A los inmigrantes no se les acoge; simplemente, vienen
15.02.08 @ 03:24:52. Archivado en Inmigración
El contrato que Mariano Rajoy ha anunciado que propondrá a los inmigrantes no es xenófobo, una cualidad que me cuesta imaginar en el líder del PP y en la inmensa mayoría de los ciudadanos; al menos en el plano teórico, casi nadie sería capaz de adjuntar connotaciones negativas a la noción de extranjero. Pero su mera formulación revela que Rajoy, como otros muchos españoles y europeos, arrastra dos prejuicios, dos desviaciones conceptuales previas: el primero, tomar a los inmigrantes, no como individuos, sino como miembros de un colectivo, a quienes se puede aplicar una receta preparada contra el fenómeno de la inmigración sin necesidad de juzgar el comportamiento de cada uno de ellos; y el segundo, dar por hecho que no son de los nuestros, sino unos tipos ajenos a nosotros, a quienes estamos acogiendo y a los que, a cambio, tenemos derecho a exigir una serie de requisitos extraordinarios que no pedimos a los españoles.
Las expresiones "país de acogida" y "sociedad de acogida" son falaces además de nefastas. Los países no acogen a nadie; están geográficamente ahí, dibujados por la tectónica de placas, y la gente tiene la posibilidad de trasladarse a ellos, de forma temporal o permanente, haciendo turismo o para quedarse allí. Tampoco acogen las sociedades; simplemente sucede que en tales demarcaciones geográficas ya vivían otras personas, pero hace siglos que el feudalismo quedó derogado y los derechos de los oriundos sobre la tierra no son mayores que los de los recién llegados. España no es más nuestra que suya; ¿por qué, sólo por el hecho de que nuestros antepasados vivieran aquí? ¿O porque nosotros llevemos más tiempo?
Por lo demás, la expresión "sociedad de acogida", igual que "nación" y todas las demás que aluden a una entidad colectiva compuesta por muchos miembros, carece de significado real. ¿Quién es o quién compone la sociedad de acogida? La mayoría de los autóctonos no entrarán nunca en contacto con los inmigrantes, así que no tienen autoridad para exigirles que cumplan a cambio ninguna condición. Y quienes sí que entren lo harán siempre por interés profesional o personal recíproco, por lo que definitivamente sobran esas expresiones colectivas y paternalistas que sirven de coartada para, a cambio, exigir a los nuevos requisitos que no se imponen a nadie más.
Un ejemplo de estos requisitos es el de tener que encontrar trabajo en un plazo determinado. Naturalmente, lo ideal es que los inmigrantes coticen a la Seguridad Social, cuyo actual superávit demuestra que el Gobierno sí que hizo algo importante para prevenir la época de vacas flacas: la regularización. Esa regularización que, tan denostada por el PP, es sin embargo el único mecanismo efectivo para asegurar que se cumple el requisito de que los inmigrantes paguen sus impuestos incluido en el famoso contrato de Rajoy. Y, por razones de paz social, no de falta de derechos, conviene acomodar su afluencia a la demanda del mercado laboral.
Sin embargo, quien defienda expulsar a los que no encuentren trabajo debería, para ser coherente, propugnar lo mismo para los parados españoles, que son igual de capaces que los extranjeros de robar y matar con tal de salir de la miseria. ¿Por qué los inmigrantes tienen que cumplir una condición que no se pide a los españoles? Es revelador que la derecha haya hecho lo mismo con los homosexuales en relación a la adopción de niños: se la han tratado de escamotear, entre otras razones, porque se dice que los gays (así, en bloque) son promiscuos, pero hay muchos más padres y alguna madre heterosexuales que también lo son y a nadie se le ha ocurrido exigirles el salvoconducto de la estabilidad familiar para permitirles tener hijos. Será que los homosexuales tampoco son "de los nuestros", de los "normales", y por tanto les corresponde pagar peaje de extranjería.
La inmigración tampoco se justifica por lo que nosotros podamos obtener de ellos. Sus partidarios argumentan muchas veces en su favor que los extranjeros hacen los trabajos que no quieren desempeñar los españoles; en realidad, su preponderancia en la construcción y la hostelería, antes plagadas de lugareños, demuestra que lo que hacen es cobrar los sueldos que no quieren cobrar los españoles.
Simétricamente, algunos de sus detractores aducen en su contra que esta fenómeno tira a la baja de los salarios. Esto es cierto, y precisamente por ello se trata de uno de los efectos de la inmigración que el Gobierno o la UE deberían regular con más premura, igual que le reclaman a China la equiparación de los costes laborales con objeto de evitar la competencia desleal; pero no, en su lugar hacen la vista gorda ante este vacío legal porque les viene de perlas a los empresarios. En cualquier caso, carece de sentido plantearse si los inmigrantes son positivos o no para nuestro sistema económico, porque nosotros no los estamos haciendo ningún favor y por tanto no tenemos que pedirles que a cambio nos resulten beneficiosos.
Finalmente, no se puede decir que los inmigrantes enriquezcan nuestra cultura. El pluralismo o la variedad no son necesariamente más ricos que la singularidad o la homogeneidad, como tiende a dar por supuesto la izquierda, pero tampoco más pobres o inauténticos. Los inmigrantes ni enriquecen ni desvirtúan la cultura o la identidad españolas, incluyendo aquí tanto la lengua como las costumbres que quiere inculcarles Rajoy. La cultura no es una esencia inmutable ni concreta que haya que salvaguardar; se limita a transformarse al ritmo de la población que la produce, y si un día la entrada de importantes contingentes extranjeros modifica el mapa lingüístico, las costumbres o la cultura españolas, éstas no serán ni mejores ni peores, ni más españolas ni menos españolas. Serán diferentes; serán la lengua, las costumbres o la cultura españolas en el año X, por supuesto distintas a las vigentes en el año X-Y, de las que también diferirían debido al paso del tiempo si no hubiera mediado inmigración ninguna. En cualquier caso, aunque logremos acotar en qué consisten la cultura y las costumbres españolas, es obvio que un montón de autóctonos se sentirán ajenos a muchas de las características que les asignemos, cualesquiera que sean. ¿Habrá que echarles también de España por ello? ¿O no, sólo porque no son inmigrantes?
Otra cosa es que ciertos principios de la religión musulmana no se fundamenten en una base real, sino metafísica, y que además sean perjudiciales para el bienestar de las personas y por tanto haya que excluirlos de la tolerancia multiculturalista. Pero, ojo, no sólo a ellos por venir de fuera o no adscribirse a la cultura española, sino también a otros presupuestos de la religión católica, la nacionalista o la progresista que están hondamente arraigados entre nosotros.
Lo que legitima el fenómeno de la inmigración es, ni más ni menos, que no necesita de ninguna legitimación, porque los inmigrantes son individuos y, como tales, pueden moverse por donde quieran y pulsar las teclas que crean conveniente para ganarse la vida. Deberán, por supuesto, acatar las leyes y cumplir las penas estipuladas en el caso de que las infrinjan, pero nadie tiene derecho a reclamarles ninguna prestación, contrato ni juramento adicionales a cambio de una presunta acogida que no es tal.
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jurídico de los inmigrantes en nuestro país. De todas maneras, muchos países lo vienen haciendo como un requisito más de los de los derecho y deberes que tienen que asumir los que por libre albedrío llegan y se quieren quedar como trabajadores o ciudadanos con derechos y obligaciones.
Lamento en lo más hondo de mi bolsillo tener que contradecir a los lectores que suponen que soy poco menos que un potentado. Además, creo haber dicho con claridad que es precisamente el daño que produce a la mano de obra española el que los inmigrantes estén dispuestos a trabajar por menos dinero lo que debería regular el Gobierno, igual que se propone asegurar que las mujeres no cobren menos dinero que los hombres por un mismo trabajo. Un saludo
Enciende la sangre que haya gente que se las da de solidaria sin ver -son ciegos- la depauperación de la gente que vive de un pobre jornal cada día mas menguado por la inflación galopante.
Y encima tienen huevos de hablar de xenofobia, ellos que están contribuyendo a la proletarización y a la regreso de sus conciudadanos a las condiciones socio-económicas anteriores a la Revolución Industrial.
¿Qué nombre merecen estos tipos?
Según el Eurostat:
- La clase trabajadora con los salarios más bajos de la eurozona
- El sueldo medio español sólo se sitúa por encima del portugués y el polaco.
- Los titulados españoles universitarios los que perciben los salarios más bajos de la UE.
- El salario mínimo del Estado Español el segundo más bajo de la UE (menos de la mitad del francés, por ej.)
-Tendencia del nivel de vida hacia la convergencia con los paises de la Europa del Este (allí salarios más bajos, pero precios mucho más bajos)
- Pensiones entre las más bajas de Europa.
Según Cáritas:
- Desde el final de los 90, existe una bolsa de 8 millones de pobres en España (aprox el 20% de la población).
-Diversas actualizaciones del fenómeno indican que aprox. El 60% de las familias no llegan a fin de mes.
Como decía, esos irresponsables rojos de salón, solidarios de boquilla, no utilizan las tercermu...
Los que aplaudían al principio eran sus beneficiarios, la derecha, que ya ha olvidado que creó el problema en 8 años de gobierno. Luego hay una supuesta izquierda, enajenada de juicio, borracha de principios universales imposibles de llevar a la práctica felizmente, falsamente redencionista y solidaria, que está por la misma labor y le hace el juego a los primeros.
Repito que son los obreros, la clase media, los titulados universitarios, etc. los que padecen en sus carnes las consecuencias de este desmadre sin control de las distintas inmigraciones irregulares y no los ricachones ni los rojos de salón, los de la hoz y el martini. Esos ni la huelen en sus barrios adonde no osa acercarse la miseria, porque en España, señores, hay miseria con mayúsculas, miseria que
Y la realidad es que el fenómeno de la inmigración irregular, absolutamente descontrolado, es desestructurador y pernicioso para los millones de trabajadores y parados que sufren una competencia brutal, desleal, de quienes trabajan sin contrato ni seguridad social a cambio de ayudas y asistencias varias para las que no se exige ninguna contrapartida, dispuestos como están a trabajar por lo que sea, al menos temporalmente. Y eso sin cotizar como hace la mayoría y como oculta el gobierno.
De buenas intenciones ya sabemos qué sitio está empedrado. Todo, para que sea viable, tiene que tener unas dimensiones asumibles y, de todas maneras, el procedimiento de llegar a un sitio saltándose las leyes y el de continuar ocupando.....
Y dé un paseo o viva un tiempo en los barrios degenerados, ahora marginales, donde la gente, los débiles de nuestra sociedad, no puede vivir, dormir, coexistir en la bendita babel que usted recrea. Ese objetivismo deshumanizado suyo, simplemente, los sacrifica.
Finalmente, cuando compara usted la expulsión de inmigrantes con la de parados españoles (¡!¿?) o repite el cuento chino de "que lo que hacen es cobrar los sueldos que no quieren cobrar los españoles" es usted verdaderamente despreciable, cuando a usted, definitivamente, se le ve el rabo. Esa mentira, no por más repetida va a dejar de serlo.
Vaya con su ejercicio intelectualoide a cualquier otro país, estado, nación, colectividad o territorio y veremos cuanto tardan los intelectuales mas moderados y las mentes mas generosas y abiertas, una vez desenmascarada su palabrería uniformizante, en catalogarlo como digno de estudio en el laboratorio de la experimentación social.
Lá...
Lo único que le ha faltado es meterse con la propiedad. ¿Por qué no lo ha hecho? Pues sin duda porque tiene usted una posición privilegiada o es usted un rico heredero que necesita desregulación, movilidad de la mano de obra, libertad de mercado; porque es usted un liberal a ultranza que se disfraza con los dones del humanismo, compañeros de viaje en esta infausta encrucijada.
Luego de teorizar por las alturas, aparte aportar un montón de inexactitudes convenientes a su discurso celestial que, como dice el anterior comentario, confunde deseos con realidad (y realidades oníricas inventadas además) baje un poquito a la tierra, que puede ser usted mas dañino, de escucharle alguien, que Mao con su Gran Salto Adelant...
Me parece muy interesante la manera de enfocar el tema de la inmigración, desde una perspectiva de igualdad entre individuos en donde el lugar de nacimiento (identificador de raza y supuestamente propiedad territorial) no debería representar ningun valor superior ni por lo tanto a tener en cuenta. Sería maravilloso que nos concienciáramos todos de ello, estoy segura de que, de esta manera, el mundo sería mucho mejor.
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Kiko Rosique
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