Autodeterminación y territorialidad

Permalink 14.12.05 @ 23:43:01. Archivado en Nacionalismos

No es que uno esperara grandes alardes intelectuales de una ideología, la nacionalista, que nunca se ha caracterizado por su racionalidad ni su elaboración teórica, pero hay contradicciones tan flagrantes que claman al mismísimo cielo etéreo en el que habitan sus mitos patrios.

Cuesta creer que sus portavoces no reparen en tales incoherencias o, en el dudoso caso de que lo hagan, que no se les caiga la cara de vergüenza al proclamarlas, pero el hecho es que, en sólo cuatro días, los tres nacionalismos periféricos que alborotan España (hay un cuarto, el centralista, que resultaba repugnante la anterior legislatura pero que a este paso va camino de convertirse en el mal menor) han incurrido en una de las más paradigmáticas con la misma convicción alegre con que últimamente manifiestan sus necedades.

El martes 6, las Juventudes de ERC salieron a la calle para conmemorar con su fervor habitual el aniversario de la Constitución, y una de las pancartas que pasearon por Barcelona rezaba: "Ni España ni Francia: Països Catalans". Dos días más tarde, la presentación del libro Mañana Euskal Herria nos reveló que Arnaldo Otegi considera irrenunciable la anexión de Navarra para dar una solución al conflicto vasco. Y, finalmente, el viernes 9 el BNG incluía en su propuesta de reforma del Estatuto gallego la posibilidad de que los municipios limítrofes de las comunidades de Asturias y Castilla y León se incorporen a Galicia si así lo deciden democráticamente sus ciudadanos.

Nada más lejos de mis intenciones que menospreciar los particulares criterios geográficos que dividen el mundo en la cosmovisión de los nacionalistas, calificándolos de erróneos o disparatados. En realidad, las fronteras actualmente vigentes no aventajan en validez o autenticidad a las que ellos imaginan más que por la circunstancia puramente casual de que el devenir de la Historia las ha dibujado así. Valencia o Baleares no son esencialmente más (ni menos) españolas que catalanas, ni Navarra más española que vasca, ni El Bierzo más leonés que gallego. Lo son de facto, obviamente, porque así lo estipulan los límites políticos que ha impuesto el azar, pero no en esencia.

Claro, que en esencia tampoco Cataluña es más catalana que aragonesa, ni Euskadi más vasco que castellano, ni Galicia más gallega que asturiana. España misma podía haber sido configurada por Sancho III de Navarra o por Fernando el Católico antes que por los reyes castellanos, y entonces, con las mismas ínfulas mesiánicas que se dan ahora, Arnaldo Otegi estaría justificando la represión policial contra el independentismo madrileño y Carod-Rovira impulsando campañas para arrancar páginas del Estatuto andaluz. Cada posibilidad que se materializa a través del tiempo envía todas las demás al limbo de las cosas que nunca llegaron a ocurrir, pero podría haber sucedido de cualquier otra manera y daría igual.

Lo realmente disparatado es que los nacionalismos periféricos pretendan subvertir el marco jurídico en vigor amparándose simultáneamente en los principios de autodeterminación y territorialidad. Este último término sólo lo emplea de forma expresa el separatismo vasco, pero salta a la vista que su contenido también forma parte del imaginario del catalán y el gallego. ¿Es posible que no se den cuenta de que son dos conceptos que se dan de patadas entre sí? Resulta tan obvio que casi da vergüenza exponerlo.

La autodeterminación niega la legitimidad de las fronteras vigentes porque concede prioridad a la voluntad democrática de los ciudadanos, mientras que la territorialidad impone la supuesta realidad sustantiva de los territorios por encima de los deseos de las poblaciones que los habitan. ¿Cómo puede la izquierda catalanista pedir respeto a la decisión del Parlament y a la vez hablar de Països Catalans englobando a regiones donde no se comen una rosca? ¿Y cómo se atreven los abertzales a reclamar el derecho de los vascos a elegir lo que quieren ser mientras aspiran a ubicar la capital en Pamplona, ciudad en las que votación tras votación los allí censados confían el gobierno a UPN? Si consideramos que la autodeterminación impera sobre la territorialidad, Valencia, Baleares y Navarra son sin lugar a dudas parte de España; si, por el contrario, es la territorialidad el criterio supremo para trazar las fronteras, esas regiones podrían, quizás, pertenecer a Cataluña y el País Vasco si aceptamos las demarcaciones que proponen los nacionalistas, pero éstas dos pertenecerían indiscutiblemente a España.

Del incongruente esquema mental con el que se manejan los nacionalismos se desprende una segunda consecuencia menos visible, y en aras a ilustrarla nos reservamos para el final el caso gallego. En efecto, el BNG no se muestra tan imperialista como los partidos homólogos de Cataluña y el País Vasco y ya ha aclarado que no pretende en ningún caso "anexionar" territorios sino sólo dejar "una puerta abierta" a que los municipios fronterizos que "por voluntad propia" quieran integrarse puedan hacerlo "a través de procedimientos democráticos regulados por las propias comunidades" a las que pertenecen en la actualidad. Es decir, que la izquierda galleguista se encomienda teóricamente sólo al principio de autodeterminación.

Honestamente, no encuentro ningún motivo para oponerme al derecho de autodeterminación. Cualquier colectivo humano debería tener la oportunidad de elegir su propio futuro, por encima de leyes y fronteras fijas, y nadie más que sus integrantes formaría parte del llamado sujeto de decisión. Me parecería una estupidez cósmica provocar el tremendo estropicio económico y administrativo que supone una transformación del marco jurídico sólo para cambiar nación por nación, mito por mito, sofisma por sofisma, pero asumo que no es competencia mía prohibir a los demás que se comporten como unos estúpidos.

El problema es que el derecho de autodeterminación que invocan los nacionalismos no es sólo autodeterminación, sino una autodeterminación basada en la territorialidad. El BNG no ofrece la posibilidad de declararse gallegos a, pongamos por caso, los miembros de las peñas madrileñas del Deportivo de La Coruña, sino sólo a los municipios fronterizos de Asturias y Castilla y León, que, a su juicio, comparten una tradición histórica, cultural y lingüística con Galicia; por ejemplo, en lo que respecta a El Bierzo, recordando que hasta el siglo XIX esta comarca estuvo bajo jurisdicción gallega. En un sentido que parece distinto pero que en realidad es el mismo, los nacionalistas vascos y catalanes reclaman el derecho a convocar a referéndum a la población que vive en sus respectivos territorios, y el resultado del mismo lo dictaminaría el conjunto de los vascos y los catalanes, porque se supone que todos los vascos y todos los catalanes comparten una misma tradición histórica, cultural y lingüística. Y eso ya no es sólo una estupidez. Es, simplemente, mentira.

Para llevar a cabo un ejercicio auténtico del derecho de autodeterminación, no valdría ni siquiera con que la propuesta política que se sometiera a él fuera refrendada por los tres territorios históricos vascos, como estipulaba con cierta honradez el Plan Ibarretxe, sino que cada comarca, cada municipio, cada calle y cada comunidad de vecinos de Cataluña, Euskadi o Galicia debería decidir si brinda su lealtad a una nación o a otra. No cabría alegar en contra que esto supondría el caos o la disgregación total, porque en ese caso también podría aducirse para evitar la división de España.

Aclaro que la atomización de los sujetos de decisión que trato de argumentar no es, sin embargo, un intento desesperado de sabotear cualquier proyecto separatista (aunque, evidentemente, lo sabotearía), ni una reducción al absurdo de las tesis nacionalistas (aunque, sin duda, demuestra lo absurdas que son). Es sólo el requisito imprescindible para desligar el derecho de autodeterminación, democráticamente irreprochable, del principio de territorialidad, uno de los componentes del mito de realidad sustantiva que subyace a todas las naciones y que ya intenté demostrar en mi artículo de la semana pasada que no tiene fundamento alguno.

www.kikorosique.com


Bookmark and Share

Comentarios:

Aún no hay Comentarios para este post...

Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.

Los comentarios para este post están cerrados.

Blogs
El blog de José Arregi

El blog de José Arregi

La guerra que viene

José Arregi

El buen vivir de Juan Luis Recio

El buen vivir de Juan Luis Recio

Sabor del Año 2012

Juan Luis Recio

Crónicas Bárbaras

Crónicas Bárbaras

Engaños de CiU y PP

Manuel Molares do Val

El Blog de Otramotro

El Blog de Otramotro

¿No lo ven descabellado?

Ángel Sáez García

El Blog de Francisco Margallo

El Blog de Francisco Margallo

¿Existe el Estado de bienestar?

Francisco Margallo

Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Sarkozy y el contingente español del Líbano

Juan Fernandez Krohn

Gastronomía Navarra

Gastronomía Navarra

No hablo de salir del armario para evitar equívocos

Mª Rosario Aldaz Donamaría

Corrupción global

Corrupción global

824 Energías: riesgos y costes. ¿Quien controla?

Luis Llopis Herbas

Opinión

Opinión

Rafael Torres - Al margen - Sanidad: la bolsa o la vida.

Non Solum Sed Etiam, el Blog de Txenti

Non Solum Sed Etiam, el Blog de Txenti

Padre Patera un Corazón sin Fronteras

Vicente Luis García

Rumores de Ángeles

Rumores de Ángeles

La casilla de la Iglesia y Camino haciendo amigos

José Manuel Vidal

El alma del haiku

El alma del haiku

Silencio

Vicente Haya

Humanismo sin credos

Humanismo sin credos

La calidad de vida no depende de la religión, depende de uno mismo.

Asoc. Humanismo sin Credos

Diario nihilista de un antropólogo

Diario nihilista de un antropólogo

Explotación infantil

Manuel Mandianes

Ser y vivir hoy

Ser y vivir hoy

Novela PhD. 2º Fascinado por Cristo

Urbano Sánchez García

Secularizados, mística y obispos

Secularizados, mística y obispos

Llevar la comunión a los enfermos

Josemari Lorenzo Amelibia

Religión Digital

Religión Digital

Benedicto XVI y proceso electoral

Religión Digital

No más mentiras

No más mentiras

Lo que nos cuesta el aparato estatal

Antonio García Fuentes

Jesús Mauleón, poeta y cura

Jesús Mauleón, poeta y cura

Saludo a los poetas-sacerdotes

Jesús Mauleón

La espingarda

La espingarda

Rajoy acepta la dimensión política de lo de ETA.

Antonio Javier Vicente Gil

Haz de PD tu página de inicio | Cartas al Director | Publicidad | Buzón de sugerencias | Publicidad
Periodista Digital, SL CIF B82785809
Avenida de Asturias, 49, bajo - 28029 Madrid (España)
Tlf. (+34) 91 732 19 05
Aviso Legal | Cláusula exención responsabilidad

redaccion@periodistadigital.com Copyleft 2000

b2evolution Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons License.
Noticias Periodista Digital | Periodista Latino | Reportero Digital | Ciudadano Digital | Chistes, Videos y Poesias