Atrévete a orar

PENTECOSTÉS (15.05.2016): ¡Ven, Espíritu divino!

09.05.16 | 10:30. Archivado en PASCUA C

Introducción:Recibid el Espíritu Santo”(Jn 20,19-23)
El evangelio de Juan recrea la experiencia original del Espíritu que tuvo la primera comunidad tras la muerte de Jesús:

Al anochecer”: como la noche en que Israel salió de Egipto.
El día primero de la semana”: comienza la nueva creación.
Los discípulos” (quienes le han dado su adhesión) estaban “con las puertas cerradas”: miedo al ambiente hostil, y, quizá, con sus corazones cerrados a la propuesta de Jesús.
Jesús se pone en medio” de la comunidad y de sus vidas: se hace centro de unidad y vida.
Paz a vosotros”, sin reproches. Su amor “no lleva cuentas del mal” (1Cor 13, 5). Hace la paz, se reconcilia con ellos, a pesar del abandono, negación, miedo, cobardía...
Les enseñó las manos y el costado”, huellas de su entrega hasta la muerte, y ¡qué muerte!. Como “cordero que estaba de pie, aunque parecía degollado” (Ap 5,6).
Los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor”. Es el fruto de verse perdonados de forma gratuita. Perciben que Jesús es el mismo y hace lo mismo que había hecho antes: no se queja de su conducta manifiestamente mejorable, les da “su paz”, confía en ellos, se da.
Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”. Hay que meditar aquí todo el amor que puso el Padre en el envío del Hijo único: “tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo...” (Jn 3,16). Con este mismo amor, Jesús envía a los que aceptan su amor.
Por eso, “exhaló su aliento sobre ellos”. Es una clara alusión a Gn 2,7 (infusión del aliento de vida). Es signo de la donación del Espíritu que llenaba su vida.
Recibid el Espíritu Santo”. Jesús da a la comunidad el Espíritu que le había encarnado en la historia, impulsado a predicar el Reino, alegrado ante su acogida y avance, dotado de fuerza para curar y sentarse a la mesa de los marginados, sostenido en la angustia de la muerte, y, por fin, resucitado. Ese mismo Espíritu resucita ahora a la comunidad, llenándola de vida y empuje. Es la pascua “granada” de amor y alegría, testimonio y compromiso por el Reino.

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ASCENSIÓN DEL SEÑOR (08.05.2016): Jesús ha “ascendido” a estar en todo ser humano

02.05.16 | 10:19. Archivado en PASCUA C

Introducción:vosotros sois testigo de esto” (Lc 24,46-53)
Final del evangelio de Lucas. El texto tiene dos partes: instrucciones de despedida y el hecho de la ascensión (repetido en He 1,9-11).

Las instrucciones leídas hoy son:
1.- Las Escrituras iluminan la pasión, la muerte y la resurrección (Is 53; Os 6,2): “Así estaba escrito..”.
2.- En nombre del Mesías, muerto y resucitado, se predicará “la conversión y el perdón... a todos los pueblos”. Dios invita a aceptar su amor gratuito y a ser sus testigos y actores de reconciliación.
3.- La misión se inicia en Jerusalén. Los discípulos van como testigos de la vida y misión de Jesús.
4.- Deberán esperar hasta “revestirse de fuerza de lo alto”, según la promesa de Jesús.

El hecho de la ascensión
Los sacó hacia Betania”, fuera de Jerusalén, “los bendijo”. Betania es para Jesús y los suyos ámbito de libertad y amor, de vida nueva y diálogo sincero... frente a la sumisión y egoísmo, persecución y muerte de Jerusalén. La bendición –“decir bien”- supone el deseo de que sean revestidos de su mismo Espíritu. Así podrán ser testigos de su misma vida verdadera.

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DOMINGO 6º DE PASCUA (01.05.2016): Dios reside en quien ama

25.04.16 | 10:26. Archivado en PASCUA C

Introducción:me voy y vuelvo a vuestro lado” (Jn 14,23-29)

San Judas pregunta y Jesús contesta
Es el final del “primer discurso de despedida” (13,31-14,31). Un poco antes, Jesús había asegurado: “no os dejaré huérfanos; volveré a vosotros. Todavía un poco, y el mundo no me verá, pero vosotros me veréis, porque yo viviré, y vosotros viviréis” (Jn 14,18-19). Judas, no el Iscariote, le pregunta por qué habla de mostrarse sólo a los discípulos, y no al mundo. En el fondo está la idea mesiánica judía: un mesías glorioso, triunfante, que se imponga a todos los pueblos por el poder y la gloria mundanos. Jesús contesta con el texto que hoy leemos.

Jesús se manifiesta a través de la conciencia personal
Jesús no se manifestará en la exhibición de fuerza, ni en la venganza por la injusticia: “el que conoce mis mandamientos y los guarda, ése es que me ama; y al que me ama lo amará mi Padre y yo también lo amaré y me mostraré a él” (v. 21). Hoy leemos: “el que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él”(v. 23). La respuesta va, por tanto, a la conciencia personal: quien acepta mi amor percibe la presencia del Padre y del Hijo en el Espíritu que le habita, se reconoce morada, templo de Dios. Es la conversión del corazón, no la imposición.

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DOMINGO 5º DE PASCUA C (24.04.2016): el amor es signo cristiano indiscutible

18.04.16 | 10:28. Archivado en PASCUA C

Introducción:Ahora es glorificado el Hijo del Hombre” (Jn 13,31-33a.34-35)
Estamos en el comienzo del “primer discurso de despedida” (13,31-14,31). Jesús, sabiendo que “ha llegado la hora de pasar de este mundo al Padre..., ama a los suyos hasta el extremo” (13,1). Les ha lavado los pies, y ha instado a Judas a “hacer rápido lo que tenga que hacer” (13,27). Hasta el último instante le ha invitado a aceptar su persona: le ha ofrecido su amistad en el gesto de darle un bocado. Jesús, como el Padre, ama a amigos y a enemigos, responde con amor al odio. Judas elige la “noche”, el dominio de las tinieblas.

Cambio radical de perspectiva: identificación entre “gloria” y “amor”
Al salir Judas, Jesús se queda a solas con el grupo que quiere sacar de la institución religiosa judía. Les abre el corazón. Primero interpreta la salida de Judas: “ahora es glorificado el Hijo del Hombre y Dios es glorificado en él”. Para Jesús la “gloria” es lo mismo que el “amor”. Cuando se ama como Dios ama, se participa de su misma gloria. El amor (gloria) mayor es el que llega a “dar la vida por los amigos”. A través de Judas, Jesús pone su vida en mano de los enemigos. Ellos se han hecho enemigos. Para Jesús son amigos, objetos de amor (gloria). En la cruz culminará la glorificación: hasta ahí llega su capacidad de amar. “Dios es glorificado en él” porque en Jesús se ha manifestado el amor (gloria) de Dios. Identificar “gloria” y “amor” es un cambio radical de perspectiva. Aún la Iglesia no ha hecho este cambio. Ejemplo, la selección de salmos, cuyos textos han sido superados por el Evangelio. El lunes de la semana segunda de Liturgia de las Horas rezamos en el cántico: “infunde tu terror a todas las naciones, amenaza con tu mano al pueblo extranjero, para que sienta tu poder. Como les mostraste tu santidad al castigarnos, muéstranos así tu gloria castigándolos a ellos...” (Eclo 36,1-7). Avergüenza rezar estos textos cristianamente disparatados.

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DOMINGO 4º DE PASCUA C (17.04.2016): Los servidores eclesiales, imágenes del Buen Pastor

11.04.16 | 10:40. Archivado en PASCUA C

Introducción:Mis ovejas... nadie las arrebatará de mi mano” (Jn 10,27-30)
Jesús explica su ministerio con la vieja alegoría del pastor-ovejas (Sal 23; Jer 23, 1-4, Ez 34; Zac 11,4-17; 13,7-9). Leemos el final de la autoproclamación de Jesús como Buen Pastor. Está en la respuesta de Jesús a la pregunta de los “Judíos” (con mayúscula: “dirigentes”): “¿Hasta cuándo vas a tenernos en vilo? Si tú eres el Mesías dínoslo abiertamente” (10,24). Jesús no usa la palabra “Mesías” para evitar que le enreden con el Mesías político, heredero del trono de Israel. Las obras me acreditan, les dice, porque son obras de amor gratuito a favor del hombre. Ahí se ve al Padre que actúa así. Vosotros no creéis porque no sois ovejas mías, concluye Jesús.

El diálogo con Jesús transforma la vida
Mis ovejas escuchan mi voz: y yo las conozco y ellas me siguen” (v.27). “Escucha”, “conocimiento” y “seguimiento” están vinculados. Al prestar atención a Jesús, nos “conoce” con la misma cercanía e intimidad con que conoce al Padre (v. 14s.). Nos conoce amándonos, dándonos su Espíritu. Quien le ha “escuchado” con fe ha recibido su Espíritu. Y le “sigue”: amando como él ama, haciendo las obras del Padre, obras de amor gratuito, obras que liberan de los males (enfermedad, pobreza, sumisión...) y dan vida verdadera, eterna (enseñar, libertad, amor...).

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DOMINGO 3º DE PASCUA C (10.04.2016): El amor no rompe la Iglesia

04.04.16 | 09:43. Archivado en PASCUA C

Introducción:Y aunque eran tantos, no se rompió la red” (Jn 21,1-19)
La misión en marcha
El capítulo 21 es un añadido al texto primitivo del cuarto evangelio. Se cree redactado por un discípulo de Juan. Se completa la misión eclesial en la figura de Pedro, pastor universal, y en el discípulo Amado que con sus carismas también construye la misma Iglesia. Se menciona a siete discípulos (se pensaba que los pueblos del mundo eran setenta) para indicar que es una comunidad (“juntos”) del futuro, para toda la humanidad, católica o universal. Jesús se manifiesta al aire libre, a la orilla del mar, en plena actividad misionera. La pesca es figura de la misión, tanto por el número de discípulos como por el lugar de la misión: el lago-mar de Tiberíades, nombre pagano del lago. Es la misión entre no judíos.

La presencia de Jesús hace fecunda la misión
A Jesús lo reconoce antes el discípulo Amado y lo revela a Pedro: “es el Señor”. Pedro, desnudo... se ató la túnica y se echó al agua. Así expresa el cambio de actitud: se viste la túnica de servicio hasta dar la vida. Jesús pone brasas y pan, y les pide el fruto de su trabajo, los peces. El alimento de Jesús y el alimento de los discípulos forman la Iglesia. El amor de Jesús a cada uno y el amor de cada uno a los demás son imprescindibles.

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DOMINGO 2º DE PASCUA (03.04.2016)

28.03.16 | 09:27. Archivado en PASCUA C

Introducción:Los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor” (Jn 20,19-31)
El misterio pascual es presentado en forma de apariciones. Son catequesis para el pueblo sencillo. Casi todas contienen elementos idéntico: aparición inesperada; iniciativa de Jesús; reconocimiento del Señor; paso del desaliento a la alegría, al convencerse de que Jesús, el crucificado, vive de un modo nuevo; envío a continuar la misión de Jesús.

Hoy leemos dos apariciones
Cada ocho días, como las eucaristías dominicales. En la primera no está Tomás, uno de los Doce. En la otra, el escéptico Tomás percibe la presencia de Jesús, lo expresa con sentida confesión de fe –“¡Señor mío y Dios mío!”- y obtiene una bienaventuranza para todos nosotros: “dichosos los que crean sin haber visto”. Juan cierra su evangelio: “estos signos se han escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre”.

La Iglesia sigue con “las puertas cerradas”
Los discípulos estaban en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos”. Hay quien dice que el “cerrar las puertas” se ha convertido en un "tic" innato de la Iglesia. Yo diría que más bien es “adquirido”, consecuencia del debilitamiento de la fe. El “cerrar las puertas” hoy lo motivan otros miedos: a la renovación, al progreso de la ciencia, a la evolución social, a la pérdida de privilegios, al apego al poder, al cambio de leyes cuestionadas... No deja de ser curioso que Juan Pablo II y Benedicto XVI -dos papas muy conservadores- iniciaran sus ministerios con discursos similares, pidiendo al mundo que abra sus puertas a Cristo, mientras ellos las cierran en la Iglesia a muchos cristianos:

“no temáis, abrid más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo”. “No tengáis miedo de Cristo. Él no quita nada y lo da todo. Quien se da a Cristo, recibe el ciento por uno. Sí, abrid de par en par las puertas a Cristo y encontrareis la vida eterna”.

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Viernes, 20 de octubre

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