La reforma laboral, o invertir la injusticia
13.02.12 @ 03:32:18. Archivado en Economía
La batalla se empezó a perder desde el momento en que quien ofrecía su fuerza de trabajo para ayudar a un empresario a ganar dinero tuvo que ponerse a la cola ante una ventanilla que decía "demanda de empleo", mientras que si éste necesitaba más gente para ampliar su negocio no tenía que demandarlo, sino ofrecer graciosamente un empleo. Aquello fue el primer síntoma de la cruda realidad que todos conocemos hoy: un puesto de trabajo es un bien de primera necesidad pero por su escasez parece uno de lujo. En esta carestía, no es de extrañar que el PP se sienta autorizado a alabar a los empresarios como los venerables benefactores que crean empleo, y a cederles el mango de la sartén donde se fríen los contratos, los despidos y, por ende, el presente y el futuro de millones de vidas.
Kiko Rosique
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