Atrévete a orar

DOMINGO 5º TO (07.2.2016): todo cristiano es llamado a despertar personas nuevas

01.02.16 | 09:48. Archivado en Tiempo Ordinario C

Introducción:por tu palabra, echaré las redes” (Lc 5,1-11)
En Marcos y Mateo, los primeros discípulos son llamados en el inicio de la actividad pública. Para Lucas sucede tras predicar en Cafarnaún y Nazaret, visitar la casa de Simón y diversas sinagogas (Lc 4, 14-44). Con ello se quiere transmitir que el seguimiento de Jesús responde a su invitación y a sus obras en favor del hombre. Es una invitación creíble, lógica, apoyada en una vida consecuente.

La primera parte (vv. 1-3) contempla a Jesús enseñando junto al lago y pidiendo al patrón de una barca que le permita desde su barca, convenientemente colocada, dirigirse a la gente. Pastoral en la calle o en descampado, creatividad que da el Espíritu a quienes están enamorados del Reino de Dios.

La segunda parte (vv. 4-10) describe una pesca milagrosa, sólo contada por Lucas. El evangelio de Juan habla de otra pesca similar tras la resurrección (Jn 21,6s). Se ponen a pescar por iniciativa de Jesús: “rema mar adentro y echad las redes para pescar” (lit.: “volved hacia la profundidad y bajad vuestras redes para la pesca”. Simón contesta: “Maestro, nos hemos pasado la noche...”. Quizá sea mejor traducir “Jefe” el original “epístatês”: el que está al frente de un grupo, el jefe; reflejaría la percepción que tenía Simón sobre Jesús, y el hecho de hacerse guía de la pesca. “Por tu palabra, (lit.: “en tu palabra”) echaré las redes” es la expresión de confianza en Jesús por parte de Simón. Este querer complacer a Jesús. Confiado en su palabra, logra una pesca extraordinaria.

>> Sigue...


Domingo 3º TO (24.01.2016): “Dios quiere vernos felices, colmados de alegría y serenos” (Mv 9)

18.01.16 | 09:44. Archivado en Tiempo Ordinario C

Introducción: "toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él" (Lc 1,1-4; 4,14-21)
Presentación del evangelio de Lucas (1, 1-4)
Se trata de un prólogo al estilo de la historiografía griega. Intenta informar del por qué, del cómo y del para qué escribe su obra. Dirige la obra a un tal Teófilo (significa “amigo de Dios”), al que destaca con el título de excelentísimo o ilustre (“krátiste”: de kratos: fuerza, poder; título evangélico si alude a la fuerza del Espíritu que actúa en la comunidad, representada por “Teófilo”, amigo de Dios). Sólo conocemos su nombre, y hay quien piensa que es un personaje ideal, el hombre religioso de verdad, el “amigo de Dios”. Otros piensan que es una persona, vinculada al autor, interesado por conocer el cristianismo, que ocuparía un alto cargo social. Y hay también quien opina que es el representante o presidente de la comunidad para quien se escribe el evangelio.

Supone que había otros relatos de los “hechos que se han verificado entre nosotros”. Escritos, como el de Marcos, que se habían construido sobre la predicación oral de quienes habían sido testigos oculares de lo sucedido. El hecho de que Lucas haya decidido “comprobar todo exactamente desde el principio” manifiesta que no todos los relatos eran aceptados por su comunidad. Eso explica el por qué Lucas escribe una compilación ordenada y objetiva, no tendenciosa. Como los otros relatos, tiene al menos tres etapas: testimonio ocular, predicación oral, escritura. El autor no es testigo ocular, pero “ha comprobado” la tradición recibida, y “ha ordenado” los datos. Su finalidad es “darnos a conocer la solidez de la enseñanza recibida”. El relato de Lucas es, además, hermoso literariamente.

>> Sigue...


Domingo 2º TO (17.01.2016): Jesús alegra la vida

11.01.16 | 18:52. Archivado en Tiempo Ordinario C

Introducción: -No les queda vino. -Haced lo que Él os diga (Jn 2, 1-12).
Después de la experiencia bautismal, Jesús, movido por el Espíritu Santo, prepara su ministerio. Llama a discípulos y empieza a enseñar y hacer obras singulares, “signos”, para dar entender su proyecto de vida. Leemos hoy el primer signo que “manifiesta su gloria y hace crecer la fe de sus discípulos”, según nos cuenta el evangelio (Jn 2, 11).

Llega al mundo la alegría de Jesús
Jesús realiza los deseos más profundos, intuidos por los profetas. “Ya no hay vino, cesó todo gozo, se desterró de la tierra la alegría” (Is 24, 11). “La alegría que encuentra el marido con su esposa, la encontrará tu Dios contigo” (Is 62,5). A este mundo sin honda alegría llega Jesús con su bautismo de “Espíritu Santo y fuego”. Va a manifestar el don de Dios, el Espíritu de la alegría “que nadie os podrá quitar”. El texto incluye varios símbolos: “al tercer día”, (resurrección), “la boda en la que falta el vino” (la antigua alianza), “Caná (“adquirir”) de Galilea” (Galilea de los gentiles, la gentilidad, la humanidad, será la nueva esposa de Jesús), “el vino” (símbolo del amor, del Espíritu), el número “seis” (signo de lo incompleto e imperfecto), “las tinajas de piedra” (símbolo de la Ley: en tablas de piedra), “el agua” (como medio de purificación). Jesús hace llenar las tinajas, pues es él quien va a dar la fuerza purificadora y gozosa, el Espíritu. Con él alegrá la boda de la vida.

Sustitución de la alianza
El evangelista intenta explicar la sustitución de la alianza antigua basada en la Ley, por la nueva basada en el Espíritu. El reino de los cielos es semejante a un rey que celebró las bodas de su hijo. La antigua alianza simbolizada por una boda, en que falta el vino, va a ser sustituida por la nueva, en la que se da el vino rico y abundante del Espíritu. Jesús inaugura una nueva relación con Dios, no mediatizada por la Ley, sino creada por Espíritu de Dios. Quien cree recibe el Espíritu mismo que le da conciencia de ser hijo de Dios, dotado con el amor y la libertad del Espíritu.

>> Sigue...


D 1º TO (10.01.2016): Bautismo del Señor, cuestión de adultos

04.01.16 | 11:05. Archivado en Tiempo Ordinario C

Introducción: Os bautizará con Espíritu Santo y fuego (Lc 3,15-16.21-22)
El bautismo de Jesús cuestiona la práctica de bautizar a recién nacidos
No creo acertado poner la celebración del “Bautismo del Señor” como conclusión de la Navidad. Se introduce así la teoría no evangélica de que el bautismo cristiano corona las celebraciones en torno al nacimiento. Es un modo de sacralizar la práctica del bautismo infantil. Más razonable es presentarlo como inicio de la vida “pública” de Jesús. Sería mejor denominarlo “Primer Domingo del Tiempo Ordinario”. En este tiempo contemplamos su labor misionera, comprometida. En su bautismo, Jesús toma conciencia clara de su identidad y misión. Tiene unos treinta años. En aquella época era “una persona mayor” (Rafael Aguirre: Reflexiones sobre exégesis crítica, hermenéutica y teología. IGLESIA VIVA, nº 238, p. 33). El bautismo de Jesús supone la capacidad de decidir por sí mismo. Ante la actividad de Juan, Jesús decide sumarse a su movimiento. De llevar una vida normal -su familia y paisanos no habían advertido nada extraordinario (Mt 13, 53-58; Mc 6, 1-6; Lc 4, 16-30)-, cambia de mentalidad, se convierte al amor del Padre, siente la fuerza del Espíritu que le intima su identidad y su misión: “Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto” (Lc 3,21-22). La conversión no es sólo de la mala vida a la buena. Hay conversión en quien cambia de una vida normal, honrada, a una vida comprometida, activa, con una buena causa. Piénsese en los voluntarios contra el hambre, la enfermedad, la incultura, el trabajo infantil, el paro, la ruptura familiar, la vida desordenada, la vida sin sentido, el abandono de los ancianos...

>> Sigue...


Domingo, 17 de diciembre

BUSCAR

Editado por

Síguenos

Hemeroteca

Diciembre 2017
LMXJVSD
<<  <   >  >>
    123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031