No hay una moraleja única para las dos tramas que se han engarzado en la fábula policial-judicial de la semana, aunque se la pueda poner un título tan propio de Esopo y ambas cuenten con un mismo antagonista con fama de zorro. Por más que insista el PP, el Gobierno y su exministro del Interior no tenían ninguna necesidad de inducir una operación contra Marta Dominguez para tapar el conflicto de los controladores aéreos, cuya resolución por las bravas gozó del aplauso de la mayoría de los españoles. En cambio, es obvio que ningún policía habría dado un chivatazo a ETA sin la autorización de los más altos responsables políticos.
>> Sigue...
Para que la Comisión Científica a quien el PSOE propone encomendar la revisión del Diccionario de la Academia de la Historia fuera de alguna utilidad, habría que pasar primero por el trago de ver a Franco imitando a ese anciano que, tras 25 años dándosele por muerto, ha aparecido vivito y coleando en la Unidad de Psiquiatría del Hospital de Ávila. Ante la imposibilidad de reencarnar el pasado para someterlo a pruebas de laboratorio, no se puede pedir a la Historia que sea una ciencia; habrá que conformarse con que siga siendo una narración subjetiva e interpretativa construida sobre términos y categorías convencionales.
>> Sigue...
Vista la naturalidad y la sensación de inexorabilidad con que ha dispuesto dejar en la calle a todos los funcionarios con contrato temporal de Grecia, me parece que ya no hay duda de que es Europa la que necesita urgentemente un rescate. Por supuesto, de su célebre modelo social, raptado por esa competitividad a cuyo lomo se ha encaramado la UE sin meditar que la lleva a una carrera sin fin: si aquí los costes laborales se bajan de cinco a cuatro, otro pondrá los suyos a tres, y al final todos los países del mundo acabarán imitando a esa China admirable que optimiza la eficiencia siendo dictatorial en lo político, capitalista en lo económico y esclavista en lo social.
>> Sigue...