Atrévete a orar

POSVERDADES ECLESIÁSTICAS

10.03.17 | 09:04. Archivado en Signos de los tiempos

Poder clerical, Código canónico y Catecismo antes que Evangelio, celibato obligatorio, discriminación... principales posverdades arraigadas en la Iglesia

La época de la “posverdad”
Vocablo de moda, elegido como palabra del año 2016 por el Diccionario Oxford y admitido por gacetilleros y analistas. La verdad (o la posverdad) es que tal “palabro” necesita una definición conceptual precisa y rigurosa. Según el diccionario, el término designa el “fenómeno que se produce cuando los “hechos objetivos” tienen menos influencia en la formación de la opinión pública que la “emoción de las creencias personales”. O sea, que la objetividad importa mucho menos que las teorías o creencias que hacen que nos sintamos a gusto.
La posverdad es como una “mentira emotiva” (remedo de las “mentiras piadosas”). Puede ser una mentira asumida como verdad o incluso una mentira asumida como mentira, pero reforzada como creencia o como hecho consentido y compartido en una sociedad. Se resume como la idea de que “algo que parezca ser verdad es más importante que la propia verdad”. Para mentir no es necesario caer en el bulo. Se puede mentir diciendo solo medias verdades. Se destaca una pequeña parte de la verdad, se la ilumina, se la descontextualiza, se la carga de notas sentimentales... y ya tenemos esa pequeña parte de la verdad convertida en una descomunal mentira. Es el “photoshop” del engaño. Ya no estamos en la modernidad ni en la postmodernidad, sino en la época de la “posverdad”.

La Iglesia, fuente de posverdades
Este exordio viene a cuento al considerar cuántas posverdades se han elaborado durante tanto tiempo en la Iglesia; cuántos sacrificios intelectuales, que se han aceptado con tal de mantener en pie un sistema de certidumbres que ha arraigado en nuestra identidad, y que, para complacencia de muchos y desasosiego de no pocos, incluidas ciertas facciones de la jerarquía, el papa Francisco está intentando desarticular y esclarecer. Porque posverdades haberlas haylas. Las posverdades no son nuevas en el mundo de la Iglesia. Por ejemplo, así, en términos generales, ¿qué cara de Dios nos ha presentado durante largo tiempo la Iglesia Institución? Nos habla del Dios de los pobres, pero se concilia con la opulencia; el Dios que ama a los pecadores, pero los condena al infierno; el Dios de la paz, pero se alía con el vencedor; el Dios de la igualdad, pero marca lamentables distinciones honoríficas entre jerarquía y laicos y niega a los curas casados y a la mujer los ministerios eclesiales; el Dios de la salvación, pero, eso sí, a largo plazo, en la “otra vida”; el Dios de la justicia, pero favorece con sus beneficios a los que cooperan con “donaciones”; el Dios de los marginados, pero pone cotas a los homosexuales y divorciados; el Dios del Amor, pero es intolerante con ciertas ideas y comportamientos...; y más etcéteras.

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¡PALABRA DE OBISPO!

11.03.16 | 09:43. Archivado en Signos de los tiempos

Escribe Pepe Mallo

Tiempos de palabras viciadas
Hace tiempo que desapareció del florilegio popular la noble y caballerosa expresión “¡Palabra de honor!”. Ya nadie promete ni jura por su honor. ¿Porque ya no existe el honor (aunque proliferen puestos honoríficos y “honoris causa”) o porque ya no existe la palabra, signo de compromiso?. El sincero “te doy mi palabra” ha perdido credibilidad. Oímos tanta palabrería de charlatanes verbales y escribientes, que encontrar sinceridad en sus promesas y proclamas es como hallar una aguja en un pajar. Ya pocos creen en ofrecimientos juramentados. Diríamos que la “palabra” también se ha viciado y se ha visto infectada por la corrupción.

También las palabras “eclesiásticas”
Tras la lectura de mi introito, la mayoría de lectores pensará en los políticos. Normal. Estamos escarmentados de sus artificiosas alocuciones. Camuflan y manipulan bien la realidad. Enmascaran sutiles mentiras arriesgadas a través de mensajes sugestivamente persuasivos. No es mi intención hurgar en ese submundo. Mi consideración se adentra en otros pagos, los eclesiásticos, en el de los obispos. Se obligan a trasmitir la “palabra” (¿debería escribirlo con mayúscula?). El recorrido de la Palabra (ahora sí con mayúscula) es piramidal. La “Palabra de Dios” baja en cascada al Papa, a los obispos, a los presbíteros... Sólo ellos ostentan en la Iglesia “palabra” determinante, convincente, indiscutible. Los fieles (etimológicamente “los que tienen fe” en sus pastores) se sentirán a merced del Papa, del obispo, del párroco..., según el eco que resuene en cada circunstancia.

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RECREAR EL PAPADO: ¿EVOLUCIÓN O REVOLUCIÓN?

11.12.15 | 10:37. Archivado en Signos de los tiempos

Escribe Pepe Mallo

¿Existe un arquetipo paradigmático de Papa?
Muchos son los Sumos Pontífices “elevados al honor de los altares” o, como se decía antaño, “encumbrados a la gloria de Bernini”. Sospecho que estas altisonantes expresiones sugieren una interpretación ambigua de la “santidad”. Cuando se declara santa a una persona, no se trata de encumbrarla honoríficamente (en teoría; hay casos en los que, a todas luces, sí lo es), sino de proclamarla como modelo de vida cristiana (o ambas cosas a la vez). Dicho lo cual, me pregunto: ¿Fueron todos estos “santos padres” glorificados por prerrogativa honorífica o más bien como ejemplares modelos a imitar? Si modelos, ¿para quién? Evidentemente para otros papas. Pero es tal la disparidad en el proceder de cada uno en el gobierno de la Iglesia, que es arriesgado aventurar que existan dos papas gemelos. Ejemplos cercanos: san Juan XXIII y san Juan Pablo II. Luego es lícito preguntarse: ¿Es el papado una institución ontológicamente estática, inalterable?

El nombre elegido, Francisco, ya encierra todo un programa
Esta digresión me surge al tratar de perfilar la singularidad del papado de Francisco. El nombre elegido, Francisco, encierra todo un programa. Si observamos quién es su ideal referente, vemos que no se trata de nadie del gremio, por muy santos que los haya, sino el sencillo y pobre Francisco de Asís, que ni siquiera ambicionó ordenarse sacerdote. Como ha dicho el Padre General de la Compañía de Jesús, "el nombre de Francisco evoca su espíritu evangélico de cercanía a los pobres, su identificación con el pueblo sencillo y su compromiso con la renovación de la Iglesia". Lo afirmó el propio Papa en su entronización. Eligió el nombre de Francisco, inspirado en el santo de Asís, porque desea “una Iglesia pobre y para los pobres”. El de Asís percibió una voz que le apremiaba: “Francisco, ve y repara mi iglesia”. El mandato (lo entendió más tarde) no era restaurar un edificio, sino reformar la institución Iglesia. Parece que el papa Francisco ha sentido también ese apremio.

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Con flores a María, con votos a porfía... “Esta Virgen ayuda al PP”

15.05.15 | 11:23. Archivado en Signos de los tiempos

Mes de Mayo. Curiosa coincidencia: Mes de las flores, con flores a María. Mes de elecciones, con votos a porfía.
Es así como sospecho que lo ha interpretado la señora Dolores de Cospedal, secretaria general del PP y Presidenta de Castilla La Mancha. Sí, esa señora catolicísima practicante convicta y confesa, devotísima de todas las vírgenes que se veneran en los diversas localidades de Castilla la Mancha y que procesiona bajo peineta y mantilla, en cuya vida privada renuncio a entrometerme. Pero su actividad pública es publicada. Y ahí voy. Pues resulta que esta señora, según diversos papeles y digitales, ha abierto su campaña electoral en Illescas (Toledo) donde se venera a la Virgen de la Caridad, y ante sus fervientes “de-votos” confía en que la Virgen le dé suerte y revalide su mandato. Y aduce como argumento que en la campaña electoral de 2011 también arrancó sus actos en esta localidad toledana y consiguió ganar. Por eso ha soltado esta insuperable perla: “Esta Virgen ayuda al PP”. Y el alcalde de la localidad ha rematado la faena, “esperamos el milagro de Cospedal”.

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¿ENCARNACIÓN O HUMANIZACIÓN?

10.01.15 | 10:47. Archivado en Signos de los tiempos

Revisar la Navidad
Terminada la celebración, es bueno revisarla. A eso nos ayuda el artículo que nos envía Pepe Mallo. Concluye diciendo que “la dignidad humana, reivindicada por Jesús, es el futuro de la Humanidad”. Yo añadiría: “y de la Iglesia, por tanto”. ¡Ojalá se tome la Iglesia en serio esta verdad fundamental de la fe cristiana: Dios se ha humanizado! Mucho le queda a la Iglesia para humanizarse: desde la entrada libre en sus comunidades, hasta el respeto a los derechos humanos de opinión, expresión, deliberación y decisión en asuntos que afectan a todos y concuerdan con el Evangelio... Elección de cargos y tareas según el Evangelio y las situaciones comunitarias y sociales... El clero, en su actual organización y funcionamiento, no tiene sentido evangélico. Grupo separado, con atuendo singular, celibato obligado para poder desempeñar su servicio a la comunidad, con poder absoluto sobre la comunidad y todo su quehacer (misionero, litúrgico, fraternal...)..., no cuadra con el Evangelio tal como hoy lo entendemos, ni con la mentalidad de la sociedad actual. Pretender que el Evangelio de Jesús es lo mismo que la organización de la Iglesia católica es inaceptable hoy, en la cultura y en la sociedad desarrollada. La Iglesia sigue, en líneas generales, el patrón del judaísmo y la religión imperial romana y medieval. La humanización debería llegar progresivamente también a la Iglesia.

Escribe Pepe Mallo:

¿ENCARNACIÓN O HUMANIZACIÓN?

¿Qué celebramos en la Navidad?
Para no pocos la Navidad se ha pluralizado: son “las navidades”. No tanto por las diferentes fiestas que en estos días celebramos (que quedarían englobadas en el término genérico Navidad), sino por las diversas respuestas que se dan a esta pregunta.

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SACERDOTES CASADOS, SIGNO DEL ESPÍRITU

08.11.14 | 10:22. Archivado en Signos de los tiempos

Dos hechos recientes sobre “sacerdotes casados” están siendo signos del Espíritu: la carta de un sacerdote catalán a su parroquia y amigos, y la presentación de un libro homenaje a un benemérito sacerdote casado, de Ávila, fallecido hace diez años.

El primer hecho está protagonizado por Joaquín Cervera, párroco de Santa María del Gornal, de Hospitalet de Llobregat (Barcelona). Esta parroquia nos es conocida a los lectores de “Pastoral Misionera”, después “Frontera”, por los relatos de Casimiro Martí, su párroco durante muchos años. Le conocí como consiliario de la JOC, en algunos encuentros nacionales, por los años sesenta. Me lo presentó Felipe Fernández, entonces director de Pastoral Misionera, y luego obispo de Ávila y Tenerife, ya fallecido. Años de feliz memoria pastoral y entusiasmo conciliar.

También los sacerdotes son ciudadanos, dignos de una jubilación justa
Invito a leer la carta de Joaquín Cervera, fechada en Barcelona, 13 octubre de 2014, publicada en la web de Moceop, RD... Comparto su planteamiento sobre la jubilación de los sacerdotes. No es justo que los sacerdotes no puedan jubilarse como cualquier ciudadano. La jubilación clerical –hecha efectiva legalmente a los 65 años, percepción incluida de la Seguridad Social- no es jubilación real hasta los 75. Tienen que seguir trabajando, en las mismas tareas y con la misma responsabilidad, para percibir el suplemento eclesial que complementa el subsidio civil tan exiguo. Si se jubila de las responsabilidades y tareas laborales, propias de los clérigos, se encontrará con la estricta jubilación legal, insuficiente para vivir. Dejará casa y gastos domiciliarios sufragados. Cuidaron de amarrarlo bien sus patronos, haciendo un concierto de mínimos con la Seguridad Social. Esta es la justicia eclesial para sus trabajadores. “No es lo mismo predicar que dar trigo”.

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LOS SACERDOTES CASADOS, SIGNO DEL ESPÍRITU (XXXV)

11.10.14 | 09:40. Archivado en Signos de los tiempos

La doctrina de la Iglesia y la ley del celibato (5)

Decreto sobre la Formación Sacerdotal (OT 10)

I.- “Los alumnos que, según las leyes santas y firmes de su propio rito, siguen la venerable tradición del celibato sacerdotal, han de ser educados cuidadosamente para este estado, en que, renunciando a la sociedad conyugal por el reino de los cielos (cf. Mt., 19, 12), se unen al Señor con amor indiviso, íntimamente de acuerdo con el Nuevo Testamento, dan testimonio de la resurrección en el siglo futuro (cf. Lc., 20, 36), y consiguen de este modo una ayuda aptísima para ejercitar constantemente la perfecta caridad, con la que puedan hacerse todo a todos en el ministerio sacerdotal. Sientan profundamente con cuánta gratitud han de abrazar ese estado, no sólo como precepto de ley eclesiástica, sino como un don precioso de Dios que han de alcanzar humildemente, al que han de esforzarse en corresponder libre y generosamente con el estímulo y la ayuda de la gracia del Espíritu Santo (OT 10, 1)

I. 1.- Sacralización innecesaria: el celibato no es una ley “santa y firme”
Ya de entrada, la ley del celibato obligatorio es incluida entre “las leyes santas y firmes de su propio rito”. Aquí “rito” significa “iglesia particular”: “La Santa Iglesia Católica , que es el Cuerpo místico de Cristo, consta de fieles que se unen orgánicamente en el Espíritu Santo por la misma fe, por los mismos sacramentos y por el mismo gobierno; estos fieles, reuniéndose en varias agrupaciones unidas a la jerarquía, constituyen las iglesias particulares o los ritos” (OE 2).

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LOS SACERDOTES CASADOS, SIGNO DEL ESPÍRITU (XXXIV)

27.09.14 | 12:41. Archivado en Signos de los tiempos

La doctrina de la Iglesia y la ley del celibato(4)

El celibato en la “Vida Religiosa” (PC 12)

“Es necesario, pues, que los religiosos, procurando conservar fielmente su vocación, crean en las palabras del Señor, y, confiados en el auxilio de Dios, no presuman de sus propias fuerzas, y practiquen la mortificación y la guarda de los sentidos. No omitan tampoco los medios naturales, útiles para la salud del alma y del cuerpo. Con ello conseguirán no dejarse llevar por las falsas doctrinas que presentan la continencia perfecta como imposible o nociva a la plenitud humana, y rechazar como por instinto espiritual cuanto pone en peligro la castidad. Recuerden además, sobre todo los superiores, que la castidad se guarda con más seguridad cuando entre los miembros reina la verdadera caridad fraterna en la vida común” (PC 12, 2).

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LOS SACERDOTES CASADOS, SIGNO DEL ESPÍRITU (XXXII)

20.09.14 | 09:55. Archivado en Signos de los tiempos

“Yo no abriría mi alma a un sacerdote casado”

Así de rotunda se expresa una cristiana que se autodenomina “Blanca”. Este es su comentario:

“Me costaría abrir el alma a un hombre casado. Están hablando de los sacerdotes como funcionarios, trabajadores y creo que son algo más o al menos distinto a eso. Conozco sacerdotes que viven con mujeres y son personas valiosas, buenas, pero a las que yo no abriría mi alma.
El sacerdote es el mismo Cristo que se encuentra conmigo en el sacramento de la reconciliación y al celebrar la eucaristía, en la unción de los enfermos, en el bautismo. Y Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre. El sacerdote ha entregado su vida a Cristo por todos, no se ha entregado a una persona en particular. El matrimonio es en realidad para hacer feliz al otro, y sólo así llegarás a ser feliz tú. En el sacerdocio, ese hacer feliz es mucho más amplio y profundo, no es lo mismo. No me apoyo en leyes, historia ni lo que otros hicieron. Sólo en conocer sacerdotes enamorados de Cristo y sacerdotes enamorados de una mujer. Es una opción de vida, como lo es el matrimonio, y nadie dijo que fuera fácil, ni un...” (Blanca 06.09.14 | 10:13).

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Carta a un católico que cree “evidente que el sacerdote debe ser célibe”

05.09.14 | 20:25. Archivado en Signos de los tiempos

Este es su comentario a “LOS SACERDOTES CASADOS, SIGNO DEL ESPÍRITU (XXXI)”.

“Como esposo y padre de tres hijos, sé que no es posible compatibilizar familia y sacerdocio. Si tienes que darte al 100% a la vocación que Dios te ha señalado, se puede sostener uno u otro ministerio, no ambos.
Por eso se me hace tan evidente que el sacerdocio debe ser célibe o nos encontraremos con problemas muy graves. ¿Cuales? Decidir si pasas un rato confesando a tus fieles o ayudando a tus hijos en la tarea. Pasar el domingo de misa en misa o con tu familia, que poco te ve durante la semana por el trabajo.
Ahora, si nos conformamos con sacerdotes para tres horas a la semana, que además pueden o no ser fijas, entonces no hay nada que hablar. La luz de Dios habrá dejado paso a la terquedad del ser humano. Habrá que buscar un sitio con más sentido común y menos ideologías”. Autor: Jim Osorio.

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LOS SACERDOTES CASADOS, SIGNO DEL ESPÍRITU (XXXI)

16.08.14 | 10:29. Archivado en Signos de los tiempos

18 DE AGOSTO, DÍA DEL CELIBATO OPCIONAL

Martirio de Ladislao (sacerdote jesuita) y Camila, casados por amor

“Ya que no hemos podido vivir en la tierra unidos, nos uniremos en el cielo ante Dios”

La Iglesia no celebra a todos los mártires (testigos) del Evangelio
La Iglesia católica no acostumbra a celebrar lo que sucede al margen de sus leyes, aunque sea un don claro del Creador, e incluso una manifestación magnífica del Espíritu de Jesús. ¿Quién recuerda alguna celebración solemne de la vida, por ejemplo, de Vicente Ferrer, promovida por la jerarquía eclesial? Sin embargo esta vida ha sido y sigue siendo “sal y luz del mundo”. Pero como Vicente fue “reducido al estado laical”, un sacerdote casado, que realizó su obra de servicio a los demás sin que le estorbara su matrimonio, no tiene cabida en el corsé clerical de la Iglesia.

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LOS SACERDOTES CASADOS, SIGNO DEL ESPÍRITU (XXX)

01.08.14 | 10:45. Archivado en Signos de los tiempos

La doctrina de la Iglesia y la ley del celibato (3)

Comentarios desde la libertad

La castidad de los religiosos, don eximio de la gracia” (PC 12)
El clericalismo no ahorra ocasión de exaltar el celibato, como si fuera el carisma cristiano más importante. Lean con ojos evangélicos el nº 12 del “Decreto sobre la renovación de la vida religiosa”.

“La castidad que los religiosos profesan «por el reino de los cielos» (Mt., 19, 12) ha de considerarse como un don exquisito de la gracia. Pues libera el corazón del hombre de una forma especial (cf. 1 Cor., 7, 32-35), para que más se inflame con la caridad para con Dios y para con todos los hombres, y, por tanto, es una señal característica de los bienes celestiales y un medio aptísimo con que los religiosos se dediquen decididamente al servicio divino y a las obras del apostolado. De esta forma ellos recuerdan a todos los cristianos aquel maravilloso matrimonio establecido por Dios, y que ha de revelarse totalmente en la vida futura, por el que la Iglesia tiene a Cristo por esposo único” (PC 12, 1).

El celibato no está entre los “dones mejores”
El primer párrafo insta (“aestimanda est”: “ha de ser estimada”) a valorar “la castidad por el reino que profesan los religiosos” como “un don eximio de la gracia”. “Eximio” significa “muy excelente, excelso”. Ni san Pablo cuando invita a desear los dones mejores, “más grandes”, dice tanto del “amor” cristiano, al que llama “camino mucho mejor”. Mucho mejor que los dones que enumera en 1Cor 12, 28-31: “apóstoles”, “profetas” (“hablar inspirado”), “maestros”, “poder de hacer obras extraordinarias”, “don de curar”, “asistencia”, “gobierno”, “diferentes lenguas”. “Apasionaos por los dones mejores”, termina. Entre estos dones no aparece el celibato por el Reino. No sería tan “eximio” en los orígenes de la Iglesia, como quiere hacernos creer el clericalismo.

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Miércoles, 18 de octubre

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