Atrévete a orar

La Curia Vaticana y los Sacerdotes católicos casados (I)

08.12.17 | 11:52. Archivado en CELIBATO HOY

"Es un error subordinar la celebración de la Eucaristía al celibato de los sacerdotes"
Lo acaba de decir el teólogo vienés Paul Zulehner, en la primera semana del pasado noviembre, en un encuentro del Comité de Católicos de Baviera, presidido por el cardenal arzobispo de Munich y Frisinga, Reinhard Marx. Lo cuenta Cameron Doody, en RD 14 noviembre 2017. Confiado en que este error se corregirá muy pronto, augura el teólogo que “viviremos para ver la abolición del celibato clerical en la Iglesia, si nadie le pega un tiro al Papa o le envenena antes”. Estremece que en la Iglesia de Jesús, para corregir errores, sea posible imaginar que todo puede venirse abajo si le “pegan un tiro al Papa o lo envenenan”.

“No hay un impulso directo de Roma”
En la misma reunión, el cardenal Reinhard Marx dijo tener constancia de que el Papa Francisco tiene sobre su mesa “el debate sobre la ordenación de los hombres casados”. Reconoció que este deseo de desvincular celibato y ministerio es “legítimo” y algo que “debe ser discutido”. Matizó que “esto no significa que haya un impulso directo de Roma” para abordar esta problemática. ¿Qué significa aquí “Roma”? Sin duda la Curia romana, el entramado vaticano, el que tiene “la sartén y el mango también”, quien teme que esta reforma le cree problemas, disminuya su poder y honor...

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MI PAPÁ ES UN CURA CÉLIBE

24.11.17 | 10:02. Archivado en CELIBATO

Escribe Pepe Mallo:

Dos noticias difundidas en Religión Digital me han llamado poderosamente la atención. La una me ha dejado perplejo; la otra me ha colmado de esperanza:
- “Hijos de curas: una realidad silenciada” (8 de octubre de 2017)
- “Moceop, 40 años de andadura eclesial” (24 de octubre de 2017)

Siempre ha habido hijos de curas
Pocas veces han sido noticia, pero siempre ha habido hijos de curas. Desde el comienzo de la historia de la Iglesia. No se mencionan los hijos de los apóstoles; pero, si estaban casados, se supone que los tenían. Jesús nunca impuso el celibato, aunque él se mantuviera célibe. En los primeros tiempos, los obispos, presbíteros y diáconos se guiaban por la ley natural, o sea, se casaban. Es más, en carta a Timoteo, Pablo traza el perfil arquetipo del obispo y el diácono: “Marido de una sola mujer...”(1Tim.3,1-13). El celibato no llegó hasta varios siglos después y fue, con mayor o menor frecuencia, incumplido por sacerdotes de toda índole, desde los más humildes hasta algunos Papas. En épocas no muy lejanas se chismorreaba sobre el “ama” y los "sobrinos" del párroco. Así lo intuyó la socarrona ironía popular: “No digas nunca `de esta agua no beberé´, ni `mi padre no es un cura´”, y aquella otra satírica definición: “Un cura es un hombre a quien todos le llaman padre menos sus hijos que le llaman tío” . Y poco habrá que investigar para intuir el origen del apellido “Del Cura”.

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Los sacerdotes casados celebran 40 años de “protesta conjunta”

03.11.17 | 11:10. Archivado en CELIBATO

Cuarenta años de Jesús “llamando a la puerta” (Apoc 3, 20)
La Iglesia católica, en sus instancias más altas, no ha percibido a Jesús de Nazaret que “llama a su puerta, ni le oye, ni le abre, ni, por tanto, le deja entrar en su casa y cenar juntos” (Apoc 3, 20). Es Jesús, a través de los sacerdotes casados, de sus organizaciones, de su historia y congresos..., el que viene llamando incansablemente a las puertas de la Iglesia Católica. Pide restaurar la libertad en la disciplina: que lo que “antes se recomendaba a los sacerdotes, y después fue impuesto por ley a todos los promovidos al Orden sagrado en la Iglesia Latina” (PO 16), siga siendo “recomendado”, respetando así su Evangelio (Mt 19, 12). Pablo VI reconocía que Jesús: “no puso esta condición previa en la elección de los Doce, como tampoco los Apóstoles para los que ponían al frente de las primeras comunidades cristianas (1Tim 3, 2-5;Tit 1, 5-6)” (Pablo VI: Sacerd. Caelib. 5). Jesús solo lo insinuó como opción libre para cualquier discípulo, si lo entendía como don divino y quería “hacerse soltero a sí mismo por causa del reino de los cielos” (Mt 19, 11-12). No lo vinculó a ministerio alguno por el reino. La vinculación con el “ministerio ordenado” es espuria a su proceder. Hoy, Jesús ayudaría a los pastores de las comunidades a que fueran buenos maridos o esposas y padres, y pastores de la comunidad. Lo que hacen tantas iglesias cristianas, que "llevan la delantera" en libertad evangélica.

4-5 noviembre, una celebración eclesial
Este fin de semana (4-5 noviembre) Moceop (Movimiento pro Celibato Opcional) celebra cerca de Madrid -Centro de Congresos “Fray Luis de León”. Guadarrama (Madrid)- los cuarenta años de su andadura. Allí recordarán sus “muchos días, mucha lucha, mucha fe y mucha esperanza... Cantarán, bailarán y festejarán esta larga andadura con una jornada de convivencia, recuerdos y acción de gracias”. Por supuesto, con la Acción de gracias cristiana, la Eucaristía, donde sentimos la presencia resucitada de Jesús que acompaña y sostiene el trabajo por la vida, la libertad, el amor a todos. Sería
bueno que las comunidades cristianas lo recordaran y oraran por intenciones tan santas.

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Respuesta a “un recado” incomprensible (y 2)

20.10.17 | 18:47. Archivado en CELIBATO

Sacerdote católico casado: “los sacerdotes no deberían casarse”
(“Religión en libertad”, 26 septiembre 2017)

Síntesis de la primera parte:

- Párroco norteamericano, casado, antes episcopaliano, contrario al matrimonio de los sacerdotes
- Planteamiento no compartido por los curas católicos casados.
- Su matrimonio, dice, es una excepción por ecumenismo.
- No es verdad que los sacerdotes católicos casados sean los más firmes defensores del celibato.
- Pedimos el cambio de la ley celibataria por razones evangélicas, no utilitarias.
- “Tratad a los demás como queréis que ellos os traten” (Lc 6, 31)
- Los sacerdotes casados traerán “un nuevo y mejor tiempo para la Iglesia Católica”

No es cierto, como se dice, que olvidamos o desconocemos “el fruto espiritual” del celibato:

“los que piden acabar con el celibato olvidan o desconocen lo que la Iglesia llama el `fruto espiritual´ que conlleva esta elección de vida, `algo incomprensible en esta época libertina, pero que sigue siendo cierto y esencial para el trabajo de la Iglesia´ (Religión en Libertad)..

A ningún sacerdote, “secularizado” o no, le he oído pedir tal disparate: “acabar con el celibato”. Todos respetamos y damos gracias por “el `fruto espiritual´ que conlleva esta elección de vida”. Nosotros aceptamos la realidad de que en la Iglesia hay muchos célibes viviendo con alegría y realizando un servicio eclesial muy valioso. Lo de “esencial” para el trabajo eclesial es discutible. El trabajo eclesial de casados es tan cristiano como el de célibes. Jesús no entró en esa discusión sobre la esencialidad celibataria. Casados y solteros son “esenciales para el trabajo de la Iglesia”.

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La vida de los sacerdotes casados proclama la injusticia eclesial (IV)

29.09.17 | 09:03. Archivado en CELIBATO

Jerónimo Podestá, obispo con los pobres y con los sacerdotes casados (8)
Un hombre sincero y fiel a su conciencia

La investigación histórica con “método oral”, que Lidia González y Luis I. García Conde, editaron al poco de morir el obispo Podestá (“Monseñor Jerónimo Podestá. LA REVOLUCIÓN EN LA IGLESIA” -Instituto Histórico Ciudad de Buenos Aires. 2000-) recoge el proceso personal que le llevó a elegir diversos caminos de vida. Demuestra que, además de inteligente, era persona que iba decidiendo en cada momento lo que honradamente creía ser la voluntad divina. Así cuenta su cambio de rumbo desde la facultad de Medicina al Seminario diocesano:

“Entré en la Facultad de Medicina, hice tres años completos, terminé tercer año, aprobé todas las materias del primer ciclo y me inscribí en el segundo y en ese momento... se me había presentado un dilema: soy católico, tengo fe en Jesús, ¿me lo tomo en serio? o como se dice ahora, ¿en joda?.
Yo me acuerdo que una noche abrí la ventana, estaba pensando esto, y mi padre advirtió que había una corriente de aire y se acercó: “Pero qué te pasa, hijo?”. “Nada papá, estaba pensando, yo voy a tomar mi creencia en Jesús y en el Evangelio, ¿lo voy a tomar en serio o no?”. Y mi respuesta fue: lo voy a tomar en serio, entonces al día siguiente le dije a mi padre que quería hacerme religioso.
- “Pero ¿vas a abandonar tus estudios? No me opongo, pero mejor termina tu carrera y después...”.
- “Mira, papá cuando uno decide una cosa... ya me he decidido”. Mi padre se calló, no dijo nada. Y me dejó interrumpir la carrera.
El sacerdote que me aconsejaba, me dijo: “No te metas de fraile de entrada, anda al Seminario y después piénsalo ahí, luego toma el rumbo para donde te guste”. Era sensato, pero no era práctico, porque una vez que uno se mete a una cosa no sale más. A los veinte años entré al Seminario. Yo que había ido con ejemplos de cristianos tipo místicos, un poco exaltados decían algunos, me encontré con que el ambiente del Seminario para mí era de una chatura increíble. Era un colegio donde estudiabas para cura y tenías misa todas las mañanas, pero nada más. Me acostumbré, quizás no debí haberme acostumbrado. Se hace un clima, un ambiente de formación religiosa muy cerrado. No se convive. Lo de afuera uno lo rechaza, el mundo feo, malo, pecaminoso...” (O.c., pág. 115).

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La vida de los sacerdotes casados proclama la injusticia eclesial (IV)

15.09.17 | 10:40. Archivado en CELIBATO

Jerónimo Podestá, obispo con los pobres y con los sacerdotes casados (7)

“Nunca ocultamos ni Clelia ni yo el amor que sentíamos el uno por el otro”
Jerónimo quiso siempre hacer de su vida un testimonio de la libertad y amor evangélicos. Lo hizo en la pastoral social muy comprometida con los más débiles. Acogió a sacerdotes obreros, propagó la “Populorum Progressio”, dio la cara por los derechos humanos en la atormentada Argentina que le tocó vivir. El afecto personal, despertado en el trato con la secretaria diocesana, que terminaría siendo su mujer, fue un ingrediente importante que mediatizó su actividad eclesial y puso a prueba su madurez humana y evangélica. Los dirigentes eclesiales lo utilizaron torticeramente como excusa para dar justificación a su remoción episcopal. De ello se queja Podestá:

“Yo no digo que lo taparan pero que lo trataran de una manera, con mayor respeto a las personas involucradas. Eso fue así y sin duda hay un fondo cierto que nunca ocultamos ni Clelia ni yo de nuestro afecto y de nuestra relación, el amor que sentíamos el uno por el otro, pero lo que precipitó, lo que causó el derrumbe fue una incentivación de tipo político bien manifiesta y bien clara. Y las acusaciones que llevaron... El Nuncio me hizo una picardía muy fea, si yo hubiera querido, como me dijeron algunos otros asesores: “Si vos la peleás, que te prueben en qué se basa la acusación (si yo había ido a mostrar las cartas) vos podés hacer un juicio laico en el Vaticano ¿No?”. Dije no, el Papa no me tiene confianza, ¡chao!” (Lidia González / Luis I. García Conde: “Monseñor Jerónimo Podestá. LA REVOLUCIÓN EN LA IGLESIA”. P. 99)

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La vida de los sacerdotes casados proclama la injusticia eclesial (IV)

08.09.17 | 10:32. Archivado en CELIBATO

Jerónimo Podestá, obispo con los pobres y con los sacerdotes casados (6)

“El celibato es un asunto que debemos mirar de frente”
Los historiadores Lidia González y Luis I. García Conde, en su libro-entrevista (“Monseñor Jerónimo Podestá. LA REVOLUCIÓN EN LA IGLESIA”. Instituto Histórico Ciudad de Buenos Aires. © 2000) introducen el marco histórico de la pastoral vocacional y celibataria del obispo Podestá con una descripción hecha por la Revista “Primera Plana”, del 17 de mayo de 1966, p. 40:

“En Argentina, la crisis del sacerdocio había comenzado mucho antes de los años sesenta... Esta crisis se reflejaba en la progresiva disminución de vocaciones para ingresar al Seminario. En 1945 habían ingresado al Seminario de la calle José Cubas, de la Capital, unos 60 postulantes, de los cuales el 85% eran niños de entre 11 y 12 años; en 1955, la cifra disminuyó a 36; ya 19 de ellos tenían entre 18 y 25 años, y en 1966 las inscripciones fueron 10: 4 jóvenes y 6 chicos. En diciembre cuando Perón había caído, algunos sacerdotes advertían que vivían en un reducto de Edad Media. “Muchos, aclara un párroco, entre los mejores de mi promoción abandonaron sin más el Seminario. Otros como yo se quedaron para luchar dentro, decididos a no aceptar niñerías y cambiar las cosas”.

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La vida de los sacerdotes casados proclama la injusticia eclesial (IV)

01.09.17 | 13:00. Archivado en CELIBATO

Jerónimo Podestá, obispo con los pobres y con los sacerdotes casados (5)

La renuncia forzada (agosto 1967) al obispado de Avellaneda no fue por motivos afectivos
Ya lo demostré en el artículo anterior. Su relación afectiva fue una excusa que les vino bien a los eclesiásticos contrarios a la pastoral social y comprometida con los derechos humanos que defendía y practicaba el obispo Jerónimo Podestá. Su compromiso amoroso llegó más tarde (1972) y fue fruto de su conciencia comprometida con la verdad y la vida. La pastoral obrera le configuró un modo de sentir los problemas de la gente muy cercano al Evangelio: evitar el sufrimiento, curar a los afligidos, ayudar a instaurar un mundo justo... donde tuviera sentido real el Evangelio de Jesús y su fraternidad. Por eso atrajo a su diócesis a curas obreros y al Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo. Con esta mentalidad evangélica orientó su vida episcopal, sencilla y pobre, cercana a la gente más débil y marginada. Vida episcopal que no agradaba a la clase política dirigente ni a la mayoría de dirigentes eclesiales. Así lo dice la revista “Siete Días Ilustrados” (05.09.1967) quince días después de la renuncia:

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La vida de los sacerdotes casados proclama la injusticia eclesial (IV)

25.08.17 | 13:22. Archivado en CELIBATO

Jerónimo Podestá, obispo con los pobres y con los sacerdotes casados (4)

La Encíclica “Populorun Progressio” le complicó la vida
Ya dije que la experiencia con los curas obreros y la difusión de la “Populorun Progressio” de Pablo VI fueron dos actividades que revolucionaron su vida. Esta última fue el detonante que terminó con su renuncia forzada al obispado de Avellaneda:

“Yo la empecé a predicar aquí, allá y Onganía (general presidente del gobierno) había proscripto no sólo al peronismo sino a toda manifestación política. Entonces a mí me invitaron de sindicatos a hablar sobre la encíclica. Venían los políticos, sobre todo peronistas y al término de mi disertación se echaban a cantar la marcha peronista...”

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18 de agosto de 2017: 169 años de un “martirio cruento” por el celibato opcional

17.08.17 | 20:41. Archivado en CELIBATO

18 de Agosto de 1848
Un sacerdote de la diócesis de Buenos Aires (Argentina), Ladislao Gutiérrez, y su mujer, Camila 0´ Gorman, fueron asesinados por la autoridad civil con la bendición eclesial. Su delito: abandonar el ministerio sacerdotal y formar una familia. Les mataron a los dos y al hijo concebido, en el octavo mes de gestación. El obispo de entonces, Mariano Medrano y Cabrera, pidió al Gobernador: “en cualquier punto que los encuentren a estos miserables, desgraciados infelices, sean aprehendidos y traídos, para que, procediendo en justicia, sean reprendidos por tan enorme y escandaloso procedimiento”. En su huida hacia Brasil, otro sacerdote avisó a la policía y los detuvieron. Camino de Buenos Aires, en un juicio sumarísimo, fueron condenados a muerte y fusilados en la mañana del 18 de agosto en el Cuartel General de Santos Lugares de Rosas (actualmente localidad de San Andrés, General San Martín). Ladislao hizo llegar a Camila este escrito: “Camila mía: Acabo de saber que mueres conmigo. Ya que no hemos podido vivir en la tierra unidos, nos uniremos en el cielo ante Dios. Te abraza tu Gutiérrez”. Sentados en sendas sillas, cargadas por cuatro hombres a través de dos largos palos, les vendan los ojos y, escoltados por la banda de música del batallón, los llevan al patio interior. Camila lloraba. Cuando los soldados los ataban a las sillas, pudieron despedirse, hasta que Ladislao comenzó a gritar: “Asesínenme a mí sin juicio, pero no a ella, y en ese estado ¡miserables...!”. Las balas los silenciaron.

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La vida de los sacerdotes casados proclama la injusticia eclesial (IV)

04.08.17 | 13:27. Archivado en CELIBATO

Jerónimo Podestá, obispo con los pobres y con los sacerdotes casados (3)

El obispo de Avellaneda autoriza los primeros curas obreros de América

La Iglesia empieza por la base: los trabajadores pobres

“Uno de los hechos que mejor representó el cambio de actitud de una Iglesia que buscaba nuevas formas de compromiso social, fue la aparición de los “curas obreros”. Al poco tiempo de hacerse cargo de la diócesis de Avellaneda, Podestá puso en marcha la idea de una Iglesia construida desde abajo, con sus curas integrados a la comunidad. A partir de la experiencia francesa, los primeros curas obreros de América trabajaron en la nueva diócesis de Avellaneda. La introducción de los curas obreros en la Argentina -principios de los sesenta- es un antecedente claro que preparó el terreno para lo que luego sería el movimiento tercermundista, y aunque en nuestro país no fueron más de 100 sobre 5000, y muchos eran extranjeros, su influencia se proyectó en el tiempo. Esta corriente de renovación que se sustenta en los postulados del Vaticano II, perseguía el acercamiento a los trabajadores y a los pobres, en una línea netamente diferenciada de Iglesia ligada al poder”.
(Lidia González y Luis I. García Conde: “Monseñor Jerónimo Podestá. LA REVOLUCIÓN EN LA IGLESIA” (Instituto Histórico Ciudad de Buenos Aires. © 2000. P. 21).

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La vida de los sacerdotes casados proclama la injusticia eclesial (IV)

28.07.17 | 09:32. Archivado en CELIBATO

Jerónimo Podestá, obispo con los pobres y con los sacerdotes casados (2)

Acción Católica, Sacerdocio, Pastoral Obrera
Jerónimo sintió la vocación sacerdotal en la Acción Católica, introducida en Argentina por el año l931 según el modelo de la A. C. Italiana. Él fue uno de los socios fundadores del Centro de Jóvenes de A. C. en su pueblo a mediados de los años treinta. Maduró su vocación sacerdotal ya entrado en la universidad, estudiando tercero de Medicina. Deja los estudios médicos para ir al seminario de La Plata en 1940. Allí fue ordenado sacerdote en 1946.

La Pastoral Obrera cambió su corazón clerical en corazón evangélico
Nos lo cuenta un sacerdote obrero, Fernando Portillo, que compartió su ministerio con el obispo de Avellaneda. En la revistas del Moceop (Movimiento Celibato Opcional), “TIEMPO DE HABLAR
TIEMPO DE ACTUAR”, nº 83, correspondiente al 4º trimestre 2000, firmaba este “recuerdo de Jerónimo y su relación con los curas obreros”.

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Lunes, 18 de diciembre

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