Una exposición recoleta en la que se presentan diez óleos nunca expuestos del pintor veneciano Giandomenico Tiepolo, sirve a la Fundación Juan March de enlace entre la pasada 'Aleksandr Deineka (1899-1969). Una vanguardia para el proletariado' y la próxima de gran formato. Son diez pinturas que por su unidad estilística, su idéntico tamaño y la similitud de atuendo y actitudes de sus protagonistas, han sido consideradas una serie. Son diez cabezas, dos de las cuales corresponden a hombres maduros y barbados, y las ocho restantes a mujeres jóvenes y hermosas. Proceden de una colección particular española cuya identidad no ha sido revelada. Puede elucubrarse a gusto sobre el parecido de los dos varones y de las ocho mujeres respectivamente entre sí, pues se ignora si corresponden a modelos reales. Un detalle de clasicismo barroco, un pequeño oasis acogedor en el invierno madrileño.
La oferta cultural de Madrid está entre las mejores del mundo. Permite disfrutar de espectáculos y exposiciones del más alto nivel. Para ayudar en la elección, iniciamos una sección semanal de recomendaciones basadas en el convencimiento de que la cultura es más que entretenimiento, nos hace pensar y nos ayuda a vivir.
María Zambrano Alarcón (Vélez-Málaga 1904- Madrid, 1991) es un jalón importante y original en el pensamiento europeo del siglo XX, aunque aún sea bastante desconocida y poco entendida en su originalidad extraordinaria. La publicación de sus Obras Completas va a significar un paso de gigante para su comprensión completa y valoración exacta. 'He aceptado siempre la verdad, me lleve donde me lleve, me traiga lo que me traiga; entonces mi autobiografía, ¿cuál podría ser?; pues todo, todo aquello que he dado y también lo que he querido dar y no he podido. Una autobiografía al par positiva y negativa'.
Bajo una apariencia convencional se despliega una ambiciosa tesis filosófica, un intento de responder a una de las grande preguntas que la humanidad se hace desde sus orígenes. Ésa es la aportación de los grandes artistas, exponer cosas profundas de forma accesible y hasta placentera. Hace 75 años que se escribió 'El tiempo y los Conway'. Está viva. Gran acierto de Juan Carlos Pérez de la Fuente en producirla y de los Teatros del Cabal en programarla.
¿Será Luces de Bohemia de Ramón María del Valle‐Inclán la obra teatral española más representada en la democracia? Necesitó cincuenta años para ser estrenada y lo fue con enorme éxito en la etapa final del franquismo. Lluís Homar recupera su andadura de director después de una década larga sin ejercerla. Esta producción del Centro Dramático Nacional hace honor a su nombre y cometido, un gran trabajo que nos acerca a la comprensión del esperpento, esa deformación de la realidad que entremezclando lo trágico y lo cómico llega
a lo grotesco, a la visión surreal de la sociedad española, al tremendismo de unos intelectuales muy brillantes que no dieron con la fórmula regeneradora y poblaron de sombras su bohemia.
Una pieza de intriga en un ambiente opresivo entre dos personajes anómalos. 'El montaplatos' es la tercera de las 32 piezas teatrales que escribiera el premio nobel Harold Pinter. Una obra primeriza, influída por el cine negro y por Samuel Beckett, en la que los dos únicos personajes son asesinos a sueldo de una organización criminal a punto de cumplir otro trabajito. Pero podrían ser personas corrientes como luego sería la tónica en sus obras. Marionetas cuyos hilos mueve un poder oculto. Una adaptación a mayor gloria de dos actores y un director consagrados, una obra sin dificultades, bien resuelta, entretenida y con cierto aire intelectual.
Se disiparon los temores y se confirmó una esperanzada transición. La Compañía Nacional de Danza estrenó anoche su primer programa con José Carlos Martínez como director. Había mucha expectación tras la traumática salida de Nacho Duato del puesto y su lamentable reacción a un relevo inevitable. Martínez y la CND presentaron un abanico de cuatro piezas con el propósito de que 'el espectador asista en una misma noche a un amplio abanico de posibilidades estéticas, musicales y coreográficas que responden a diferentes sensibilidades y formas de entender la danza'. Resultó un tanto heterogéneo y atrabiliario, pero demostró que la compañía tiene ganas de avanzar y el director, ideas y oficio que permitan avanzar otra etapa.
Qué actualidad la de Pedro Calderón de la Barca, quien estrenara 'En la vida todo es verdad y todo mentira' allá por 1650. Escribió al menos 120 comedias y 80 autos sacramentales; conocemos como mucho una docena. Esta obra misma apenas se ha repuesto en dos siglos. Y sin embargo, Calderón está a la atura de Shakespeare, menos comercial, más profundo. La Compañía Nacional de Teatro Clásico sirve un buen montaje de esta obra inclasificable que podría tacharse de 'ensayo de aventuras': la razón de Estado no es superior a la conciencia propia; más vale indultar a un culpable que culpar a un inocente; no hay que fiarse de las apariencias. Un texto prodigioso, juiciosas e imperecederas sentencias, un ingenioso guión -y en verso- superior a casi todo lo que producen hoy día las gigantescas industrias del ocio.

Poco tiempo hemos necesitado para descubrir que Gérard Mortier, el ya famoso director del Teatro Real, es un liberal conservador o mejor, un conservador liberal, cultísimo y sensato, alejado de estridencias y sensible a la belleza como el que más. La confirmación llega de la mano de este programa doble que aspira a ser el mejor de la temporada operística de Madrid. Para hacer realidad esta excelente producción ha contado con aliados de su cuerda: Peter Sellars en la escena y Teodor Currentzis en la música, el único de los tres que no va disfrazado de 'progre' para disimular (tal y como sus dos veteranos socios en esta empresa) su amor por la excelencia, su vocación meritocrática, su sumisión al arte y la belleza como única política redentora. Sobre una base tan sólida, -la ópera lítica en un acto de Chaikovski y el melodrama en tres cuadros de Stravinski-, el Teatro Real aliado con el Bolshoi pone sobre la mesa una propuesta que dará que hablar en Europa, por su marcada originalidad, su arrolladora calidad y su elevada espiritualidad. Alma rusa y corazón hispano, aunque no haya un solo español en esta ambiciosa producción.
'La Fauteuil à bascule' fue un éxito teatral en la lejana Francia de 1981. A partir de ello, su autor, Jean‐Claude Brisville, practicó una especie de teatro histórico que como la novela histórica se basa en personajes y hechos reales para inventar todo lo demás. Josep Maria Flotats trabó amistad con él en su larga carrera en Francia, y al retornar a España ha adaptado dos de sus obras: La cena (2004) y El encuentro de Descartes con Pascal joven (2009). Como no hay dos sin tres, insiste ahora con esta pomposa y acolchada mecedora, una obra mediocre cuya puesta en escena agrava los defectos de partida.
El dramaturgo ruso Antón Chéjov escribió Tío Vania cuando el siglo XIX tocaba a su fin. Empezando el XXI, es quizás la obra más representada en los escenarios de todo el mundo. Ante un clásico tan moderno sólo cabe modestia y oficio para salir bien parados. Justo las dos valiosas cualidades que la compañía L'Om Imprebís ha desplegado en esta conmovedora versión que permite escuchar sin interferencias, sentir con plenitud y empequeñecerse ante un testimonio imperecedero de la naturaleza humana.
“El sueño de una noche de verano” de W. Shakespeare visitó Madrid el Día de Reyes. Una de las obras más representadas de todos los tiempos sirve al coreógrafo Jean-Christophe Maillot para presentar una versión impresionante a cargo de Los Ballets de Montecarlo. Danza, música y teatro al más alto nivel en un espectáculo tan dulce como el turrón, tan tierno como Melchor, tan simpático como Gaspar y tan amable como Baltasar. Broche de unas largas navidades, tiempo aún de sentir la olvidada inocente ilusión de la infancia aderezada con refinada sensualidad y hasta ingredientes eróticos, de sonreír de oreja a oreja y hacer pausa de racionalidad.
De lo malas que son las grandes empresas hemos oído la 'intemerata'. De las artimañas de los departamentos de recursos humanos para controlar a sus empleados, idem de lienzo. Este sainete posmoderno da una vuelta de tuerca para especular sobre lo que podría pasar mañana entre jefes aún más desalmados y subalternos aún más impotentes. 'Cotraacciones' ha sumado una vocal al título pero ha omitido un tratamiento menos flemático, una adaptación ibérica de una obra muy británica. El resultado se resiente de ello, aunque esta vez las deficiencias no vienen de la adaptación como tantas veces pasa, sino del original mismo.
Domingo, 27 de mayo
Juan Granados
José Andrés Prieto
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Atticus-444
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Javier Orrico
Juan Carrasco de las Heras
David Felipe Arranz