Atrévete a orar

Domingo 3º Adviento C 2ª lect. (16.12.2018): “tu alegría”, fruto de “tu amor”

10.12.18 | 10:00. Archivado en ADVIENTO C 2ª LECTURA

Comentario:alegraos siempre en el Señor” (Filipenses 4,4-7)
En el grupo cristiano tiene que brillar el amor
El cuarto capítulo de esta carta se inicia con una llamativa expresión de amor: “así, pues, hermanos míos queridos (agapetoi) y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos así en el Señor, queridos (agapetoi)" (4, 1). Es conclusión lógica de quienes viven el Espíritu de Jesús. Quien siente el amor de Dios, visto en Jesús, se siente amado y ama con igual amor. Permanecer en este amor es el ideal cristiano (Jn 15,9). Es el primer fruto del Espíritu Santo. De él brotan otros frutos que expresan y demuestran el dinamismo del Espíritu en contacto con nuestro espíritu. Pablo llama a concordia al grupo responsable de la comunidad, mujeres y hombres (Evodia y Síntique, Clemente y otros), todos “colaboradores” de Pablo (4, 2-3).

>> Sigue...


Domingo 2º Adviento C (09.12.2018): los cristianos compartimos la misión de Jesús

03.12.18 | 10:00. Archivado en ADVIENTO C 2ª LECTURA

Comentario:habéis sido colaboradores míos en la obra del evangelio” (Flp 1,4-6.8-11)
“Los Hechos de los Apóstoles” cuentan los inicios de la comunidad de Filipos, ciudad importante de Macedonia, perteneciente al continente europeo (He 16, 6-40). Segundo viaje del Apóstol Pablo, hacia el año 50. Pablo sueña que los macedonios le piden la ayuda del evangelio, e interpreta ese sueño como llamada de Dios: “Dios nos había convocado para evangelizarlos” (He 16,10). Organizan con toda rapidez el viaje a Filipos, ciudad pagana, sin sinagoga. A la orilla del río, anuncian el evangelio a un grupo de mujeres. Lidia será la primera bautizada europea. La carta rezuma confianza y afecto entre Pablo y la comunidad, “su gozo y su corona” (4,1). Hoy leemos parte de la introducción.

>> Sigue...


Domingo 1º Adviento C (02.12.2018): “Seguid adelante” de acuerdo con Jesús

26.11.18 | 10:00. Archivado en ADVIENTO C 2ª LECTURA

Empieza un nuevo ciclo litúrgico: “Hazme, Señor, escuchar tu gracia”
Somos agraciados con nuevo tiempo de gracia. Surge de las entrañas una dulce obligación: “Siento en mi corazón un fuego abrasador, encerrado en mis huesos; me esfuerzo por contenerlo, pero no puedo” (Jer 20,9). Como Jesús, identificado con Isaías, sentimos que “el Espíritu del Señor está en mí, porque me ha ungido... para dar la buena noticia a los pobres...” (Lc 4, 18-19).
Pablo, tras su experiencia de conversión (He 9,15-16; 22,14-15; 26,16-18...), percibe la necesidad de evangelizar: “¡Ay de mí si no evangelizo!” (1Cor 9,16). “Necesidad amorosa”, común al convencido. “Amar” es lo mismo que “evangelizar”. Ser “evangelio” es el permanente afán de nuestra vida. “¡Ay de mí si no evangelizo!” equivale a “si no tengo amor nada soy” (1 Cor 13, 2). Como decía san Juan de la Cruz, “la vida de un religioso es toda un sermón”. Un “religioso” es un “cristiano” que tiene experiencia del Espíritu: llama a Dios ¡Padre!, se fía de su amor y entrega la vida a la fraternidad.
Quiera el Espíritu ungir estos textos haciéndolos vehículos de su Amor incontenible. El Vaticano II reconoce esta necesidad eclesial con la misma cita de Pablo: “incumbe a la Iglesia la necesidad (cf. 1Cor 9,16), a la vez derecho sagrado, de evangelizar... Los miembros de la Iglesia son impulsados a continuar dicha actividad por el amor con que aman a Dios y por el amor con que desean participar, con todos los hombres, en los bienes espirituales de la vida presente y futura” (AG 7).

>> Sigue...


Miércoles, 23 de enero

BUSCAR

Editado por

Síguenos

Hemeroteca

Enero 2019
LMXJVSD
<<  <   >  >>
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031