Atrévete a orar

D 34º TO B: Jesucristo, Rey del Universo, testigo del Amor (22.11.2015)

16.11.15 | 10:17. Archivado en Tiempo Ordinario B

Introducción:He venido para ser testigo de la verdad” (Jn 18, 33b-37).
El evangelio de Juan da mucha importancia al proceso romano, más detallado y decisivo para la condena a muerte de Jesús (18,28-19,16a). Leemos hoy el primer interrogatorio del gobernador romano al Nazareno, acusado por los judíos de “malhechor” (18,30) y de “hacerse rey” (19,12). Jesús es condenado por lo que nunca quiso ser: mesías político y, por tanto, trasgresor de la “Lex Julia Maiestatis”, convicto del delito de lesa majestad contra la autoridad del emperador.

El diálogo sucede dentro de la residencia de Pilato
Así podrá informarse mejor, sin la presión judía ambiental. Pilato le pregunta: “¿Eres tú el rey de los judíos?”. Jesús no quiere que Pilato sea manipulado, sino que actúe por convicción propia: ¿es lo que tú piensas, o lo que te han dicho? Pilato no acusa, son “la nación y los sumos sacerdotes” quienes le han entregado. Pregunta por su actividad (“¿qué has hecho?”), que en el fondo es lo que puede ser peligroso para el poder político. Pilato, que no habría escuchado nunca a Jesús, debió quedar desconcertado: “Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí”. No se apoya en la fuerza para nacer ni para sostenerse, y, por lo tanto, no es peligroso para Roma. Debió resultarle extraño a Pilato este tipo de rey, pero la conclusión lógica se le impone con evidencia: “Con que, ¿tú eres rey?”. Jesús le aclara que sí es rey, pero su meta es “ser testigo de la verdad”. Es el resumen de su persona, vida y destino. Al ver no ver peligro para su poder, Pilato piensa escépticamente que es asunto de ideas o creencias, e intenta solucionarlo con corrección política.

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DOMINGO 33º TO B (15.11.2015): Jesús potencia la dignidad humana

09.11.15 | 13:13. Archivado en Tiempo Ordinario B

Introducción:Mis palabras no pasarán” (Mc 13,24-32).
Último texto de Marcos en este ciclo B de la liturgia. Curiosamente leemos del mismo capítulo 13, un fragmento inmediatamente anterior al leído en el primer domingo de adviento (13, 33-37) del mismo ciclo. La admiración por la grandiosidad y belleza del templo le sirve a Jesús para anunciar su ruina. La gloria de Dios no está en la grandiosidad de los edificios, sino en ser humano viviendo el Reino. Este anuncio provoca en los discípulos preguntas sobre cuándo sucederá y cuál será la señal precursora de la destrucción. Jesús habla primero de las señales de su venida gloriosa: que nadie os engañe, habrá persecuciones y desconcierto, pero el Espíritu estará con vosotros (13,5-13). Después anuncia la ruina de Jerusalén, en la que no habrá señal salvadora (vv. 14-23). La historia continúa con su proceso liberador, fruto de la misión (vv. 24-27). Momento de la ruina de Jerusalén (vv. 28-31). Vigilancia por el reino (vv. 32-37).

Cambios históricos, a partir de la vida de Jesús (24-27)
Símbolos ya utilizados por los profetas (Is 13,10; Jr 4,23; Ez 32,7-8; Joel 2,10; 3,4; 4,15; Am 8,9):

- El sol y la luna, divinidades paganas (Dt 4,19 4; 17,3; Jr 8,2; Ez 8,16), perderán su fuerza, no iluminarán.
- La estrellas, símbolos de poderes políticos, que para legitimarse se creían participar de la fuerza del sol y de la luna, es decir, de la divinidad (Is 14,12-14; 24,21; Dn 8,10), “caerán del cielo”.
- “Los ejércitos del cielo”, símbolos de opresión, que se cree protegida por los dioses celestes, “temblarán”.

La confianza en el amor incondicional y constante del Padre irá desmoronando toda concepción mágica de la intervención divina. El Padre de Jesús ha puesto todo en sus manos, en nuestras manos, para que, guiados por su Espíritu de amor, humanicemos la naturaleza y la vida al servicio de todos sus hijos.

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DOMINGO 32º TO B (08.11.2015): Los dirigentes eclesiales encajan en esta denuncia evangélica

02.11.15 | 11:00. Archivado en Tiempo Ordinario B

Introducción:¡Cuidado con los letrados!... Ha echado lo que tenía para vivir” (Mc 12,38-44)
Este relato es cruz y cara, denuncia y anuncio de la realidad eclesial. Jesús denuncia y previene sobre los “letrados” que viven de la religión establecida. Y presenta a la viuda como modelo de cristiano, como otro Jesús, que ofrece “todo lo que tenía para vivir” (su “bios”, su vida).

¡Cuidado con los letrados!
Jesús denuncia un peligro de toda religión establecida, y de todo grupo organizado. Los servidores pueden convertirse en señores. Los profesionales de la religión, como los de la política, hacen como “finca propia” al grupo religioso o civil, lo utilizan para imponerse, dominar y enriquecerse. El poder religioso suele fundarse en el conocimiento de los libros sagrados y en la relación especial que dicen tener con el Misterio divino; se consideran delegados y representantes de Dios. Jesús denuncia los signos de ese poder y prestigio no evangélicos:

-amplio ropaje: para crear apariencia, distinguirse de los demás, enmascarar la fraternidad.
-reverencias en la plaza: representación de prestigio, de autoridad pública...
-asientos de honor en las sinagogas: lugar de la comunidad creyente para leer, orar y comentar la Escritura. Aprovechan para controlar, dirigir, hablar sólo ellos, imponer sus interpretaciones.
-primeros puestos en los banquetes: invitados a comer; superioridad para vivir a costa de los demás.
-¡Devoran los bienes de las viudas con pretexto de largos rezos! La oración como medio o pretexto para “comerse los bienes de las viudas” (con el huérfano y el extranjero son prototipo de desamparo y debilidad). El brillo y el poder se vuelven principio de explotación y muerte.

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DOMINGO 30º TO B (25.10.2015): La fe lleva al amor práctico, a la ética fraternal

19.10.15 | 12:16. Archivado en Tiempo Ordinario B

Introducción:Anda, tu fe te ha curado” (Mc 10,46-52)
El evangelio de Marcos es una gran catequesis: intenta que vayamos conociendo a Jesús a lo largo de su vida. En Jerusalén -en la pasión, muerte y resurrección-, se manifestará claramente. Ahí lo descubre el centurión, hombre no judío: “verdaderamente este hombre era Hijo de Dios” (Mc 15, 39). Pero hasta llegar a Jerusalén, su vida va poco a poco desvelando el amor de Dios. Con palabras, con obras, con actitudes... revela quién es Dios y quién es él, su “mesías”. Hoy, atravesando Jericó, en el valle del Jordán, camino de Jerusalén, Marcos coloca este episodio como contrafigura de los Doce, que no comprenden el mesianismo de Jesús. Este ciego es “hijo de Timeo” (sólo Marcos dice el nombre) que en griego significa “digno de honra, apreciado...”; es decir, hijo o discípulo del Apreciado, el Mesías davídico, en oposición a Jesús, el “Despreciado” en su tierra.

Como este ciego, los discípulos “no ven” el mesianismo de Jesús
Este ciego “ve”, tras confiar en el amor de Jesús. Su paso a la fe es un proceso. Sentado “junto al camino”, tierra endurecida, lugar donde la semilla cae y no da fruto (Mc 4,15), el ciego le invoca primero como “Hijo de David” (concebido como un rey en la línea de David), guerrero y victorioso. Después, venciendo a quienes le intimidan, grita y pide “compasión”. “Soltó el manto, dio un saltó y se acercó a Jesús”. El “manto” es símbolo del reino davídico (1Re 11, 30-31). El ciego abandona la ideología nacionalista, y salta a la confianza en el amor de Dios, manifiestado en Jesús: “se acercó a Jesús” (Jesús es “Dios salva” con su amor a todos) y recibe su Espíritu.

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Poner el corazón en el dinero impide el Reino de Dios (DOMINGO 28º TO B 11.10.2015)

05.10.15 | 11:21. Archivado en Tiempo Ordinario B

Introducción:¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!” (Mc 10,17-30).
La reflexión sobre la renuncia a la riqueza para entrar en el Reino tiene tres partes: encuentro del joven rico con Jesús, dificultad entre riqueza y Reino, y promesa a los que dejan todo y le siguen.

Cuando Jesús salía al camino, se le acerca “uno corriendo” (signo de juventud)
Para Mateo es “un joven” (19,16) y para Lucas un “hombre importante” (18,18). Le conocemos como el “joven rico”. Es bien intencionado, pero hay síntomas de mentalidad mercantilista: - “Maestro bueno ¿qué haré para heredar la vida eterna?”. Concibe el modo de vida de Jesús como un patrimonio que quiere incorporar a sus riquezas. Jesús se extraña por llamarle “maestro bueno”. ¿Cómo habría reaccionado si le hubiera dicho “Santo Padre”, “santidad”, “beatitud”, “eminencia”? Le deja clara “la creencia judía de que “sólo Dios es bueno”, y que nadie es bueno en el sentido en que lo es Dios” (V. Taylor lo ilumina con Rom 7,18: “pues bien sé yo que nada bueno habita en mí, es decir en mi carne”). La institución y sus dirigentes se inflan títulos y actitudes de dominio que son antievangélicos, e incluso errores teológicos. Ante algunos apelativos, brillos, ritos, ropajes, gestos... eclesiales habría que gritar como Pablo y Bernabé: “nosotros también somos hombres mortales, igual que vosotros” (He 14, 15).

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DOMINGO 27º TO B (04.10.2015): La misericordia comprende la fragilidad y posibilita otro amor, “signo del amor de Dios”

28.09.15 | 11:30. Archivado en Tiempo Ordinario B

Introducción:Serán los dos una sola carne” (Mc 10,2-16).
Catequesis sobre el matrimonio en confrontación con los fariseos
Leemos el capítulo 10 de Marcos durante cuatro domingos. En camino hacia Jerusalén se narran catequesis sobre el matrimonio y acogida a los niños (hoy), renuncia a ser rico (D. 28º), autoridad en el reino (D. 29º), y curación de la ceguera (D. 30º). Hoy leemos que los fariseos se “acercaron a Jesús y le preguntaron para tentarle”, como Satanás (1,13; 8, 11.33). Marcos lo formula así: “¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?”. El paralelo de Mateo (19,1-12) da por supuesto la licitud del divorcio, y pregunta así: “¿puede uno repudiar a la esposa por cualquier motivo?”. En Marcos quieren enfrentarle a la ley de Moisés, y en Mateo suponen la validez del repudio moisaico, y le piden que se decante por la tendencia rígida (divorcio en casos graves) o la más liberal (divorcio por cualquier causa).

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DOMINGO 26º TO B (27.09.2015)

21.09.15 | 10:04. Archivado en Tiempo Ordinario B

Introducción:El que no está contra nosotros está a favor nuestro” (Mc 9,38-43.45.47-48).
El evangelio de hoy está ubicado en Cafarnaún, “una vez en casa”. Sigue la conversación de Jesús con los discípulos. Juan reivindica para su grupo la exclusiva en “echar demonios en nombre de Jesús”. Se trata de un exorcista que al estilo de Jesús, con su mismo espíritu, “en su nombre”, expulsa demonios (libera del mal como Jesús). Sería algún sanador o curandero, que cura como Jesús, incluso aludiendo a la misma actividad (“yo curo como cura Jesús”). Han intentado impedírselo “porque no es de los nuestros” (tal vez porque no es judío, o porque creen que sería un contrincante a la hora de reivindicar el mesianismo que ellos esperan). La respuesta de Jesús es paradigmática: “No se lo impidáis”. El espíritu de Jesús, su amor a todos, como el del Padre Dios, no es monopolio de los discípulos, ni de los israelitas. El Espíritu sopla donde quiere. Toda persona puede hacer caso al Amor, y dejarse conducir por actos de amor gratuito a favor de los necesitados de salud o de liberación de cualquier mal.

El que no está contra nosotros está a favor nuestro”, les dice taxativamente
Sienta así un principio de tolerancia a favor del bien. Todo lo bueno, todo lo que hace bien al hombre, lo haga quien lo haga, tiene valor ante Dios Padre. No está en contradicción con otra sentencia de Jesús, de la fuente Q, (Mt 12, 30; Lc 11, 23): “el que no está conmigo está contra mí; y el que no recoge conmigo desparrama”. Según algunos exégetas, señalaría la radicalidad de ciertos profetas itinerantes defensores de un exclusivismo como el de Juan. Se está hablando de la lucha contra el mal, no de la tolerancia ante buenas acciones. Contra Jesús está cualquiera que hace mal a su prójimo, y con él está cualquiera que hace bien. El bien es expresión del Amor, que el Padre ve y recompensa: “El que os dé a beber un vaso de agua, porque seguís al Mesías, os aseguro que no quedará sin recompensa” (Mc 9,41). Concuerda con “cada vez que lo hicisteis con uno de esos hermanos míos tan insignificantes lo hicisteis conmigo” (Mt 25, 40).

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DOMINGO 25º TO B (20.09.2015) En la Iglesia “nos da miedo preguntar” a Jesús

14.09.15 | 10:55. Archivado en Tiempo Ordinario B

Introducción: "No entendían y les daba miedo preguntarle" (Mc 9,30-37)
El texto alude a dos episodios, sucedidos en distintos lugares. Uno sucede en el camino hacia Jerusalén: “atravesando Galilea sin detenerse, no queriendo que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos”. El otro ocurre “en casa”, donde Jesús pregunta por las discusiones que tienen “por el camino”. Instrucción de Jesús y revisión de las discusiones del camino son, pues, los temas de hoy.

1.- Instrucción de Jesús sobre el destino del Hijo del Hombre
Es el segundo anuncio de la pasión, muerte y resurrección (ver 8,31). Siguen “sin entender y les da miedo preguntarle”, tras la reprimenda a Pedro, que leímos el domingo pasado: “¡tú piensas como los hombres, no como Dios!”.
¿Entenderían hoy las Curias vaticanas y diocesanas una toma de posesión tal como la sueña Juan Masiá Clavel en su blog del 04.04.09 (Periodista Digital)?:

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DOMINGO 24º TO B (13.09.2015)

07.09.15 | 10:08. Archivado en Tiempo Ordinario B

Introducción: Quien pierde su vida por el evangelio la salva (Mc 8,27-35)
El evangelio enlaza dos periodos de la actividad pública de Jesús. El punto de sutura está entre la declaración mesiánica de Pedro (8,27-30) y la instrucción a los discípulos (8,31-35). Los hechos suceden “dirigiéndose a las aldeas de Cesarea de Felipe”, norte de Palestina, junto a las montañas del Hermón, cerca de las fuentes del Jordán, zona ya entonces de veraneo. Herodes Filipo, hijo de Herodes el Grande, citado en Mc 6,17, convierte en ciudad residencial a Cesarea de Filipo. Le pone ese nombre en gratitud al emperador Augusto, protector de su familia, y en honor propio.

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DOMINGO 23º TO B (06.09.2015)

31.08.15 | 10:13. Archivado en Tiempo Ordinario B

DOMINGO 23º TO B (06.09.2015)

Introducción: Hace oír a los sordos y hablar a los mudos (Mc 7,31-37).
Sólo Marcos cuenta este episodio en tierra de paganos: “por Sidón a través de la Decápolis va hacia el mar de Galilea”. Sin duda estamos ante una irrupción de Jesús en el mundo no judío. Asfixiado quizá por el ambiente judío, cerrado en sus tradiciones, ritos, prescripciones y discusiones religiosas, Jesús sale a respirar otros aires. Sería para él entrar en un mundo nuevo, más centrado en la vida laboral, más diversificado, humanamente distinto.

Algo similar puede suceder a la persona centrada en su tradición religiosa, y más si es clérigo encapsulado en su hábito. Por higiene mental es bueno pasar por uno de tantos, escuchar a la gente con normalidad, vivir como persona libre, desintoxicarse de virus clericales, vivir valores ciudadanos en diversas actividades. Este problema lo denunció ya en el s. V el papa San Celestino (422-432): “Nos hemos de distinguir del pueblo o de los demás en la doctrina, no en el vestido; en la vida, no en el hábito; en la pureza del alma, no en el cuidado externo”. El fermento y la sal se diluyen para preservar y transformar la masa. Los hábitos tienden a segregar, a favorecer el espíritu de casta y a alejar de las condiciones normales de vida. La realidad tiende a deformarse por interés de uno y otro lado. El evangelio señala la intención de Jesús de pasar inadvertido en la comarca de Tiro, “entró en una casa, no queriendo que nadie se enterase, pero no pudo pasar inadvertido” (Mc 7,24). El amor y la misericordia no pueden colgarse de la percha. Por ello Jesús atiende a la sirofenicia, que le pidió curar a su hija (Mc 7, 24-30), y al sordo y tartamudo del evangelio de hoy.

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DOMINGO 22º TO B (30.08.2015)

24.08.15 | 09:41. Archivado en Tiempo Ordinario B

Introducción:Honran con los labios, su corazón está lejos de mí” (Mc 7,1-8.14-15.21-23).

Recobramos la lectura de Marcos. Hoy leemos parte del capítulo siete. Puede dividirse en dos escenas:
1.- Diálogo polémico con los fariseos y letrados (vv. 1-13)
Los fariseos (“separados”) eran un grupo judío, formado por seglares devotos que intentaban llevar la religión hasta los últimos reductos de la vida. Estudiaban la Escritura y cultivaban un comentario prolijo para explicar los antiguos preceptos y concretar las prácticas en cada situación. Entre ellos sobresalían los letrados: maestros en teología y cánones. Recibían una ordenación al cumplir los cuarenta años. Vestían ropas especiales, borlas en el manto, colgantes en frente y brazos con frases de la Escritura. Se rodeaban de discípulos-servidores que les llamaban “padre”, “director”, “rabí”. Tenían puestos (“cátedras”) de honor en las sinagogas y en los banquetes. Les encantaba el saludo reverente por la calle (Mt 23,5-10). Inculcaban a todos el deber de pagar el diez por ciento de los frutos de la tierra y mantenerse “puros” ante Dios. Tocar cosas muertas o personas con ciertas enfermedades, y tratar con gente no observante de la Ley como ellos la entendían, ponía a mal con Dios. Lo que compraban, vasos, ollas, platos, utensilios..., lo lavaban con gran cuidado, por si estaba “manchado” o “impuro”. Practicaban lavatorios engorrosos antes de comer, por si las manos habían tocado, sin querer, algo “impuro” (Mc 7,1-4; Lc 11,38).

Fariseos y letrados atacan directamente a los discípulos: ¿por qué comen con manos impuras y no siguen la tradición? Jesús responde declarando su hipocresía y legalismo: “honran con los labios, su corazón está lejos de Dios... Culto vacío... lleno de preceptos humanos... Prefieren la tradición a la voluntad de Dios”. El texto litúrgico salta los vv. 9-13. En ellos Jesús ejemplifica su denuncia palmariamente: ayudar a los padres necesitados es voluntad de Dios; pero los fariseos dicen que si dan ese dinero como ofrenda al templo, están exentos del deber de ayudar a los padres. “Y de éstas hacéis muchas”, les dice.

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DOMINGO 21º TO (23.08.2015)

17.08.15 | 10:13. Archivado en Tiempo Ordinario B

Introducción:El Espíritu es quien da vida” (Jn 6,60-69)
Leemos la última parte del capítulo sexto del evangelio de Juan. Jesús ha planteado a los discípulos la segunda pascua: su muerte será el paso-entrada en una vida nueva. Es la vida en el Espíritu. Su humanidad resucitada será el pan de esta vida. Él seguirá construyendo su reino con nosotros. No nos dejará huérfanos. Pero en esta etapa, la crisis, la tentación, seguirá asediando a los discípulos, como le asedió a él. Hoy el evangelio narra una de estas crisis.

Los discípulos no acaban de entender a Jesús como Mesías-siervo
Siguen en la mentalidad del Mesías-rey (6,15). Quieren constituirle en autoridad de este mundo, creyendo falsamente que así tendrán asegurado el sustento. No será necesario el esfuerzo del amor que Jesús vive, ni la entrega de la propia vida. Bastará que el Rey, todopoderoso, cargado de bienes y prerrogativas, tenga el poder, y todos le obedezcan a él y a sus representantes. Es la constante de las diversas teocracias, dictaduras bendecidas, cristiandades, etc. donde el hombre inmaduro entrega su vida a cambio del plato de lentejas. En la tentación del poder cayó reiteradamente la Iglesia. Los papas se creyeron con poder absoluto sobre toda creatura, incluso para repartir tierras y autorizar la esclavitud perpetua de los no cristianos. Baste recordar a Inocencio III, Bonifacio VIII, Nicolás V, etc. (“La autoridad de la verdad. Momentos oscuros del magisterio eclesiástico”, J. I. González Faus. Sal Terrae. Santander 2006 2ª ed., pp. 55-64; 73-76).

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Domingo, 22 de octubre

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