¿Quién se atreve a emprender en Cataluña? La región española menos recomendable para crear un negocio.

Cuantas más carencias tiene la democracia de un país, mayor y más peligrosa es la influencia que ejerce la política en la economía. Y menores, por tanto, son las posibilidades tanto de desarrollo empresarial como de crecimiento económico del mismo.

En España, la economía se encuentra totalmente intervenida por los intereses políticos del gobierno de turno.
La subvencionada partidocracia tiene al sector privado fiscalmente asfixiado. Todo ello, al objeto de sostener al económicamente inviable Estado de las Autonomías.

En este sentido, las pymes, los autónomos y la clase media, convertidos en auténticos esclavos fiscales y laborales, son los colectivos seleccionados por la partidocracia para que este parasitario sistema siga con vida.

El resultado de todo ello no es otro que el actual sobreendeudamiento y el insostenible déficit público que soporta España. De hecho, nuestro país estaría quebrado, sino fuera por la balsámica política expansiva ejecutada por el BCE.

Eterna crisis política en España

La crisis económica que ha asolado España, y de la que solo hemos salido en términos macroeconómicos, es una consecuencia directa de las deficiencias democráticas de nuestro sistema. Sobre todo, en forma de corrupción política y politización de los altos tribunales de justicia.

Porque si España dispusiera de un verdadero Estado de Derecho, dotado de una separación de poderes real, la crisis económica hace varios años que se hubiera superado.

La íntima relación entre la política y la economía, potenciada enormemente tras la implantación del Estado autonómico, ha conformado en España un círculo vicioso en el que nuestro país lleva dando vueltas sin parar durante casi cuatro décadas.

Un sistema “mata emprendedores”

En función de lo anterior, es factible afirmar que España no es un país idóneo para emprender. Tanto en cuanto, existen demasiados factores políticos que distorsionan la economía.

Inseguridad jurídica, escasa libertad económica, presión fiscal confiscatoria, falta de unidad de mercado, Administración politizada, etc., son términos tan característicos de nuestro sistema como incompatibles con el emprendimiento.

La aventura del emprendimiento en nuestro país es muchísimo más arriesgada todavía que en otros países de nuestro entorno, dotados de democracias más consolidadas.

Los emprendedores cambian Cataluña por Madrid

El proceso de independencia de Cataluña es otro hándicap de índole político que, además de haberse convertido en el paradigma del fracaso del Estado autonómico, está deteriorando profundamente la economía catalana. Y, por ende, también la española.

Recordemos que, tradicionalmente, Cataluña ha sido una de las comunidades autónomas dotadas de mayor potencial emprendedor.

Si bien es cierto, que las numerosas concesiones políticas, en clave de privilegios económicos que desde el Gobierno central se le han otorgado a esta región a lo largo de la historia, han influido mucho en la creación de un ecosistema favorable a los negocios.

Este entorno empresarial privilegiado de Cataluña lo ha destruido el independentismo. Tanto es así, que Cataluña es en la actualidad la región española menos recomendable para emprender un negocio.

De hecho, la creación de empresas en Cataluña bajó en octubre un 12%. En otras palabras, en la comunidad catalana se crearon 171 empresas menos que en octubre del año pasado. Se trata de un retroceso del emprendimiento, mucho más relevante que el registrado en cualquier otra autonomía.

Del mismo modo, se está produciendo un éxodo de emprendedores de esta región española. Puesto que, desde junio del presente año, la comunidad autónoma catalana ha perdido más de 4.000 autónomos. Muchos de ellos han decidido instalarse en Madrid.

No olvidemos que casi 2.500 empresas se han fugado de Cataluña desde el 1 de octubre (fecha en la que se celebró el referéndum ilegal), cambiando para ello el domicilio social a otras regiones españolas. Siendo Madrid el principal destino.

Aproximadamente, 1.000 de estas empresas también han cambiado el domicilio fiscal, en virtud de lo cual, las mismas pagarán sus impuestos fuera de Cataluña.

Los hoteles de Barcelona, la principal ciudad turística de Cataluña, facturan un 14% menos desde octubre, al caer la ocupación hotelera en dicha urbe en un 7,5%.

Incluso, la venta de automóviles también ha sufrido un gran frenazo en Cataluña. La matriculación de turismos ha crecido en esta autonomía un 1%, un crecimiento irrisorio si lo comparamos con la media de crecimiento del resto de regiones españolas, posicionada en el 11%.

Multinacionales que proyectan deslocalizaciones

Por si fuera poco, el desempleo podría crecer en Cataluña en el corto plazo. Todo ello, en el supuesto caso que las multinacionales decidieran trasladar sus unidades productivas (fábricas, centros de trabajo, oficinas principales, etc.) a otras regiones de España.

Determinadas multinacionales ya han planificado en sus estrategias empresariales y planes de negocio deslocalizaciones globales, que podrían poner en marcha si el independentismo siguiera adelante, tras las elecciones autonómicas catalanas del 21-D.

P.D. España y el modelo territorial autonómico no son compatibles. El Estado de las Autonomías no solo es el cáncer económico de España, sino que se trata de un modelo que está capacitado para destruir la integridad territorial de España. Cataluña solo es el principio…

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