Atrévete a orar

Domingo 2º Adviento (10.12.2017): Que nuestra vida adelante el cielo, la “nueva tierra”

05.12.17 | 09:20. Archivado en ADVIENTO-NAVIDAD B 2ª LECT.

Introducción:Esperad y apresurad la venida del Señor” (2Pe 3, 8-14)
Escrito más tardío de la Biblia, de un discípulo de Pedro, primera mitad del s. II. Defiende una concepción peculiar sobre la venida definitiva de Jesús, cuyo retraso justifica en el capítulo 3. Tiene muchas coincidencias con la carta de Judas: enemigos comunes, castigos similares, vicios.. El punto de partida del mensaje son las burlas enemigas que ridiculizan la venida del Señor: “nuestros padres murieron y desde entonces todo sigue igual como desde que empezó el mundo” (3,4). Se sostiene que el cielo y la tierra serán abrasados por el fuego; la realidad presente será destruida.

El Señor no tarda en cumplir su promesa
Para justificar el aparente retraso de la parusía esgrime primero el hecho del diluvio (3,5-7), y ahora, en la lectura de hoy, inspirado en la sabiduría popular (reflejada en el salmo 90,4), argumenta con la muy diferente medida del tiempo que tiene Dios (3,8: “un día como mil años...”), y la paciencia de Dios. “El Señor de la promesa no tarda, como algunos que lo consideran tardanza (negligencia, lentitud), sino que tiene paciencia con vosotros, no queriendo que algunos perezcan, sino que todos lleguen al cambio de mente -metanoia, conversión-” (3,9). La paciencia es una nota esencial del amor que produce el Espíritu divino: “el amor tiene paciencia” (1Cor 13, 4). El mismo verbo (“macrozimei”) utilizan ambos textos, pero con sujeto distinto. En 1Cor 13, 4 el sujeto es “agape”; en 2Pe 3, 9 el sujeto es “kirios”, el Señor. Lo que interesa al Padre de Jesús es que nuestra vida sea feliz, dichosa. Pocas cosas procuran tanta felicidad como la esperanza de que siempre es posible una vida mejor, de que “lo mejor está por venir”. Jesús no asusta ni utiliza el final incierto de la vida para dar miedo, y así dominar y someter. Eso lo hacen las religiones para crear gente sumisa, pasiva, resignada, manipulable, contraria al cambio. La vigilancia de Jesús, es estar “despiertos” a la vida, a la verdad, al bien, a la libertad, a la colaboración, al crecimiento en todos los órdenes, a la dicha.

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