¿Deberían ilegalizarse los partidos independentistas y golpistas?

La estrategia del diálogo, llevada a cabo fundamentalmente por la vicepresidenta del Gobierno, ha sido un colosal fracaso.

Tanto en cuanto, el Parlamento catalán aprobó, de forma reciente e ilegal, tanto la Ley del Referéndum del 1-O como la Ley de Transitoriedad Jurídica de Cataluña.

Realmente, el Gobierno sabía que la política relativa al diálogo fracasaría. Sin embargo, el ejecutivo de Rajoy ejecutó la misma para no contrariar al “consenso socialdemócrata”, impuesto por la progresista partitocracia española.

En función de los nefastos resultados cosechados, la mencionada estrategia no debería volver a ser puesta en práctica nunca más.

De igual manera, tampoco deberían repetirse los acuerdos realizados antes del comienzo de cada legislatura entre los partidos independentistas y el gobierno central de turno, y consistentes en la desaparición del Estado de Derecho en Cataluña a cambio del correspondiente apoyo electoral.

Ilegalizar partidos golpistas: ERC, Junts Pel Sí, CUP, etc.

Estas dos conclusiones debería tenerlas asimiladas el Gobierno del PP. Todo ello, al objeto de diseñar una estrategia global que pueda desactivar el independentismo en Cataluña de manera definitiva.

Es decir, ejecutar un plan que no solo sirva para anular el desafío secesionista actual, sino que pueda impedir además el resurgimiento futuro de un nuevo órdago independentista en Cataluña.

Por ende, el Gobierno, tanto si aplica el Artículo 155 como si opta por la aplicación de la Ley de Seguridad Nacional o por la vía penal, tiene obligación de adoptar de manera posterior otras medidas complementarias. Tales como:

Obligar a Cataluña a devolver al Estado determinadas competencias. Sobre todo, la de educación. No olvidemos que la Generalitat, en virtud de la Ley de Educación de Cataluña, una norma que ampara la inmersión lingüística, el adoctrinamiento y la tergiversación de la historia, lleva años desobedeciendo sentencias del TSJC, el TC y el TS.

Modificar la ley electoral, al objeto que determinados partidos minoritarios y de perfil secesionista no puedan seguir decidiendo el destino de España.

Impedir que los medios de comunicación autonómicos, financiados con los impuestos de todos los españoles, promocionen el independentismo catalán.

Ilegalizar aquellos partidos políticos, por ejemplo, ERC, Junts Pel Sí, CUP, etc., cuyos idearios están basados en destruir España, no someterse al Estado de Derecho, no respetar la Constitución Española, etc.

Al respecto, es relevante señalar que determinadas democracias occidentales, tales como EE.UU., Alemania, etc., mucho más avanzadas y consolidadas que la española, no admiten partidos políticos que tengan como objetivo destruir el Estado, desobedecer la Constitución, etc.

Principio de obediencia debida de los funcionarios

En este sentido, recordemos que ERC ha intentado engañar a los funcionarios catalanes (añadiendo con ello un episodio más a su terrorífica historia centrada en el odio a España), comunicándoles que el partido asumirá la responsabilidad de los “supuestos actos ilegales” que pudieran cometer al organizar el referéndum del 1-O.

Menos mal que aquellos funcionarios catalanes que hayan ganado las oposiciones legalmente, y por tanto no estén enchufados por los partidos independentistas catalanes, conocen el principio de obediencia debida.

El Estatuto Básico del Empleado Público, aprobado por Real Decreto Legislativo 5/2015, de 30 de octubre, en su artículo 54, hace referencia a un principio de conducta, en concreto el número 3, que se puede aplicar a este caso:

“Los funcionarios públicos obedecerán las instrucciones y órdenes profesionales de los superiores, salvo que constituyan una infracción manifiesta del ordenamiento jurídico, en cuyo caso las pondrán inmediatamente en conocimiento de los órganos de inspección procedentes”.

Evidentemente, las sanciones, incluso de tipo penal, que la justicia debería imponer a los funcionarios que incumplieran este principio no las podría asumir ERC.

Artículo 410.1 Código Penal.

Tanto es así, que los funcionarios que se negarán a recibir órdenes legales de un superior, por ejemplo, en el caso que un mosso d´esquadra se negara a retirar una urna relacionada con el 1-O, incurriría en un delito de desobediencia. Este delito está recogido en el Código Penal, en el Artículo 410.1(Capítulo III: De la desobediencia y denegación de auxilio):

“Las autoridades o funcionarios públicos que se negaren abiertamente a dar el debido cumplimiento a resoluciones judiciales, decisiones u órdenes de la autoridad superior, dictadas dentro del ámbito de su respectiva competencia y revestidas de las formalidades legales, incurrirán en la pena de multa de tres a doce meses e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de seis meses a dos años”.

¿Antisolución política o contundencia legal?

El PSOE propone “reformar la CE para encajar Cataluña en España”. Una reforma constitucional que, proyectada al estilo del PSC, sin duda otorgaría más autogobierno y más competencias a la autonomía catalana y, en consecuencia, potenciaría el independentismo todavía más en el largo plazo.

No obstante, la mayoría de los españoles no está de acuerdo con el planteamiento de reforma de la CE propuesto por el PSOE-PSC.

Pero, por el contrario, si se mostraría a favor de una solución legal contundente para vencer al independentismo catalán de forma definitiva (además de anular el órdago secesionista actual).

Es por ello que aplicar el Estado de Derecho en toda su extensión podría favorecer al partido del Gobierno. Incluso en clave electoral.

El Gobierno del PP se encuentra ante una oportunidad histórica de erradicar, quizás para siempre, el independentismo en Cataluña.

Aunque para conseguir tal objetivo, sería necesario otorgar mucha más fuerza al Estado y, de forma paralela, mucho menos poder a Cataluña (en forma, entre otras fórmulas, de devolución de competencias).

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7 comentarios


  1. Tomás

    ESTA SERÍA LA SOLUCIÓN

  2. Sunset

    Vaya pregunta, pues claro, pero con Mariano D. Pantunflo de la Moncloa, Pedo Sánchez de las muchas naciones españolas y Rivera el aspirante a Suárez pero que se ha quedado en Riverita, estamos arreglaos

  3. Io

    Lo que deberían es disolver el partido-mafia que nos lleva robando desde su nacimiento, cuando sus padres fundadores se acostaron franquistas pata negra y se levantaron demócratas de toda la vida.
    Además no haría falta inventar nada, con aplicar la ley sería suficiente.

  4. Santiago Barber Lopez

    No solo Educación, sino también Seguridad y Sanidad ya que es el conjunto de la política descentralizadora la que se ha demostrado un fracaso y ha dado herramientas a los que quieren destruir España. El Estado de las Autonomías en definitiva, debería ser revisado y reducido a su mínima expresión. Por qué no se hace un referéndum sobre su supresión?

  5. Anro Libertché

    LA “ESPAÑA LIBERTARIA”.

    Soñar con cosas imposibles se llama utopía; luchar por objetivos no sólo alcanzables, sino imprescindibles para la supervivencia y la unidad de España, se llama realismo. Sería erróneo suponer que tal objetivo obedecería simplemente a una motivación ideológica. Se trata de algo que va más allá de nobles y muy justificables sentimientos de justicia y profundos deseos de que todos los españoles puedan alcanzar una vida digna y libre; se trata de la supervivencia de nuestra nación.

    El denominado Estado Autonómico, en España, ha venido siendo un total fracaso para todos los ciudadanos, excepto para los que viven de ello y a expensa de la mamandurria del Estado que no son pocos. La cultura democrática en nuestro país desde siempre ha brillado por su ausencia. Los políticos en España son enemigos de casi todas las consultas plebiscitarias, en particular de Referéndums. Los males de España, vienen desde mucho más atrás, incluida la misma Transición, que nos vendieron como modélica.

    En primer lugar a los españoles No se nos consultó el modelo de Estado, vía referéndum, la monarquía ya venía impuesta con la aprobación de la carta Magna. En segundo lugar, las Autonomías y el café para todos, fue un gran error, y la conculcación de los políticos a los ciudadanos, para provecho propio, habidas cuentas las Autonomías, solo han servido, para aumentar los gastos, déficit, deuda, en beneficios de políticos, y sus enchufados, con los agravantes de la implantación de nuevos impuestos abusivos, innobles y confiscatorios sin fundamentos que se sostengan, y con total falta de servicios prácticos y objetivos a los ciudadanos, incluidos los deficientes inútiles y mínimos servicios que prestan.

    Ahora los sociatas, pretenden inventarse lo que ellos denominan, Estado Federal, que ni ellos mismos lo saben. Mientras la derecha obtusa, sin ideas, y siempre a remolque de progrerío barato, se deja llevar, y embaucar, mientras no se toque, la propiedad, la moral, religión y los asuntos meramente de intereses materialistas. En definitiva somos un Estado, con una izquierda descerebrada y utópica que no va ninguna parte y una derecha anclada y ensimismada en lo insustancial, impregnada de egoísmo y puro materialismo. No existe en la clase política española términos medios y equilibrio de ideas y pensamientos. La incultura democrática y política es una realidad irrefutable en nuestro país. Pareciera que los españoles hemos sido castigados con los males y los infortunios de la política. Siendo la política, junto al Derecho una de las ciencias más noble al servicio de todos los ciudadanos. Si bien y en realidad los derechos de los pueblos y ciudadanos nunca han sido respetados a lo largo de la breve historia conocida, repleta de guerras de conquista, imperios y las más variadas formas de saqueo y explotación de unos seres humanos por otros. España no ha sido la excepción. A todos los efectos los ciudadanos somos meras marionetas, controladas y manipuladas por los grandes poderes económicos, que doblega y arrodilla a los poderes políticos, y por ende subyugan a los ciudadanos. La libertad individual y colectiva, sigue siendo meras quimeras indignas de supuestos Estados de Derecho y Democráticos. No digamos en estados, totalitarios, oligárquicos, y dictatoriales. Muy pocas naciones son Estados Libres, Autárquicos e independientes.

    Para colmo, los nacionalismos excluyentes, surgidos de los nacionalismos unitarios e integradores, se afanan en estúpidas ambigüedades y ensimismamientos, con derechos inexistentes, como el derecho a decidir, en un mundo globalizado, donde debe imperar respeto, colaboración, armonía consideración y tolerancia. Las democracias siendo las menos malas de los sistemas políticos, y garantes de las libertades ha entrado en fases contagiosas, cuestionadas y confundidas por los que creen que la libertad, y la democracia es igual a propiedad, y derechos hacer lo que les viene en ganas.

    Todo cuanto viene sucediendo en nuestro país y hasta hoy, a partir de los primeros elementos históricos con que contamos, es fruto de una evolución natural y espontánea, tórpida y desordenada, de la sociedad ancestral y actual española. A nadie podría culparse de los distintos sistemas políticos, económicos y sociales que se han sucedido a lo largo de nuestra historia.

    Soluciones: Más libertad, mejor democracia, más educación y cultura, más justicia social, más nobleza y prudencia, y sobe todo más justas ecuanimidades.-

    Un saludo

  6. Anro Libertché

    LA “ESPAÑA LIBERTARIA”.

    Soñar con cosas imposibles se llama utopía; luchar por objetivos no sólo alcanzables, sino imprescindibles para la supervivencia y la unidad de España, se llama realismo. Sería erróneo suponer que tal objetivo obedecería simplemente a una motivación ideológica. Se trata de algo que va más allá de nobles y muy justificables sentimientos de justicia y profundos deseos de que todos los españoles puedan alcanzar una vida digna y libre; se trata de la supervivencia de nuestra nación.

    El denominado Estado Autonómico, en España, ha venido siendo un total fracaso para todos los ciudadanos, excepto para los que viven de ello y a expensa de la mamandurria del Estado que no son pocos. La cultura democrática en nuestro país desde siempre ha brillado por su ausencia. Los políticos en España son enemigos de casi todas las consultas plebiscitarias, en particular de Referéndums. Los males de España, vienen desde mucho años más atrás, incluida la misma Transición, que nos vendieron como modélica.

    En primer lugar a los españoles No se nos consultó el modelo de Estado, vía referéndum, la monarquía ya venía impuesta con la aprobación de la carta Magna. En segundo lugar, las Autonomías y el café para todos, fue un gran error, y la conculcación de los políticos a los ciudadanos, para provecho propio, habidas cuentas las Autonomías, solo han servido, para aumentar los gastos, déficit,y deudas, en beneficios de políticos, y sus enchufados, con los agravantes de la implantación de nuevos impuestos abusivos, innobles y confiscatorios sin fundamentos que se sostengan, y con total falta de servicios prácticos y objetivos a los ciudadanos, incluidos los deficientes inútiles y mínimos servicios que prestan.

    Ahora los sociatas, pretenden inventarse lo que ellos denominan, Estado Federal, que ni ellos mismos lo saben. Mientras la derecha obtusa, sin ideas, y siempre a remolque de progrerío barato, se deja llevar, y embaucar, mientras no se toque, la propiedad, la moral, religión y los asuntos meramente de intereses materialistas. En definitiva somos un Estado, con una izquierda descerebrada y utópica que no va ninguna parte y una derecha anclada y ensimismada en lo insustancial, impregnada de egoísmo y puro materialismo. No existe en la clase política española términos medios, ni en ideas ni en pensamientos.. La incultura democrática y política es una realidad irrefutable en nuestro país. Pareciera que los españoles hemos sido castigados con los males y los infortunios de la política. Siendo la política, junto al Derecho una de las ciencias más noble al servicio de todos los ciudadanos. Si bien y en realidad los derechos de los pueblos y ciudadanos nunca han sido respetados a lo largo de la breve historia conocida, repleta de guerras de conquista, imperios y las más variadas formas de saqueo y explotación de unos seres humanos por otros. España no ha sido la excepción. A todos los efectos los ciudadanos somos meras marionetas, controladas y manipuladas por los grandes poderes económicos, que doblega y arrodilla a los poderes políticos, y por ende subyugan a los ciudadanos. La libertad individual y colectiva, sigue siendo meras quimeras indignas de supuestos Estados de Derecho y Democráticos. No digamos en estados, totalitarios, oligárquicos, y dictatoriales. Muy pocas naciones son Estados Libres, Autárquicos e independientes.

    Para colmo, los nacionalismos excluyentes, surgidos de los nacionalismos unitarios e integradores, se afanan en estúpidas ambigüedades y ensimismamientos, con derechos inexistentes, como el derecho a decidir, en un mundo globalizado, donde debe imperar respeto, colaboración, armonía consideración y tolerancia. Las democracias siendo las menos malas de los sistemas políticos, y garantes de las libertades ha entrado en fases contagiosas, cuestionadas y confundidas por los que creen que la libertad, y la democracia es igual a propiedad, y derechos hacer lo que les viene en ganas.

    Todo cuanto viene sucediendo en nuestro país y hasta hoy, a partir de los primeros elementos históricos con que contamos, es fruto de una evolución natural y espontánea, tórpida y desordenada, de la sociedad ancestral y actual española. A nadie podría culparse de los distintos sistemas políticos, económicos y sociales que se han sucedido a lo largo de nuestra historia.

    Soluciones: Más libertad,y mejor democracia, más educación y cultura, más justicia social, más nobleza y prudencia, y sobre todo más fraternidad y justas ecuanimidades.-

    Un saludo

  7. jose javier

    Si eso que dice ser y llamarse “estadoespañol” no defiende a los ciudadanos a los que pomposamente dice representar, estos deben plantearse inmediatamente dejar de contribuir a su sostenimiento, dada su inutilidad. Si por la via de los hechos consumados se logran poner las urnas es que el estado no existe y ha fracasado. En coherencia con ello, y antes de que los ciudadanos nos rebelemos violentamente para forzar su desaparición, las instituciones y los partidos deben disolverse inmediatamente y abrir un periodo para redactar una nueva constitución. El orden público debe ser asegurado por policia y ejercito y el Jefe del Estado presidir un gobierno transitorio destinado a realizar el cambio.