Atrévete a orar

Justicia y misericordia para obispos y presbíteros casados (X)

01.02.17 | 10:24. Archivado en Reforma Iglesia

Por su Tradición invalidan la Palabra de Dios” (Mt 15, 6)

Discernir “comentarios” sobre la controversia del celibato
El Papa Francisco, en la homilía del jueves de la quinta semana de Pascua, sobre He 15, 7-21 (28 abril 2016), en Santa Marta, decía: “reunirse, unirse, escucharse, discutir, rezar y decidir” es el modo “sinodal” de resolver los problemas que ha venido practicando la Iglesia. Los comentarios en las redes sociales pueden ser un modo de “reunirse, unirse, escucharse, discutir, rezar y decidir” lo que creemos mejor. Hoy dedico el post a los comentarios recientes sobre el celibato. Comentarios, valiosos o mediocres, merecen atención. Los absurdos, insultantes, sin respeto a ideas y formas.. no. A esos sólo cabe decir: “¡Padre, perdónales, no saben lo que hacen!”.

“No les interesa la Verdad”
Así de lacónico es un comentarista sobre los dirigentes de la Iglesia: “no les interesa la Verdad” (Elessar: cgarciafernandez@telecable.es). Es la impresión que se tiene ante la negación tenaz a abrir el debate sobre la ley del celibato. ¡Qué triste que a los amigos de Jesús no les interese la verdad de las cosas! Les interesa más la ley que la verdad: “por su tradición invalidan la palabra de Dios” (Mt 15, 6). Ejemplo claro: el “haced esto en memoria mía”, queda invalidado si hay un sacerdote casado y una comunidad. No pueden celebrar la eucaristía por la ley eclesial. Esto, claramente, no es verdad evangélica. Los dirigentes religiosos son dados a declaraciones solemnes, a exigencias éticas sublimes, a pedir diálogo a los demás, a llamar la atención para que los admiren. Pero su vida real es otra cosa. Si los clérigos vivieran lo que dicen, serían evangelio vivo, y si hicieran lo que exigen a otros, serían unos “fuera de serie”. Les encanta “liar fardos pesados y cargarlos en las espaldas de la gente, mientras ellos no quieren empujarlos ni con un dedo” (Mt 23, 4).

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“El hábito no hace al monje” ni a la monja ni al cura ni al obispo ni al papa...

25.01.17 | 12:45. Archivado en Reforma Iglesia

NB.- Con gratitud recibo y subo al Blog esta reflexión de Pepe Mallo. La Iglesia, si quiere volver a la vida de Jesús y recuperar su credibilidad, debe revisar el clericalismo y sus signos. Los servidores de las comunidades no son como los “jefes de las naciones que las dominan y se aprovechan de su autoridad..., sino servidores que dan su vida para rescatar de las más diversas esclavitudes” (Mc 10, 42ss). El clericalismo está muy vinculado a la vestimenta clerical en la mentalidad de la gente. El hábito clerical está marcado con el dominio y prepotencia del clero. En los ambientes populares actuales, pienso que es contraproducente. Un estudio sociológico podría desmentirlo o confirmarlo.

Escribe Pepe Mallo:
La ropa, una segunda piel, “otro yo”
A la verdad que, desde las “hojas de parra” de nuestros primeros padres, el ser humano jamás ha renunciado a confeccionar vestidos para cubrir su desnudez. . Hoy día en que, en general, la gente viste de “manera informal”, para ciertos eventos nos ataviamos de una determinada guisa, avalada por usos y costumbres sociales. Y es que el atuendo personal encarna una compleja forma de comunicación. No es simplemente una cuestión de encantos personales; implica también el admitir un mundo social interrelacionado donde uno se manifiesta y es percibido por los otros. La ropa constituye una especie de “otro yo”, como una segunda piel.

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Justicia y misericordia para obispos y presbíteros casados (IX)

17.01.17 | 20:34. Archivado en Reforma Iglesia

Un obispo diocesano se reúne con los curas casados de su diócesis

Nos llega esta buena noticia desde Latinoamérica (Chile), diócesis de Chillán:

“El día 19 de agosto, por iniciativa de nuestro obispo, tuvimos una reunión con los sacerdotes casados de Chillán -Chile-. En total fuimos 10. Fue gratificante este encuentro donde existió un diálogo abierto y transparente, donde se planteó y conversó todas nuestras inquietudes: el celibato opcional y mantener un diálogo permanente. Nuestro obispo, D. Carlos Peregrini, se comprometió que en la próxima visita Ad Límina, que será el próximo febrero, a entregar personalmente una carta de las inquietudes de nuestro grupo al Papa Francisco...”.

Los sacerdotes casados celebran la Misericordia

La Comunidad de Sacerdotes Casados, junto a nuestras esposas, de la Diócesis de Chillán, Chile, después de tener un encuentro los días 1 y 2 de octubre del presente año, en San Fabián de Alico, queremos compartir con ustedes lo siguiente:
Llamados por nuestro Santo Padre el Papa Francisco, hemos reflexionado sobre el tema de la Misericordia, en nuestra realidad de Sacerdotes casados y deseosos de evangelizar como nos dice San Pablo en su Primera Carta a los Corintios: “¡Ay de mí si no evangelizo!”...
Considerando todas las reflexiones planteadas por los asistentes, podemos concluir los que a continuación detallamos:
- Deseamos compartir una mutua misericordia con nuestros obispos y hermanos sacerdotes, perdonándonos con humildad por los errores cometidos por unos y por otros, pues el Padre Misericordioso nos invita a perdonarnos y amarnos.
- Este perdón y encuentro misericordioso, deseamos y queremos nos lleve a un diálogo permanente sobre el tema del Celibato.
- Esperamos que este diálogo sea misericordioso, generoso, responsable, auténtico, buscando la verdad y sin hipocresías.
- Confiamos que el Espíritu Santo nos ilumine, para que con los responsables de la Iglesia, con misericordia y sin temores, se termine el celibato como una obligación y sea una opción, para enriquecimiento de amada Iglesia.
Sebastián Cozar Gavira. (Tiempo de Hablar. Tiempo de Actuar. Nº 147 P. 43. Moceop).

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Justicia y misericordia para obispos y presbíteros casados (VIII)

10.01.17 | 18:35. Archivado en Reforma Iglesia

Petición formal al Papa: "los sacerdotes casados sean reinsertados en el ministerio"

Gracias a un “amigo desconocido”
Estas navidades recibía estos correos sorprendentes:

“Gracias por el mensaje, desconocido amigo Rufo, de un lector fiel y antiguo compañero en el ministerio. He leído tus escritos con muchísima frecuencia y comparto tus ideas e inquietudes al cien por cien. Intentamos seguir el Evangelio de Jesús, una de cuyas páginas más emocionantes habla de un niño… Ten paciencia con nuestros dirigentes eclesiásticos. Por desgracia para ellos les cuesta mucho trabajo entender la vida de pareja y de familia. Un cordial saludo desde Asturias”.
“Soy un cura secularizado de Asturias, lector habitual de tus colaboraciones en Religión Digital, donde hice algún comentario. Me permito enviarte una interesante entrevista de Leonardo Boff en un periódico alemán del 25 de diciembre. Quizás ya la conozcas. En todo caso pienso que merecería la pena difundir algunos párrafos en Religión Digital y pensé que sería tu blog el lugar apropiado. Por eso me tomo la libertad de adjuntártela por si te parece oportuna esta sugerencia. No encontré una traducción al castellano, pero si lo ves interesante podría hacerla. Gracias por tu blog tan interesante en muchos aspectos, y no me refiero solamente a la problemática de los sacerdotes casados. Felices fiestas de Navidad. Un abrazo”

A los pocos días, tras mi ruego, tenía le entrevista en castellano con este detalle humilde: “Cualquier corrección de estilo sería buena pues no tuve tiempo de retocar a fondo la traducción”. Gracias, hermano y amigo, Benito Fernández. Tu traducción es más correcta de estilo que la de Redes Cristianas de hace unos días. No tenía ni idea de dicha entrevista. Con mucho gusto la comento hoy.

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¿No va a haber Misericordia para obispos y presbíteros casados? (VII)

25.11.16 | 12:42. Archivado en Reforma Iglesia

“Francisco visitó en Roma a siete jóvenes que han abandonado el sacerdocio”

No basta visitar a un grupo de sacerdotes casados
Poco sabemos del contenido de la visita del Papa Francisco a “siete jóvenes que abandonaron el sacerdocio para casarse”. Este gesto del papa me recuerda un texto de la encíclica “Sacerdotalis Caelibatus”, de Pablo VI (24 de junio de 1967), dirigido a los obispos:

“Estamos seguros, venerables hermanos,... que no perderéis jamás de vista a los sacerdotes que han abandonado la casa de Dios, que es su verdadera casa, sea cual sea el éxito de su dolorosa aventura, porque ellos siguen siendo por siempre hijos vuestros” (Sacerd. Caelib. n. 95).

¡Fatua seguridad de Pablo VI en los obispos! Resulta chocante oír que los sacerdotes casados “han abandonado la casa de Dios, que es su verdadera casa”. Pero “siguen siendo hijos vuestros”. Si por “casa de Dios” se entiende “Iglesia” es falso que obispos y presbíteros casados hayan abandonado la Iglesia. Si “casa” se entiende “ministerio” es claro que lo han abandonado a la fuerza. Han sido obligados a dejarlo, “reducidos” a la fuerza. Si por “casa” se entiende la “soltería o celibato” es cierto que han dejado ese ámbito. Pero no es éste el sentido de “casa de Dios” en la encíclica. “Casa” ahí significa “clerecía”, creyendo que “el clero” es “la Iglesia”. Sigue la inercial aberración clerical, usurpación secular, olvido interesado de los mismos textos sagrados (1Pe 5, 3...). El clero se han reservado el título de “sacerdotes”, “clero”, “otros Cristos”, connotaciones mundanas, hasta pintorescas y rayanas en la blasfemia: “reverendos, monseñores, excelencia, eminencia, santidad, beatitud, el Católico...”. Lo que era “servicio”, los criados de la comunidad, se han convertido en “señores”, en “clero” (significa: “heredad”) como si sólo ellos fueran la “heredad” o “suerte” del Señor. Contra de la tradición evangélica y apostólica que no llama “sacerdotes” a sus dirigentes. “Clero” en el siglo III significaba “pueblo de Dios”, los bautizados, “suerte o heredad” del Señor.

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¿No va a haber Misericordia para obispos y presbíteros casados? (VI)

18.11.16 | 11:05. Archivado en Reforma Iglesia

“El apego a la Ley hace que se ignore al Espíritu Santo” (Papa Francisco 06.10.2016)

La vida de este sacerdote es signo de la “presencia y voluntad de Dios”
Esta vida, como la de miles de sacerdote casados, forma parte de los “eventos, exigencias y deseos” de nuestro tiempo, que afectan a todos los cristianos. Pueden aplicarse estos textos del Vaticano II:

“[Hay que responder a los impulsos del Espíritu]. El Pueblo de Dios, movido por la fe, por la que cree que es guiado por el Espíritu del Señor que llena el orbe de las tierras, procura discernir en los eventos, en la exigencias y en los deseos, de los cuales participa con los demás hombres de nuestro tiempo, cuáles son en ellos los verdaderos signos de la presencia o voluntad de Dios” (GS 11).
“Es propio de todo el Pueblo de Dios, sobre todo de los pastores y teólogos, ayudando el Espíritu Santo, auscultar, discernir e interpretar las diversas voces de nuestro tiempo, y juz­garlas a la luz de la palabra divina, para que la Verdad revelada sea siempre per­cibida más profundamente, entendida mejor y pueda proponerse más adecuadamente” (GS 44).

El Espíritu Santo ayuda a “auscultar” (escuchar debajo de hechos de vida), a “discernir” (analizar causas y consecuencias..), a “interpretar” (buscar sentido, orientar..), a “juzgar a la luz de la palabra divina”. El objeto directo de estos verbos son “varias lo­quelas nostri temporis”: diversas voces de hoy. Sin duda, “voces contemporáneas” son también las vidas de los obispos y presbíteros casados que gritan su deseo de ejercer el ministerio. “Todo el Pueblo de Dios, sobre todo pastores (obispos, presbíteros y diáconos, según LG 20) y teólo­gos”-nótese en el texto la paridad-, deberían ejercitar esta “propiedad”. Pues ni pueblo, ni pastores ni teólogos “han auscultado, discernido, interpretado y juzgado desde la palabra divina” las vidas de estos miembros destacados de la Iglesia. Sólo los Papas, y desde la Ley. Este tema sigue siendo un escándalo: “causa de ruina” eclesial, “resorte de ratonera”. Se cumple lo que el papa Francisco reconocía en la homilía en Santa Marta (06.10.2016): “El apego a la Ley hace que se ignore al Espíritu Santo”. En este caso, plena actualidad.

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¿No va a haber Misericordia para obispos y presbíteros casados? (V)

11.11.16 | 19:12. Archivado en Reforma Iglesia

“Hay que responder a los impulsos del Espíritu”

“El Pueblo de Dios, movido por la fe, por la que cree ser guiado por el Espíritu del Señor que llena el orbe de las tierras, procura ("satagit") discernir en los eventos, en las exigencias y en los deseos, de los cuales participa con los demás hombres de nuestra época, cuáles son en ellos los verdaderos signos de la presencia o voluntad de Dios. Esta fe todo lo ilumina con nueva luz, manifiesta el plan divino sobre la vocación integral del hombre, y por eso dirige la mente a soluciones plenamente humanas” (GS 11).

Hay que estar ciego para no ver estos “hechos, exigencias, deseos”
Miles de obispos y presbíteros se han visto obligados a dejar el ministerio por no poder moralmente con la ley del celibato. De sus corazones han surgido exigencias de cambio de la ley: que les dejen ejercer el ministerio en matrimonio. Por todas partes se han organizado para expresar sus deseos. A nivel diocesano, regional, nacional, continental, mundial. Asambleas, congresos internacionales...

El Pueblo de Dios no puede estar quieto
El texto conciliar dice “satagit”: trabaja, lucha, se esfuerza, procura... Quienes han estado quietos han sido los dirigentes máximos del Pueblo de Dios. Los papas, especialmente los últimos (Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI), como contradecía sus deseos y opinión, no ven estos “hechos, exigencias, deseos” como signos de presencia o voluntad divina. Aunque son conformes con el Evangelio y con la ética, no han querido cambiar la ley. ¿Interés clerical, comodidad administrativa, razones económicas, complicaciones pastorales...?. Han preferido quedarse sin pastores, birlar la celebración eucarística en muchas comunidades, abandonar parroquias... No preguntan al Pueblo de Dios: ni a los sencillos, ni a los ministros, ni a los interesados. Como si el Pueblo de Dios no fuera responsable, niegan en la práctica el principio tradicional de “lo que afecta a todos ha de ser tratado y decidido por todos”. “Para mí el gran pecado de la jerarquía es el hacerse dueña de la Iglesia y no dar resoponsabilidades al pueblo cristiano”, dice un comentarista.

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¿No va a haber misericordia para obispos y presbíteros casados? (IV)

04.11.16 | 10:40. Archivado en Reforma Iglesia

“Misericordiosos como el Padre”
Esta es la mejor inspiración para todos, incluida la institución eclesial: el amor del Padre, expresado en la vida y en las palabras de Jesús. Claramente la ley del celibato no se inspiró en este amor. La Bula nos orienta: “Para ser capaces de misericordia, debemos en primer lugar colocarnos a la escucha de la Palabra de Dios” (Mv. 13). A la escucha de Jesús, la encarnación más fiable de la misericordia del Padre. Mirar su conducta y seguirla es la mejor actitud cristiana.

El celibato obligatorio para el ministerio carece de inspiración bíblica
Más aún, la inspiración bíblica lo contradice. Es la pareja quien refleja la imagen del Dios-Amor: “Dios creó al hombre, varón y mujer, a imagen suya” (Gn 1, 27). “No es bueno que el hombre esté solo; voy hacerle una compañera” (Gn 2, 18). En este sentido humano de la Biblia, se inspiró Jesús para no exigir a sus apóstoles, ni siquiera recomendar la soltería o celibato. Jesús constata el hecho de diversas clases de solterías, entre las cuales aparecen los “que se hacen eunucos por el reino de Dios” (Mt 19,11-12). Ni lo alaba ni lo denigra. Es una posibilidad que algunas personas pueden elegir, pero que no es exigida para ningún servicio eclesial. Se trata de cristianos que encuentran su realización trabajando por el Reino de Dios, y por propia voluntad deciden no casarse. No está en la mente de Jesús exigir celibato para tarea alguna por el Reino. Los apóstoles estarían casados. De Pedro consta por casualidad. Para los judíos casarse y tener hijos era voluntad de Dios creador: “creced y multiplicaos” (Gn 1, 28). El clan familiar se ocupaba de dar en matrimonio a sus hijos.

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¿No va a haber misericordia para obispos y presbíteros casados? (III)

21.10.16 | 09:57. Archivado en Reforma Iglesia

“Por mucho tiempo nos hemos olvidado... de andar por la vía de la misericordia” (Mv. 10)
En cuanto al celibato, el tiempo ha sido excesivo. Siglos imponiendo. A pesar de la práctica secular de la Iglesia Oriental que conservó en parte la libertad evangélica. En Occidente causa sonrojo leer la historia que no se ha podido ocultar. La ley, que vincula celibato y sacerdocio, no existió en el primer milenio. En el siglo IV surgió la ley de “continencia”, promulgada por el Papa Siricio (384-399). Prohíbe a los clérigos el uso sexual del matrimonio, y les “cierra todo camino de indulgencia”. Conviene reparar en la razón de la ley: “los que están en la carne, no pueden agradar a Dios" (Rm. 8, 8). Confundiendo “carne” con “sexo”, el uso del matrimonio “no puede agradar a Dios”. Esta aberrante teología de la sexualidad y la no menos aberrante interpretación del texto de Pablo (Rm 8, 8) son la base originaria de la ley del celibato ministerial:

“Todos los levitas y sacerdotes estamos obligados por la indisoluble ley de estas sanciones, es decir que desde el día de nuestra ordenación, consagramos nuestros corazones y cuerpos a la sobriedad y castidad, para agradar en todo a nuestro Dios en los sacrificios que diariamente le ofrecemos. Mas los que están en la carne, dice el vaso de elección, no pueden agradar a Dios [Rom. 8, 8].
... En cuanto aquellos que se apoyan en la excusa de un ilícito privilegio, para afirmar que esto les está concedido por la ley antigua, sepan que por autoridad de la Sede Apostólica están depuestos de todo honor eclesiástico, del que han usado indignamente, y que nunca podrán tocar los venerandos misterios, de los que a sí mismos se privaron al anhelar obscenos placeres; y puesto que los ejemplos presentes nos enseñan a precavernos para lo futuro, en adelante, cualquier obispo, presbítero o diácono que —cosa que no deseamos— fuere hallado tal, sepa que ya desde ahora le queda por Nos cerrado todo camino de indulgencia; porque hay que cortar a hierro las heridas que no sienten la medicina de los fomentos” (H. Denzinger 185: Sobre el celibato de los clérigos).

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¿No va a haber misericordia para obispos y presbíteros casados? (2)

14.10.16 | 10:12. Archivado en Reforma Iglesia

Hermosa teoría de la misericordia

a) El amor "visceral" de la misericordia:

“La Iglesia sentía la responsabilidad de ser en el mundo signo vivo del amor del Padre” (Mv. n. 5).
“La misericordia de Dios no es una idea abstracta, sino una realidad concreta con la cual Él revela su amor, que es como el de un padre o una madre que se conmueven en lo más profundo de sus entrañas por el propio hijo. Vale decir que se trata realmente de un amor "visceral". Proviene desde lo más íntimo como un sentimiento profundo, natural, hecho de ternura y compasión, de indulgencia y de perdón” (Mv. 6).

b) La “compasión de tu compañero”:

“¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti?” (Mt 18, 33). Y Jesús concluye: “Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos” (Mt 18, 35).

c) “Su amor visible y tangible”:

“La misericordia en la Sagrada Escritura es la palabra clave para indicar el actuar de Dios... Él no se limita a afirmar su amor, sino que lo hace visible y tangible. El amor nunca podrá ser un palabra abstracta. Por su misma naturaleza es vida concreta: intenciones, actitudes, comportamientos que se verifican en el vivir cotidiano. La misericordia de Dios es su responsabilidad por nosotros. Él se siente responsable, es decir, desea nuestro bien y quiere vernos felices, colmados de alegría y serenos. Es sobre esta misma amplitud de onda que se debe orientar el amor misericordioso de los cristianos. Como ama el Padre, así aman los hijos. Como Él es misericordioso, así estamos nosotros llamados a ser misericordiosos los unos con los otros” (Mv. 9).

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Gestos “sorprendentes” que esperamos de la Iglesia (19)

30.09.16 | 11:11. Archivado en Reforma Iglesia

Supresión del celibato obligatorio para obispos y presbíteros (IV)

La Iglesia ganaría en libertad, honradez, amor de Dios, alegría evangelizadora...

Son frutos del Espíritu Santo
Donde está el Espíritu del Señor está la libertad” (2Cor 3,17). Y con la libertad, el “no dejarse dominar por nada” (1Cor 6,12; 10,23). El Espíritu de Jesús se ha unido al espíritu del cristiano, y es quien guía su vida desde la libertad que nace del amor gratuito y generoso, universal en tiempos, situaciones y lugares. Esta libertad vive así:
- el valor principal es la voluntad del Padre-Madre: su reinado de amor y vida para todos;
- nada de servilismo hacia los poderosos (Lc 13, 32; Mt 21, 23-27; Mc 11,27-33; Lc 20,1-8);
- no se aceptan discriminaciones sociales (leprosos, pecadores, publicanos...);
- se respeta el pluralismo ideológico entre los Doce (Mt 10, 1-4; Mc 3, 13-19; Lc 6,12-16);
- desde el Espíritu (amor) se interpreta la Ley, la moral, la teología, el Antiguo Testamento...;
- sin adulación, como Jesús que no acepta que le llamen “bueno” (Mc 10,17-18). ¿Qué diría si le hubieran llamado “santidad”, “eminencia”..., títulos con que algunos seguidores exigen que les traten? ¡Vergüenza evangélica!
- no pretende popularidad ni poder; sólo desea anunciar el evangelio (Mc 1,35-39; 6, 45-46; Mt 4,8-10; Jn 6,15);
- desenmascara a los dirigentes religiosos (Mt 23, 1-36; Mc 12,38-40; Lc 11,37-52; 20,45-47);
- reconoce al Ser Humano como centro a cuyo servicio y vida está supeditada toda ley (Mc 2, 27);
- desde el servicio al Ser Humano interpreta la observancia de los días festivos, la pureza e impureza de los lavados rituales, los alimentos, el trato con los enfermos, el legalismo...;
- en el grupo cristiano no hay sometimiento: “No ha de ser así entre vosotros” (Mc 10,42-46; par.)

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Gestos “sorprendentes” que esperamos de la Iglesia (18)

23.09.16 | 10:00. Archivado en Reforma Iglesia

Supresión del celibato obligatorio para obispos y presbíteros (III)

¿Francisco tampoco lo hará? (b)

Papa Francisco:

“La tradición tiene peso y validez. Los ministros católicos han elegido el celibato. Hasta el 1.100 era optativo. En Oriente se siguió la tradición no celibataria, como opción personal y en occidente todo lo contrario. Es una cuestión de disciplina, no de fe. Se puede cambiar”.

Comentario:
1.- La tradición, fruto de la ignorancia e imposición, no debe tener peso ni validez. “A las tradiciones nocivas y gastadas deben poner fin los pastores”, pensaban ya en el s. V los obispos orientales.

2.- No pueden equipararse ambas tradiciones. La oriental deja libertad, “como opción personal”. La occidental impone. En ésta se ven obligados a ser célibes quienes desean ser obispos y presbíteros. Incluso Dios mismo se ve obligado a conceder vocación ministerial sólo a los célibes. ¿Hay mayor contradicción con el Evangelio de la libertad y mayor atrevimiento contra la divinidad?

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Miércoles, 18 de octubre

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