Atrévete a orar

D. Ramos C (20.03.2016): triunfo de la humildad y el amor

15.03.16 | 20:20. Archivado en CUARESMA C

Introducción:encontraréis un borrico atado, que nadie ha montado” (Lc 19,28-40)

Mesianismo incomprendido de Jesús
Los evangelios presentan la entrada en Jerusalén con marcado triunfalismo mesiánico (Mt 21,1-11; Mc 11,1-11; Lc 19, 28-40; Jn 12,12-16). Lucas alude a esta expectación ilusionada: “al estar cerca de Jerusalén, creían que el reinado de Dios iba a aparecer al instante” (19,11). Para desmentirlo, Jesús propone la parábola del noble que va a un país lejano para recibir el título de rey, y volverse (19, 12-27). Marcos habla de esta entrada-subida, y dice que los discípulos “estaban espantados (sobrecogidos); y los que lo seguían tenían miedo” (Mc 10, 32). Presentían el enfrentamiento del que Jesús les había hablado más de una vez. “Jesús iba hacia Jerusalén marchando a la cabeza”, subraya Lucas (19, 28). Está decidido a dar su testimonio mesiánico y a denunciar en nombre de Dios la perversión del templo y sus dirigentes. Aunque le cueste la vida.

El asno, signo del mesianismo de Jesús
Mateo, Marcos y Lucas subrayan la decisión de Jesús de elegir “un borrico atado, que nadie ha montado todavía”. Para Juan, más austero, Jesús encuentra un borriquillo y lo monta. Se alude a Zac 9, 9: “¡Alégrate sobremanera, hija de Sión; grita jubilosa, oh hija de Jerusalén! He aquí que tu rey viene a ti; es justo y victorioso, humilde y montado sobre un asno, sobre un pollino cría de asnas”. El asno significa la paz y la vida humilde, sencilla. Ahora signo básico que anuncia el mesianismo de Jesús. Los demás signos son secundarios y equívocos: alfombrar la calle, alabanzas a gritos, bendito el que viene... El borrico es signo del mesías humilde.

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D. 5º Cuaresma C (13.03.2016): Jesús no condena, perdona y cura

07.03.16 | 09:41. Archivado en CUARESMA C

Introducción:Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más” (Jn 8,1-11)
Este texto es añadido al evangelio de Juan. Falta en sus mejores códices manuscritos. Ocupa lugares distintos en algunos códices. Por ello se suele decir que es una “perícopa errática”. Su lugar natural, donde le sitúan algunos códices, sería Lucas 21,38, donde leemos que Jesús “de día enseñaba en el templo..., y todo el pueblo madrugaba para oírlo en el templo” (Lc 21, 37-38). Concuerda además en estilo literario, en evocabulario y en teología. Algunos piensan que un redactor de Juan recupera este episodio que otras comunidades más conservadoras omitieron. Perdonar un adulterio era muy fuerte en la tradición judía. Juan lo apoya con una reflexión de Jesús sobre el juicio: “Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie...”(8,15-16ss). “Según la carne” es el juicio inspirado en la ley humana, la lógica de la equivalencia... Se opone al “según el Espíritu”, la lógica del Amor gratuito, desinteresado, que sólo busca el bien, no juzga, perdona como el Padre del hijo pródigo.

La escena presenta a Jesús como Mesías del perdón de Dios
Perdón, fruto del amor gratuito. La escena recuerda y se contrapone al juicio de Susana, recogido por la tradición judía en Daniel 13 (sólo en la versión de los LXX; la Iglesia lo acepta como inspirado, aunque no está en el canon hebreo). Susana, hermosa mujer, bañándose en su jardín, es deseada por dos ancianos, que además eran jueces. Como no accede a sus proposiciones, la acusan de adulterio con un joven. Condenada a muerte, al ir a ejecutarla, encuentra al sabio juez Daniel. Éste pide nuevo juicio. Interroga por separado a los ancianos. Descubre la mentira al declarar cada uno que la había visto adulterar bajo un árbol distinto. Las piedras preparadas para ella caen sobre los ancianos calumniadores. Se hace justicia conforme a la ley israelita. Dios escucha la súplica del inocente. Los culpables son castigados. No hay perdón. Es un avance. Mucha justicia humana se queda en injusticia. Inocentes castigados y culpables exculpados es “pan nuestro de cada día”.

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D. 4º Cuaresma C (06.03.2016): el clericalismo impide la fraternidad

29.02.16 | 09:50. Archivado en CUARESMA C

Introducción: Se le echó al cuello y se puso a besarlo (Lc 15,1-3.11-32)
Es la “parábola de la casa mesiánica”
En ella acoge a todos: hermanos “menores” y “mayores”. Son “menores” los enfermos, publicanos, pecadores, prostitutas, marginales, gente que no puede valerse por sí mismo, arruinados, fracasados morales, víctimas de la violencia, excluidos del propio sistema... Jesús los cura y sienta a su mesa. Les ofrece perdón y fiesta, comunión fraternal, vida y libertad. El “hijo menor” provoca el amor del Padre. Su vida sin sentido, sus carencias, abren los brazos del Padre que le espera sin condiciones: ha vuelto a la casa de la fraternidad gratuita. En ella recupera la dignidad de hijo, sin interrogatorios duros y humillantes, sin ajustes crueles de cuentas, sin castigos ni penitencias. Declara libremente que ha pecado y no merece llamarse hijo. Es la gracia, el amor que no se paga, se disfruta y celebra.

Los “mayores” se resisten a entrar en la casa de la fraternidad gratuita
Piensan que el Padre debe sancionar el orden establecido, leyes sagradas, invariables. Se atreven a imponerlas en nombre de Dios Padre. ¡Cuánta historia y actualidad de la Iglesia en esta actitud! ¡Cuánto rechazo a teólogos creativos, a sacerdotes casados, a comunidades de base, a divorciados vueltos a casar, a quienes piden reformas...! ¡Cuánto esfuerzo en cuidar normas no evangélicas, perjudicando a comunidades y personas sentadas a la “casa mesiánica”, pero a quienes se niega mesa y mantel eclesiales por preceptos humanos, por falta de justicia y misericordia (Mc 7,6-8)! ¡Cuánta apropiación del Espíritu que creen poseer en exclusiva!. Un caso entre muchos:

“El Sínodo no quiere dejar ninguna duda en la mente de nadie sobre la firme voluntad de la Iglesia de mantener la ley que exige el celibato libremente escogido y perpetuo para los candidatos a la ordenación sacerdotal en el rito latino” (Proposición 11, Sínodo Obispos 1990). Juan Pablo II comenta: “El Sínodo ha confirmado, sin posibilidad de equívocos, la opción del celibato sacerdotal. En nombre de toda la Iglesia, el Sínodo ha realizado un gran acto de fe en la gracia del Espíritu Santo, que es el que la guía” (J.Pablo II; “Ya”, 28 octubre 1990). Lo remacharía en la Exhortación Apostólica (marzo 1992) “Pastores dabo vobis”, n. 29.

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D. 3º Cuaresma C (28.02.2016): “conversión al amor del Padre”

22.02.16 | 19:02. Archivado en CUARESMA C

Introducción:Señor, déjala todavía este año” (Lc 13,1-9)
El evangelio llama hoy a “la conversión al amor del Padre”, otro objetivo de la cuaresma. Tiene dos partes: la respuesta de Jesús a unos hechos históricos, y la parábola de la higuera infructuosa.

Los hechos históricos son dos acontecimientos violentos
Uno alude a unos galileos, paisanos de Jesús, masacrados por Poncio Pilato, gobernador que controló Judea durante diez años (26-36) con mucha crueldad (consta por los evangelios, por Flavio Josefo y por Filón, cuyo juicio sobre él es severísimo). Serían nacionalistas exaltados, que fueron ejecutados en el momento de su captura cuando ofrecían sacrificios de animales en el templo de Jerusalén. El otro hecho lo aporta Jesús: el derrumbe de la torre, que defendía el acueducto del estanque Siloé, en Jerusalén, y que aplastó a dieciocho judíos.

Dios no está detrás de las desgracias culpables o fortuitas
Sobre estos hechos, Jesús les dice claramente que las víctimas no son más culpables o pecadores que los demás. Rechaza así la mentalidad judía que considera las desgracias como castigo divino (Jn 9, 1-3). “Pero si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera”, dice en ambos casos. No niega la culpabilidad directa o indirecta en determinadas desgracias. Más bien la supone, al pedir la conversión. Ante el enfoque judío de la venganza divina, a veces incluso indiscriminada, Jesús propone a un Dios Padre, que espera el cambio de sus hijos: la conversión libre a su amor, a su Reino de vida para todos. Cualquier situación, sobre todo de desgracia, es una oportunidad para convertirnos más a su amor. Si cada uno se convierte al amor divino, la injusticia social, obra de todos, que tantos males acarrea, tiene principio de arreglo. Sólo desde la libertad, guiada por el amor, podemos construir un modo de vida humanamente satisfactorio. La libertad consciente ha sido siempre lo más temido por los dirigentes civiles y religiosos. Prefieren unas masas analfabetas, fanáticas, obedientes a sus consignas, fácilmente manipulables. Jesús, su Reino, va en dirección contraria: abrir los ojos, conocer la realidad, descubrir lo mejor (lo que Dios quiere, la ética) para todos, trabajar los talentos, colaborar todos en la construcción y conservación de la casa común...

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D. 2º Cuaresma C (21.02.2016): “mirad el amor del Padre”

15.02.16 | 11:30. Archivado en CUARESMA C

Introducción:este es mi Hijo, el escogido, escuchadle” (Lc 9,28b-36)
El segundo objetivo cuaresmal es “mirar el amor del Padre”: “mirad qué clase de amor (“agapen”) nos ha dado el Padre” (1Jn 3, 1). Esta mirada se da en la oración, que asiduamente practicaba Jesús: “buscaba siempre lugares tranquilos para orar” (Lc 5, 16; 6,12...). La transfiguración es “mientras oraba” (Lc 9, 29). La iglesia ortodoxa celebra la gloria de Jesús en el Icono de la Transfiguración. Es una escena, compendio de la vida de Jesús, donde están representados los rasgos esenciales de su vida: oración, entrega a los más desfavorecidos, pascua y parusía. En esta línea, dice X. Pikaza:

“La transfiguración puede entenderse como `icono´ donde quedan integrados los elementos fundamentales de la biografía mesiánica de Jesús, como ha visto la tradición ortodoxa, que resume en esta escena el conjunto de la cristología. Desde esta perspectiva, la disputa sobre el sentido histórico, escatológico o pascual del texto se vuelve secundaria, de manera que no puede separarse una de otra. En el centro del icono está Jesús, `Dios en persona´, el ser humano en cuya vida se expresa el misterio divino” (X. Pikaza: “Éste es el hombre”. Manual de cristología. Secretariado Trinitario. Salamanca 1997, pág. 366).

La escena subraya el rasgo histórico de la oración de Jesús
En el trato con el Padre, Jesús va intuyendo y aceptando su mesianismo de entrega a los que tienen menos vida. Procurarse el sustento material y espiritual, buscar fraternidad y libertad, no usar a Dios para el egoísmo, el prestigio, el poder.., son intuiciones claras que Jesús percibe en la oración. Orar es ver la vida con los ojos del Padre, que ama a sus hijos y, por ello, respeta su libertad, y trabaja en su favor (Jn 5,17). El viernes después de Ceniza leemos,en el Oficio de Lectura, un texto primoroso de san Juan Crisóstomo sobre la oración:

“La oración es la luz del alma, el verdadero conocimiento de Dios, la mediadora entre Dios y los hombres. Hace que el alma se eleve hasta el cielo, que abrace a Dios con inefables abrazos apeteciendo, igual que el niño que llora y llama a su madre, la divina leche: expone sus propios deseos y recibe dones mejores que toda la naturaleza visible” (Homilía VI, suppl.: PG 64, 462-466).

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D. 1º Cuaresma C (14.02.2016)

09.02.16 | 08:51. Archivado en CUARESMA C

Introducción: El Espíritu lo fue llevando por el desierto (Lc 4,1-13).

Grandes objetivos de la cuaresma en este ciclo C:
Conocer nuestras tentaciones (domingo 1º), contemplar el amor del Padre (d. 2º), convertirnos a su amor (d.3º), volver a su casa (d. 4º) y compadecer al pecador (d. 5º). Así sepultaremos nuestra máscara cristiana y resucitaremos más viva la imagen de Jesús resucitado, cuyo nos Espíritu habita.

Compromisos vitales de Jesús: Hijo, Mesías, Servidor
Las tentaciones, tras la experiencia bautismal (lleno del Espíritu viene del Jordán), descubren los grandes compromisos vitales de Jesús. Todos los evangelistas resaltan que Jesús vivió auténticas tentaciones. “Tentado en todo a semejanza nuestra”(Hebr 4,15), corrió el peligro de no realizarse como persona e hijo de Dios. “El Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo”. Son símbolos: el “desierto” (espacio mundano), los “cuarenta días” (duración de la vida), las “tres tentaciones” (todo estímulo a obrar mal). La guía del Espíritu modela la vida de Jesús a la voluntad del Padre. Así logrará ser el Hijo libre, el Mesías verdadero y el Siervo que da su vida.

Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes. Jesús es incitado a utilizar su calidad de Hijo de Dios para satisfacer el hambre. El pan físico se obtiene mediante el trabajo y el compartir inspirado por el amor (Mc 6,34-44; 8,1-9 par). Jesús acepta su responsabilidad ganándose el pan humanamente. “No se aferró a su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, haciéndose uno de tantos..., obedeciendo hasta la muerte...” (Filp 2,6-8). No preocuparnos de las necesidades físicas es ateísmo práctico, desconocer a Dios. Aunque es verdad que el hombre no vive sólo de pan, sino también de “lo que Dios vaya diciendo” (Dt 8,3).

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Domingo 5º Cuaresma C (17-03-2013)

13.03.13 | 11:52. Archivado en CUARESMA C

La “justicia” en la Iglesia es el Amor “con obras y según la verdad”

Introducción: la justicia viene de Dios y se apoya en la fe (Flp 3,8-14)
Estamos en la sección dedicada a defender la “justicia” cristiana respecto de la “justicia” de la Ley (3,1b - 4,1.8-9). También en Filipos los judíos quieren imponer sus prácticas religiosas; ellas, dicen, producen la perfección, la santidad. Pablo reacciona recordando su pasado judío y reconociendo que lo que antes le entusiasmaba y enorgullecía –circuncisión, linaje, rigor fariseo, fervor proselitista hasta perseguir a la Iglesia...- ahora lo tiene como “pérdida” tras conocer al Mesías (3, 4-7).

“Todo lo estimo pérdida, comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor” (v. 8a). ¿Qué significaría para Pablo el “conocimiento” de Jesús para que todo lo juzgara pérdida? En el camino de Damasco tuvo la misma experiencia que los testigos del Resucitado: se sintió amado sin límites, comprendido, perdonado, habitado por la misma alegría y paz. No podía silenciarlo, y, por eso, se creía llamado a anunciarlo a los cuatro vientos. “Gnosis tou Xristou Iesou” es conocimiento por la experiencia que da el encuentro personal y concreto en la fe con el Espíritu del Mesías Jesús, a quien reconoce como “Señor mío”. Es la convicción de su amor incondicional (1Jn 3-4).

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Domingo 4º Cuaresma C (10-03-2013)

07.03.13 | 10:27. Archivado en CUARESMA C

El sacramento de la Penitencia no es un “ajuste de cuentas”

Introducción: Dios mismo estaba en Cristo reconciliando el mundo consigo (2Cor 5,17-21)
El texto coincide en parte con el leído el miércoles de ceniza (5,20-6,2). Pablo se ha visto atacado en su ministerio (1,12-7,16). Se defiende y desea reconciliarse con quienes le han ultrajado: “no somos comerciantes de la palabra de Dios..., hablamos unidos a Cristo, en presencia de Dios” (2,17). “Dios nos capacitó como ministros de una nueva alianza, no de letra, sino del Espíritu... que hace vivir” (3, 6). La reconciliación, sugiere Pablo, está sustentada en el amor del Dios de Jesús.

Pablo entiende la vida de Jesús como reconciliación: “Dios estaba reconciliando el mundo consigo en Cristo, no anotándoles sus ofensas y confiándonos el mensaje de la reconciliación”. Lo mismo dice en otro lugar: “justificados por la fe, estamos en paz con Dios por medio de nuestro señor Jesucristo, por medio del cual hemos obtenido –gracias a la fe- el acceso a esta gracia en que nos mantenemos” (Rm 5,1-2).

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Domingo 3º Cuaresma C (03-03-2013)

28.02.13 | 10:27. Archivado en CUARESMA C

El Evangelio, aceptado y vivido, nos realiza

Introducción: el que se cree seguro, ¡cuidado!, no caiga (1Cor 10,1-6.10-12)
El texto está ubicado en la respuesta a la consulta de los corintios sobre la licitud de comer carne de los sacrificios paganos. Pablo defiende la libertad cristiana, unida siempre al amor: “siendo libre de todos, a todos me esclavicé para ganar a los más” (9,19). Libertad y amor exigen esfuerzo personal. La fe, el amor y la esperanza pueden quedar en perla sin cultivar, en tesoro escondido, en talento enterrado... Confiamos que el amor de Dios quiere un mundo mejor, una Iglesia más de Jesús, unas comunidades más activas y fraternales. Pero esto no se realizará sin nuestra colaboración, sin secundar su amor.

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Domingo 2º Cuaresma C (24-02-2013)

20.02.13 | 11:18. Archivado en CUARESMA C

El centro de nuestra vida es el Espíritu de Jesús

Introducción: manteneos en el Señor, queridos (Flp 3,17-4,1)
Esta carta, la más afectiva de Pablo, se dirige a una comunidad de mayoría femenina: “el sábado a la orilla de un río... hablamos a las mujeres que se habían reunido” (He 16, 13-15.40). Destaca Lidia, vendedora de púrpura, en cuya casa se hospeda Pablo. La presencia y compromiso femeninos ayudaron a la cordialísima relación con Pablo, hasta llegar a enviarle ayuda personal y económica.

La lectura de hoy es parte de la defensa ante los partidarios de la Ley (3,1b - 4,1.8-9). “Seguid mi ejemplo... Literalmente: “sed coimitadores míos, hermanos, y fijaos en los que viven según el modelo que tenéis, nosotros” (v. 17). Es la comunidad “evangelizada”, invitada a vivir co-imitando (simmemetai mou) a Pablo y compañeros de misión (comunidad “evangelizadora”), en quienes han de fijarse, “modelo, nosotros” (típon hemâs). “Practicad lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis y visteis en mí” (Flp 4,9). “Haceos imitadores míos, como yo de Cristo” (1Cor 4,16; 11,1); “os hicisteis imitadores nuestros y del Señor... os convertisteis en modelo para todos los creyentes” (1Tes 1,6-7).

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DOMINGO 1º CUARESMA C (17-02-2013)

15.02.13 | 13:07. Archivado en CUARESMA C

Es difícil reconocer la “justicia” del Padre en nuestra Iglesia

Introducción: uno mismo es el Señor de todos (Rm 10,8-13)
Los capítulos 9-11 son una acotación o inciso sobre el pueblo de Israel, que no ha aceptado la salvación de Dios en la persona de Jesús. Pablo, desde el amor de Dios manifestado en Cristo (Rm 8, 39), cree que los planes de salvación universal se cumplirán: Israel “será injertado de nuevo” (11,23); “todo Israel se salvará” (11,26); “ellos son también objeto de misericordia. Pues Dios encerró a todos en la desobediencia para tener misericordia de todos” (11, 31-32).

Los israelitas “han ignorado la justicia de Dios y han intentado establecer la suya propia; no se han sometido a la justicia de Dios; pues el final de la ley es Cristo, para la justificación de todo el que cree” (10, 3-4). No reconocieron la justicia de Dios en Jesús que hacía las obras del Padre. Prefirieron sus leyes, sus obras, su culto, su orden... antes que el Evangelio. Pablo coteja la justicia que viene de la ley con la que viene de la fe. La primera dice: “el hombre que cumple los preceptos, vivirá en ellos” (Lev 18,5). La segunda sigue otro razonamiento: no digas en tu corazón: “¿quién subirá al cielo?”, con la idea de hacer bajar a Cristo; o “¿quién bajará al abismo?”, con la idea de sacar a Cristo de entre los muertos (10, 5-7). No hay que hacer bajar ni subir a Cristo: “la palabra está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón”. Esta es la palabra de la fe que proclamamos: si confiesas en tu boca a Jesús como Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, te salvarás” (10,8-9).

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MIÉRCOLES DE CENIZA (13-02-2013)

10.02.13 | 10:54. Archivado en CUARESMA C

De la ceniza surge una vida nueva

Introducción: dejaos reconciliar con Dios (2 Cor 5,20-6,2)
La primera parte de 2ª Corintios está dedicada al ministerio apostólico (1,12-7,16). Pablo defiende su ministerio: “no somos, como muchos, comerciantes de la palabra de Dios...; con sinceridad... hablamos unidos a Cristo, bajo la mirada de Dios” (2,17). “Dios nos capacitó como ministros de una nueva alianza, no de letra, sino del Espíritu... que hace vivir” (3, 6). “El que está en Cristo es una creatura nueva... Todo viene de Dios que nos reconcilió consigo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación... Dios estaba reconciliando el mundo consigo en Cristo, no anotándoles sus ofensas y confiándonos el mensaje de la reconciliación” (5, 17-19). Dispone así a los corintios a la reconciliación con él y entre ellos, invitándoles a reconciliarse en el amor de Dios.

“Somos embajadores de Cristo, como del Dios que os exhorta a través de nosotros. De parte de Cristo os pedimos: reconciliaos con el Dios” (de Jesús). El apóstol es un reconciliado y se siente reconciliador con el Dios de Jesús. Está invitado a decir lo que decía Jesús: “convertíos y creed el Evangelio” (Mc 1, 15). Convertirse es cambiar la mente (metanoeite). Supone fiarse del Evangelio. Esta es la clave: creer a Jesús, fiarnos de su amor, reflejo del amor del Padre. “A Dios nadie le ha visto nunca: un Hijo único, Dios, el que está en el regazo del Padre, ése lo reveló” (Jn 1,18).

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Jueves, 14 de diciembre

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