Atrévete a orar

NOCHE BUENA - NAVIDAD (24-25.12.2013)

22.12.13 | 10:09. Archivado en Navidad

PREGÓN DE NAVIDAD

Introducción:No temáis, os traigo una buena noticia” (Lc 2,1-14)
No hay otra fuente histórica sobre este censo, ni tampoco sobre la obligación de inscribirse fuera de la residencia habitual. Parece un recurso literario de Lucas para fijar a Jesús en la historia universal, y conectar a José y María con Belén, la ciudad de David. César Augusto es presentado como medio instrumental de Dios para que Jesús nazca en Belén. Destaca el contraste entre la majestad imperial y la pequeñez de Jesús. Ordenar por decreto un censo y realizarlo a través de gobernadores y tropas romanas son signos indiscutibles de grandeza y poder. Por el contrario, obedecer un decreto, no encontrar sitio en la posada, recostarlo en un pesebre, ser visitado por unos pastores (gente mal vista y sospechosa, marginal)..., son signos de pequeñez y debilidad.

“Lo envolvió en pañales” como a cualquier niño recién nacido. Es signo de humanidad, como el Libro de la Sabiduría hace decir a Salomón: “fui criado con pañales y cuidados: pues ningún rey tuvo otro comienzo al nacer; que una es para todos la entrada en la vida e igual la salida” (Sab 7,4-5)

El “pesebre”, según el texto de Isaías (1, 3: “conoce el buey a su amo, y el asno el pesebre de sus dueños; pero Israel no conoce, mi pueblo no entiende”), sería signo del amor de Dios, de su acogida cariñosa. Israel es peor que los animales –el buey y el asno, presentes en nuestros “Belenes”-, por no conocer a su Señor ni a su “pesebre”. Israel no conoce el amor que Dios le tiene y no se recuesta en su “pesebre”, no saborea ni entiende su alimento. También el “pesebre”, que está en la cuadra, lugar donde se hospeda a los marginados, simboliza el descenso de Jesús hasta los márgenes de la vida, compartiendo la condición de los pobres. La salvación, vida en plenitud, vendrá desde los que menos vida tienen y no excluirá a nadie.

Los “pastores” recuerdan a David, sacado de guardar el rebaño para ser ungido rey, y pastor de su pueblo. Además los pastores en aquella sociedad son un grupo social mal visto por observar poco la Ley y tener fama de rateros; son marginados sociales, preferidos de Jesús, primeros en compartir su mesa. Su nacimiento ha sido una “buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo”, empezando por los más pobres y fracasados física y moralmente.

Jesús es presentado con títulos que se le dan tras la resurrección: “Salvador” (Lc 1,69: una fuerza de salvación en la casa de David”), “Mesías” (ungido como sacerdote, profeta y rey), “Señor” (rey de la estirpe de David). La gloria de Dios (gracia, misericordia, filiación y fraternidad compartida) y la consiguiente paz de los hombres se hacen reales en el niño que “nos ha nacido”.

PREGÓN DE NAVIDAD:OS TRAIGO UNA BUENA NOTICIA” (Lc 2,1-14)

A todos quisiera hoy deciros con la mayor sinceridad:
“tengo una buena noticia para ti”:
sí, para ti, José Luis y Asun, Milagros y José, Félix y Nati,
Fernando y Sandra, Maricarmen y Pepe, Bernardo y Victoria...;
para la corporación municipal de Fuenlabrada;
para Goyo que construye casas y para el arquitecto que las diseña;
para la chica de la farmacia y para quien conduce el AVE de Sevilla;
para los que estudian la ESO y los que están en la universidad;
para quienes trabajan bajo tierra o en torres descomunales;
para quienes surcan los mares o hilvanan corrientes de aire;
para el mundo entero, sobre todo para los que más sueñan y trabajan...

Deseo que te conmueva el alma, como si fuera “nueva y vital” para ti:
¡Hoy, en la ciudad de David, os nacido un Salvador: el Mesías, el Señor!
Sí, el que nació hace más de dos mil años, y aún vive;
porque vivió a favor de los demás y sufrió una muerte que no se la merecía.
Creemos que el Creador, a quien él llamaba “Padre mío y vuestro”, lo resucitó.
Su vida resucitada puede hacer siempre “nueva y cercana” esta noticia.

¿Qué ya no crees en los reyes magos? Mejor.

Cree a tu corazón que ahora mismo está amando a alguien:
a tu mujer, a tus hijos, a tus padres, a tu novio(a),
a tus amigos, a tus compañeros, a tus vecinos,
a ti mismo que mereces también ser amado...

Cree a tu libertad que te exige vivir libre, señor de tu vida;
capaz de hacer lo que tu conciencia te dicta como bueno;
luchando contra enfermedades y vicios esclavizantes;
liberándote del miedo a los dioses y señores de este mundo...

Cree a tu sentido de justicia que pide para todos:
dignidad y trabajo, alimento y vivienda,
salud y cultura, atención a los más débiles...

Cree a la verdad de las cosas:
al trabajo bien hecho y a la información ajustada a la realidad;
a la aceptación de las personas y a la igual dignidad de todo ser humano,
a tu capacidad de superarte y a la alegría que puedes poner en la vida...

Cree a la fraternidad universal:
buscando el entendimiento y el acuerdo;
sintiendo tuyas la tristeza y la angustia de cualquiera;
renunciando a la violencia para solucionar todo conflicto;
viviendo en paz contigo mismo y con los demás...

Creer al amor, a la libertad, a la justicia, a la verdad, a la fraternidad, a la paz...
es creer al Dios, Padre de Jesús;
es tener su mismo corazón, su mismo Espíritu.

Esta fe nos hace más humanos y la podemos compartir:
es el regalo que llevamos en el corazón, en la conciencia, en lo más profundo;
es el regalo que el Misterio entregó desde siempre a toda la humanidad.

Abre tu mente y tu corazón al Niño cuyo nacimiento celebramos hoy.
Su vida “ha hecho visible el amor gratuito de Dios,
trayendo salvación para todos los hombres...
”.

Te invito a creer como Él, con Él, en Él...;
es decir: ama, sé justo, busca la verdad, hazte hermano de cualquiera...
Encontrarás su Paz, su Amor incondicional, su Vida para siempre.
¡Esa es la feliz Navidad!


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