Un 155 de 55 días contra 40 años de adoctrinamiento independentista

Los españoles desconocen realmente si se ha producido un supuesto pacto encubierto entre los separatistas catalanes y el Gobierno legítimo de España.

Un acuerdo que, supuestamente, habría culminado con la convocatoria de elecciones autonómicas anticipadas en Cataluña. E, igualmente, con la aplicación de un Artículo 155 a medida.

En definitiva, un pacto en el que habrían participado, de manera directa o indirecta, tanto los partidos constitucionalistas españoles como los secesionistas catalanes.

¿Un supuesto pacto antidemocrático?

Por tanto, si se ha llevado a efecto tal pacto, tanto PP, PSOE y Ciudadanos habrían traicionado a los españoles. Cada uno de ellos en mayor o menor grado. En tal caso, la partidocracia española también habría traicionado al Estado de Derecho.

No olvidemos que la Justicia en España padece un alto nivel de politización, que afecta a los altos tribunales. Todo ello, producto de la escasa separación de poderes que caracteriza a nuestro sistema.

En este sentido, los próximos acontecimientos judiciales constituirán la primera prueba, que demostrará si el referido pacto se ha efectuado o no.

Es decir, si la Justicia aplica a los políticos autores del golpe de Estado el Código Penal en toda su extensión. O, por el contrario, la Justicia se quita una vez más la venda para no tener que aplicar la ley, haciendo uso para ello de la denominada ingeniería político judicial.

La segunda prueba la aportará la fórmula que utilice la partidocracia, cuando acometa el proceso de reforma constitucional conducente a “encajar Cataluña en España”.

Una reforma que podría servir para privilegiar nuevamente a esta autonomía. Si se impusiera este enfoque reformista, tales privilegios ya estarían supuestamente acordados por los principales partidos políticos españoles.

De todas maneras, no sería la primera vez que un Gobierno español lleva a cabo un pacto antidemocrático de gran repercusión y magnitud política. Recordemos el supuesto pacto del Gobierno del PSOE de Zapatero con ETA.

Un 155 exprés

Pero, con independencia de la existencia o no del pacto aludido con anterioridad, 55 días de aplicación del Artículo 155 no serán suficientes para demoler el edificio independentista catalán construido firmemente en 40 años. Por mediación de políticas basadas en el adoctrinamiento educativo y mediático.

Máxime, tanto en cuanto, se trata de una versión descafeinada del Artículo 155. Sobre todo, debido a las condiciones impuestas por el PSOE para acordar, junto con el Gobierno y Ciudadanos, la aplicación del mismo.

Tales como, la renuncia a intervenir los medios de comunicación promotores del golpe de Estado. Entre los que podemos destacar a TV3.

Comunicación y educación, las políticas clave

Ciertamente, el centro neurálgico del separatismo catalán está ubicado en los medios de comunicación subvencionados por la Generalitat. Cuya principal misión es fomentar el odio a España para ganar adeptos a la causa.

La otra fuente de alimentación, que nutre al independentismo de nuevos catalanes separatistas, está conectada a la educación.

La Generalitat ha conseguido politizar al máximo la educación. La estrategia de politización educativa elegida por el independentismo catalán está basada en la inmersión lingüística y sus derivaciones, en forma de sectarismo, adoctrinamiento, tergiversación de la historia de España, etc.

Por consiguiente, mientras la competencia educativa no se devuelva al Estado, el separatismo catalán seguirá disponiendo de una gran masa de fieles.

El problema es que durante los 55 días que durará la aplicación del 155, no se conseguirá desmontar el antiespañol entramado educativo diseñado durante 4 décadas por la Generalitat.

Quizás podamos tener una respuesta a esta cuestión analizando las últimas declaraciones al respecto del Ministro de Educación, Cultura y Deporte (y Portavoz del Gobierno): “los casos referidos a la imposibilidad de escolarizar a los niños en español, adoctrinamiento en las aulas, etc., no constituyen ningún problema en Cataluña, porque son aislados…”

Después de las elecciones del 21-D

Después de las próximas elecciones autonómicas en Cataluña, que se celebrarán el 21 de diciembre, el independentismo seguirá vivo. Y, por tanto, dispuesto a plantear otro órdago separatista en el futuro.

Incluso, aunque tras las elecciones catalanas, los partidos constitucionalistas fueran capaces de formar una mayoría parlamentaria.

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2 comentarios


  1. Anro Libertché

    El 155, ES UN CAMELO, ENTRE POLITICOS

    De este canalla y filibustero Psoe, todo se puede esperar. TV3 no ha sido intervenida, por la presión que según dicen, ha ejercido el PSC de Iceta, al gobierno de Rajoy, como contrapartida por su apoyo al 155. Demasiados subterfugios, y vacilaciones para no aplicar con rigor el artículo que controla los dislates y desmanes de los políticos autonómicos. España vive en una encrucijada, entre lo esperpéntico y la usura, y el corporativismo cómplice político.

    Los ciudadanos no pintamos nada, salvo engrosar las protestas y concentraciones callejeras para vociferar como borregos, las consignas de los partidos. El régimen de 78, se redactó justo a la medida de los partidos y sus políticos, nunca a favor de los ciudadanos. La complicidad de los partidos y sus negociaciones a espaldas de las gentes, es grotesco y execrable. Nunca sabremos por que no ha sido totalmente intervenida y al pie de la letra la autonomía catalana, con sus máximos responsables en la cárcel.

    Se está jugando, al juego infantil del “pilla, pilla”, como se decía en mi pueblo. Muchos políticos se han “jiñaos”, entre ellos el presidente más cobarde de la historia democrática de España. La fuerza y la letra del 155 ha cogido de imprevisto y asustado a los mismos que lo redactaron, siendo conscientes, que nunca se aplicaría con rigor, por ese vicio de contubernios en cohabitación de políticos que prostituyen la política, convirtiéndose en chulos y puteros de barrios.

    Los ciudadanos decentes, incluso los más cándidos e ignorantes, no perdonaran más a traiciones de unos y otros. La opaca y nula transparencia con moderada aplicación del 155, es un insulto y felonía, a todos los ciudadanos de España. El revanchismo no llega a ninguna parte, pero deja constancia de las intenciones. Las mismas que desde hace más de 300 años han venido tramando los secesionistas, con premeditación y a sangre fría y al amparo de las libertades y derechos democráticos. La política no es más que la vida misma, que nos obliga a cumplir con nuestras obligaciones, deberes y derechos, con esfuerzos y sacrificios en armonía y convivencia pacífica como cotidianidad constante y vital.

    La libertad y el derecho a decidir, es relativa, siempre que no afecte a los demás. No valen atajos ni vericuetos. La emoción y los ensimismamientos de amar los orígenes propios, no está reñido con las nobles actitudes de buena educación, el respeto la consideración y fraternidad. Nadie es culpable del lugar de nacimiento, ni opción de elegir donde nos hubiera gustado nacer. Por lo tanto, es preferible declararse universalistas que localista. En un mundo globalizado, la apología por los localismos empequeñece el substantivo y engrandece el adjetivo.

    Los show y espectáculos políticos que España ha ofrecido al mundo, nos ha vuelto a recordar y rememorar la poesía del mañana efímero, de A. Machado, “la España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y de María, de espíritu burlón y de alma quieta, ha de tener su mármol y su día, su infalible mañana y su poeta”.

    Me niego a creer y pensar que tenemos los dirigentes políticos que nos merecemos. Y me niego porque existen en muchísimos rincones de España, hombres y mujeres de talento excepcional, con cerebros, lucidez y visión, más allá de las estrellas errantes, que languidecen y mueren en el más absoluto de los olvidos.

    No, los ciudadanos, no nos merecemos, la pantomima y el bochornoso espectáculo de ridículo político, a la que nos tienen acostumbrados una casta política de miserables, que solo buscan su proyección personal, como egocéntricos integristas, y bufones de sus propias indignidades.

    Un saludo

  2. Anro Libertché

    LOS MOVIMIENTOS INDEPENDENTISTAS SEGUIRÁN CRECIENDO EN ESPAÑA, MOTIVADOS POR LA CORRUPCIÓN Y LA ANTIDEMOCRACIA DE LOS PODERES Y GOBIERNOS.

    Que los deseos de independencia crecen por todas partes, es una obviedad sin precedente en los tiempos que vivimos. Las gentes, los ciudadanos de cualquier parte, están cansados de dirigentes políticos y económicos, vividores, trincones, y oportunistas del sistema. Los excesos, abusos y privilegios de los que de una manera u otra están vinculados y viven directamente del Estado, han conseguido crear dos tipos de sociedades, a saber, los que promulgan más Estatismos y control a los ciudadanos en lo que podríamos denominar como estado policial y los que aman la libertad en toda su dimensión literal con todos los riesgos que supone.

    Sin duda y aunque muchas gentes no quieran verlo, la actual clase política española, y el sistema seudo democrático, ha alcanzado niveles de rechazos y odios por parte de todos los ciudadanos y todo lo que significa, respetar la ley, el orden, la autoridad y los poderes establecidos.

    “La única lucha real y eficaz contra el independentismo no es impedirla por la fuerza o aplicar las leyes con severidad, sino combatir la corrupción que está pudriendo España, instaurar una democracia auténtica, regenerar la política y construir una nación justa y decente, en la que podamos sentirnos acogidos, tratados con justicia y depositar nuestras esperanzas.
    Mientras nuestros políticos y sus partidos sean tan miserables y corruptos, los deseos de escapar y el rechazo a la sociedad dominante no dejarán de crecer”.

    Efectivamente, las grandes desigualdades, las indecencias, las injusticias y las corrupciones políticas, han sido caldo de cultivo, para que los ciudadanos empiecen a racionalizar, y tener mucho más claras las conciencias de clases, con análisis, juicios y valores objetivos. Las diferencias entre amar a España o rechazarla, es la más clara evidencia, de que el sistema no funciona, propiciando división desmesurada y aberrante en la sociedad, y ansias de luchas por la independencia en todos los órdenes. Y aunque no nos guste, los fuertes deseos de independencia de una gran parte de la sociedad catalana, a pesar de ser ilegal e injusta, no es menos cierto y comprensible, los derechos a la rebeldía con causas que les puedan asistir, en aras de la libertad individual y colectiva.

    La patria, y el concepto sentimental de pertenencia y deber a los orígenes, solo es natural, plena y convincente, si los contextos y las realidades tangibles de convivencia en paz, las posibilitan los marcos y las legislaciones adecuadas, en materias de derechos deberes y obligaciones compartidas, en libertad, con respeto y justas ecuanimidades mutuas. No vale por tanto, presumir de patriotismo barato, de fanáticas apologías a los símbolos y otras parafernalias de ensalzamientos a sectores, grupos, entidades e instituciones del Estado, si antes no se asume que el Estado y la patria, no es solo de los que la utilizan para sus propios fines, con intereses profesionales o espurios, sino absolutamente de todos los ciudadanos sin exclusión.

    Durante las últimas décadas a partir de los elementos históricos, incluida la mal llamada “modélica Transición” podemos afirmar sin duda, que han sido quizás, los mejores tiempos y décadas jamás vividas en nuestra historia reciente, solo ennegrecida por la barbarie terrorista y las desigualdades entre territorios. Sin embargo también podríamos, alegar y aducir, que nunca antes en la historia, habíamos conocidos, las denigrantes corrupciones descaradas y ejemplos dados, por los responsables de los poderes políticos y económicos, menospreciando a los electores y ciudadanos en general, únicos y exclusivos dueño del Estado. Por lo tanto las políticas desarrolladas en las últimas cuatro décadas, por los únicos que han gobernados nuestro país, es decir, el corrupto bipartidismo que representa los partidos Pp y Psoe, son los máximos irresponsables y culpables de todo cuanto en España ha venido sucediendo y consecuentemente, los únicos que deben, pedir perdón, reaccionar, rectificar y solucionar los graves problemas que han venido ocasionando.

    Y lo quieran aceptar o no, España necesita de una profunda transformación con cambios y reformas, en todos los cimientos del Estado, la carta magna, y las estructuras políticas territoriales que la conforma. Lo contrario es seguir con más y mal de lo mismo, si antes no estalla una explosión social interna de masas promovida, y motivada por los descontentos e injusticias de quienes las padecen y consiguientemente, por las causas nobles que la justifican.

    Un saludo