Atrévete a orar

Preces de los Fieles (D. 2º Adv. A 04.12.2016): Acoger y amar como Jesús

30.11.16 | 14:50. Archivado en PRECES FIELES A

La comunidad cristiana es casa y cosa de todos. Nadie puede ser excluido de antemano. Se autoexcluyen quienes no respetan, quienes desprecian a los demás, quieren intentan dominar e imponerse. Pidamos por nuestra Iglesia, nuestra parroquia, nuestra comunidad eclesial, diciendo: “queremos `acogernos como Cristo nos acogió´”.

Por la Iglesia universal:
- que sea signo del amor de Jesús a la humanidad entera;
- que promueva y viva los derechos y deberes humanos, como Jesús.
Roguemos al Señor: “queremos `acogernos como Cristo nos acogió´”.

>> Sigue...


Domingo 2º Adviento A (04.12.2016): Acoger y amar como Jesús

28.11.16 | 10:56. Archivado en ADVIENTO A 2ªLECTURA

Introducción:Acogeos mutuamente como Cristo os acogió” (Rm 15,4-9)

En la ética de la carta a los Romanos (12, 1-15, 13)
El texto de hoy (Rm 15, 4-9) forma parte del final de la parte ética (15 1-13). Los capítulos 12-14 han presentado las líneas básicas de vida derivadas del amor de Dios manifestado en Cristo. En las comunidades nos todos son capaces de vivir la libertad del Espíritu-Amor. Pablo llama “débiles” a los que siguen la ley judía, apegados a ritos, costumbres sobre alimentos, vestidos, tradiciones... Y “fuertes” a los bien formados y maduros en la fe, que pasan de tabúes irracionales, de prohibiciones sobre alimentos, vestidos o ritos; se guían del Amor gratuito; su libertad personal decide en las diversas circunstancias de la vida. Estas mentalidades sigue existiendo y chocando hoy. El “débil” condena al “fuerte” de heterodoxo, de libertino, progresista... El “fuerte” desprecia al “débil” como atrasado, tradicionalista, esclavo de la ley... Pablo intenta poner paz. A esta cuestión responde este final de ética cristiana. En él se dan unas pautas de conducta para mejorar las relaciones en el interior de las comunidades cristianas. Puede estructurarse en cuatro partes:
a)Principio general:Nosotros los fuertes debemos cargar con los achaques de los débiles y no complacernos a nosotros mismos. Que cada uno de trate de complacer al prójimo para el bien, para la edificación” (vv. 1-2).
b)como hizo Cristo: Cristo tampoco trató de complacerse a sí mismo... (v. 3); acogeos como Cristo os acogió para gloria de Dios... Cristo se hizo servidor de los judíos para probar la fidelidad de Dios... (vv.7-8);
c)siguiendo la Escritura:las Escrituras se escribieron para enseñanza nuestra, de modo que entre nuestra paciencia y el consuelo de las Escrituras mantegamos la esperanza (v. 4); Cristo acoge a los gentiles para que alaben a Dios por su misericordia. Así lo dice la Escritura... -Salmo 17,50- (v. 9). Constante en Pablo: las Escrituras iluminan y preparan la vida en Cristo (1Cor 10,11).
d)oración por los cristianos:que Dios, fuente de toda paciencia y consuelo, os conceda andar de acuerdo entre vosotros, como es propio de cristianos” (v. 5); “para que unánimes, a una voz, alabéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo” (v. 6); “que el Dios de la esperanza os llene de toda alegría y paz cuando ejercitáis vuestra fe, para que reboséis de esperanza por el poder del Espíritu Santo” (v. 13).

>> Sigue...


¿No va a haber Misericordia para obispos y presbíteros casados? (VII)

25.11.16 | 12:42. Archivado en Reforma Iglesia

“Francisco visitó en Roma a siete jóvenes que han abandonado el sacerdocio”

No basta visitar a un grupo de sacerdotes casados
Poco sabemos del contenido de la visita del Papa Francisco a “siete jóvenes que abandonaron el sacerdocio para casarse”. Este gesto del papa me recuerda un texto de la encíclica “Sacerdotalis Caelibatus”, de Pablo VI (24 de junio de 1967), dirigido a los obispos:

“Estamos seguros, venerables hermanos,... que no perderéis jamás de vista a los sacerdotes que han abandonado la casa de Dios, que es su verdadera casa, sea cual sea el éxito de su dolorosa aventura, porque ellos siguen siendo por siempre hijos vuestros” (Sacerd. Caelib. n. 95).

¡Fatua seguridad de Pablo VI en los obispos! Resulta chocante oír que los sacerdotes casados “han abandonado la casa de Dios, que es su verdadera casa”. Pero “siguen siendo hijos vuestros”. Si por “casa de Dios” se entiende “Iglesia” es falso que obispos y presbíteros casados hayan abandonado la Iglesia. Si “casa” se entiende “ministerio” es claro que lo han abandonado a la fuerza. Han sido obligados a dejarlo, “reducidos” a la fuerza. Si por “casa” se entiende la “soltería o celibato” es cierto que han dejado ese ámbito. Pero no es éste el sentido de “casa de Dios” en la encíclica. “Casa” ahí significa “clerecía”, creyendo que “el clero” es “la Iglesia”. Sigue la inercial aberración clerical, usurpación secular, olvido interesado de los mismos textos sagrados (1Pe 5, 3...). El clero se han reservado el título de “sacerdotes”, “clero”, “otros Cristos”, connotaciones mundanas, hasta pintorescas y rayanas en la blasfemia: “reverendos, monseñores, excelencia, eminencia, santidad, beatitud, el Católico...”. Lo que era “servicio”, los criados de la comunidad, se han convertido en “señores”, en “clero” (significa: “heredad”) como si sólo ellos fueran la “heredad” o “suerte” del Señor. Contra de la tradición evangélica y apostólica que no llama “sacerdotes” a sus dirigentes. “Clero” en el siglo III significaba “pueblo de Dios”, los bautizados, “suerte o heredad” del Señor.

>> Sigue...


Preces de los Fieles (D. 1º Adv. A 27.11.2016): el clericalismo anula la personalidad cristiana

23.11.16 | 11:11. Archivado en PRECES FIELES A

El primer domingo de la Venida del Señor renueva la conciencia de nuestro ser cristiano. Por el bautismo nos incorporamos a la familia cristiana, al Pueblo de Dios. Pidamos vivir y actuar como miembros activos, adultos, de la Iglesia, diciendo: “queremos ser Iglesia del Señor”.

Por la Iglesia universal:
- que “no sea una elite de los sacerdotes, de los consagrados, de los obispos”;
- que “todos los bautizados formemos el Santo Pueblo fiel de Dios”, activamente.
Roguemos al Señor: “queremos ser Iglesia del Señor”.

Por quienes presiden las comunidades cristianas:
- que no suplanten a la Iglesia, discerniendo y decidiendo en nombre de todos;
- que “confíen en el Espíritu que actúa en todos, y no es "propiedad" de la jerarquía eclesial”.
Roguemos al Señor: “queremos ser Iglesia del Señor”.

>> Sigue...


Domingo 1º de Adviento A (27.11.2016): el clericalismo anula la personalidad cristiana

21.11.16 | 10:58. Archivado en ADVIENTO A 2ªLECTURA

Introducción:Daos cuenta del momento en que vivís” (Rm 13,11-14)
La segunda lectura es parte de una exhortación a vivir como cristianos. La ética cristiana responde al amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús (Rm 12-13). Hay paralelismo doctrinal con el capítulo quinto de la carta a los Efesios. Tras el principio básico de la ética cristiana (“haceos imitadores de Dios como hijos queridos y caminad en amor mutuo, como también Cristo os amó y se entregó por vosotros...” -Ef 5,1-2-), recuerda un himno a simpatizantes: “despierta tú que duermes, y levántate de la muerte y te iluminará el Mesías” (Ef 5, 14).

Darse cuenta del momento... Ya es hora de espabilarse
Es la llamada al proceder maduro, conociendo el “kairós” (“tiempo”: la “sazón” más que extensión, oportunidad, coyuntura). Al incorporarnos a Cristo por el bautismo, iniciamos tiempos definitivos. La salvación se hace contemporánea nuestra. Somos convocados a vivir la salvación ya realizada en Jesús. Es “despertar” y “proceder, no como necios sino como sabios, aprovechando la ocasión (“kairós”), entendiendo cuál es la voluntad del Señor” (Ef 5, 15-17). Es la madurez que pide Pablo los cristianos de Corinto: “no tengáis actitud de niños; sed niños para lo malo; pero vuestra actitud sea de hombres hechos” (1Cor 14, 20).

>> Sigue...


¿No va a haber Misericordia para obispos y presbíteros casados? (VI)

18.11.16 | 11:05. Archivado en Reforma Iglesia

“El apego a la Ley hace que se ignore al Espíritu Santo” (Papa Francisco 06.10.2016)

La vida de este sacerdote es signo de la “presencia y voluntad de Dios”
Esta vida, como la de miles de sacerdote casados, forma parte de los “eventos, exigencias y deseos” de nuestro tiempo, que afectan a todos los cristianos. Pueden aplicarse estos textos del Vaticano II:

“[Hay que responder a los impulsos del Espíritu]. El Pueblo de Dios, movido por la fe, por la que cree que es guiado por el Espíritu del Señor que llena el orbe de las tierras, procura discernir en los eventos, en la exigencias y en los deseos, de los cuales participa con los demás hombres de nuestro tiempo, cuáles son en ellos los verdaderos signos de la presencia o voluntad de Dios” (GS 11).
“Es propio de todo el Pueblo de Dios, sobre todo de los pastores y teólogos, ayudando el Espíritu Santo, auscultar, discernir e interpretar las diversas voces de nuestro tiempo, y juz­garlas a la luz de la palabra divina, para que la Verdad revelada sea siempre per­cibida más profundamente, entendida mejor y pueda proponerse más adecuadamente” (GS 44).

El Espíritu Santo ayuda a “auscultar” (escuchar debajo de hechos de vida), a “discernir” (analizar causas y consecuencias..), a “interpretar” (buscar sentido, orientar..), a “juzgar a la luz de la palabra divina”. El objeto directo de estos verbos son “varias lo­quelas nostri temporis”: diversas voces de hoy. Sin duda, “voces contemporáneas” son también las vidas de los obispos y presbíteros casados que gritan su deseo de ejercer el ministerio. “Todo el Pueblo de Dios, sobre todo pastores (obispos, presbíteros y diáconos, según LG 20) y teólo­gos”-nótese en el texto la paridad-, deberían ejercitar esta “propiedad”. Pues ni pueblo, ni pastores ni teólogos “han auscultado, discernido, interpretado y juzgado desde la palabra divina” las vidas de estos miembros destacados de la Iglesia. Sólo los Papas, y desde la Ley. Este tema sigue siendo un escándalo: “causa de ruina” eclesial, “resorte de ratonera”. Se cumple lo que el papa Francisco reconocía en la homilía en Santa Marta (06.10.2016): “El apego a la Ley hace que se ignore al Espíritu Santo”. En este caso, plena actualidad.

>> Sigue...


Preces de los Fieles (D. 34º TO C 20.11.2016): Jesucristo, Rey atípico del Universo

16.11.16 | 09:47. Archivado en PRECES DE LOS FIELES

El poder y la riqueza siguen siendo los cimientos de nuestro mundo. El reinado que Jesús nos propone tiene otros cimientos: el respeto y servicio a todos, la vida para todos, la libertad y el amor. Pidamos vivir el reinado divino diciendo: “Venga a nosotros tu Reino”.

Por la Iglesia:
- que sea una comunidad de referencia por el respeto a los derechos humanos;
- que promueva la libertad, el diálogo, la democracia...
Roguemos al Señor: “Venga a nosotros tu Reino”.

Por nuestros pueblos y ciudades:
- que procuren trabajo, cultura, bienestar... para todos;
- que nuestras autoridades sean honrados servidores del bien común.
Roguemos al Señor: “Venga a nosotros tu Reino”.

>> Sigue...


Domingo 34º TO C: Jesucristo, Rey atípico del Universo (20.11.2016)

14.11.16 | 11:29. Archivado en Tiempo Ordinario C

Introducción:hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc 23,35-43).
Un rey atípico
Lucas contempla a Jesús actuando como el “rey” que Dios quiere. Está en la cruz propiciada por los “reyes” de este mundo por “alborotar al pueblo, prohibir pagar tributos al César y diciendo que él es el Mesías rey” (Lc 23,2). Junto a la cruz está una parte “del pueblo”, burlona y curiosa a la vez. También “las autoridades”, irónicas, apelan al mesianismo triunfal, único digno de ser creído: “que se salve a sí mismo, si es el Mesías de Dios”. Los soldados, signos de la fuerza bruta, bromean con crueldad y le ofrecen “vinagre” de odio y desprecio. Un letrero despectivo, “este es el rey de los judíos”, expresa la ridiculez y el sarcasmo del reinado de Jesús.

Condenado por pervertir el orden social, avalado por la religión
A esta cruz le ha llevado su pretensión de vida fraterna desde el amor del Padre Dios. La condena a muerte ha sido provocada por decir públicamente que aquella sociedad y estructura religiosa son contrarias al Reinado de Dios. Los dirigentes le acusan de pervertir (“alborota”) la conciencia del pueblo, poner en cuestión el equilibrio político y desautorizar a los dirigentes religiosos. Además en nombre de Dios, del que dice conocer y ser su Mesías e Hijo. Como mesías de Dios, quiere unir en su amor, sentar a todos dignamente a la mesa de la vida, hacer que sean libres. Es el ideal soñado por los profetas, el ideal que quiere el Padre bueno para todos sus hijos. Este modo de vida, dice, está en vuestras manos, “entre vosotros” (Lc 17, 21). Si os convertís a su Amor, podéis realizarlo.

>> Sigue...


¿No va a haber Misericordia para obispos y presbíteros casados? (V)

11.11.16 | 19:12. Archivado en Reforma Iglesia

“Hay que responder a los impulsos del Espíritu”

“El Pueblo de Dios, movido por la fe, por la que cree ser guiado por el Espíritu del Señor que llena el orbe de las tierras, procura ("satagit") discernir en los eventos, en las exigencias y en los deseos, de los cuales participa con los demás hombres de nuestra época, cuáles son en ellos los verdaderos signos de la presencia o voluntad de Dios. Esta fe todo lo ilumina con nueva luz, manifiesta el plan divino sobre la vocación integral del hombre, y por eso dirige la mente a soluciones plenamente humanas” (GS 11).

Hay que estar ciego para no ver estos “hechos, exigencias, deseos”
Miles de obispos y presbíteros se han visto obligados a dejar el ministerio por no poder moralmente con la ley del celibato. De sus corazones han surgido exigencias de cambio de la ley: que les dejen ejercer el ministerio en matrimonio. Por todas partes se han organizado para expresar sus deseos. A nivel diocesano, regional, nacional, continental, mundial. Asambleas, congresos internacionales...

El Pueblo de Dios no puede estar quieto
El texto conciliar dice “satagit”: trabaja, lucha, se esfuerza, procura... Quienes han estado quietos han sido los dirigentes máximos del Pueblo de Dios. Los papas, especialmente los últimos (Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI), como contradecía sus deseos y opinión, no ven estos “hechos, exigencias, deseos” como signos de presencia o voluntad divina. Aunque son conformes con el Evangelio y con la ética, no han querido cambiar la ley. ¿Interés clerical, comodidad administrativa, razones económicas, complicaciones pastorales...?. Han preferido quedarse sin pastores, birlar la celebración eucarística en muchas comunidades, abandonar parroquias... No preguntan al Pueblo de Dios: ni a los sencillos, ni a los ministros, ni a los interesados. Como si el Pueblo de Dios no fuera responsable, niegan en la práctica el principio tradicional de “lo que afecta a todos ha de ser tratado y decidido por todos”. “Para mí el gran pecado de la jerarquía es el hacerse dueña de la Iglesia y no dar resoponsabilidades al pueblo cristiano”, dice un comentarista.

>> Sigue...


Preces de los Fieles (D. 33º TO C 13.11.2016): la suntuosidad no es signo del reinado de Dios

09.11.16 | 09:54. Archivado en PRECES DE LOS FIELES

No es lo mismo iglesia “hermosa” que comunidad “hermosa”. La fe está en la hermosura de la comunidad: en la oración sincera, en la ayuda mutua, en relaciones sanas, en el cuidado de los más débiles... Pidamos la hermosura del Reino diciendo: “Aumenta tu amor en nosotros”.

Por la Iglesia:
- que se ocupe de anunciar y vivir el Evangelio;
- que cuide más a los necesitados que a sus templos.
Roguemos al Señor: “Aumenta tu amor en nosotros”.

Por quienes presiden las comunidades cristianas (papa, obispos, presbíteros...):
- que “renuncien para siempre a la apariencia y a la realidad de la ri­queza...,
- a vestidos y a insignias de materias preciosas...” ("Pacto de las Catacumbas” 16.11.1965).
Roguemos al Señor: “Aumenta tu amor en nosotros”.

>> Sigue...


Domingo 33º TO C (13.11.2016): la suntuosidad no es signo del reinado de Dios

07.11.16 | 09:57. Archivado en Tiempo Ordinario C

Introducción:esto que contempláis, llegará un día en que... todo será destruido” (Lc 21,5-19).
Lucas introduce este texto tras el episodio de la viuda que echa unos céntimos y los ricos que echan de lo que les sobra. Insinúa el contraste entre la grandeza deslumbrante del templo y la pequeñez del Reinado de Dios. El lujo de los templos es excesivo en muchos lugares. Andalucía, una región muy deprimida de España, tiene templos recargados de riqueza y brillantez. Grandeza que intenta seducir a la divinidad, utilizarla a favor de sus deseos y entretener a los pobres con la expectativa de que Dios hará justicia si rezan, se resignan, celebran suntuosamente y aceptan su voluntad coincidente con la de los dirigentes. Estos también participan de la grandeza del templo. De ahí su autoridad suntuosa. En medio del pueblo pobre, usan a Dios (o a Jesús) para identificarse en apariencia con él y asustar con su venida (“¡ay si en pecado grave sorprende al pecador!”). Se creen investidos de su autoridad sublime. Sus vestimentas les delatan. La mayoría inmensa de obispos no levanta la voz sobre tantos errores, que se vierten sobre el Papa, si tratan de engradecerle: “el Verbo encarnado que se prolonga”; “las tres encarnaciones del Hijo de Dios son en el seno de una virgen, en la eucaristía y en el anciano del Vaticano”; “el papa es Dios en la tierra”... (Ver con más amplitud: Papoherejías (pp. 244-246), en J. I. González Faus: La autoridad de la verdad. Sal Terrae. Santander 2006).

El final no vendrá enseguida
Venga cuando venga, lo importante es la actitud de vida que posibilita el Reino. El encuentro con el Padre Dios no se da por orar en un edificio suntuoso, sino en el amor sincero y gratuito, como el de Jesús. “Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad”. Este amor encontrará oposición de muchas fuerzas destructivas que buscan imponerse y esclavizar. “No tengáis pánico” ante las más variadas desgracias que lleguen. Jesús quiere persuadirnos de que la historia no es el “eterno retorno” vital que vuelve sobre sí indefinidamente (Nietzsche). El mal acabará: los sistemas de este mundo injusto pasarán. Esa es su buena noticia, evangelio perenne. No debemos dejarnos esclavizar por las estructuras violentas, sin amor. Hay que luchar, como Jesús, para cambiarlas. Es posible otro mundo mejor, otra Iglesia mejor. El discernimiento vendrá desde los valores del Reino y la vida de Jesús de Nazaret.

>> Sigue...


¿No va a haber misericordia para obispos y presbíteros casados? (IV)

04.11.16 | 10:40. Archivado en Reforma Iglesia

“Misericordiosos como el Padre”
Esta es la mejor inspiración para todos, incluida la institución eclesial: el amor del Padre, expresado en la vida y en las palabras de Jesús. Claramente la ley del celibato no se inspiró en este amor. La Bula nos orienta: “Para ser capaces de misericordia, debemos en primer lugar colocarnos a la escucha de la Palabra de Dios” (Mv. 13). A la escucha de Jesús, la encarnación más fiable de la misericordia del Padre. Mirar su conducta y seguirla es la mejor actitud cristiana.

El celibato obligatorio para el ministerio carece de inspiración bíblica
Más aún, la inspiración bíblica lo contradice. Es la pareja quien refleja la imagen del Dios-Amor: “Dios creó al hombre, varón y mujer, a imagen suya” (Gn 1, 27). “No es bueno que el hombre esté solo; voy hacerle una compañera” (Gn 2, 18). En este sentido humano de la Biblia, se inspiró Jesús para no exigir a sus apóstoles, ni siquiera recomendar la soltería o celibato. Jesús constata el hecho de diversas clases de solterías, entre las cuales aparecen los “que se hacen eunucos por el reino de Dios” (Mt 19,11-12). Ni lo alaba ni lo denigra. Es una posibilidad que algunas personas pueden elegir, pero que no es exigida para ningún servicio eclesial. Se trata de cristianos que encuentran su realización trabajando por el Reino de Dios, y por propia voluntad deciden no casarse. No está en la mente de Jesús exigir celibato para tarea alguna por el Reino. Los apóstoles estarían casados. De Pedro consta por casualidad. Para los judíos casarse y tener hijos era voluntad de Dios creador: “creced y multiplicaos” (Gn 1, 28). El clan familiar se ocupaba de dar en matrimonio a sus hijos.

>> Sigue...


Preces de los Fieles (D. 32º TO C 06.11.2016): “Nada nos puede separar del amor de Dios”

03.11.16 | 09:50. Archivado en PRECES DE LOS FIELES

Jesús claramente creía en la resurrección, en la vida eterna, en la alegría plena y definitiva. Jesús quería adelantar esa vida ya en este mundo: cuidadando y respetando la dignidad de todos. Pidamos incorporarnos a la resurrección diciendo: “queremos `participar en la resurrección´”.

Por la Iglesia:
- que en su vida refleje la vida nueva: el amor y la alegría de Jesús;
- que brille en ella la igual dignidad, el diálogo, la libertad, el respeto...
Roguemos al Señor: “queremos `participar en la resurrección´”.

Por nuestra parroquia:
- que sea de verdad comunitaria, dialogal, participativa...;
- que valoremos el trabajo de todos, seamos agradecidos...
Roguemos al Señor: “queremos `participar en la resurrección´”.

>> Sigue...


Domingo 32º TO C (06.11.2016): “Nada puede separarnos del amor de Dios”

01.11.16 | 09:48. Archivado en Tiempo Ordinario C

Introducción:No es Dios de muertos, sino de vivos: pues para él todos están vivos” (Lc 20,27-38).
Leemos una controversia de Jesús con los saduceos. Se trata de un grupo judío, integrado por el alto clero y familias ricas. Aristocracia sacerdotal y los Ancianos (familias ricas) son los dos tercios del Sanedrín: Consejo de administración religiosa y política del país. Aceptan el dominio extranjero a cambio de cierta libertad en la dirección de la sociedad judía. Son materialistas: sólo creen en esta vida. Están apegados al poder, al dinero y al prestigio. Sólo aceptan la Ley escrita (Pentateuco). No creen en la revelación progresiva dada en la piedad (salmos), en la sabiduría, en escritos proféticos. No creen en la resurrección, ni en ángeles ni espíritus (He 23, 8). Dios premia y castiga en esta vida. El poder, dinero, prestigio... son el premio a la bondad propia o de sus antepasados. El enfermo. el pobre, el marginado... son malditos de Dios.

La fe en la resurrección es fruto de revelación progresiva
La idea de la resurrección madura en el siglo II a.C. (2 Mac 7,9; 12,38-46; Dan 12,2). Es fruto de la reflexión sobre el poder creador divino y la injusticia de la vida. Si llama a existir de la nada, puede llamar a existir también desde la muerte. Aparece como el único modo de hacer justicia a esta vida injusta. La muerte iguala a justos e injustos. La vida resucitada trae el juicio justo, definitivo.

Jesús sintoniza con la fe en la resurrección
Los saduceos rebaten la creencia en la otra vida llevando el razonamiento al ridículo. Proponen un problema basado en la ley del levirato (Dt 25,5-10), por la que los herma­nos de un muerto sin hijos deben darle descendencia con la viuda. El hijo nuevo es considerado hijo del muerto con derecho a heredarle. La hipótesis de una viuda con siete hermanos ridiculiza la vida tras la muerte: “cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer?”.

>> Sigue...


Domingo, 19 de noviembre

BUSCAR

Editado por

Síguenos

Hemeroteca

Noviembre 2016
LMXJVSD
<<  <   >  >>
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930