Atrévete a orar

Domingo 14º TO A 2ª Lect. (09.07.2017): La vida en el Espíritu es muy humana

03.07.17 | 11:53. Archivado en TO A 2ª LECTURA

Introducción:El Espíritu de Dios habita en vosotros” (Rm 8,9.11-13)
El Espíritu, protagonista del capítulo octavo
En cinco domingos leeremos lo fundamental del capítulo 8º de la Carta a los Romanos. La teología de Pablo brilla aquí con luz propia. Jesús y el Padre actúan por el Espíritu Santo. Veintiuna veces se utiliza en este capítulo la palabra “Espíritu”, frente a las treinta y cuatro veces que aparece en toda la carta. Gracias al Espíritu Santo, superamos nuestras tendencias egoístas y nos encaminamos hacia la plenitud de los deseos auténticamente humanos. Deseos que nos constituyen, tienen su origen y meta en el Creador. El Espíritu libera del mal y de la muerte, hace hijos de Dios, conduce a llamarle “Padre amado”, enseña a orar y da eficacia a la oración, nos hace agentes esperanzados del Reino.

Los que están en la carne, dice el vaso de elección, no pueden agradar a Dios [Rom. 8, 8]
Esta frase es cita literal del papa Siricio en una carta al obispo de Tarragona, de finales del siglo IV (H. Denzinger, nº 185: Sobre el celibato de los clérigos). “Vaso de elección” es un modo de llamar a Pablo, según cuentan los Hechos de los Apóstoles: “ese hombre es vaso de elección para mí” (He 9, 15). Con esta cita, Siricio apoya la ley de “continencia” de los clérigos: una vez ordenados, no pueden tener relaciones sexuales con sus esposas. Para este Papa, “carne”, en la Carta a los Romanos, es “sexo”. La práctica sexual “no agrada a Dios”. Ya lo suponía, dice, la disciplina de los sacerdotes del Antiguo Testamento:

“¿Por qué también, el año de su turno, se manda a los sacerdotes habitar en el templo lejos de sus casas? Pues por la razón de que ni aun con sus mujeres tuvieran comercio carnal, a fin de que, brillando por la integridad de su conciencia, ofrecieran a Dios un don aceptable...”.

“Carne” y “Espíritu” son fuerzas que afectan a toda la persona
Esta antítesis, “carne-espíritu”, es desarrollada por Pablo como la experiencia más viva y crucial en el interior del cristiano, incluso de toda persona humana (Gál 3, 3; 5, 16-26; Flp 3, 3). “Carne” no se refiere aquí al cuerpo humano y mucho menos a la sexualidad. Expresa las tendencias humanas sin control, que nos alejan de nuestra realización personal. Y, por lo tanto, del proyecto de Dios. Algún autor lo traduce por “bajos instintos”. Sería parecido a “mundo” en los escritos de Juan. Es un modo de expresar todo aquello que se resiste al evangelio del Amor y de la Vida. Está dentro y fuera: en la persona y en el ambiente infectado de egoísmo general. Atañe al ser humano en su integridad: en su dimensión material e inmaterial (afectiva, inteligente, volitiva, etc.). Podría coincidir con lo que llamamos potenciales negativos: egoísmo, soberbia, avaricia, ira, violencia, pereza, envidia, etc. Estas tendencias negativas producen, según Pablo: “lujuria, inmoralidad, libertinaje, idolatría, magia, enemistades, discordia, rivalidad, arrebatos de ira, partidismos, sectarismos, envidias, borracheras, orgías y cosas por el estilo” (Gál 5, 19-20). “La vida según la carne nos conduce a la muerte”, nos dice el texto leído (Rm 8,13). Experiencia de muerte es la situación de miseria, hambre, guerras, odios, explotación, etc. en que viven y hacen vivir a muchos, los guiados por “los bajos instintos” (“carne”): el egoísmo, la soberbia, la avaricia, la violencia, la ira, la pereza, la envidia, etc.

No estáis en la carne sino en el espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros” (Rm 8, 9)
Es la gran afirmación leída hoy. Algunos traducen: “vosotros, en cambio, no estáis sujetos a los bajos instintos, sino al Espíritu, ya que habita en vosotros el Espíritu de Dios”. Cristo se ha hecho presente en nuestra vida por su Espíritu, y nos ha hecho vivir la “justicia” de Dios, su amor, su perdón, su amnistía... La presencia de Jesús justo, bueno y compasivo como Dios, nos justifica, nos hace buenos, confiados en su amor gratuito, generosos y libres en el amor. Jesús actúa ahora por su Espíritu: nos conduce a la fe en Cristo y a seguirle en la vida de cada día. Sin el Espíritu de Cristo no hay cristiano (Rm 8, 9). El Espíritu afecta a toda nuestra personalidad. Todo nuestro potencial humano se vigoriza, se reafirma, se hace agradable a Dios, cuando nos dejamos llevar por el Espíritu de Jesús. Casados y célibes pueden vivir santamente. Casados y célibes, animados del Espíritu, pueden presidir la comunidad cristiana, administrar los sacramentos, anunciar el Evangelio según el don recibido: “Conforme al don que cada uno recibió, ponedlo al servicio de los demás, como buenos administradores de la múltiforme gracia de Dios” (1Pe 4, 10). Los frutos del Espíritu son “amor, alegría, paz, tolerancia, agrado, generosidad, lealtad, sensillez, dominio de sí...” (Gál 5, 22-23). “Debemos creer que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de asociarse al misterio pascual del modo conocido por Dios” (GS 22). El ser humano tiene futuro si vive dejándose llevar del Espíritu de Dios, siendo y actuando como Jesús, lleno del Espíritu.

Oración:El Espíritu de Dios habita en vosotros” (Rm 8,9.11-13)

Jesús verdad, camino y vida para todos:
Hoy, el texto de Pablo nos recuerda la gran verdad cristiana:
Vosotros no estáis en la carne sino en el espíritu,
ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros
”.

Hemos creído en el amor que el Padre-Madre nos tiene:
esta fe en el amor de Dios nos rehabilita:
- descubriéndonos “la situación de gracia en que estamos” (Rm 5, 2);
sentimos que el Espíritu de Dios alienta dentro de nosotros;
nos incita a llamarle Madre-Padre;
nos asegura que somos sus queridos hijos;
nos quita el miedo a la divinidad inaccesible;
nos abre la esperanza de heredar la gloria de su Hijo, Jesús (Rm 8, 15-17).

Tú, Jesús de Nazaret, has vivido del Espíritu de Dios:
su fuerza creadora inició tu humanidad en el seno de María, tu madre (Mt 1,18ss; Lc 1,35);
en el bautismo sientes su presencia singular como Hijo amado (Mt 3, 13-4,11, y paral.);
te acompaña y guía en toda tu existencia por nuestra tierra (Mt 12,18; Lc 4,18s);
lo vas dando a quien se fía de ti (Jn 7, 38s; He 2,33).

Tú, Jesús, te crees ungido por el Espíritu para “el Evangelio de Dios”:
“la buena noticia” proclamada por ti, su Hijo, revelador de su Amor (Jn 1, 18);
“la buena noticia” que es “fuerza de Dios para salvar a todo el que cree” (Rm 1, 16);
“la buena noticia” que anuncia “la amnistía que Dios concede al creer” (Rm 1,17).

Tu Espíritu, Jesús de Nazaret, nos invita a ser libres para el bien:
nos incita a amar a todos, especialmente a quien más lo necesita;
nos mueve a ser generosos y sencillos;
nos mantiene en la fidelidad al bien en toda situación;
nos hace amigos de la verdad y de su búsqueda;
nos honra con la realidad de las cosas;
nos compromete a luchar por la vida de todos;
aviva e ilumina mundos posibles y caminos viables.

Tu Espíritu, Jesús libre, nos fortalece en la lucha contra el mal:
nos hace “dar muerte a las bajas acciones” (obras de desamor) (Rm 8, 13):
- extrayendo el egoísmo y la rivalidad de toda relación humana;
- controlando la sexualidad para no ser desenfreno y explotación de personas;
- limpiando nuestra actividad de intereses malsanos;
- alejando la grosería, la insolencia, la desvergüenza;
- no adorando a ninguna criatura como si fuese Dios;
- no manipulando a nadie con nuestros encantos;
- no considerando enemigo nuestro a nadie;
- no teniendo la discrepancia como discordia y rivalidad;
- endulzando las contradicciones y la ira con comprensión y tolerancia;
- sujetando las ambiciones al amor y al respeto mutuo;
- no buscando el bien sólo para mi gente y para quienes me aplauden;
- eliminando radicalmente aquello de “al enemigo, ni agua”;
- alegrándonos por el bien y la prosperidad de toda persona (Rm 8,13; Gál 5, 19-24).

Esta es, Jesús del amor, la vida verdadera:
viviendo según la inspiración del Espíritu Bueno;
“conociendo al Padre”, que hace salir el sol y bajar la lluvia sobre todos (Mt 5, 38-48);
creyendo en su “Amor” desinteresado y universal en tiempo y lugar;
creyéndote a ti, Jesús Mesías”, amando como tú la vida (Jn 6, 29);
aceptando tu mismo Espíritu y viviendo su inspiración.

Rufo González


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Comentarios
  • Comentario por nota do enem substitui vestibular 03.07.17 | 21:52

    Fuschia. Everything feels nice. http://www.moretmargui.cat/node/15?page=81

  • Comentario por ponto eletronico ifes 03.07.17 | 21:35

    -Assinar admoestação, nunca estamos satisfeitas! http://anikutani.stfu-kthx.net/forum/member.php?action=profile&uid=40064

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