Atrévete a orar

Los cristianos de hoy necesitan la “Forma C” del sacramento de la Penitencia (IV)

20.04.18 | 10:16. Archivado en PENITENCIA

La ley, no el evangelio, obliga a confesar los pecados tras la absolución general
San Juan Pablo II justifica la ley en “Reconciliación y Penitencia” (exhort. postsinodal 02.12.1984):

“Acusar los pecados propios es exigido ante todo por la necesidad de que el pecador sea conocido por aquel que en el sacramento ejerce el papel de juez -el cual debe valorar tanto la gravedad de los pecados, como el arrepentimiento del penitente- y a la vez hace el papel de médico, que debe conocer el estado del enfermo para ayudarlo y curarlo... La confesión individual tiene el papel de signo; signo del encuentro del pecador con la mediación eclesial en la persona del ministro; signo de reconocerse ante Dios y ante la Iglesia como pecador, de comprenderse ante la mirada de Dios... Es el gesto del hijo pródigo que vuelve al Padre y es acogido por él con el beso de la paz; gesto de lealtad y de valentía; gesto de entrega de sí, por encima del pecado, a la misericordia que perdona. Se comprende por qué la acusación de los pecados debe ser ordinariamente individual, no colectiva, ya que el pecado es un hecho profundamente personal. Pero a la vez esta acusación arranca en cierto modo del secreto del corazón y, por tanto, del ámbito de la pura individualidad, poniendo de relieve también su carácter social, porque mediante el ministro de la Penitencia es la comunidad eclesial, dañada por el pecado, la que acoge de nuevo al pecador arrepentido y perdonado” (ReP 31, III).

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Preces de los Fieles (D. 4º Pascua B 2ª lect. (22.04.2018): Lo que identifica al cristiano es el amor gratuito

18.04.18 | 08:45. Archivado en PRECES FIELES B

Este domingo de Pascua está dedicado al “Pastor bueno”. Como Jesús, los responsables de las iglesias deben tener “ausencia absoluta de interés” egoísta. Obispos, presbíteros, diáconos, catequistas, servidores de cáritas, etc. no pueden actuar movidos por el dinero, el cargo, la fama... Serían mercenarios que amenazan, dividen, dispersan a las ovejas. Oremos por quienes desempeñan diversas tareas en la Iglesia, diciendo: “que den la vida por las ovejas” (Jn 10, 11).

Por la Iglesia:
- que viva el amor de Jesús promoviendo los derechos humanos;
- que anuncie el Evangelio de Jesús, sobre todo a los más desamparados.
Roguemos al Señor: “que den la vida por las ovejas” (Jn 10, 11).

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Domingo 4º Pascua B 2ª lect. (22.04.2018): Lo que identifica al cristiano es el amor gratuito

16.04.18 | 12:08. Archivado en PASCUA B 2ª LECT.

Comentario:Somos hijos de Dios” (1Jn 3, 1-2)
El texto pertenece a la segunda parte de la carta: “Dios es Padre y nosotros sus hijos” (2, 29-4, 6). Esta relación paterno-filial incluye: a) obrar su justicia (2, 29-3,10), b) tenerse amor mutuo (3, 11-24), c) fiarse de Jesús (4, 1-6). El texto (3, 1-2) sólo enuncia el hecho de ser hijos y su esperanza. El versículo anterior (1Jn 2, 29), reconoce: “quien obra la justicia ha nacido de Dios”. La “justicia” es el amor de Dios. Quien así actúa “ha nacido de Dios”, es su hijo. Se usa “hyiós” (hijo, para Jesús) y “téknon” o “paidion” (hijo, para el cristiano) para distinguir la relación de Jesús de la nuestra. Ésta es de adopción vital, no jurídica o externa: “recibisteis un Espíritu que os hace hijos y os permite gritar: ¡Abba! ¡Padre! Ese Espíritu le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios” (Rm 8, 15-16). Tenemos por gracia lo que Jesús tiene por naturaleza.

Nuestro amor dice quiénes somos
Mirad qué amor nos ha tenido [lit.: nos ha dado] el Padre, para llamarnos [lit.: hayamos sido llamados] hijos de Dios, pues ¡lo somos!”(v. 1a). Es importante mirar, ver cómo es nuestro amor. Dios ofrece a todos “su amor”, pero no todos aceptan “ese amor”. “Hijos de Dios son todos y sólo aquellos que se dejan llevar por el Espíritu de Dios” (Rm 8,14), dirá Pablo. Dios nos ama y nos da su Espíritu para que amemos como él. Quienes lo aceptan y se dejan llevar por él nacen como hijos y son en verdad hijos. Cuando no nos dejamos llevar por el Espíritu, Dios nos ama y nos considera hijos, pero en la práctica no lo somos. Nuestro dinamismo no es fruto del Espíritu; salimos del Amor y vivimos del egoísmo. ¿Cómo ser llamados “hijos de Dios” si no actuamos con su Espíritu?

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Los cristianos de hoy necesitan la “Forma C” del sacramento de la Penitencia (III)

13.04.18 | 09:42. Archivado en PENITENCIA

C.- Las tesis tridentinas no concuerdan con las parábolas de Jesús
Las parábolas de Jesús son narraciones inventadas, que “arrojan” (“para bolé”: lanzar junto a...) luz, explican, enseñan... una verdad moral o unos comportamientos “divinos”. Si leemos las relativas al comportamiento de Dios con los pecadores, nos damos cuenta de que su comportamiento es muy distinto al de la Iglesia. Jesús, “el único que ha visto a Dios” (Jn 1,18), reconcilia con Dios como Dios quiere. La mediación de Jesús es definitiva para la Iglesia. En él nos encontramos con el Padre y nos restaura como hijos. La mediación eclesial no puede añadir dificultades. “No imponer más cargas que las necesarias” (He 15,28), o en positivo: “facilitar todo lo posible” el encuentro con el amor de Dios, debería ser la norma eclesial en todo. Veamos cómo perdona Dios según Jesús.

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Preces de los Fieles (D. 3º Pascua B 2ª lect. (15.04.2018): Jesús nos revela el Amor-Dios

11.04.18 | 19:40. Archivado en PRECES FIELES B

Jesús resucitado sigue siendo tan humano, tan “paráclito y propicio” con nosotros, como lo fue con la gente que le trataba en su vida histórica. “Ahora no pesa condena alguna sobre los del Mesías Jesús..., él mismo intercede a favor nuestro” (Rm 8, 1.34). Pidamos sentir su paz, su alegría, su perdón... diciendo: “queremos reconocerte al partir el pan” (Lc 24, 35).

Por la Iglesia:
- que potencie comunidades fraternales, dialogantes, comprometidas...;
- que la relación comunidad – ministerios sea evangélica, corresponsable...
Roguemos al Señor: “queremos reconocerte al partir el pan” (Lc 24, 35).

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Domingo 3º Pascua B 2ª lect. (15.04.2018): Jesús nos revela el Amor-Dios

09.04.18 | 10:18. Archivado en PASCUA B 2ª LECT.

Comentario:tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el justo” (1Jn 2,1-5)
El texto pertenece a la primera parte de la carta: “Dios es luz” (1,5-2,27). En Dios-luz habita quien ama al hermano (2, 10). Ni el mundo ni quienes niegan a Jesús Mesías (“anticristos”) habitan en la luz. “Mundo” no es el universo físico ni la humanidad. En los textos de Juan (Evangelio, Cartas y Apocalipsis), es todo lo que se opone al proyecto divino sobre el hombre: “codicia de la carne y de los ojos y ostentación de la vida” (“bios”: vida, posesiones, medios de existencia) (2, 16).

El Resucitado es “paráclito” y “propicio” (2, 1-2)
Respecto del papel de Jesús ante nuestros pecados, afirma:
Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el justo” (v. 1). “Él es victima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero” (v. 2).
Lo ideal es ser fieles al Amor, pero la vida nos dice que el egoísmo nos incita a actuar al margen del Amor. Actuar dañando, esclavizando, deshumanizando... es pecar. Quien mira a Jesús siente el amor de Dios, manifestado en su vida, y su oferta de perdón a quien quiere volver a la casa del Padre. A eso apunta el papel de Jesús como “paráclito”: “tenemos un paráclito ante el Padre: Jesús Mesías justo” (traducción literal, v. 1b). La palabra “paráclito” significa “llamado a estar junto a” nosotros, representarnos, auxiliarnos, defendernos...). Ese papel de “abogacía” ante el Padre es presentado tambien como “victima de propiciación”. Literalmente: “autós hilasmós estin perí ton hamartion...”: “él es propicio sobre los pecados”. El sentido es que por Jesús “sabemos cómo Dios perdona los pecados”. Esa es la revelación de Jesús: Dios es “propicio”: ama a los pecadores, los busca y espera (Lc 15). Traducir “hilasmós” por “víctima de propiciación” es equívoco. Si se entiende que Jesús fue “víctima” del “mundo” por amar como Dios ama, por ser misericordioso, por defender al ser humano, por ser favorable, acoger y ser “propicio” a los pecadores o alejados de la religión..., bien. Pero “víctima” como “expiación”, “satisfacción” o “compensación” de ofensa infinita... no. Esto nos llevaría a un “dios” egoísta, violento, sádico, excluyente, incompatible con el Padre de Jesús. “La satisfacción es, como diría Pascal, la gran `diversión´ de la Iglesia... Distrae o di-vierte a la Iglesia de su auténtico quehacer (en prolongación del quehacer de Jesús) para centrarla en la gestión de unos ritos religiosos aptos supuestamente para aplacar a Dios” (F. VARONE: El dios“sádico”. ¿Ama Dios el sufrimiento? Sal Terrae. Santander 1988, p. 256.

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“UNA IGLESIA EN SALIDA”

06.04.18 | 09:27. Archivado en Reforma Iglesia

Escribe Pepe Mallo

Los cinco años de Francisco
Recientemente hemos conmemorado (y celebrado) los cinco años de Francisco como obispo de Roma – así le gusta que se le llame-. Durante este lustro, Francisco se ha caracterizado por sus enfoques, poco ortodoxos para muchos, y sugestivas expresiones no menos polémicas. Pero no se puede negar que con su particular estilo ha impulsado un insospechado proceso de renovación. Hace cinco años percibimos claramente que el nuevo papa traía nuevos aires, buenos aires.

“Una Iglesia en salida”
Francisco, al comienzo de su pontificado, en su exhortación “Evangelii gaudium”, nos urge a vivir “Una Iglesia en salida” (EG.20); frase que a menudo se ha visto convertida en un discurso de cara a la galería, oportunista, pero exitoso. Sin embargo esta expresión encierra una velada crítica al modelo anterior de Iglesia que era una Iglesia “sin salida”. La rancia y dogmática doctrina tridentina había encerrado a la Iglesia dentro de una situación prácticamente inaceptable para la sociedad actual, rehén de tradiciones fosilizadas y con un mensaje que no mordía los problemas del mundo actual. Una Iglesia en salida es una Iglesia de puertas abiertas para acoger y recibir, escuchar y comprender, proponer y acompañar, y al mismo tiempo, para salir a buscar. Con esta expresión, el Papa empuja a la Iglesia a salir de sí misma. Pero, “salida” ¿de dónde y hacia dónde? Voy a arriesgarme.

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Preces de los Fieles (D. 2º Pascua B 2ª lect. (08.04.2018) “Domingo de la divina misericordia”

04.04.18 | 09:54. Archivado en PRECES FIELES B

Los discípulos perciben la presencia de Jesús en las llagas de sus manos y costado. Es decir, al contemplar las huellas del sufrimiento de su amor. Sus obras de amor no podían terminar en la muerte. Jesús vivía en ellos, en el Espíritu que les habitaba. Pidamos reconocer a Jesús resucitado en las llagas de los hermanos, diciendo: “¡Señor mío y Dios mío!” (Jn 20, 28).

Por la Iglesia:
- que reconozca a Jesús en los últimos de este mundo...;
- que se sienta acompañada por el Espíritu que animó su vida.
Roguemos al Señor: “¡Señor mío y Dios mío!” (Jn 20, 28).

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Domingo 2º Pascua B 2ª lect. (08.04.2018): “Domingo de la divina misericordia”

02.04.18 | 09:55. Archivado en PASCUA B 2ª LECT.

Comentario:todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo” (1Jn 5,1-6)
En los domingos de Pascua del ciclo B se leen fragmentos de la Primera Carta de Juan. Dirigida a comunidades de la provincia romana de Asia, cuya capital era Éfeso, carece de remitente, saludos, destinatarios y despedida. Puede considerarse una “carta encíclica”, de estilo didáctico y homilético.

Los gnósticos siguen entre nosotros
Los gnósticos infectaron las primeras comunidades con teorías evasivas. La salvación era “gnosis” (en griego: conocimiento) de Dios. Jesús no es Dios, pues Dios no puede encarnarse. Cristo viene en el bautismo sobre Jesús, pero lo deja antes de la pasión y muerte. No importa su vida histórica, sino su mensaje celestial. “La vida eterna es conocerte a ti, el único Dios verdadero, y al que enviaste, Jesucristo” (Jn 17, 3). Está vigente hoy de algún modo. Lo recuerda la Carta “Placuit Deo” de la Congregación para la Doctrina de la Fe (22.02.2018):

“Un cierto neo-gnosticismo presenta una salvación meramente interior, encerrada en el subjetivismo (`donde sólo interesa una determinada experiencia o una serie de razonamientos y conocimientos que supuestamente reconfortan e iluminan, pero en definitiva el sujeto queda clausurado en la inmanencia de su propia razón o de sus sentimientos´ -EG, 94-) que consiste en elevarse `con el intelecto hasta los misterios de la divinidad desconocida´ (Francisco: Lumen fidei, n. 47)” (nº 3).

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VIACRUCIS DEL AMOR SEGÚN SAN MARCOS (CICLO B)

29.03.18 | 10:30. Archivado en SEMANA SANTA

Oración inicial
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo...

Señor Jesús:
Tu Espíritu nos capacita para sentirnos hijos de Dios y hermanos tuyos.
Este sentir nos mueve a tu misma causa: trabajar por el reino de Dios.
Desde esta pretensión se entiende tu atención a la vida:
- sobre todo a la vida de los enfermos;
- tus encuentros y conversaciones con diversos tipos de personas;
- tus explicaciones al pueblo sencillo;
- la formación de discípulos que realizaran tu alternativa de vida;
- tu enfrentamiento con los dirigentes religiosos y sociales;
- la historia de tu pasión, muerte y resurrección...
Es decir, tu vida por el Reino de Dios fue tu “vía crucis”, tu “camino de la cruz”.
Adherirnos a ti, fiarnos de ti, es comprometernos con tu causa:
- trabajar y, si es necesario, sufrir y morir por el reino;
- esperar la liberación que tú esperaste y lograste en la resurrección.
“Venga a nosotros tu reino” será siempre súplica y compromiso de vida.
Hoy queremos contemplar el Reino vivido en los momentos más “cruciales” de tu vida.
Que tu Espíritu nos ilumine, nos dé a comprender la hondura de este reino,
y nos incite amorosamente a vivirlo.

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VIGILIA PASCUAL (31.03.2018) PREGÓN PASCUAL Y DOMINGO RESURRECCIÓN

26.03.18 | 09:38. Archivado en SEMANA SANTA

El Señor esté con vosotros... Levantemos el corazón... Demos gracias al Señor nuestro Dios...

Sí, es justo y necesario agradecer el Amor que irradia la vida de Jesús.

A Jesús le gustaba disfrutar la vida:
comer bien y en buena compañía, tener salud, trabajar dignamente...;
dialogar con todos e intentar comprenderlos, disfrutar de la fiesta;
organizar su vida en libertad, amar y ser amado, alegrar y ser alegrado;
estar cerca de los que sufren para remediar sus males y dolencias;

Como nosotros, experimentó la fragilidad y el egoísmo:
le dolían los enfermos y los demás excluidos de la sociedad;
le preocupaban los que no podían trabajar ni vivir con honradez;
le indignaba el uso interesado, discriminatorio y cruel de la religión.

Jesús sentía que un Espíritu de Amor infinito lo habitaba:
oía su voz llamándole “Hijo mío, en quien me complazco”;
le impulsaba a curar y a alimentar a quienes lo necesitaban;
le movía a denunciar el sufrimiento y el egoísmo;
le llenaba de amor a todos, especialmente a los que más sufren.

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VIERNES SANTO 2ª lect. (30.03.2018): la cruz del amor es el mejor camino de vida

24.03.18 | 09:53. Archivado en SEMANA SANTA

Comentario:Acerquémonos con confianza al trono de la gracia” (Heb 4,14-16; 5,7-9)

Invitación a la fe en Jesús
El primer fragmento (4,14-16) invita a la fe en Jesús por su calidad sacerdotal: ser mediador entre el misterio divino y nosotros: “Mantengamos la confesión de la fe, ya que tenemos un sumo sacerdote grande, que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios” (v. 14). Jesús no se queda en los santuarios terrestres, inmanentes. No es una imagen inerte hecha por humanos. Su vida resucitada le hace presencia trascendente de Dios. Jesús resucitado abre horizontes nuevos, nos precede en la dicha humana. Fiándonos de él, podemos seguir sus huellas históricas y vivir su esperanza de vida eterna.
Otra razón para mantener la fe es la capacidad de solidaridad que demostró Jesús en su vida: “no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado exactamente como nosotros en todo, menos en el pecado” (v. 15). Su vida histórica avala la solidaridad con la debilidad y la tentación, manteniendo su dignidad humana hasta el final. El pecado es actuar infrahumanamente o por encima de nuestra humanidad como si fuéramos dioses.

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Domingo, 20 de mayo

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