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El Cuerpo y la Sangre de Cristo B 2ª lect. (03.06.2018): la vida sacerdotal de Jesús

28.05.18 | 10:04. Archivado en PASCUA B 2ª LECT.

Comentario:La sangre de Cristo purifica nuestra conciencia” (Heb 9,11-15)
Hebreos es el único escrito del Nuevo Testamento que interpreta la vida de Jesús como sacerdotal. Llama a Jesús “sumo sacerdote grande” (4,14). Jesús no es sacerdote al uso: no pertenece a la clase sacerdotal, no se constituye sacerdote mediante ritos, no oficia sacrificios rituales o ceremoniosos. “Se hace uno de tantos”, conllevando alegrías y sufrimientos, especialmente con los más débiles, dando su vida a favor de todos (Heb 2,17-18). Los capítulos 8-9 analizan la culminación sacerdotal de Jesús. Hoy leemos su remate en la muerte y la resurrección (9,11-15).

Muerte y resurrección culminan el sacerdocio de Jesús
Los vv. 11-12 describen el sacerdocio de Jesús como acceso a los “bienes venideros”, divinos, a través de su cuerpo resucitado, hecho templo donde Dios habita y libera de todo mal. Su paso de la muerte a la resurrección le ha constituido definitivamente en sacerdote eterno: “Cristo, por el contrario, se presentó como sumo sacerdote de los bienes venideros, a través de un tabernáculo más santo y más perfecto, no hecho por mano de hombre, es decir, no de esta creación, y entró de una vez para siempre en el santuario, no con sangre de machos cabríos y de becerros, sino con su propia sangre, adquiriéndonos una liberación eterna” (vv. 11-12).
Jesús nos ha traído “los bienes venideros”, es decir, el Espíritu de Dios: su amor perdonador, sanador, fortificante, paráclito constante que asiste, defiende y consuela... “Con su propia sangre”, es decir, dedicando su vida a dar vida. Muriendo por ello, al resucitar, “entró en el santuario”, la esfera divina, la dicha plena. Su cuerpo resucitado es ya “el tabernáculo más santo y más perfecto”. Así ha revelado al ser humano su destino: incorporarnos al cuerpo de Cristo, aceptando su Espíritu y dejándonos guiar por él. Esta es la liberación definitiva, iniciada en este mundo, como la vida sacerdotal de Jesús, y culminando tras la muerte.

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Santísima Trinidad B 2ª lect. (27.05.2018): la familia del cielo nos hace familia en la tierra

21.05.18 | 20:48. Archivado en PASCUA B 2ª LECT.

Comentario:los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios son hijos de Dios” (Rm 8, 14-17)
El capítulo octavo de la carta a los Romanos aborda la vida del Espíritu Santo en el cristiano. Pablo contrapone la vida “según la carne” (movida por tendencias egoístas), y la vida “según el espíritu” (movida por el amor gratuito y universal). Los cuatro versículos leídos conectan la vida del cristiano con la santísima Trinidad, cuya fiesta celebramos hoy.

La identidad cristiana se expresa en obras de amor gratuito
“Los que se dejan guiar (lit.: son guiados) por el Espíritu de Dios son hijos de Dios” (v. 14). Es el criterio de Jesús: por los frutos se reconoce la identidad y bondad del árbol (Lc 6, 43-45; Mt 7, 17-20). La identidad cristiana se expresa en obras de amor (curan, hacen bien...), hechas con el “dedo de Dios” (Lc 11,20), con su Espíritu. Somos hijos de Dios, dice Pablo, cuando nos dejamos llevar por su Espíritu. Por contra, cuando nuestra conducta deshace personas, margina, esclaviza, deja en la miseria..., nos estamos dejando llevar por el enemigo de lo humano: el egoísmo en sus diversas formas: venganza, dominio, vanagloria, avaricia (acumulación de bienes que impide la voluntad divina de que lleguen a todos). Así ahogamos el Espíritu, entraña divina; no somos hijos de Dios.

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Pentecostés B 2ª lect. (20.05.2018): todos activos, solidarios, corresponsables

14.05.18 | 11:04. Archivado en PASCUA B 2ª LECT.

Comentario:Todos hemos bebido del mismo Espíritu” (1 Cor 12, 3-7.12-13)
Los capítulos 12, 13 y 14 de 1ª Corintios hablan de carismas (“jarisma” = gracia, regalo, don). Estos capítulos forman un “sándwich literario”. El centro es el c. 13, sobre el amor, abrazado por los c. 12 y 14 sobre realidad, finalidad, diferencia y función de los carismas. Lo mejor, pues, del “sándwich” es el amor (“agápe”). “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha dado” (Rm 5, 5). El amor da sentido, verdad y vida a todos los carismas.

Jesús y el Espíritu
El capítulo 12 pretende enseñar: “no quiero, hermanos, que estéis en la ignorancia sobre los [dones, impulsos...] espirituales” (v. 1). La lectura de hoy arranca con un principio de discernimiento claro: “Nadie, movido por el Espíritu de Dios, puede decir: `Maldito sea Jesús´; y nadie puede decir: `Jesús es el Señor´, si no es movido por el Espíritu” (v. 3). La vinculación entre Jesús y el Espíritu de Dios es un dato evangélico indudable. Acusado de expulsar demonios en nombre del jefe de los demonios (Mt 12, 22-30; Mc 3, 20-27; Lc 11, 14-23), Jesús apela a sus obras, que hechas gratis, no pueden proceder del espíritu del mal. En Lucas, Jesús dice: “si expulso los demonios gracias al dedo de Dios, quiere decir que el reino de Dios ha llegado a vosotros” (Lc 11, 20). “Dedo de Dios” es la fuerza de Dios (Ex 8, 15). La liturgia en el himno “Veni creator Spiritus”, recuerda al Espíritu como “digitus paternae dexterae” (dedo de la diestra paterna). “Dios ungió a Jesús con la fuerza del Espíritu Santo” (He 10,38). No reconocerlo es negar la evidencia. Para un creyente es “blasfemar contra el Espíritu Santo” (Mt 12, 31-32; Mc 3, 28-29; Lc 12, 10).

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Ascensión del Señor B 2ª lect. (13.05.2018): “Los hechos nos tienen ciegos”

07.05.18 | 09:19. Archivado en PASCUA B 2ª LECT.

Comentario:Para que conozcáis cuál es la esperanza de su llamada” (Ef 1, 17-23)
1) Plegaria de petición (vv. 17-19)
La petición viene introducida por los versículos 15-16, donde el autor confiesa que, tras saber de la fe en Jesús de aquella comunidades y el amor a todos los “santos” (aspectos básicos de la identidad cristiana), no cesa de dar gracias a Dios por ellos en sus oraciones. Pide “al Dios de nuestro señor Jesucristo, el Padre de la gloria” estos dones o “gracias”:
a) “Espíritu de sabiduría que os revele un conocimiento profundo de él”. Quien acepta a Jesús se adhiere a su Dios, el Padre, y recibe su misma vida, es decir, su mismo Espíritu. Lógico será que desarrolle las virtualidades de ese Espíritu: su sabiduría, es decir, saber vivir como Jesús. Al dejarse llevar del mismo Espíritu de la verdad (Jn 16,13-14), se conoce al Padre y al Hijo.
b) “Iluminación de los ojos de vuestro corazón, para que conozcáis:
- cuál es la esperanza de su llamada,
- cuál la riqueza de la gloria de su herencia otorgada a su pueblo (v. 18),
-cuál la excelsa grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes, según la fuerza de su poderosa virtud
” (v. 19).
“Ojos del corazón” son las capacidades humanas superiores: conocer, sentir, querer, actuar. En la antropología semita, se conoce, se siente, se quiere, se actúa... con “el corazón”. El corazón viene a ser “el “yo oculto de la persona” (1Pe 3, 4), el interior del ser humano, la facultad complexiva del conocer, sentir, decidir... Se expresa mejor el modo de conocer la esperanza, la riqueza de gloria, la grandeza del poder... que actuó en Jesús. El versículo 19 contiene cuatro vocablos, que pueden considerase sinónimos (poder, energía, potencia, fuerza = dinamis, energueia, cratos, isjíos), para describir la poderosa intervención de Dios en Cristo.

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Domingo 6º Pascua B 2ª lect. (06.05.2018): el Amor exige cambiar leyes eclesiales

30.04.18 | 10:43. Archivado en PASCUA B 2ª LECT.

Comentario:Sólo quien ama conoce a Dios” (1Jn 4, 7-10)
Sólo amando gratuitamente se conoce a Dios (vv. 7-8)
El texto pertenece a la tercera parte de la primera carta de Juan: “Dios es amor” (4, 7 – 5, 12). En esta parte se habla, sobre todo, del amor a los otros: “amigos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor” (4, 7-8). Aparece aquí seis veces el mismo lexema o raíz: agap-etói, agap-ómen, agáp-e (2), agap-ón (2). Vocablo raro en griego clásico, pero muy frecuente en el Nuevo Testamento (320 veces). Suele traducirse por “amor” o “caridad”. Benedicto XVI:

“`Agápe´ es la expresión característica para la concepción bíblica del amor... El amor es ocuparse y preocuparse por el otro. No se busca a sí mismo, sumirse en la embriaguez de la felicidad, sino que ansía más bien el bien del amado: se convierte en renuncia, está dispuesto al sacrificio, más aún, lo busca” (Enc. “Deus caritas est”, n. 6).

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Domingo 5º Pascua B 2ª lect. (29.04.2018): El Amor, signo inequívoco del Espíritu

23.04.18 | 10:29. Archivado en PASCUA B 2ª LECT.

Comentario:Amemos con obras y según la verdad” (1Jn 3,18-24)
Seguimos leyendo la segunda parte de la primera carta de Juan: “Dios es Padre y nosotros sus hijos” (2, 29-4,6). De esta relación surge el obrar su justicia (2, 29-3,10), el tenerse amor mutuo (3, 11-24), el fiarse de Jesús (4, 1-6). El texto de hoy (3, 18-24) trata sobre el amor mutuo como exigencia de la relación con el Padre. En versículos anteriores lo ha resumido: “quien no practica la justicia, y el que no ama a su hermano, no es de Dios” (3, 10b). “En esto hemos conocido el amor porque aquél (Jesús) dio su vida por nosotros; también nosotros debemos dar la vida por los hermanos” (3, 16).

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Domingo 4º Pascua B 2ª lect. (22.04.2018): Lo que identifica al cristiano es el amor gratuito

16.04.18 | 12:08. Archivado en PASCUA B 2ª LECT.

Comentario:Somos hijos de Dios” (1Jn 3, 1-2)
El texto pertenece a la segunda parte de la carta: “Dios es Padre y nosotros sus hijos” (2, 29-4, 6). Esta relación paterno-filial incluye: a) obrar su justicia (2, 29-3,10), b) tenerse amor mutuo (3, 11-24), c) fiarse de Jesús (4, 1-6). El texto (3, 1-2) sólo enuncia el hecho de ser hijos y su esperanza. El versículo anterior (1Jn 2, 29), reconoce: “quien obra la justicia ha nacido de Dios”. La “justicia” es el amor de Dios. Quien así actúa “ha nacido de Dios”, es su hijo. Se usa “hyiós” (hijo, para Jesús) y “téknon” o “paidion” (hijo, para el cristiano) para distinguir la relación de Jesús de la nuestra. Ésta es de adopción vital, no jurídica o externa: “recibisteis un Espíritu que os hace hijos y os permite gritar: ¡Abba! ¡Padre! Ese Espíritu le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios” (Rm 8, 15-16). Tenemos por gracia lo que Jesús tiene por naturaleza.

Nuestro amor dice quiénes somos
Mirad qué amor nos ha tenido [lit.: nos ha dado] el Padre, para llamarnos [lit.: hayamos sido llamados] hijos de Dios, pues ¡lo somos!”(v. 1a). Es importante mirar, ver cómo es nuestro amor. Dios ofrece a todos “su amor”, pero no todos aceptan “ese amor”. “Hijos de Dios son todos y sólo aquellos que se dejan llevar por el Espíritu de Dios” (Rm 8,14), dirá Pablo. Dios nos ama y nos da su Espíritu para que amemos como él. Quienes lo aceptan y se dejan llevar por él nacen como hijos y son en verdad hijos. Cuando no nos dejamos llevar por el Espíritu, Dios nos ama y nos considera hijos, pero en la práctica no lo somos. Nuestro dinamismo no es fruto del Espíritu; salimos del Amor y vivimos del egoísmo. ¿Cómo ser llamados “hijos de Dios” si no actuamos con su Espíritu?

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Domingo 3º Pascua B 2ª lect. (15.04.2018): Jesús nos revela el Amor-Dios

09.04.18 | 10:18. Archivado en PASCUA B 2ª LECT.

Comentario:tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el justo” (1Jn 2,1-5)
El texto pertenece a la primera parte de la carta: “Dios es luz” (1,5-2,27). En Dios-luz habita quien ama al hermano (2, 10). Ni el mundo ni quienes niegan a Jesús Mesías (“anticristos”) habitan en la luz. “Mundo” no es el universo físico ni la humanidad. En los textos de Juan (Evangelio, Cartas y Apocalipsis), es todo lo que se opone al proyecto divino sobre el hombre: “codicia de la carne y de los ojos y ostentación de la vida” (“bios”: vida, posesiones, medios de existencia) (2, 16).

El Resucitado es “paráclito” y “propicio” (2, 1-2)
Respecto del papel de Jesús ante nuestros pecados, afirma:
Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el justo” (v. 1). “Él es victima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero” (v. 2).
Lo ideal es ser fieles al Amor, pero la vida nos dice que el egoísmo nos incita a actuar al margen del Amor. Actuar dañando, esclavizando, deshumanizando... es pecar. Quien mira a Jesús siente el amor de Dios, manifestado en su vida, y su oferta de perdón a quien quiere volver a la casa del Padre. A eso apunta el papel de Jesús como “paráclito”: “tenemos un paráclito ante el Padre: Jesús Mesías justo” (traducción literal, v. 1b). La palabra “paráclito” significa “llamado a estar junto a” nosotros, representarnos, auxiliarnos, defendernos...). Ese papel de “abogacía” ante el Padre es presentado tambien como “victima de propiciación”. Literalmente: “autós hilasmós estin perí ton hamartion...”: “él es propicio sobre los pecados”. El sentido es que por Jesús “sabemos cómo Dios perdona los pecados”. Esa es la revelación de Jesús: Dios es “propicio”: ama a los pecadores, los busca y espera (Lc 15). Traducir “hilasmós” por “víctima de propiciación” es equívoco. Si se entiende que Jesús fue “víctima” del “mundo” por amar como Dios ama, por ser misericordioso, por defender al ser humano, por ser favorable, acoger y ser “propicio” a los pecadores o alejados de la religión..., bien. Pero “víctima” como “expiación”, “satisfacción” o “compensación” de ofensa infinita... no. Esto nos llevaría a un “dios” egoísta, violento, sádico, excluyente, incompatible con el Padre de Jesús. “La satisfacción es, como diría Pascal, la gran `diversión´ de la Iglesia... Distrae o di-vierte a la Iglesia de su auténtico quehacer (en prolongación del quehacer de Jesús) para centrarla en la gestión de unos ritos religiosos aptos supuestamente para aplacar a Dios” (F. VARONE: El dios“sádico”. ¿Ama Dios el sufrimiento? Sal Terrae. Santander 1988, p. 256.

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Domingo 2º Pascua B 2ª lect. (08.04.2018): “Domingo de la divina misericordia”

02.04.18 | 09:55. Archivado en PASCUA B 2ª LECT.

Comentario:todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo” (1Jn 5,1-6)
En los domingos de Pascua del ciclo B se leen fragmentos de la Primera Carta de Juan. Dirigida a comunidades de la provincia romana de Asia, cuya capital era Éfeso, carece de remitente, saludos, destinatarios y despedida. Puede considerarse una “carta encíclica”, de estilo didáctico y homilético.

Los gnósticos siguen entre nosotros
Los gnósticos infectaron las primeras comunidades con teorías evasivas. La salvación era “gnosis” (en griego: conocimiento) de Dios. Jesús no es Dios, pues Dios no puede encarnarse. Cristo viene en el bautismo sobre Jesús, pero lo deja antes de la pasión y muerte. No importa su vida histórica, sino su mensaje celestial. “La vida eterna es conocerte a ti, el único Dios verdadero, y al que enviaste, Jesucristo” (Jn 17, 3). Está vigente hoy de algún modo. Lo recuerda la Carta “Placuit Deo” de la Congregación para la Doctrina de la Fe (22.02.2018):

“Un cierto neo-gnosticismo presenta una salvación meramente interior, encerrada en el subjetivismo (`donde sólo interesa una determinada experiencia o una serie de razonamientos y conocimientos que supuestamente reconfortan e iluminan, pero en definitiva el sujeto queda clausurado en la inmanencia de su propia razón o de sus sentimientos´ -EG, 94-) que consiste en elevarse `con el intelecto hasta los misterios de la divinidad desconocida´ (Francisco: Lumen fidei, n. 47)” (nº 3).

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Viernes, 22 de junio

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