Atrévete a orar

VÍACRUCIS DEL AMOR, SEGÚN SAN MATEO (Ciclo A)

07.04.17 | 19:03. Archivado en Viacrucis

Oración inicial
Hermanos: vamos a contemplar el camino de la cruz. Este año, siguiendo el ciclo litúrgico, lo contemplamos con los ojos del evangelista Mateo. Este evangelio puede considerarse, más que los otros, como un largo viacrucis. La cruz aparece enseguida sobre la vida de Jesús: en su nacimiento, en el discípulo que sigue su cruz, en su actividad misionera discutida y rechazada por muchos, en la muerte del Bautista que le sugiere su misma suerte... (Mt 2, 1-23; 10, 16-39; 11-12; 14, 1-12).
Jesús vive abrazado al amor del Padre. Amor que impide el abrazo al dinero, al poder, al éxito del egoísmo.
Jesús, el Hijo de Dios, es vulnerable, débil, sujeto a las leyes físicas y sociales, como “uno de tantos”. Él será protagonista de su fidelidad al amor y respeto al Padre, a los demás, a sí mismo. Ello le hará víctima de la conspiración de los dirigentes egoístas y la traición de algún amigo.
La pasión y muerte fue consecuencia de su vida. Murió asesinado porque los seres humanos mueren y asesinan. Murió así porque los hombres tratan así a quienes no piensan como ellos, a quienes se oponen a sus planes egoístas de vida, a quienes consideran un peligro para su poder, para su rango, para su supervivencia en una sociedad determinada.
“Por nosotros fue crucificado, muerto y sepultado”: para mostrarnos su amor fiel, para compartir nuestra condición, especialmente la de los perseguidos por la justicia, la libertad, el amor, la paz, la vida...
Merece la pena contemplar su amor sin medida, hecho respeto, a veces silencio, a veces queja dolorida... a Judas, a Pedro, a los discípulos dormidos, a quienes le detienen, al Sanedrín y al Sumo Sacerdote, a Pilato, al pueblo, a los soldados, a Dios mismo.
Realmente éste era Hijo de Dios”, es la conclusión que se pone en boca de un no judío, de algún modo neutral, al contemplar la conducta de Jesús. Sólo un misterio de amor incondicional produce esta conducta no violenta, activa de justicia y de paz.
Su muerte es la muerte del Hijo del Amor, del Hijo de Dios.

1ª ESTACION: Los dirigentes y Judas traman la muerte de Jesús
- Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos...
- Porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Lectura de Mt 26,1-5.14-16.

ORACIÓN
Jesús del amor claro y decidido:
Sigue ocurriendo lo mismo: los que obran injustamente “se ponen de acuerdo para detenerte con astucia y darte muerte. Pero se decían: `Durante la fiesta no, que el pueblo podría alborotarse´”.
Queremos guardar las apariencias, recibir el aplauso, aparentar buen corazón.
Pero la injusticia sigue en pie.
La crisis económica recae sobre los más pobres:
- el dinero ha desaparecido, ocultado para mejor ocasión;
- los trabajos se han esfumado, nadie quiere invertir;
- las colas del paro han engordado, el trabajo “no vale”;
- los basureros están siendo expurgados, recogiendo las migajas que sobran;
- los profetas, como tú, Jesús, están siendo astutamente silenciados, marginados e incluso muertos.
¿Cuánto me daríais si os lo entrego?” es la traición permanente que asedia a los pobres tentados por el poder y el dinero.
Ayúdanos, Jesús del amor, a ser fieles a la fraternidad, al esfuerzo por compartir, a no tolerar el hambre y la miseria, frutos siempre de la injusticia y el desamor.
Padre nuestro...

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VIACRUCIS DEL AMOR, SEGÚN SAN LUCAS

18.03.16 | 10:23. Archivado en Viacrucis

ORACIÓN INICIAL:
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Jesús del camino de la cruz:
Nos disponemos a contemplar los momentos finales de tu vida:
los llamabas “tu hora”, tu momento por excelencia;
en ellos demostraste la seriedad y la verdad de tu persona.

Tu modo de vida te enfrentó a los dirigentes del pueblo:
su vida, incluso sus prácticas religiosas, no agradaban al Padre,
porque marginaban la misericordia y la fraternidad;
su religión era una adormidera, “opio del pueblo”:
- mantenía a la gente sencilla en la ignorancia y el fanatismo;
- utilizaba a Dios para el egoísmo y la explotación comercial;
- sostenía que la pobreza y la enfermedad eran castigos divinos.

Te declararon blasfemo por sentirte hijo de Dios, lleno de amor y lealtad;
no aceptaron tu palabra de que venías de parte de Dios;
ni el testimonio de tus obras de amor.
Tu vida entregada a los pequeños y débiles, fue rechazada como no divina
por los que vivían del dominio y del ansia de riqueza y de prestigio.

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“Viacrucis” del Amor según san Marcos

27.03.15 | 19:56. Archivado en Viacrucis

-En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

ORACIÓN INICIAL:

Señor Jesús:
Queremos recordar tu “camino de la cruz”,
el que te llevó a la muerte mientras te trabajabas por el reino de Dios.

El Espíritu de Dios te hizo sentirte Hijo de Dios y hermano de todos.
Esta fe movió tu vida a anunciar y hacer realidad la voluntad divina, el Reino.
Dedicaste tu vida a explicarlo y a vivirlo personalmente.
Desde esta pretensión se entiende tu dedicación a los enfermos,
tus encuentros y conversaciones con diversos tipos de personas,
tus explicaciones y confrontamientos públicos,
la formación de un grupo de discípulos que lo hicieran vida,
la pasión, muerte y resurrección.

Adherirnos a ti, creer en ti, fiarnos de ti, es
comprometernos en tu causa;
trabajar y , si es necesario, sufrir y morir por ella,
esperar la liberación que tú esperaste y alcanzaste en la resurrección.

“Venga a nosotros tu reino” será siempre nuestra súplica,
el ideal y el compromiso de nuestra vida.
Hoy queremos contemplar el Reino vivido en los momentos más cruciales de tu vida.

Que tu Espíritu nos ilumine, nos dé a comprender la hondura de este reino,
nos incite amorosamente a vivirlo.

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Viacrucis del Amor según san Lucas (Ciclo C)

19.03.13 | 14:00. Archivado en Viacrucis

Oración inicial: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Jesús del camino de la cruz.
Nos disponemos a contemplar los momentos finales de tu vida:
los llamabas “tu hora”, tu momento por excelencia;
en ellos demostraste la seriedad y la verdad de tu persona.

Tu modo de vida te enfrentó a los dirigentes del pueblo:
su vida, incluso sus prácticas religiosas, no agradaban al Padre,
porque marginaban la misericordia y la fraternidad;
su religión era una adormidera, “opio del pueblo”:
mantenía a la gente sencilla en la ignorancia y el fanatismo,
utilizaba a Dios para el egoísmo y la explotación comercial,
sostenía que la pobreza y la enfermedad eran castigos divinos.

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¡Vive el Viacrucis del amor, como Jesús!

04.03.13 | 10:14. Archivado en Viacrucis

Introducción
(y II)

Jesús resucitado acompaña nuestro viacrucis
El Amor de Jesús llevó a los discípulos a descubrir que había resucitado. Tras la pasión y muerte, lo normal hubiera sido que los discípulos entraran en una situación de fracaso personal y colectivo, de huída, de remordimiento y pesadumbre, de vergüenza y tristeza... Su actitud ante la detención y el proceso fue tan cobarde, tan miserable... que debían estar avergonzados de sí mismos. Habían dejado solo al maestro y amigo, lo habían negado como a un delincuente que no merece que nadie dé la cara por él. Y esto, sabiendo cómo era Jesús con ellos y con la gente. El mismo Evangelio narra la huida de algunos y el intento de organizar su vida al margen de Jesús (Lc 24, 13ss).

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Viacrucis del amor

26.02.13 | 10:59. Archivado en Viacrucis

¡Vive el viacrucis del amor, como Jesús!
Introducción (I)

Origen del Viacrucis
Hay un piadosa tradición que encuentra el origen del Viacrucis en la oración de María, la madre de Jesús. Ella conservaba todo en su corazón (Lc 2,51), y a diario recorrería contemplativamente el camino más duro de su Hijo, se detendría en los momentos más crueles y, de vez en cuando, se lo recordaría a los discípulos para animarles a perseverar en el seguimiento de Jesús.

Como oración comunitaria se acepta su origen en Jerusalén a partir de la época de Constantino con motivo de visitar los Santos Lugares. San Jerónimo (347-420) habla de los numerosos peregrinos que recorren el camino de Jesús y celebran una liturgia en los sitios donde sucedieron los hechos. También la monja Egeria, en su viaje a Tierra Santa (384), cuenta en su diario detalles de las ceremonias celebradas. Especialmente, en la segunda parte del diario describe la liturgia tal y como se lleva cabo en tierra santa, en oficios de diario, domingo y durante las fiestas de Pascua y Semana Santa. Auténticas estaciones son las que se celebran en el huerto de los Olivos, en Getsemaní, con lecturas apropiadas de los hechos y oración del obispo que preside (cap. 36); o la descrita “junto a la columna junto a la que fue flagelado el Señor” (cap. 37) (Itinerario o Peregrinación de Egeria (siglo IV). Traducción, introducción y notas de Manuel Domínguez Merino. Ofrecido gratuitamente en Internet).

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