Los ciberfachas de Juan Cueto
20.02.06 @ 17:02:11. Archivado en Periodismo
Juan Cueto publica un interesante artículo en El País Semanal bajo el título Los ciberfachas. En él, subraya: “Lo que en otros países ha dado lugar al ciberground, los blogs o videobitácoras independientes, el periodismo son empresarios, el avant-pop y el pos-pop, aquí sólo ha dado el fenómeno de los ciberfachas”. Y es en ese adverbio (sólo) donde encuentro la mayor pega al ciberabuelo Cueto. Porque, es cierto, el facherío internauta grita (y mucho), pero, hombre, no sólo de blogs fachas están pobladas las redes carpetovetónicas.
Otra cosa es que los exaltados de toda la vida, tras su ración de copeína, se lancen a publicar comentarios en todas las bitácoras que encuentren. Y ahí nos encontramos con el trastornado de turno que niega el Holocausto, el que defiende las esencias de España en un post sobre música étnica o el que no lee lo que escribe el blogger y sólo sigue la corriente de comentarios. ¡Qué triste resulta la España de la consigna!, exclama un lector de pacotilla que se cree poseído por la quintaesencia de la libertad y, en el fondo, repite otro tipo de consignas (pero consignas al fin al cabo) vertidas por un mesías radiofónico. A uno le pueden acusar de rojo y facha el mismo día porque, en medio de este mar mediático tan ideologizado, cada crítica se entiende como un ataque teledirigido. Si criticas a la COPE, te espetan: ¿por qué la oyes? Si das cera a El País ya te colocan la etiqueta de fachita tocaloscojones. Nunca entendí por qué los medios más críticos con los socialistas se las daban de libres e independientes cuando también tenían (y tienen) servidumbres. ¿Sólo Prisa piensa en engordar su cuenta de resultados? ¿Qué pasa con los periodistas que trabajan en El País, CNN +, la SER? ¿Son todos unos paniaguados? Y al revés. ¿Los redactores que tienen que sufrir a un venado como Jiménez Losantos están marcados para el rojerío sólo porque trabajan en la COPE?
A diferencia de Juan Cueto creo que la blogosfera española anda más equilibrada, aunque el gobierno del momento siempre se enfrentará a más discrepancias. La crítica al poder, aunque despiadada, resulta legítima. Cosa distinta es la intensidad de los ataques. La derecha piensa que los sms de Rubalcaba ganaron las últimas elecciones generales. Allá ellos. Y ahora algunos quieren utilizar todos los recursos tecnológicos para derribar al gobierno que salió de las urnas. La democracia es también confrontación diálectica y, en mi opinión, el peligro no llega de un Queipo de Llano de nuevo cuño o de los ciberfachas. El problema radica en la condición caliente de algunos medios, como el radiofónico. Si oyes a un locutor echar pestes de un árbitro y te dan ganas de lapidar al colegiado, ¿cómo no vas a soltar bufidos cuando escuchas las tropelías y malas intenciones que se le achacan a Zapatero? No me da miedo el ayatolá, me atemorizan los que se lanzan a la calle a quemar embajadas.
Y, ahora, los comentarios (si los hubiere).
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Arturo Posada
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