Es casi insoportable la inflación ditirámbica cuando los medios de comunicación afrontan una vaca sagrada, un artista consagrado por el azar, el destino y la mercadotecnia. Es tal el diluvio de metáforas con que se ha acogido la retrospectiva de Marc Chagall que se acaba de inaugurar en el Thyssen, que dan ganas de callarse o emprenderla contra el centenario pintor ruso, que cuales quieran que fueran sus defectos no tiene la culpa de tantos excesos. Esta gran exposición puede y debe visitarse, por supuesto, pero el visitante debe llegar a ella con el ánimo libre y el gusto atento a pronunciar su propio dictamen.
Domingo, 27 de mayo
Juan Granados
José Andrés Prieto
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Atticus-444
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Javier Orrico
Juan Carrasco de las Heras
David Felipe Arranz