Atrévete a orar

Domingo 13º TO A 2ª Lect. (02.07.2017): El bautismo es propio de adultos

26.06.17 | 09:45. Archivado en TO A 2ª LECTURA

Introducción:muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús” (Rm 6, 3-4.8-11)

El bautismo nos sumerge en la vida de Jesús
El primer párrafo (vv. 3-4) vincula el bautismo a la muerte y resurrección de Jesús. Lo hace con una pregunta: “¿No sabéis que los que nos bautizamos a Cristo nos bautizamos a su muerte?” (v. 3). Es importante la expresión: “bautisarse a Cristo y “bautizarse a su muerte”. “Bautizar” (“baptizso”) significa: sumergir, hundir, zambullir. En el texto original griego, este verbo tiene una preposición de movimiento “hacia dentro” (“ebaptiszemen eís Xpistòn”): “nos sumergimos, nos hundimos, nos zambullimos hacia el interior de Cristo”. Si, al aceptar bautirznos, nos sumergimos en el interior de Cristo, quiere decir que nos sumergimos, nos hundimos, nos zambullimos, hacia su vida, su muerte y resurrección. Cristo vivió en este mundo, murió y resucitó. Su vida estuvo llena del amor del Padre hasta siempre, por los siglos de los siglos. Si queremos ser fieles al bautismo debemos vivir su misma vida: tener sus mismos sentimientos y sus mismas obras de bien. Esto es lo que llama Pablo vivir “en novedad de vida” (v. 4: “en kainóteti zsoês”).

El bautismo supone y expresa la fe personal, libre, en Cristo
Tiene difícil explicación el bautismo de los niños sin conocimiento y sin conversión al Evangelio de Jesús. Y más en nuestro tiempo. Eso de “bautizar en la fe de los padres o de la Iglesia” no deja de ser una justificación de una conducta poco respetuosa con la libertad personal. Hoy la cultura no permite tomar decisiones de conciencia, no necesarias, por otras personas. De hecho son multitud quienes ya no bautizan a sus hijos. Lo dejan para cuando los niños tengan algo de conocimiento y libertad para decidir su “inmersión” en el Evangelio de Jesús. Así sucede con quienes se bautizan tras la catequesis de primera comunión. Aunque en verdad, mientras no sean adultos, con capacidad y formación, es muy difícil la perseverancia en la “inmersión” cristiana. El bautismo está pensado para el converso adulto, tras un catecumenado concienzudo. Sólo una persona que conoce la vida de Jesús, su Evangelio, su muerte y resurrección, y cree en ese Viviente, está en condiciones de hundir su existencia en la vida deJesús. En la persona libremente convertida a la Vida de Jesús tiene sentido lo que hoy nos dice Pablo:

por el bautismo nos incorporamos a Cristo, nos incorporamos a su muerte, fuimos sepultados con él, para... andar en una vida nueva... Si hemos muerto con Cristo, viviremos con él... Su morir fue un morir al pecado para siempre... Su vivir es un vivir para Dios... Consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús” (Rm 6, 3-4.8-11).

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