Atrévete a orar

Sagrado Corazón de Jesús B 2ª lect. (08.06.2018): Jesús deshace el nacionalismo religioso

03.06.18 | 09:47. Archivado en FIESTAS Y SOLEMNIDADES

Comentario:que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento” (Ef 3,8-12.14-19)
“Carta magna del ecumenismo cristiano”
Pablo, fervoroso nacionalista judío, “hebreo hijo de hebreos, circuncidado al octavo día, del linaje de Israel” (Flp 3, 5), al descubrir el Amor de Jesús, descubre que el nacionalismo religioso no tiene sentido. Queda muy reflejado en los tres primeros capítulos de Efesios. El “misterio de la voluntad de Dios”, “desde antes de la creación del mundo”, ha sido revelado y realizado en Jesús: “Ahora ha sido revelado a sus santos apóstoles y profetas según el Espíritu: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús mediante el Evangelio” (3, 5-6). “Ahora en Cristo Jesús, los que estabais lejos, estáis cerca en la sangre de Cristo” (2, 13).

El Padre de Jesús ama a todos
Pablo se cree agraciado: “A él, el menor de los santos, le ha sido dada esta gracia: evangelizar a los gentiles la inescrutable riqueza de Cristo e iluminar a todos cuál es el plan (gr.: oiconomía) del misterio escondido desde los siglos en el Dios creador de todo” (3,8-9). La tendencia nacionalista es tan fuerte (en España hay ejemplos claros) que cree que “naturalmente” no somos capaces de superarla, y tiene que venir una iluminación trascendente, una “gracia”. Dice que este misterio no ha sido revelado a “las soberanías y autoridades en los cielos”, sino que lo han conocido “a través de la Iglesia, según el plan eterno que realizó en Jesús, señor nuestro, en quien tenemos franqueza y acceso confiado a través de la fe” (3,10-12). Los judeocristianos al no entenderlo crearon muchos problemas. El Padre de Jesús ama a todos y quiere que todos se realicen. Por la fe en Jesús tenemos acceso a la gracia en que estamos (Rm 5, 2). Ya no cabe el miedo. Solo la franqueza confiada, libre.

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La Inmaculada Concepción de la Virgen María (08.12.2017): llamados a vivir el Amor

01.12.17 | 18:08. Archivado en FIESTAS Y SOLEMNIDADES

Introducción:Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo” (Ef 1, 3-6.11-12)
Leemos dos fragmentos del cántico de bendición colocado entre el saludo y el cuerpo de la carta (1,3-14). Es un himno, de origen litúrgico, que los primeros cristianos cantaban en sus reuniones. Aún hoy en las Vísperas comunes de María Virgen, apóstoles, vírgenes, doctores..., lo recitamos. En él aparece la obra trinitaria: el Padre la concibe y planea, el Hijo la realiza, el Espíritu la consuma.

Bendición al Padre por su bendición
El primer fragmento leído (1, 3-6) se inicia deseando que sea “bendecido (“decir bien”) el Dios y Padre de nuestro señor Jesucristo” (v. 3a). Bendición ascendente a Dios, a quien identifica con como “el Padre” de Jesús. La bendición está motivada: “nos ha bendecido (bendición descendente) en Cristo en toda bendición espiritual en los cielos” (v. 3b). “En Cristo” es una fórmula, repetida varias veces, para condensar el evangelio de Pablo. Con esta fórmula anuncia la “buena noticia” traída por Cristo. Noticia que puede sintetizarse en esta expresión de conjunto: Dios Padre nos ha bendecido con toda la bendición del Espíritu por medio del Mesías Jesús. Los versículos siguientes concretan los hechos que incluye esa bendición: a) “en él los eligió antes de la creación del mundo a ser santos e irreprochables ante él en amor” (v. 4).; b) “predestinándonos a la filiación hacia él a través de Jesucristo, según su el agrado de su voluntad” (v. 5); c) “para alabanza de gloria de su gracia de la que nos colmó en el Amado” (v. 6). Es una síntesis del ser cristiano: el Padre de Jesús nos ha bendecido dándonos el mismo Espíritu de Jesús; se ha hecho “Padre nuestro”; nos ha elegido desde siempre a ser como él de buenos, viviendo su amor que siempre quiso hacernos hijos en el Hijo para ser, como Jesús, alabanza de su gracia sobreabundante. Esta es la obra del Padre: por amor gratuito quiso nuestra vida, vida de hijo, según lo manifestó Jesús, su Mesías, que vivió de su amor como himno de su gloria.

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Todos los Santos (01.11.2017): el Amor nos hace enteramente buenos, santos

27.10.17 | 12:39. Archivado en FIESTAS Y SOLEMNIDADES

Introducción:mirad qué amor nos ha tenido el Padre” (1Jn 3,1-3)
La primera carta de Juan, dirigida a unas comunidades de Asia Menor, del entorno del evangelista Juan, expone y resume la fe y la moral en una situación polémica. Su contexto son los problemas provocados por carismáticos con interpretaciones erróneas sobre Dios, Jesús y la moral cristiana. Frente a ellos, aclara la humanización de Dios en Jesús y la conducta que exige su seguimiento.

La paternidad de Dios configura a sus hijos
El capítulo 3 reflexiona la paternidad de Dios. La relación con el Padre configura la personalidad cristiana. Esta relación estructura una vida que practica la justicia de Dios: “todo el que practica la justicia ha nacido de Dios” (2, 29). “Practicar la justicia es amar al hermano” (3, 10b). “Amar al hermano es pasar de la muerte a la vida... No amar es quedarse en la muerte. Odiar al hermano es ser un asesino... No amemos de palabra..., sino con obras y de verdad” (3, 14-18).

Contemplación de la paternidad divina
La lectura de hoy invita a meditar nuestro “nacimiento de Dios” (Jn 3, 5ss): “mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!” (3, 1a). Hemos nacido “por el agua y el Espíritu” (Jn 3, 5). Fruto de la fe en Jesús: “a cuantos le han aceptado, a los que creen en su nombre, les ha dado poder de ser hijos de Dios; no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino de Dios” (Jn 1, 12-13). Lo mismo en 1Jn 4, 14-16: “El Padre envió a su Hijo al mundo... Si uno reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, Dios habita en él y él en Dios. Nosotros le hemos dado fe y conocemos el amor que Dios mantiene en nosotros. Dios es amor: quien está en el amor, está en Dios y Dios en él”. Coincide con palabras de Pablo: “por medio de él hemos obtenido -gracias a la fe- el acceso a esta gracia en la que nos encontramos” (Rm 5, 2). Esta “gracia” es “el amor de Dios derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos dio” (Rm 2, 5). “Recibisteis espíritu de adopción filial con el que gritamos `¡Abba! ¡Padre!´. El Espíritu en persona testifica, junto con nuestro espíritu, que somos hijos de Dios” (Rm 8, 15-16).

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Asunción de María 2ª Lect. (15.08.2017): María es definitivamente dichosa

11.08.17 | 13:08. Archivado en FIESTAS Y SOLEMNIDADES

Introducción:Cristo ha resucitado, primicia de todos los que han muerto” (1Cor 15,20-26)
Un capítulo dedicado a la resurrección
Tanto en la misa de la Vigilia como en la del Día, leemos dos fragmentos del capítulo 15 de la primera carta a 1os Corintios (15, 54-57; y 15, 20-26). Pablo divide el capítulo en tres apartados: a) Jesús ha resucitado (vv. 1-11). b) Conexión entre la resurrección de Jesús y la nuestra (vv.12-34). c) Modo y naturaleza de los cuerpos resucitados, y conclusión final (vv. 35-58). El texto de la Vigilia (vv. 54-57) pertenece a la acción de gracias por la victoria de Cristo sobre la muerte. Citando con libertad a Isaías (25,8: destruirá para siempre la muerte...) y a Oseas (13,14: ¿los rescataré del imperio del seol? ¿Los redimiré de la muerte?), elabora un mínimo himno de acción de gracias a Cristo, vencedor del pecado, de la Ley y de la muerte.

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Transfiguración del Señor 2ª Lect. (06.08.2017): el Espíritu-Amor transfigura la vida

01.08.17 | 11:43. Archivado en FIESTAS Y SOLEMNIDADES

Introducción:fuimos testigos oculares de su grandeza” (2Pe 1, 16-19)
Carta-testamento
La carta 2ª de Pedro es un escrito de la primera mitad del s. II, no original del apóstol Pedro. La atribución al apóstol es pseudonimia: recurso literario que oculta el nombre propio, sustituyéndolo por otro. Puede ser simple recurso literario, afinidad con el personaje, o para fortalecer el escrito con la autoridad del pseudónimo. Esta parece ser la razón aquí. Como género literario, es una “carta testamento”. El autor imagina cercana su muerte y quiere dejar a los suyos consejos importantes. Aquí en concreto, el autor se siente responsable de un grupo cristiano, y quiere que sigan fieles a la fe en Cristo que les unió y a la espera de su venida en gloria. Les recuerda cómo conocieron a Cristo y cómo deben esperar su gloria. Habla en nombre de Simón Pedro, testigo de la transfiguración y a quien Jesús predijo su muerte cercana. Conoce la primera carta de Pedro y los escritos de Pablo.

El Espíritu de Jesús nos ayuda a vivir humanamente
El primer capítulo pretende afianzar la vocación cristiana. Dios “con su fuerza divina nos ha dado lo necesario para la vida y la religiosidad”. La fuerza divina y sus dones nos ha hecho “partícipes de la naturaleza divina”. Es el Espíritu de Jesús, que nos habita. Siguiendo sus impulsos, se crece en rectitud moral, en criterio, en autodominio, en constancia, en piedad, en afecto fraterno, en amor (vv. 3-7). Por eso pide a los destinatarios: “Haced gran esfuerzo por reafirmar vuestra vocación y elección... Así se os concederá la entrada plena en el reino eterno...” (vv. 10-11). Aunque lo saben y están firmes en la verdad, les dice, “considero justo teneros despiertos con estos avisos, mientras estoy en esta tienda...” (vv. 12-13).

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Santiago Apóstol, Patrono de España (25. 07.17): Dar la vida por la vida de todos

21.07.17 | 12:31. Archivado en FIESTAS Y SOLEMNIDADES

Introducción:Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro” (2Cor 4, 7-15)
En la carta segunda a los Corintios, brilla la figura del apóstol Pablo, hombre de conciencia, sencillo y humilde, seguro de su servicio al Evangelio, revestido de la autoridad de Cristo (por tanto, sin autoritarismo, sin ambición de poder, de dinero o prestigio), sólo quiere construir la fraternidad con la verdad de Jesús (10,8; 13,7-10). El texto está enmarcado en la descripción de la vida del apóstol (4,1 – 6,10). Reconoce su servicio como fruto del amor de Dios; por eso no se acobarda, no falsifica el mensaje, actúa en conciencia: “no nos predicamos a nosotros mismos, sino que Jesucristo es Señor y nosotros somos esclavos vuestros por Jesús” (4,5).

Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro
“Tesoro” es el Evangelio, Buena Noticia de Jesús, el Reino de los cielos que Dios quiere implantar en la tierra, la vida en el Amor de Dios manifestado en la existencia de Jesús de Nazaret (vida, muerte y resurrección), el Espíritu Santo... “Vasijas de barro” son los sencillos, los pobres, los humildes, los enfermos, los excluidos. Como el buen vino se conserva mejor en tinajas de barro que en recipientes de lujo, de oro o plata..., así el Evangelio se conserva en un corazón de pobre, vitaliza a los débiles, ofrece, sin humillar, mantel y mesa a los marginados, da esperanza a los desesperados, resucita a los muertos... Ahí, en las “vasijas de barro”, brilla “la fuerza de Dios (su amor definitivo) para salvar a todo el que cree” (Rm 1,16).

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Santos Pedro y Pablo (29.06.2017): Oración y Preces de los Fieles

24.06.17 | 10:01. Archivado en FIESTAS Y SOLEMNIDADES

Introducción: "El Señor me salvará y me llevará a su reino del cielo" (2 Tim 4, 6-8.17-18)
Los dos anuncian el Evangelio y dan su vida en la construcción del Reino
Celebramos conjuntamente a Pedro (responsable del grupo apostólico en la primera generación cristiana) y a Pablo (converso de la segunda generación). Uno y otro anuncian el mismo evangelio: el amor de Dios manifestado en Cristo Jesús. Uno y otro darán su vida en la construcción del Reino. El haber declarado a la fiesta como “día del Papa”, ha puesto en la penumbra la figura de Pablo. La exaltación exagerada de la figura del Papa contradice la tradición antigua. La palabra “PAPA” viene de un acrónimo del s. IV formado por las iniciales de “Petri Apostoli Potestatem Accepit” (de Pedro Apóstol Potestad Acogió). El obispo de Roma es “sucesor o vicario de Pedro”, como gusta decir el Papa actual, Francisco. Los creyentes primeros confesaban que la cabeza de la Iglesia es Cristo (Col 1,18; 2,19; Ef 1,22). Los cristianos, desde el Papa al último bautizado, son miembros del cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Ésta era llamada “Vicario de Cristo” por representar a Cristo y continuar su misión. San Basilio (escritor y obispo del s. IV) llama “Vicario de Cristo” al “pobre”, pues tratar al pobre es tratar a Cristo (Mt 25, 31-46).

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Sagrado Corazón de Jesús 2ª Lect. (23.06.2017): Oración y Preces de los Fieles

18.06.17 | 19:38. Archivado en FIESTAS Y SOLEMNIDADES

Introducción:Dios es amor” (1Jn 4,7-16)
El prólogo de la primera carta de Juan (1,1-4) resume la carta: “la Vida se manifestó, la hemos visto y os la anunciamos... para que la compartáis con nosotros, con el Padre y con su Hijo, Jesús Mesías”. Siguen tres partes: 1) “Dios-Vida” es luz (1,5 – 2,27); 2) “Dios-Vida” nos ha hecho hijos suyos (2,28 – 4,6); 3) “Dios-Vida” es amor, manifestado en su Hijo. Creer en Jesús lleva al Amor (4, 7 – 5, 12). El epílogo invita a confiar en el Hijo de Dios y a rechazar los ídolos (5, 13-21).

“Dios es amor” (vv. 7-8)
La lectura (1Jn 4, 7-16) pertenece a la tercera parte: “Dios-Vida” es amor (4, 7 – 5, 12). `Agapé´ es la palabra más repetida para hablar del amor de Dios: amor gratuito y generoso, que solo busca el bien del ser amado. Así lo destaca Benedicto XVI: “De los tres términos griegos relativos al amor —eros, philia y agapé—, los escritos neotestamentarios prefieren este último, que en el lenguaje griego estaba dejado de lado” (Encíclica “Deus caritas est”, 3; 25/12/2005). En el texto leído nos encontramos la palabra “agapé” en forma nominal o verbal unas diecisiete veces. Se inicia con “amados” (agapetoi). Se supone de Dios y míos. Y sigue la invitación: “amémonos unos a otros” (agapomen allelous). Y razona la invitación: “porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor” (vv. 7-8). Su ser y su vida es todo amor, generosidad gratuita, vida entregada.

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Cuerpo y Sangre de Cristo A 2ª Lect. (18.06.2017): Comunión con su Reino

12.06.17 | 09:32. Archivado en FIESTAS Y SOLEMNIDADES

Introducción:formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan” (1Co 10,16-17)
Discernimiento sobre la idolatría
El fragmento de hoy está en un contexto sobre la idolatría. En los templos ofrecían animales como sacrificio y los oferentes organizaban comidas de la carne sacrificada. En las carnicerías de Corinto, se vendía la carne sobrante de los sacrificios ofrecidos a los dioses. Pablo explica que el cristiano es libre para comer dicha carne. Los ídolos no son nada y la ofrenda no cambia los alimentos. Pero hay que cuidar a los cristianos más débiles que pueden interpretar que los que comen esta carne en sus casas o en los templos es porque tienen alguna fe en los ídolos, a la vez que creen en Jesús. Tal vez se sientan tentados a caer de nuevo en la idolatría. Si ven ese peligro, no deben comer dicha carne. La libertad tiene que actuar siempre con amor.

La comunión con Cristo impide la idolatría
Queridos míos, huid de la idolatría” (v. 14), dice Pablo como norma general. Lo mismo dice la primera carta de Juan: “Hijos, guardaos de los ídolos” (1Jn 5,21). Pablo les razona este principio de conducta para que lo asuman convencidamente: “hablo a sensatos: juzgad vosotros lo que digo” (v. 15). Y lo que dice son los versículos que leemos hoy. El primero son dos preguntas:
- “el cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es comunión del cuerpo de Cristo?” (v. 16).
El segundo saca la conclusión evidente:
porque un solo pan, los muchos somos un solo cuerpo, pues todos participamos del único pan” (v. 17).
El vaso y el pan eucarísticos son “comunión con la sangre y el cuerpo del Cristo”. Esta es la gran verdad de la Cena del Señor: nos unimos a su persona “derramada” a favor de todos y a su vida “fraternal” que une a todos en el “cuerpo eclesial”. Al beber de la copa del Señor y comer el pan nos unimos a su presencia real resucitada, glorificada, activa, que habita en todos y nos hace a todos “cuerpo eclesial”. Benedicto XVI comenta así este texto:

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La Epifanía del Señor es la manifestación del Amor (06.01.2017)

31.12.16 | 19:29. Archivado en FIESTAS Y SOLEMNIDADES

Introducción:También los gentiles son miembros del mismo cuerpo” (Ef 3, 2-3a.5-6)
“Sin duda fue mérito de Pablo sacar el mensaje cristiano de la particularidad del judaísmo, para expandirlo a la universalidad del cristianismo” (J. M. Castillo: San Pablo y los problemas de la cristología. Iglesia Viva nº 241, enero-marzo 2010). Lo que empezó siendo un secta judía, mediante el trabajo de Pablo y sus comunidades, terminó siendo un movimiento universal. La carta a los Efesios, sea de Pablo o de sus colaboradores, es quizá el mejor testimonio de esta intuición: Dios ha derramado su amor “revelándonos su designio secreto, conforme al querer y proyecto que él tenía, para llevar la historia a su plenitud: hacer la unidad del universo por medio del Mesías, de lo terrestre y de lo celeste” (Ef 1,9-10).

Buen texto para la Epifanía o manifestación del Señor a todos (Ef 3, 2-3a.5-6)
Pretende lo mismo que el relato de los Magos: expresar que Jesús trae la realización plena a todas las personas. El autor de Efesios se reconoce agraciado con el don de evangelizador de judíos y no judíos. Dios le ha revelado el misterio de su amor, no siempre antes esclarecido. En estos tiempos, “el Espíritu lo ha revelado a los consagrados, a sus apóstoles y profetas” (v. 5). El texto paralelo de Colosenses (1, 26) generaliza: “el secreto escondido... revelado ahora a sus consagrados”. Éstos son todos los cristianos, los hechos santos, ungidos, por la entrega y recepción del Espíritu. Apóstol y profeta son carismas derivados de la consagración general, básica, del Espíritu. Sólo los ungidos y obedientes al Espíritu pueden ejercer dignamente el anuncio evangélico, fundar comunidades en el Espíritu de Jesús, decir lo que Dios quiere.

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Octava de la Natividad. Santa María, Madre de Dios. Jornada de la paz (01.01.2017)

26.12.16 | 10:22. Archivado en FIESTAS Y SOLEMNIDADES

Introducción: Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo... (Gál 4, 4-7)
“El manifiesto de la libertad cristiana”
Así se reconoce a la carta de Pablo a los Gálatas. Leemos hoy un texto decisivo de esta carta. La capacidad de querer, de elegir y decidir, nace del interior humano. Los códigos de leyes suponen la voluntad libre. Ellos no realizan al ser humano, más bien lo masifican y esclavizan. La dignidad de la persona se basa en estas capacidades: inteligencia, voluntad libre y afectividad. Respondemos de nuestros actos porque somos libres. Somos así señores de nuestra vida. La historia nos convence del riesgo de la libertad. Cuando se utiliza la libertad para dominar, para destruir, para el egoísmo en sus diversas formas..., vivimos en inhumanidad y destrucción. Cuando la libertad está guiada por el bien, la ayuda mutua, los derechos y deberes humanos..., tiene un horizonte positivo. Para Pablo, la libertad cristiana se inserta en el dinamismo humano afectado por el Espíritu de Jesús, cuyo fruto primero y principal es el Amor. La libertad cristiana se realiza en diálogo con el Espíritu de Dios, que ama a todos sin medida y crea vida constantemente.

Finalidad de la humanización de Dios: “manifestar el hombre al hombre”
Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción” (Gál 4, 4-5).
Es la encarnación misteriosa del Hijo de Dios en la historia concreta de un pueblo, “nacido de mujer” (único lugar en que Pablo cita a la madre de Jesús) como todo ser humano, sometido a la ley que coacciona e impide la realización personal plena. Hay que contemplar al Jesús histórico, a su pretensión del Reino, para percibir la finalidad de su venida. En sus dichos, parábolas y hechos se intuye la finalidad de su venida: “en realidad, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado... Cristo nuestro Señor, en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación” (GS 22).

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PREGÓN DE NAVIDAD (25.12.2016): Jesús ha suprimido el miedo a los dioses

19.12.16 | 10:12. Archivado en FIESTAS Y SOLEMNIDADES

Introducción al Pregón de Navidad (Tit 2,11-14; 3,4-7)
Nacen las bases de la Iglesia que Jesús quería
Las dos primeras misas de Navidad (medianoche y aurora) están iluminadas por dos fragmentos de la carta a Tito. El primero resalta el núcleo fundamental de la vida cristiana: “ha aparecido la gracia de Dios que trae la salvación a todos los hombres” (Tit 2,11-14). El segundo es la llegada de esa gracia a cada persona: “con el baño del segundo nacimiento y la renovación del Espíritu Santo” (Tit 3,4-7). Son las bases de la Iglesia que Jesús quería: grupo de personas que aceptan a un Dios muy cercano a ellos, al Dios que es pura gracia, que ama incondicionalmente. Para aceptar a “este Dios” hay que nacer “de lo alto”, hay que nacer del Espíritu de Dios.

En el bautismo hacemos nuestro el amor divino
Jesús, el Hijo de Dios, ha ido suscitando personas nuevas, que “reciben gracia por gracia” (jarin anti járitos) (Jn 1, 16); lo que Juan Mateos traduce: “reciben un amor que responde a su amor”. El fruto primero del Espíritu es el amor gratuito. Amor que es gracia, raíz y cinturón de todo bien. Ese amor nos entrega al servicio de quien menos vida tiene. El bautismo es el signo que representa la introducción real en este modo de vida libre y amorosa. El bautismo debía celebrar la experiencia de sentirnos amados y perdonados por Dios, de sentirnos llenos de su Espíritu, de sentirnos sus hijos, hermanos de Jesús, capacitados para hacer sus obras, coherederos de su gloria.

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Viernes, 22 de junio

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