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La vida de los sacerdotes casados proclama la injusticia eclesial (IV)

28.07.17 | 09:32. Archivado en CELIBATO

Jerónimo Podestá, obispo con los pobres y con los sacerdotes casados (2)

Acción Católica, Sacerdocio, Pastoral Obrera
Jerónimo sintió la vocación sacerdotal en la Acción Católica, introducida en Argentina por el año l931 según el modelo de la A. C. Italiana. Él fue uno de los socios fundadores del Centro de Jóvenes de A. C. en su pueblo a mediados de los años treinta. Maduró su vocación sacerdotal ya entrado en la universidad, estudiando tercero de Medicina. Deja los estudios médicos para ir al seminario de La Plata en 1940. Allí fue ordenado sacerdote en 1946.

La Pastoral Obrera cambió su corazón clerical en corazón evangélico
Nos lo cuenta un sacerdote obrero, Fernando Portillo, que compartió su ministerio con el obispo de Avellaneda. En la revistas del Moceop (Movimiento Celibato Opcional), “TIEMPO DE HABLAR
TIEMPO DE ACTUAR”, nº 83, correspondiente al 4º trimestre 2000, firmaba este “recuerdo de Jerónimo y su relación con los curas obreros”.

Cura obrero, “misión oficial de la Iglesia” en una nueva diócesis

“El obispado fue creado en 1961 y su primer Obispo Mons. Emilio Di Pasquo, que fue el fundador y primer Asesor General de la J.O.C. antes de ser consagrado Obispo, y de quien yo era amigo por haber trabajado juntos en la J.O.C. ya que fui Asesor General de la Diócesis de San Juan. Mi Arzobispo de San Juan conocía mi deseo de ser cura obrero desde que estaba en 1º de Teología, aprobaba plenamente mi deseo y aceptaba (aunque éramos pocos clérigos en San Juan) que buscara un lugar más adecuado para establecer la misión obrera en ambiente fabril.
Apenas nombraron a Di Pasquo en Avellaneda lo llamé para hacerle la propuesta, puesto que él ya conocía también mi propósito. En Noviembre me autorizó por escrito, porque mi pretensión era que fuera misión oficial de la Iglesia, como cualquier otro ministerio pastoral.
Di Pasquo falleció el 9 de Abril de 1962, cuando yo aún no había comenzado. Me presenté al Vicario Capitular de la diócesis, Hugo Orsi que me recordó, porque años atrás había participado en una charla sobre los curas obreros a la que fui invitado en el Seminario de La Plata. Aceptó que comenzara hasta que fuera nombrado el nuevo Obispo y resolviera en definitiva, brindándome un extraordinario apoyo en todo sentido, incluso para encontrar alojamiento y mi primer trabajo allí...”.

Jerónimo Podestá “nos constituyó oficialmente como Equipo de la Misión Obrera”

“Allí apareció providencialmente Jerónimo Podestá, nombrado y consagrado Obispo de Avellaneda en Diciembre de 1962, haciéndose cargo de la diócesis en Abril o Mayo de 1963. También nos habíamos conocido a través de la J.O.C. hacía varios años. Aprobó lo que estábamos haciendo y de acuerdo a nuestra propuesta nos constituyó oficialmente como Equipo de la Misión Obrera, donde poco después se unieron otros dos o tres compañeros. Aunque vivíamos separados y trabajábamos en distintos lugares, nos reuníamos todas las semanas para celebrar juntos, hacer revisión de vida y comer mientras intercambiábamos experiencias”.

Acompañamiento pastoral

“Salvo excepciones, Jerónimo nos acompañaba y compartía nuestra reunión semanal con una gran simplicidad fraternal y con mucho respeto por nuestras opciones y decisiones, sin dejar de dar su opinión. Eran reuniones muy agradables y reconfortantes, aunque algunas veces surgieran conflictos o enfoques divergentes con el Obispo, como ocurrió en el caso de una huelga en la fábrica de unos patrones "muy católicos", donde Paco era el Delegado gremial y Jerónimo no estaba de acuerdo, pero el Equipo decidió que la decisión final correspondía a Paco que era quien trabajaba allí y conocía a fondo el problema y la situación de los compañeros de trabajo. El equipo recibió el apoyo de otro montón de curas que trabajaban en Villas de Emergencia y que fueron a la puerta de la Fábrica en apoyo de la gente. Fuera de esa situación transitoria, la relación fue siempre muy cordial y sincera con Jerónimo; cualquiera de nosotros llegaba al Obispado cuando disponía de un tiempo o tenía algún tema que quería charlar o consultar con Jerónimo, mientras tomábamos unos buenos mates y compartíamos un rato de intimidad y amistad. Tal vez esto último del mate y la intimidad de nuestra amistad era lo más importante de nuestra relación con él, aunque no recibiéramos ninguna otra cosa, ni lo pretendiéramos, para no agobiar su tarea que era bastante ardua, tanto en el interior de la Diócesis, como en la relación con sus "hermanos en el episcopado" y no pocas veces con las autoridades a quienes no les gustaba que se "entrometiera" en los conflictos para apoyar a la gente, o anduviera visitando barrios o fábricas o comiendo con los obreros en el puerto o en la puerta de las fábricas. Eso lo hizo muy popular y querido entre la gente y también sirvió de apoyo a muchos que llegaron a Avellaneda buscando comprensión. Este fue el primer Equipo constituido oficialmente como Misión Obrera en la Argentina...
Lamentablemente el Equipo se deshizo a fines de 1967, después que Jerónimo, asediado por presiones y maniobras de toda índole se vio obligado a dejar la Diócesis. Faltos de apoyo los curas obreros se disgregaron, Paco quedó solo y luego se radicó en un barrio pobre donde ya venía trabajando pastoralmente. Allí, en Villa Corina, organizó una Parroquia, construyendo el templo (después de jubilarse como obrero de una barraca de lanas y cueros), y donde continúa hasta el presente haciendo su labor pastoral”.

¿Cómo se explica esta sintonía de Jerónimo con la clase obrera y la pastoral popular?

“Por su familia era de extracción burguesa acomodada. Era lo que se suele llamar un intelectual. Estudiante de Medicina, entró grande al Seminario, fue enviado a doctorarse en la Gregoriana de Roma y, una vez ordenado, quedó en el Seminario como Profesor y luego como superior, alternando con funciones y cargos en la Curia del Arzobispado de La Plata, donde terminó como Vicario General, antes de ser nombrado Obispo de Avellaneda. Desde esta perspectiva la pregunta no tiene respuesta. Pero ocurrió que en el Seminario tuvo un Profesor de Teología muy prestigioso y querido, que antes de ser Obispo, fue fundador y Asesor de la J.O.C. del Arzobispado de La Plata y "teólogo" de la Pastoral Jocista en la Argentina, Enrique Rau. Bajo su inspiración un buen grupo de sus alumnos se enganchó en la Pastoral Obrera y, entre ellos, Jerónimo, quien, como Asesor jocista fue entrando paulatinamente en el fuego del compromiso con la clase obrera”.

El Evangelio le hizo defensor de los Derechos Humanos

“Esto se complementó en él con su amor por la gente, su interés por todos aquéllos que necesitaran ayuda o consejo, su sensibilidad para reaccionar contra la injusticia en cualquiera de sus formas y contra todo lo que atentara contra la dignidad de la persona. Eso lo llevó a constituirse en defensor de los derechos humanos durante la dictadura, acompañando todos los movimientos en ese sentido, lo cual en definitiva le valió el exilio, junto con Clelia, hasta el fin de la sangrienta y criminal dictadura, que asoló nuestro país desde el 24 de Marzo de 1976 hasta el 10 de Diciembre de 1983”.

Defensa de los Sacerdotes Casados, fruto del Espíritu Santo

"Como Dios dispone sabiamente las cosas, este exilio sirvió a Jerónimo y Clelia para entrar en contacto con el Movimiento Internacional de Presbíteros casados, en un definitivo compromiso.
En conclusión, lo que distinguió fundamentalmente a Jerónimo a lo largo de su vida y en todo lo que hizo, fue su profunda afectividad enraizada en una sólida espiritualidad, que dio consistencia y fecundidad a su estructura humana. Sentía, comprendía, amaba y sabía transmitirlo a su alrededor, en una cálida amistad, inteligente y respetuosa”
(http://www.moceop.net/0 Revista/N 83/index 83.html).

Rufo González


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