"Días de cine" mediocre
13.02.07 @ 12:59:33. Archivado en Impresentables
Se juntan el hambre y las ganas de comer.
Para una película española que me apetece ver y el resultado… adivinen: mala. Por favor, si no la ha visto no siga leyendo: contiene pistas sobre la película.
Además, una película que trata sobre el mundo del cine resultaría doblemente interesante para mi, pero es que tras esa fachada de originalidad se esconde una mediocre película obviamente con un mediocre guión de presunta comedia que no hace reir, sino incomodar en la butaca.
Y tras esta breve hoguera cinematográfica, de la que podría salvar a Nathalie Poza y a Miguel Rellán, toca hablar del típico discurso que se encuentra en estas películas españolas.
Es curiosa la reinterpretación que algunos “artistas” de ahora tienen de la historia. En el año 77, en el que se desarrolla la película, los actores y cineastas querían hacer películas que hablaran de democracia, derechos sindicales y se reconocían a si mismos como gente contra la censura y a favor de la libertad. ¡Y no les pasaba nada! De hecho, los malos son sus mejores aliados: tontos y vanidosos locos por salir en la gran pantalla.
Vamos, una crónica de color más rosa que “Cuéntame cómo pasó”. Pero durante 100 minutos. 100 aburridísimos minutos.
Por otro lado la película intenta reflejar, en algunos momentos con bastante acierto pero llevándolo al esperpento más penoso, la eterna lucha del director que cree tener algo que contar y el productor rata que quiere triunfar en taquilla. Y claro, para conseguir dinero todos tienen que prostituirse inicialmente para aceptar unas condiciones ridículas que condicionan la película, pero que dan la oportunidad de hacerla.
David Serrano y Alberto San Juan, guionistas, dejan entrever no sólo su impresionante valentía post-dictadura; además retratan el mundo del cine sometido a muchísimas presiones, bajadas de pantalones y cambios de “criterio artístico” por culpa del dinero. El maldito dinero. ¿Y qué es lo que ocurre? Que de esa mezcla desastrosa surge un bodrio que gusta. Claro. La gente se ríe de lo penoso del resultado. ¿Conclusión? A la gente le gusta la mierda.

No podía ser de otra forma. El único argumento que le queda al cine español es criticar al cine de entretenimiento puro y duro, es decir, el americano. Y esta película no podía reivindicar otra cosa. De una grandísima idea inicial con intenciones renovadoras para el pensamiento español, de una película “necesaria” (qué gran adjetivo prostituido) pasa a ser una película “freak” con un viaje al centro de la tierra habitada por mujeres con cabeza de gusano que gritan “cri” todo el tiempo. Y tiene éxito. Éxito de público, ese al que quieren acercar el arte pero que es tan estúpido que no lo sabe ver.
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No sé el resto de la gente que ha comentado aquí, pero yo tengo un hueco en mi profesión, casualmente el cine o mejor dicho, el audiovisual. Por otro lado, sólo tengo envidio a la gente con talento.
El otro dia viendo El Laberinto del Fauno...pensé..."para ser española, no está mal". Siempre con los prejuicios a cuestas...pero es que a las pruebas me remito. Luego aparecen productos como la más que interesante AzulOscuroCasiNegro y me sorprendo.
Saludos!
Carlos Rodríguez Braun dixit.
... y Pixit.
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Israel Nava
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