Atrévete a orar

Domingo 3º Cuaresma C (03-03-2013)

28.02.13 | 10:27. Archivado en CUARESMA C

El Evangelio, aceptado y vivido, nos realiza

Introducción: el que se cree seguro, ¡cuidado!, no caiga (1Cor 10,1-6.10-12)
El texto está ubicado en la respuesta a la consulta de los corintios sobre la licitud de comer carne de los sacrificios paganos. Pablo defiende la libertad cristiana, unida siempre al amor: “siendo libre de todos, a todos me esclavicé para ganar a los más” (9,19). Libertad y amor exigen esfuerzo personal. La fe, el amor y la esperanza pueden quedar en perla sin cultivar, en tesoro escondido, en talento enterrado... Confiamos que el amor de Dios quiere un mundo mejor, una Iglesia más de Jesús, unas comunidades más activas y fraternales. Pero esto no se realizará sin nuestra colaboración, sin secundar su amor.

Pablo intenta hacerles conscientes a los corintios de que pueden malograrse como personas y como cristianos, si no colaboran con la gracia del bautismo y la eucaristía de Jesús. Para ello utiliza unos hechos decisivos del Antiguo Testamento. Da sobre ellos una explicación edificante (el midrás de los rabinos), y los convierte en figura de la nueva vida en Cristo. Los “padres” israelitas se unieron a Moisés al estar bajo la nube y cruzar el mar; esta vinculación la llama “bautismo hacia (con) Moisés”. Igualmente “todos comieron el mismo alimento espiritual (pneumaticón) y la misma bebida espiritual. Bebían de la roca espiritual que les seguía; la roca era Cristo”. ¿Afirma Pablo la presencia profunda y activa de Cristo, “el Hijo único que está en el regazo del Padre” (Jn 1,18), en la vieja historia de Israel? ¿O sólo es un uso alegórico de estos acontecimientos? Ambas cosas son posibles. Lo más probable es que “la roca que los seguía” era Dios (Yahvé), y ahora nuestra “roca espiritual”, “está con nosotros todos los días” (Mt 28,20), es Jesús resucitado. Afirma, por tanto, la divinidad de Jesucristo.

“Dios no se agradó en la mayoría de los “padres”, pues quedaron tendidos en el desierto”. La no llegada a la tierra prometida, cree Pablo, es castigo divino. Teoría que Jesús no comparte según vemos en el evangelio hoy leído (Lc 13, 1-9). Estos sucesos, recalca el texto, son figura (tipoi: “figuras” en v. 6; tipicós –adverbio- “figuradamente” en el v. 11) o ejemplos transmitidos por escrito para advertirnos. En forma de exhortación, enumera algunos de los pecados cometidos por los antepasados para que los evitemos también ahora: “codicia de males” (en Números 11, 34 se llama “sepulturas del ansia” al lugar donde perecieron por su codicia; ¡cuántos muertos de hambre hoy por la avaricia!), “idolatría” (adorar al becerro de oro, signo del dinero tan venerado), “libertinaje sexual” (no hay libertad sin compromiso ...), “tentar a Cristo” (imponer en su nombre lo que no es su voluntad...), “murmuración” (intolerancia, crítica despiadada, protesta, miedo a la libertad y a la verdad...).

Termina con una exhortación lógica: “el que se cree seguro, ¡cuidado!, no caiga” (v 12). En su literalidad: “quien piensa estar en pie, mire no caiga”. Es el “velad” evangélico, o el paulino “daos cuenta del momento en que vivís”, (Rm 13,11: sabiendo el kairós).

ORACIÓN: el que se cree seguro, ¡cuidado!, no caiga (1Cor 10,1-6.10-12)

Jesús de la libertad y el amor.
Escuchamos hoy la reflexión de Pablo sobre la atención a nuestra vida:
con ejemplos de fracasos del pasado;
haciendo de la historia “maestra de la vida”;
invitando a la reflexión y al esfuerzo personal.

En este tiempo cuaresmal, que nos prepara para la Pascua,
te miramos a ti, Jesús que invitas al seguimiento;
nos sabemos vinculados a ti por el bautismo del Espíritu;
reconocemos que hemos dicho “sí al Evangelio”;
osamos celebrar el memorial de tu amor en la eucaristía.

Tu mirada, Jesús de Nazaret, es la misma que al joven rico:
“mirándole, le amaste y le dijiste: “te falta una cosa:
vete, vende lo que tienes y dalo a los pobres,
y tendrás un tesoro en el cielo, y me sigues aquí” (Mc 10, 21; Mt 19, 21; Lc 18, 22).

Creemos que tú nos miras hoy, ahora, con el mismo corazón:
tenemos confianza en tu amor constante y universal;
“como el Padre te amó, así también nos amas tú” (Jn 15, 9ss);
es el amor que produce alegría permanente:
el que hace dichoso al pobre, al sufrido, al humillado,
al sediento de justicia, al que ayuda, al corazón limpio;
al que trabaja por la paz, al perseguido por tu reino...

Reconocemos que, al bautizarnos, “nos vinculamos a tu muerte” (Rm 6, 3):
a la muerte a que te llevó tu vida de amor;
a la muerte que procuran quienes acumulan bienes para sí;
a la muerte que infligen los fanáticos que no respetan la libertad ni la vida;
a la muerte de los reducidos a miseria por un sistema inhumano, egoísta;
a la muerte de los rebeldes que no aceptan dictadura alguna,
y menos la que quieren imponer en tu nombre,
utilizando la voluntad divina para obtener privilegios, honores...

Nosotros también “comemos el mismo alimento y la misma bebida espiritual;
bebemos de la roca espiritual que nos sigue, que eres tú, Cristo”;
presente en el pan y el vino, bendecidos por tu Espíritu;
al comerlo y beberlo nos sentimos inundados de tu presencia;
eres tú mismo, Cristo resucitado, presente entre nosotros;
tu misma mirada, tu misma palabra, tu misma vida...

¿Te agrada nuestra vida, Jesús, “roca espiritual que nos sigues”?.
¿Estamos convencidos de la verdad de tu vida y de tu evangelio?.
¿Creemos que “nos miras, amándonos”, a todos y a cada uno?.
¿Valoramos el bautismo que “nos vinculó a tu muerte y resurrección”?.
¿Celebramos de verdad tu amor en la eucaristía?.
Sólo se celebra lo que se vive, como hacías tú;
tu comida expresa el amor que sentías por los comensales;
“dadles vosotros de comer” sigue siendo voluntad tuya;
“lavaos los pies unos otros” sigue siendo tu actitud, tú “el maestro”.

Ayúdanos, Jesús de la libertad y el amor, a ver nuestra realidad:
a conocernos internamente,
a sopesar nuestro compromiso real por el Reino,
a despertarnos a tu amor sin límites,
a sentir y actuar como tú.

Rufo González


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Comentarios
  • Comentario por pepemallo 01.03.13 | 00:35

    En nuestras iglesias se nos habla demasiado “ex cátedra”, cuando, en realidad, son solamente “opiniones” de unos jerarcas o “sumos sacerdotes”. Es el “creerse seguros”.
    Sin embargo, vemos con demasiada frecuencia que estos portavoces de la (presunta) verdad caen en los pecados que cita Pablo, sobre todo en el “tentar a Cristo: imponer en su nombre lo que no es su voluntad, la intolerancia, el miedo a la libertad de los hijos de Dios y a la verdad que es Jesús. Así, se dan cabezazos contra la “Roca”. ¿Se quedarán estos "padres" tendidos en el desierto?...

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