Atrévete a orar

Domingo 5º Cuaresma A 2ª Lect. (02.04.2017): “Los egoístas no pueden agradar a Dios”

27.03.17 | 11:25. Archivado en CUARESMA A 2ª LECT

Introducción: El Espíritu de Dios habita en vosotros (Rm 8, 8-11)
El capítulo 8º de la carta a los Romanos (“capítulo del Espíritu”: de las 34 veces que el término “espíritu” aparece en la carta a los Romanos, 21 son de este capítulo) contesta a la pregunta de Pablo “¿quién me librará de este ser mío, instrumento de muerte?” (Rm 7,24). El principio y el final del capítulo octavo declaran la salvación que nos trae Jesús: “Se acabó la condenación para los que están en Cristo Jesús, pues han sido liberados del régimen asesino del pecado por el régimen del Espíritu que infunde vida” (Rm 8,1-2). Este “régimen del Espíritu” es la Buena Noticia de Jesús: “nada nos puede separar del amor de Dios” (Rm 8, 38-39).

Antítesis de “carne-espíritu”
El texto está atravesado por la famosa antítesis paulina de “carne-espíritu” (véase Gál 3,3; 5,16-26; Flp 3,3). No es la antítesis platónica y cartesiana de cuerpo-espíritu, sustancia material-sustancia espiritual, fruto del dualismo antropológico (teoría que entiende al ser humano como un compuesto de dos seres distintos: cuerpo y alma o espíritu, accidentalmente unidos durante época determinada). En la Biblia el hombre es una realidad unitaria donde se intuyen tres aspectos: carne (ser mortal, sujeto a la tierra), alma (fuerza vital, animada) y espíritu (vida abierta a su origen divino).

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Domingo 4º Cuaresma A 2ª Lect. (26.03.2017): Creer en Dios es creer en el Hombre

21.03.17 | 11:37. Archivado en CUARESMA A 2ª LECT

Introducción: “Caminad como hijos de la luz” (Ef 5,8-14)
Un gran documento sobre la fraternidad humana
Así puede calificarse la carta a los Efesios. En ella se defiende la igual dignidad del género humano. Dios quiere la unidad de la humanidad como familia suya, fraternidad universal. Así une a todos con Él y entre sí, suprimiendo todo privilegio racial, religioso, político, cultural, etc. La Iglesia, signo y anticipo de la voluntad divina, rechaza toda discriminación y derecho de fuero, privilegio o preferencia. Ella, la Iglesia que Jesús quería, es “la unidad que crea el Espíritu. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, una sola esperanza.., un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, que está sobre todos, entre todos y en todos” (Ef 4, 3-6).

La unidad la realiza el Amor
Reconociendo la diversidad de dones, la unidad se va realizando en el amor mutuo, que ayuda a caminar y a crecer con la actividad de cada una de las partes (Ef 4, 15-16). El capítulo 5 se abre con el imperativo cristiano fundamental: “como hijos queridos de Dios, procurad pareceros a él, y vivid en amor mutuo, igual que el Mesías os amó y se entregó por vosotros, ofreciéndose a Dios como sacrificio fragante” (5, 1-2). Es el amor universal que Jesús pedía a los discípulos, imitando al Padre Dios “que hace salir su sol sobre malos y buenos y manda la lluvia sobre justos e injustos”. Y que terminaba con este imperativo, resumen del amor divino: “sed perfectos como vuestro Padre” (Mt 5, 45-48). Jesús se identificó con este mismo amor: “amaos como yo os amo” (Jn 13, 34).

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Domingo 3º de Cuaresma A 2ª Lect. (19.03.2017): El culto verdadero es amar a todos

13.03.17 | 09:13. Archivado en CUARESMA A 2ª LECT

Introducción:Por él hemos obtenido con la fe el acceso a esta gracia en que estamos” (Rm 5,1-2.5-8)
El texto, en primera persona plural –subrayado individual y comunitario-, es un resumen de la vida cristiana. Es la vivencia de las actitudes básicas del cristiano. Son las llamadas “virtudes teologales” o hábitos operativos buenos, que actúan en la vida cristiana: fe, esperanza y caridad. La fe y la esperanza se viven como ascendentes: van del hombre hacia Dios. La caridad o amor de Dios se vive como descendente: de Dios al hombre. Aunque todo es don divino, el hombre interviene al adherirse a Jesús, Mesías, por la fe. La vida de Jesús manifiesta el amor que Dios nos tiene. Es la revelación del Misterio divino. Por la fe en Jesús hemos entrado en “esta gracia en que estamos”.

Frutos de “la gracia en que estamos
1.- La fe crea la paz con el Misterio
Esta “gracia” es el Espíritu Santo que nos habita y da conciencia de ser hijos de Dio Padre-Madre. Por ella nos creemos amados incondicionalmente por Dios. El primer fruto es “la paz con Dios”. No hay que hacer méritos para granjearse el amor de Dios. Sólo es necesario acogerlo con fe para estar en paz con él. ¡Fuera el miedo a los dioses y a sus castigos! Creerse amados desde siempre lleva a la ajustada relación con Dios: relación filial. Tiene repercusión psicológica en el espíritu personal que elimina miedos y crece en tranquilidad y ánimo espirituales. Pero, sobre todo, abre un nexo positivo con el Misterio inabarcable y Fuente inagotable de vida buena, que entendemos como Dios, el Padre de Jesús, “el que hace salir el sol y bajar la lluvia para justos e injustos” (Mt 5, 45-48).

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Domingo 2º de Cuaresma A 2ª Lect. (12.03.2017): Evangelio es realización plena

06.03.17 | 11:11. Archivado en CUARESMA A 2ª LECT

Introducción: "Dios nos salvó y nos llamó a una vida santa" (2Tim 1,8b-10)
Estamos en una carta “pastoral”. Escrita al “pastor” Timoteo, colaborador de Pablo, que preside la iglesia de Éfeso. Su contenido es claramente “pastoral”: ofrece orientaciones para la buena marcha de la Iglesia. El texto que leemos viene enmarcado dentro de la fidelidad que todo cristiano, con más razón el responsable de la comunidad, debe tener al Evangelio (1, 6-14). Lealtad evangélica que viene motivada por “tu fe sincera” (lit.: no hipócrita -”anhipocritou”-). La fe lleva a reconocer la obra de Dios en nosotros. En concreto a Timoteo, Pablo le recuerda que “avive el don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos... Recibiste un espíritu de fortaleza, de amor y de buen juicio -prudencia-" (2Tim 1,6-7). Como consecuencia: “no te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni de mí, su prisionero” (2Tim 1,8a).

Comunidad apostólica no clerical
La lectura de hoy resalta otra consecuencia de la “fe sincera”: “toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según las fuerzas que Dios te dé” (2Tim 1, 8b). Literalmente: “con-sufre males por el evangelio según la fuerza de Dios” (“sugkakopázeson”: “sufre-males-con”). Debe aplicarse a todo cristiano, consagrado por el bautismo, ungido por el Espíritu para evangelizar a los pobres, abrir los ojos a los ciegos y dar libertad al oprimido (Lc 4, 18). El término “con-sufrir-males” supone la comunidad apostólica: todos llamados a evangelizar “según la fuerza de Dios”. Es decir, según los carismas, cualidades, fuerza espiritual..., que Dios nos da. La comunidad debe acoger y acoplar todos los carismas para el bien común (1Cor 12, 4-7). El clericalismo ahoga la comunidad.

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Domingo 1º Cuaresma A 2ª Lect. (05.03.2017): Vivir en Verdad y en Amor, oferta de Jesús

27.02.17 | 10:18. Archivado en CUARESMA A 2ª LECT

Introducción:La gracia de Dios... se ha desbordado sobre todos” (Rm 5,12-19).
Pablo explica la salvación de Jesús, “la gracia en que nos encontramos” (Rm 5,2), a la Iglesia de Roma. Cada comunidad es una “iglesia en una casa”, un grupo de hermanos en torno a la mesa de la Palabra de Jesús y su “Cena-Memoria”. Aquí, gracias a la fe libre en Jesús, reciben su Espíritu, aprenden a compartir y aceptan la misión de anunciar su evangelio.

Acoger el mal (pecado) y el bien (gracia) son actos libres
El hombre con su voluntad introduce el desamor, la mentira, el acaparamiento egoísta, la sumisión a los instintos, etc. Igualmente el amor, el deseo de verdad, el compartir, el dominio de sí.. es fruto de la voluntad libre. Mal y bien, pecado y acogida de la gracia, son actos libres. No se entra en uno u otro automática y mágicamente, sino eligiendo la vía de Adán o la vía de Cristo. La libertad y el compromiso, constitutivos de la persona, se oponen al fatalismo de condena o salvación. Es cierto que hay influencias mutuas. Entre todos creamos un clima de mal, empecatamiento, pecado común o colectivo, inclinación al mal. Esta atmósfera de mal no es debida a fuerzas superiores, míticas. Es fruto o suma de las decisiones desacertadas, perversas, de todos. No nos determina fatalmente al mal, a la condenación. Igual que el clima de bondad que entre todos podemos crear: nos condiciona, pero no nos determina a la salvación-realización. Pablo defiende que la condición pecadora humana está en el origen de la muerte (física, espiritual y última), ya que es alejamiento del origen de la genuina vida, que es Dios. En estas opciones radica y expresa sus efectos el pecado y la oferta de Jesús. “Pero no es tan claro que hable, al menos expresamente, de lo que la teología posterior, a partir de San Agustín, ha llamado `pecado original´ entendido como culpa con la que todos los hombres nacen heredada de padres a hijos” (M. Salvador García en Carta a los Romanos; Comentario al Nuevo Testamento. La Casa de la Biblia. 2ª edic. 1995. P. 430).

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Miércoles de Ceniza (01.03.2017): Convertíos a la Verdad y al Amor

24.02.17 | 10:12. Archivado en CUARESMA A 2ª LECT

Introducción: "os lo pedimos por Cristo: dejaos reconciliar con Dios" (2Cor 5,20-6,2)
La comunidad no se lleva bien con el Apóstol
Por el contexto de la carta, se sabe que Pablo encontró una dura oposición en un sector importante de la comunidad de Corinto. Instigados por unos supuestos representantes de los Apóstoles de Jerusalén, parte de la comunidad no acepta la autoridad apostólica de Pablo. Uno incluso le ofende gravemente y los demás guardan silencio. Pablo, dolido por este distanciamiento real entre él y la comunidad, quiere reconciliarse con ellos. No hay comunidad cristiana si no hay “común sentir y pensar en Cristo”, si sus miembros, personal y colectivamente, no están unidos en el amor divino que les vincula. Pablo tiene conciencia de que él “no quiere dominar la comunidad de los creyentes (“fe”: sentido comunitario), sino colaborar con la alegría” (2Cor 1, 24). Cuando el clima eclesial nos es cordial, distendido, no hay “alegría intraeclesial”, fruto del amor. Muchas veces es debido a la ley, al ordenamiento jurídico, impuesto sin comunión. Caso claro, la ley del celibato. El clima de miedo, de terror, de portazos..., debido a leyes litúrgicas, a no transparencia, a denuncias anónimas.. no es fruto del Espíritu. Tenemos que evitar situaciones de sufrimiento. El Espíritu de amor “entra en la alegría de su Señor” (Mt 25, 21-23), abre puertas a la creatividad y a la libertad, quita leyes no compartidas, “no impone más de lo necesario” (He 15, 28).

Pablo quiere restaurar la comunión
Pablo, “remero de Cristo y suministrador de los misterios de Dios” (1Cor 4,1), “colaborador de Dios..., embajador de Cristo”..., pide a los corintios: “dejaos reconciliar con Dios”. Reconciliarse con Dios es aceptar su amor sin medida, manifestado en la persona y la vida de Jesús. Este amor es la base de la comunidad cristiana: personas que quieren vivir del amor divino. La conversión (objetivo de la cuaresma) es dejarse transformar por el amor de Dios. No es “preparación para la muerte”, sino “preparación para la vida”. El evangelio del amor de Dios es principio de vida gozosa y compartida con los hermanos, ensayo de la vida plena que nos espera en la gloria. Reconciliarse con Dios es experimentar su amor y empaparse de él, volver al “amor primero”, volver a la alegría, a la relación distendida, al respeto a la conciencia, a los derechos humanos...

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Lunes, 18 de diciembre

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