Atrévete a orar

VIACRUCIS DEL AMOR SEGÚN SAN MARCOS (CICLO B)

29.03.18 | 10:30. Archivado en SEMANA SANTA

Oración inicial
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo...

Señor Jesús:
Tu Espíritu nos capacita para sentirnos hijos de Dios y hermanos tuyos.
Este sentir nos mueve a tu misma causa: trabajar por el reino de Dios.
Desde esta pretensión se entiende tu atención a la vida:
- sobre todo a la vida de los enfermos;
- tus encuentros y conversaciones con diversos tipos de personas;
- tus explicaciones al pueblo sencillo;
- la formación de discípulos que realizaran tu alternativa de vida;
- tu enfrentamiento con los dirigentes religiosos y sociales;
- la historia de tu pasión, muerte y resurrección...
Es decir, tu vida por el Reino de Dios fue tu “vía crucis”, tu “camino de la cruz”.
Adherirnos a ti, fiarnos de ti, es comprometernos con tu causa:
- trabajar y, si es necesario, sufrir y morir por el reino;
- esperar la liberación que tú esperaste y lograste en la resurrección.
“Venga a nosotros tu reino” será siempre súplica y compromiso de vida.
Hoy queremos contemplar el Reino vivido en los momentos más “cruciales” de tu vida.
Que tu Espíritu nos ilumine, nos dé a comprender la hondura de este reino,
y nos incite amorosamente a vivirlo.

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VIGILIA PASCUAL (31.03.2018) PREGÓN PASCUAL Y DOMINGO RESURRECCIÓN

26.03.18 | 09:38. Archivado en SEMANA SANTA

El Señor esté con vosotros... Levantemos el corazón... Demos gracias al Señor nuestro Dios...

Sí, es justo y necesario agradecer el Amor que irradia la vida de Jesús.

A Jesús le gustaba disfrutar la vida:
comer bien y en buena compañía, tener salud, trabajar dignamente...;
dialogar con todos e intentar comprenderlos, disfrutar de la fiesta;
organizar su vida en libertad, amar y ser amado, alegrar y ser alegrado;
estar cerca de los que sufren para remediar sus males y dolencias;

Como nosotros, experimentó la fragilidad y el egoísmo:
le dolían los enfermos y los demás excluidos de la sociedad;
le preocupaban los que no podían trabajar ni vivir con honradez;
le indignaba el uso interesado, discriminatorio y cruel de la religión.

Jesús sentía que un Espíritu de Amor infinito lo habitaba:
oía su voz llamándole “Hijo mío, en quien me complazco”;
le impulsaba a curar y a alimentar a quienes lo necesitaban;
le movía a denunciar el sufrimiento y el egoísmo;
le llenaba de amor a todos, especialmente a los que más sufren.

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VIERNES SANTO 2ª lect. (30.03.2018): la cruz del amor es el mejor camino de vida

24.03.18 | 09:53. Archivado en SEMANA SANTA

Comentario:Acerquémonos con confianza al trono de la gracia” (Heb 4,14-16; 5,7-9)

Invitación a la fe en Jesús
El primer fragmento (4,14-16) invita a la fe en Jesús por su calidad sacerdotal: ser mediador entre el misterio divino y nosotros: “Mantengamos la confesión de la fe, ya que tenemos un sumo sacerdote grande, que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios” (v. 14). Jesús no se queda en los santuarios terrestres, inmanentes. No es una imagen inerte hecha por humanos. Su vida resucitada le hace presencia trascendente de Dios. Jesús resucitado abre horizontes nuevos, nos precede en la dicha humana. Fiándonos de él, podemos seguir sus huellas históricas y vivir su esperanza de vida eterna.
Otra razón para mantener la fe es la capacidad de solidaridad que demostró Jesús en su vida: “no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado exactamente como nosotros en todo, menos en el pecado” (v. 15). Su vida histórica avala la solidaridad con la debilidad y la tentación, manteniendo su dignidad humana hasta el final. El pecado es actuar infrahumanamente o por encima de nuestra humanidad como si fuéramos dioses.

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JUEVES SANTO (29.03.2018): la Cena con Jesús resucitado

22.03.18 | 19:37. Archivado en SEMANA SANTA

Comentario:Haced esto en memoria mía” (1Cor 11,23-26)
Los textos de Lucas y Pablo narran la Cena con idéntico sentido
La institución de la Cena según la tradición de Pablo, recibida en Damasco de Antioquía, está unida a la tradición de Lucas. El texto de Lucas (22,1-30) es una unidad literaria, muy trabajada. En el centro está la Cena. Antes se narran los movimientos del poder que quieren matar a Jesús: sumos sacerdotes, letrados, jefes de la guardia.. y Satanás, símbolo del poder “entrando en Judas”. Jesús, que no se mueve en relaciones de poder, prepara tranquilo la Cena con los suyos. Al llegar “la hora”, Jesús fiel al mesianismo sin poder, reconoce su fragilidad y deseo de fraternidad: - “¡Cuánto he deseado cenar con vosotros esta Pascua antes de mi pasión!”. En humanísima sencillez, toma el pan y la copa, se lo entrega como “su cuerpo dado y su sangre derramada”. Los vv. 19-20 son una cita interpolada, inspirada en 1Cor 11, 24-25. Después cita la actuación de Judas comulgando sin comulgar con Jesús, sin compartir su amor; es el anti-modelo; quien está en la dinámica del poder y entrega a Jesús al poder que domina y mata. Termina con la disputa de los discípulos sobre el poder (vv. 24-30). Con ella remata el significado de la Cena: “los reyes de las naciones gobiernan como señores absolutos, y los que ejercen la autoridad sobre ellas se hacen llamar bienhechores... Vosotros, en cambio, nada de eso”. La dominación y la hipocresía con que se camufla no pueden existir en su grupo. La Cena será siempre el memorial del modo de vida de Jesús.

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VIGILIA PASCUAL A 2ª Lect. (15.04.2017): PREGÓN PASCUAL

12.04.17 | 10:50. Archivado en SEMANA SANTA

Introducción:Consideraos vivos para Dios en Cristo Jesús señor nuestro” (Rm 6,3-11)
La fe en Jesús nos llena de su amor
Pablo ha afirmado poco antes el principio básico del Evangelio: “el amor que Dios nos tiene inunda nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha dado” (Rm 5, 5). Creer a Jesús es creer en el amor que Dios nos tiene, y en el Espíritu Santo dado. Este amor (adhesión generosa a la verdad, a la vida, a las personas, a la justicia, a la paz, a todo bien...) le ha llevado a Jesús a la muerte y a la resurrección. Por la fe en Jesús, “alcanzamos esta situación de gracia en que nos encontramos y nos sentimos seguros con la esperanza de tener parte en la gloria de Dios” (Rm 5, 2).

El bautismo expresa la entrada al Amor
En el texto que leemos (Rm 6, 3-11) Pablo recuerda que el bautismo es un cambio histórico para el cristiano. Ha sido la entrada a la “situación de gracia”, ha sido incorporarse a una dinámica nueva, hemos sido “sumergidos hacia Cristo Jesús”, a la vida de Jesús, “ungido” (“Cristo”) del Espíritu de Amor. Esta vida es la vida definitiva, la vida que se prolonga el Amor hasta la plenitud, más allá, por supuesto, de la muerte física. La preposición griega “eis” (como la latina “in” con acusativo) expresa dinamismo, tendencia “hacia dentro”. Pablo, en la celebración bautismal, ve esa tendencia “inmersora hacia Cristo Jesús, hacia su muerte”: “nos bautizamos a Cristo Jesús, nos bautizamos a su muerte” (“ebaptíszemen eís Xriston Jesoûn, eín ton zánaton autoû ebaptíszemen”).

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VIERNES SANTO 2ª Lect. (14.04.2017): morir es humano; morir en cruz es inhumano.

11.04.17 | 10:45. Archivado en SEMANA SANTA

“OTRA” ORACIÓN UNIVERSAL

Introducción: "Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer" (Heb 4,14-16; 5,7-9)
Leemos dos fragmentos de la carta a los Hebreos. Este escrito es un sermón que utiliza categorías del culto judío para interpretar la obra y la vida de Jesús como acción sacerdotal, el único sacrificio que Dios quiere. Jesús es un seglar, nadie le “ordena” con ritos sagrados, ni vive separado, ni dirige sesiones de culto. Esta carta le reconoce como verdadero y único sacerdote. Jesús ofrece su misma existencia como sacrificio a Dios Padre. Él es la víctima sin mancha que se hace oblación perfecta a través del amor hasta el final. Dios no quiere “sacrificios” rituales, sino cumplir su voluntad: amar sin medida; “mostraos generosos y ayudaos mutuamente, pues esos son los sacrificios que Dios quiere” (Heb 13,16). El culto es la vida en favor de los demás, “en espíritu y verdad”. Como Cristo ha sacrificado (“sacrum facere”: “hacer santo”) su vida, poniéndose al servicio del reinado de Dios, así también los cristianos “hacen santa” su vida amando incondicionalmente como el Padre.

El primer fragmento reconoce las dos cualidades principales de todo sacerdote (mediador entre Dios y los hombres): vinculación con Dios y con los humanos.
a) “Tenemos un sumo sacerdote que penetró en los cielos, Jesús, el Hijo de Dios. Mantengamos firme la fe que profesamossús es adherirnos a la vida divina. Lo que él dice y vive nos vincula con la raíz de nuestra vida, nos da sentido, nos asienta en la verdad del amor de Dios.
b) “Puede compadecerse porque ha sido probado en todo, igual que nosotros, excepto en el pecado él ha vivido no le ha permitido separarse de nosotros (el pecado es dañar al ser humano, es inhumanidad) y, gracias a ese amor puede reconciliarnos en auténtica fraternidad.
Como consecuencia. el autor nos invita a “acercarnos confiadamente al trono de la gracia” (del amor sin medida) para obtener misericordia y gracia. Ese acercamiento se realiza mediante la fe en el Padre que nos regala el don de su Espíritu (su amor), y nos hace así sacerdotes como Cristo.

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JUEVES SANTO 2ª Lect. (13.04.2017): Comer juntos es Reino de Dios

09.04.17 | 13:12. Archivado en SEMANA SANTA

Introducción:Yo he recibido una tradición que procede del Señor” (1Cor 11, 23-26)
El Jueves Santo está centrado en la Cena del Señor, “el sacramento de la iglesia como tal” (Karl Rahner), al que “los otros sacramentos ( ... ) están unidos y ordenados”, el que “contiene todo el bien espiritual de la Iglesia”, “fuente y cima de toda la predicación evangélica” (PO 5); el que es “raíz y quicio de la comunidad cristiana” (PO 6). Pablo cita esta “tradición” sobre el año 56, como “procedente del Señor, que él ha recibido y transmitido”. Se usaría en Antioquía de Siria sobre los años 40; es la más cercana a Jesús junto con Lc 22,14-20.

Pablo recuerda la institución de la cena al criticar el modo insolidario de celebrarla
- “tal como os reunís vosotros en común, no es posible comer la cena del Señor” (v. 21).
Parece que antes de la eucaristía hacían una comida fraterna. Pero esa comida es poco fraterna: no se esperaban para compartirla; cuando llegan los más pobres, ya no había comida para ellos y se ven obligados a pasar hambre. Basta recordar en qué consiste la Cena del Señor para que perciban la contradicción entre lo que celebran y lo que viven.

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Domingo de Ramos A 2ª Lect. (09.04.2017)

03.04.17 | 10:15. Archivado en SEMANA SANTA

Introducción:Cristo no hizo alarde de su categoría de Dios” (Flp 2,6-11)
La clave está en el versículo 5
Este himno, que cantarían las primeras comunidades cristianas, recogido por Pablo en la carta a los cristianos de Filipos, es un compendio de cristología: preexistencia, vida terrena y glorificación de Cristo. Es importante entender bien el versículo 5, no leído hoy, introductor del himno. Tras haber exhortado al amor, a la comunión de espíritu y a la humildad (2,1-4), les dice: “tened entre vosotros la misma actitud del Mesías Jesús” (2,5) ; “tened entre vosotros estos sentimientos que [se dieron] en Cristo Jesús”. Más literalmente: “pensad en vosotros esto que también [debe pensarse] en Cristo Jesús” [en o por razón de la comunión en Cristo] (Traducciones de J. Mateos, Cantera-Iglesias, y la más literal apoyada por R. Schnackenburg: La cristología de Pablo, en Mysterium Salutis, tomo III, 3ª ed. Cristiandad, p. 253). No se trata sólo de presentar el ejemplo de Cristo, sino identificar más profundamente el ser mismo del cristiano (“el que está en Cristo”). Los que están en Cristo tienen la misma mente de Cristo, es decir, tienen el mismo espíritu de Cristo. “El mismo ser de Jesús es visto como acto de humildad” (González Faus: La humanidad nueva I 3ª ed. Madrid 1976, p. 204-214. R. Schnackenburg: La cristología de Pablo, en Mysterium Salutis, t. III, 3ª ed. Cristiandad, p. 251ss).

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ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA SOLEDAD

25.03.16 | 10:44. Archivado en SEMANA SANTA

María, madre de Jesús:
acabamos de acompañarte en el entierro de tu hijo;
hemos contemplado tu dolor ante la pasión y la cruz;
hemos imaginado el desgarro de la separación del hijo;
vemos tu camino hacia la soledad...

Ya sabemos que aquello terminó en alegría desbordante,
y que tú participas ahora ya la vida resucitada.
Pero nosotros seguimos en la oscuridad:
nuestra fe es pobre;
nuestros dolores siguen pertinaces;
nuestros entierros, nuestras soledades... nos hieren lo más profundo.
¿Querrás tú, Señora nuestra de la Soledad, acompañarnos?

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PREGÓN PASCUAL (27.03.2016)

23.03.16 | 09:27. Archivado en SEMANA SANTA

Introducción: ¿Porqué buscáis entre los muertos al que vive? (Lc 24,1-12)
La nueva creación
El uno de la semana” (Gn 1,5) alude a la nueva creación que revela el Resucitado, la humanidad nueva que el Espíritu divino realiza. Unas mujeres, observantes del descanso del sábado, discípulas desde Galilea a Jerusalén, asistentes al entierro (“examinaron el sepulcro y cómo colocaban su cuerpo”), acuden para ungir su cuerpo adecuadamente. Es un llamativo gesto de fidelidad y amor gratuitos al cuerpo de un ajusticiado.

Al buscar el cadáver, aparecen “dos hombres con vestidos refulgentes
Como en la transfiguración, simbolizan la Ley y los profetas del Antiguo Testamento, testigos de la gloria que culmina en Jesús. Cristo vivo deslumbra su mente y su corazón:
¿Porqué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado”.

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Viernes Santo (25.03.2016): pasión y muerte de Jesús y Oración Universal

22.03.16 | 10:41. Archivado en SEMANA SANTA

Introducción:El cáliz que me ha dado el Padre, ¿no lo voy a beber? (Jn 18,1 - 19,42)

La decisión de eliminar a Jesús
Esta decisión, según Marcos, empezó a urdirse pronto: “Los fariseos, al salir (de la sinagoga de Cafarnaún), enseguida entraron en consejo con los herodianos contra él, sobre cómo deshacerse de él” (Mc 3,6). El “Dios” de los fariseos, muy religiosos, no cuadra con el de Jesús. Juan narra la decisión final:
los sumos sacerdotes y los fariseos reunieron el sanedrín, y dijeron: `¿Qué hacemos? Porque ese hombre hace muchas señales. Si le dejamos así, todos creerán en él, y vendrán los romanos y eliminarán nuestro templo y nuestra nación´. Caifás, el sumo sacerdote aquel año, les dijo: `... Conviene que muera un solo hombre por el pueblo y no que perezca toda la nación´. […] Aquel mismo día deciden matarlo” (Jn 11,47-53).

Esta es la disensión honda: aceptar a Jesús es cuestionar el sistema religioso, con todo su entramado sacerdotal, económico, jurídico... Jesús, por tanto, es un peligro para el orden establecido. Su visión y propuesta del Padre, que ama a todos y en toda ocasión, exige cambios en todos los órdenes. Los bien situados son reacios a prescindir de riquezas, honores, privilegios.. Habían divinizado de forma interesada lo humano: jerarquías, disciplina, interpretaciones, vestimentas, reverencias, etc.

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Jueves Santo (24.03.2016) Celebración de la Cena del Señor

21.03.16 | 10:00. Archivado en SEMANA SANTA

Introducción:Lo que he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis” (Jn 13,1-15)

Hoy relumbramos la Eucaristía: “fuente y culminación de toda evangelización”, “raíz y quicio” de toda comunidad cristiana” (PO 5 y 6). En el rito actual aparece casi toda la vida eclesial: reunión y reconciliación, mesa de la Palabra, ofrecimiento y apertura a la gracia, memoria de Jesús que se entrega por amor, unión de vivos y difuntos en el Resucitado, que alimenta con su vida, y envía a construir el reino. Llama la atención la libertad de la Iglesia en su organización. La Cena de Jesús, “modelo” original, apenas tiene coincidencias formales con la misa de hoy, “copia” de aquella. Nadie duda de que celebramos el mismo misterio. Caben, pues, configuraciones o formas nuevas, más inteligibles y eficaces pastoralmente.

Cena y lavatorio de los pies
Juan sustituye la institución de la Cena, relatada en el discurso sobre el pan de vida (Jn 6, 23-50) por el lavatorio de los pies. Ambos expresan el amor del Padre, que siente y pone en práctica Jesús. Lavar lo pies y entregar la vida a favor de los hermanos son actos propios del amor del Padre. Un amor comprometido, serio, responsable. Así lo exige la Eucaristía. Si no se tiene este amor por los hermanos la eucaristía es una farsa, un sinsentido, un absurdo, un imposible. Quien participa de verdad en la eucaristía no puede aprovecharse del amor (“los que viven muy a gusto sin hacer nada”, a quienes Pablo dice: “el que no trabaje, que no coma” -2Tes 3, 10-11-) ni desentenderse de los pobres (“¿queréis abochornar a quienes no tienen?, dice a los ricos de Corinto -1Cor 11, 22-).

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Jueves, 18 de octubre

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