Ariel Dorfman ha escrito una obra difícil de pelar y plena de ambición, lo cual dice mucho de su formación intelectual pero no tanto sobre su capacidad de comunicarla. Se inspira en la tragedia clásica sin decirlo; recurre a sus influencias freudianas para enmendar el purgatorio cristiano y la reencarnación budista; y todo ello se orienta a una reflexión sobre el perdón, el arrepentimiento, la reconciliación, cosas todas tan difíciles. Al final recurre al elemento manido de siempre, el amor. Son cien minutos densos, que bordean el tedio en su último tramo y que se despeñan en la impotencia de encontrar un final verosímil y una propuesta válida individual y socialmente.
Domingo, 27 de mayo
Juan Granados
José Andrés Prieto
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Atticus-444
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Javier Orrico
Juan Carrasco de las Heras
David Felipe Arranz