto que lo que les importa no es la voluntad democrática de la gente, sino la independencia de Cataluña y su unidad territorial, por encima de la voluntad de muchos de sus propios ciudadanos.
Enlace permanente Comentario por Kiko Rosique [Blogger] 21.03.15 @ 19:07
Un apunte sobre el "derecho a decidir": ¿es un derecho que unicamente se puede ejercer una vez?
¿y si saliera un NO, se conformarian los separatistas y dejarian de aburrir al mundo? Creo que no.
¿Y si saliese un SI, podrian los "unionistas" pedir que los ciudadanos volviesen a tener derecho a decidir si querian volver a integrarse?
¿Y si saliese un si, se podria llevar a cabo la integracion sin contar con el gobierno ni los ciudadaanos de España?
Enlace permanente Comentario por carlos 12.03.15 @ 00:15
José Antonio, yo soy muy crítico con el nacionalismo catalán, pero creo que el argumento de que España regala dinero a una comunidad en quiebra, tantas veces repetido por ciertos medios, no se sostiene. Primero, no es un regalo, sino un préstamo; segundo, se hace con dinero del Estado, sí, pero Cataluña en conjunto es contribuyente neto a la caja común, luego ese dinero es más suyo que de otras comunidades que no lo son. Una cosa es criticar el concepto del déficit fiscal y otra decir que España está manteniendo a Cataluña.
Enlace permanente Comentario por Kiko Rosique [Blogger] 13.12.14 @ 12:51
El señor Arturo, este sujeto que manda Mas en la comunidad mas endeudada de España, que recibe el sueldo mas alto de todos los presidentes que mandan en todas las comunidades de España, 90.000 € mas que el presidente del gobierno de la Nación, y que derrocha el cuantioso dinero que en perjuicio del resto, le regala España en cadenas de television sectarias, en escuelas sectarias, en embajadas sectarias, en propaganda sectaria contra España, y que ¡paradoja asombrosa! se quiere separar de esa España que le mima tanto y le premia con diezmos y primicias... Se necesita ser idiota y retorcido, pero aun mas idiotas somos los que permitimos que este sujeto nos perfore el tafanario todos los dias y a todas las horas y no le pegamos una colosal patada en el suyo para que se vaya por el precipicio que conduce a la miseria Mas absoluta con toda su cofradía de una jodida vez
Este sujeto que manda en la comunidad la mas endeudada de España, que recibe el sueldo mas alto de todos los presiden...
Enlace permanente Comentario por Jose Antonio 12.12.14 @ 19:18
Ah, bueno, y respecto a lo de hablar con más catalanes: yo creo que mi planteamiento, que es más bien teórico, no depende de que hable con más gente o menos. En cambio, sí me parece que los "menosprecios" que señalas tienen que ver con que las chorradas que haya dicho algún español los hacéis extensivos a todos y las críticas a catalanes concretos las tomáis como críticas a Cataluña entera. Y algunas se han magnificado interesadamente mucho: sin ir más lejos, ¿de verdad te parece que el que el Constitucional anulara o matizara cuatro o cinco aspectos del Estatut (sobre todo los relativos al sistema judicial, y no por proteger al Estado sino a su propio gremio) fue tanto menosprecio, ofensa o humillación a "toda Cataluña"?
Enlace permanente Comentario por Kiko Rosique [Blogger] 05.11.14 @ 08:55
Y termino de contestar: sí, yo creo que las cartas están echadas, y que la situación tendrá que resolverse de alguna manera en los próximos meses. También que no permitir votar es un error clamoroso y que sería mejor que los antiindependentistas participaran en lugar de no quedarse en casa. En fin, iremos viendo: como decía ayer en el último tuit, temo que, acabe como acabe la cosa, ya va a acabar mal. Los ánimos están muy enconados y ya va a haber una parte de la sociedad que se va a sentir derrotada. Esperemos que, al menos, no haya violencia ni policial ni entre los dos bandos en Cataluña.
Enlace permanente Comentario por Kiko Rosique [Blogger] 05.11.14 @ 08:41
Transcribo la parte final de tu comentario, que no aparece aquí pero me ha llegado el correo:

De todas maneras, desgraciadamente, el tiempo del debate ha terminado. Una buena parte del pueblo (o no pueblo según quien lo valore) de Catalunya ha tomado una determinación que no es fruto de la comida de olla de nadie, sino de un cúmulo de situaciones nada agradables de menosprecio.

Esta determinación que hemos tomado tiene una primera etapa y fundamental, PODER DECIDIR ENTRE TODOS LOS CATALANES QUE QUEREMOS SER.
El derecho a decidir incluye a todos, a los que dicen un SI ROTUNDO y a los que dicen NO con la misma rotundidad y entre medio toda la gama de colores del arcoiris.

Sin embargo una cosa tan sencilla como PODER DECIDIR ENTRE TODOS, como han hecho en Escocia recientemente o en Canada, esta OPORTUNIDAD DE SABER QUE QUIEREN LOS CATALANES, se nos ha negado con la santa Inquisicion de la Constitución.
A partir de allí, las cartas ya ...
Enlace permanente Comentario por Kiko Rosique [Blogger] 05.11.14 @ 08:32
Ahora bien, yo no soy nacionalista. Todos los "patriotas" españoles son nacionalistas aunque se inventen falsas distinciones, pero yo no creo que exista una nación española como tampoco una catalana, una francesa, ni ninguna. Si me preguntaras si yo, interiormente, prefiero que Cataluña se independice o que no, te diría que prefiero que no, pero tampoco me duele y, en todo caso, admito que lo que yo prefiera no pinta nada en este asunto.
Enlace permanente Comentario por Kiko Rosique [Blogger] 05.11.14 @ 08:14
Susanna, acabo de leer tu comentario tras el intercambio de tuits de ayer. Como eres bastante buena sacando consecuencias lógicas (jeje), te doy toda la razón en que el que se te imponga la nacionalidad española es lo mismo que imponer la catalana a los no independentistas. Y en parte en que los que nunca nos hemos sentido incómodos con la nacionalidad que se nos ha impuesto nos hemos puesto a reflexionar sobre este tema porque los que sí os sentís incómodos nos habéis "obligado" a ello.
Enlace permanente Comentario por Kiko Rosique [Blogger] 05.11.14 @ 08:12
Discrepo radicalmente de tu artículo pero hay una frase que me dices que me parece muy curiosa

"Condicionar la nacionalidad de una persona a lo que decida la mayoría de sus vecinos sería como imponer una religión de Estado"

Tomando esta frase, porque tienen que condicionar "una mayoria" mi nacionalidad a que sea la española?

Yo no quiero serlo, por muchos motivos, pero el primero y fundamental, porque no me siento, ni me he sentido, ni me sentiré nunca española.
A mi me imponen esta nacionalidad y yo QUIERO DECIDIR QUE SER.

En el fondo tu también eres un "nacionalista", la diferencia es que tu te encuentras cómodo dentro de estas fronteras, yo no. Por tanto, tengo que exigir/movilizarme/arriesgar mi pellejo como voluntaria etc... para poder vivir fuera de estas fronteras con las que no me identifico.

Habláis mucho sobre los catalanes desde la distancia, Creo que seria muy interesante que hablaras con mas gente...
Enlace permanente Comentario por susanna 04.11.14 @ 18:46
El presidente de la Liga sí que se pronunció hace unos días: el Barça y el Espanyol no la jugarían.

http://www.cronicaglobal.com/es/notices/2014/10/la-lfp-avisa-barca-y-espanyol-no-jugarian-la-liga-en-caso-de-secesion-11859.php

Otra cosa es que, en caso de que Cataluña se independizara, se intentara buscar una solución para que sí que la jugaran, cosa que nos convendría a todos. Es lo mismo que la entrada en la UE: a todos nos convendría que Cataluña, incluso independiente, siguiera en la UE. Ahí creo que los nacionalistas tienen toda la razón: ante los hechos consumados se buscan soluciones de compromiso.
Enlace permanente Comentario por Kiko Rosique [Blogger] 11.10.14 @ 21:21
Cuando a Cataluña se le conceda la INDEPENDENCIA, ¿permitirá el MINISTERIO de los DEPORTES (o equivalente) que el F.C. BARCELONA siga jugando en la liga ESPAÑOLA? ¿ y en la "CHAMPIONS"?

BNO SE DICE NADA DE ESO EN LOS MEDIOS DE COMUNICACION... TAMPOCO LAS AUTORIDADES.... TAMPOCO LOS VOCEROS DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS.... TAMPOCOA LA FEDERACIÓN.... TAMPOCO EN LA TERTULIAS...

LOS "BUENOS" DE NUESTROS GOBERNANTES Y POLÍTICOS , NEGOCIARÍAN ESE TEMA Y TRAGARÍAN... A CAMBIO DE ALGO...
Enlace permanente Comentario por jOSÉ MARTÍNEZ ALCÁZAR 11.10.14 @ 17:05
El sí rotundo a la primera lo tiene asegurado. Pero, en realidad, bastaría con que lograra organizar la consulta. Lo importante es que "una nación pueda decidir su futuro", independientemente de cuál sea. Para mí, esto es justo lo más aberrante: personalmente no tengo nada contra que Cataluña se independice, lo que peor me sienta es que, en este mundo de invidualidades donde apenas hay solidaridades de grupo, los nacionalistas hayan conseguido crear una entre todos los catalanes (y contra el resto de los españoles) que se basa en falsedades.
Enlace permanente Comentario por KikoRosique 09.10.14 @ 10:53
La pregunta que a Artur Mas le interesa no es la segunda sobre la independencia. Le basta con unos buenos resultados en la primera, "¿quiere que Cataluña sea un estado" para considerarse un vencedor y estar tres años más viviendo de ese resultado.
Enlace permanente Comentario por luis vidal 08.10.14 @ 12:30

Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.

Hacer comentario:
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.
Tu email no se mostrará en la página.
etiquetas XHTML permitidas: <p, ul, ol, li, dl, dt, dd, address, blockquote, ins, del, span, bdo, br, em, strong, dfn, code, samp, kdb, var, cite, abbr, acronym, q, sub, sup, tt, i, b>
URLs, email, AIM y ICQs serán convertidos automáticamente.
Opciones:
 
(Saltos de línea se convierten en <br />)

Blogs
Amistad Europea Universitaria

Amistad Europea Universitaria

Chantal Moll de Alba: El 21-D y "El futuro de Europa"

Salvador García Bardón

Ríase, aunque sea de mí

Ríase, aunque sea de mí

Papiroflexia sin doblez.

Chris Gonzalez -Mora

Diario nihilista de un antropólogo

Diario nihilista de un antropólogo

Un hombre amigo

Manuel Mandianes

Teselas

Teselas

Carta del papa Francisco al Maestro General de los mercedarios, con motivo del octavo centenario de la fundación de la orden.

Alejandro Fernández Barrajón

Miradas cristianas

Miradas cristianas

¿Navidades heréticas?

José Ignacio González Faus

Religión Digital

Religión Digital

Mensaje de un pastor a los dirigentes políticos católicos

Religión Digital

El Blog de Francisco Margallo

El Blog de Francisco Margallo

Cristianismo Primitivo

Francisco Margallo

La Verdad es libre, reflexiones para las homilías

La Verdad es libre, reflexiones para las homilías

DIOS QUIERE ESTAR CON NOSOTROS

Tomas Muro Ugalde

Punto de vista

Punto de vista

Puigdemont odia a Iceta

Vicente Torres

Israel, más allá de las noticias...

Israel, más allá de las noticias...

Saudíes hartos: “Los palestinos han estado exprimiéndonos durante décadas”

Shimshon Zamir

Ángel Moreno, de Buenafuente del Sistal

Ángel Moreno, de Buenafuente del Sistal

17 Adviento. La higuera - Sicómoro

Angel Moreno

El buen vivir de Juan Luis Recio

El buen vivir de Juan Luis Recio

Cómo reducir a la mitad las calorías de la cesta de Navidad

Juan Luis Recio

Isabel Gómez Acebo

Isabel Gómez Acebo

La Navidad ortodoxa

Isabel Gómez Acebo

Terra Boa

Terra Boa

FOTOS QUE FALAM E FAZEM PENSAR...

José Ramón F. de la Cigoña

Crónicas Bárbaras

Crónicas Bárbaras

La monarquía de los Pujol

Manuel Molares do Val

El Blog de Otramotro

El Blog de Otramotro

¿El "procés"? ¡Menudo potro!

Ángel Sáez García

El blog de Antonio Piñero

El blog de Antonio Piñero

La autenticidad de las parábolas de Jesús a examen (I) (948)

Antonio Piñero

Rara Temporum. El blog de Bernardo Pérez Andreo

Rara Temporum. El blog de Bernardo Pérez Andreo

La Tradición: una receta de pan.

Bernardo Pérez Andreo

Secularizados, mística y obispos

Secularizados, mística y obispos

Obispos. Mundanidad Dice el Papa

Josemari Lorenzo Amelibia

Entrelíneas

Entrelíneas

Extraño viaje

José de Segovia Barrón

Haz de PD tu página de inicio | Cartas al Director | Publicidad | Buzón de sugerencias | Publicidad
Periodista Digital, SL CIF B82785809
Avenida de Asturias, 49, bajo - 28029 Madrid (España)
Tlf. (+34) 91 732 19 05
Aviso Legal | Cláusula exención responsabilidad

redaccion@periodistadigital.com Copyleft 2000

b2evolution Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons License.
Noticias Periodista Digital | Periodista Latino | Reportero Digital | Ciudadano Digital