Rajoy, Aguirre y Losantos
22.04.08 @ 10:51:08. Archivado en Periodismo, Partido Popular
Convendría aparcar por un tiempo el debate personalista entre Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre, para no incurrir en juicios de intenciones que luego contradice una parte de las ambiguas declaraciones de ésta y porque todavía quedan dos meses para el congreso del PP, en los que ella medirá sus fuerzas y, en su caso, pescará un pez del mar infinito de las coartadas para justificar su candidatura. Aunque la presidenta de Madrid lo diga de boquilla, es cierto que el fondo de la cuestión es el debate ideológico (con el PSOE, según la última aclaración); es decir, el tipo de oposición que han de realizar los populares. Si Aguirre sólo quería suscitar este debate, ya lo ha conseguido. Ella instó a "dar la batalla" y su gran valedor, Federico Jiménez Losantos, critica que Rajoy renuncie a hacerlo y pide perdón por los votos que haya podido proporcionarle. Pero el caso es que Rajoy, con el nombramiento de "su equipo" y la suavización del discurso, demuestra que piensa más bien que lo que ha hecho ha sido quitárselos.
A Losantos hay que agradecerle su cruzada para hacer frente a "la superioridad moral de la izquierda" y la corrección política progre que ampara, para sonrojo de cualquiera que haya razonado un poco sus ideas socialdemócratas. Pero no vale con eso. Las propuestas en positivo también hay que argumentarlas, y su alternativa peca casi siempre de la misma simpleza, demagogia y maniqueísmo que critica. Dialécticamente es muy tramposo: en su presunto liberalismo mezcla principios, como la unidad de España y la defensa de la religión, que no tienen nada de liberales, pero le sirven para arengar a las masas tradicionalistas.
Cuesta creer que alguien piense que el PP perdió las elecciones por no "dar la batalla", con la guerra que el partido y la emisora dieron en todos los frentes de la pasada legislatura, casi siempre disparando a quemarropa con armamento mucho más pesado que aquello que combatían. ¿El matrimonio homosexual y la Ley de Memoria Histórica, ejemplifica Aguirre? Anda, que no se les oyó aquello de la desnaturalización de la familia y la reapertura de las heridas. ¿La política territorial, la antiterrorista, la educativa? Hablaron, nada menos, de ruptura de España, de rendición ante ETA, de adoctrinamiento a los escolares. ¿Hubo algún campo donde el PP, siguiendo las consignas de la COPE, no exagerara y tergiversara las decisiones del Gobierno, sepultando muchas veces su inanidad o arbitrariedad bajo el ruidoso dramatismo de la réplica? Lo hicieron con todas. Consiguieron movilizar a todos los suyos y, naturalmente, también a todos los contrarios. Y resultó que, aunque más ruidosos, ellos eran menos. Si sus posiciones representaban las auténticas ideas del partido, pueden aferrarse a los principios convecidos de hallarse en la verdad absoluta, como los carlistas, pero volverán a perder. Y si, como es probable, tales ideas son algo más moderadas de lo que sugirió su estrategia de oposición, entonces lo que toca es más sutileza y elegancia y menos batalla.
Losantos, y algunos de los columnistas más interesantes de Libertad Digital, como Juan Carlos Girauta y José García Domínguez, insisten en que el giro que parece estar emprendiendo Rajoy desmantelará el partido y le abonará a la oposición, condenando a España a no sé qué cambio de régimen que en sus fantasías debe de estar apadrinando el PSOE. Argumentan que por eso el Grupo Prisa le aclama frente a la alternativa Aguirre, lo que no es sino una variante de su habitual puerilidad, tantas veces aplicada sobre Gallardón, de que "si les cae bien a los socialistas, es que es un traidor, un cobarde y malo para nosotros".
Sin embargo, para salir de la oposición, lo que hay que hacer es precisamente captar votos del adversario, no enardecer a los votantes que ya tienes asegurados. Y a ese respecto, Rajoy y Aguirre son igual de liberales en lo económico, de centralistas en lo territorial y de conservadores en lo moral. Cualquier observador puede intuir que Esperanza Aguirre (a diferencia de Gallardón) no aportaría al PP ni un solo voto más. Ningún ciudadano que estuviera dispuesto a votar a Aguirre dejó de votar a Rajoy el 9-M. El problema no es de nombres, sino de estrategia. Y el único camino posible es el que tantea Rajoy, aun con movimientos superfluos como el de poner a la pragmática pero bisoña Soraya Sáenz de Santamaría en el lugar del igual de pragmático pero mucho más hábil Eduardo Zaplana.
Jiménez Losantos se desgañita pidiendo caña al PSOE y pluralidad interna, frente al presunto aburguesamiento de los barones regionales del PP, cómodos con su sueldo, sus cargos o el poder en las comunidades donde lo ostentan. Nadie duda de que siempre será más edificante un congreso con multiplicidad de ideas y candidaturas, e incluso que la doble derrota de Rajoy hace recomendable la aparición de caras nuevas. Pero ni la de Aguirre es una cara nueva ni su ideario es sustancialmente distinto. El cambio que ha de emprender el PP es el de la estrategia de oposición que Losantos ha inspirado, y de la que Rajoy da la impresión de ser gato escaldado. El por lo demás genial locutor debe de intuirlo, porque, más que el supuesto egoísmo de los barones, lo que parece inspirar sus últimas diatribas es la preocupación egoísta por mantener su influencia sobre un partido que empieza a desembarazarse de su tutela.
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/160775
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Es su pensamiento que no comparto, pero bueno, esto es un país libre, al menos es mas libre desde que lo gobierna ZP.
Mi manera de pensar va mas por hacer énfasis en los derechos de los niños y menos en los de los padres como pasa en los USA.
Y entonces supongo que también estará de acuerdo conmigo en que cuando en un matrimonio fallece un cónyugue, y el que queda decide "salir del armario", el estado debe intervenir inmediatamente para expropiarle los hijos y entregarlos a matrimonios como dios manda ... ¿O no?
Y si me dice que no, es usted un cantamañanas, dicho desde el cariño y el respeto.
b) No es el tema del debate, sino un ejemplo que entiendo clarificador. Pero, efectivamente, creo que no es idoneo que un niño sea adoptado por una pareja homosexual. Tampoco por una persona soltera, ni por un convento de monjas -que antes era muy típico-. Entiendo que lo idoneo para la educación de un niño es que tenga padre y madre. Si solo lo pensara yo, no tendría más importancia. Pero es que lo piensa la inmensa mayoría de la gente, y parece que hay que pedir disculpas por hacerlo así a la élite que dictamina lo correcto, y condena la desviación de la nueva norma moral. Es esa Neoinquisición Progre la que me molesta, más que el ejemplo concreto. Un saludo.
Pero eso no es de lo que quiero escribir, quiero centrarme en el tema de su oposición a la adopción por parte de parejas gays. ¿Acaso usted piensa que no es bueno que un niño sea educado por una pareja homosexual?
Firmado Don José Blanco, secretario de Organización del PSOE durante las dos últimas victorias socialistas.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Kiko Rosique
autor
Contacto







