Arte

Elec(k)tra en el campo de internamiento, por J.C.Deus

05.10.11 | 17:22. Archivado en Teatro, Danza y Espectáculos
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Elektra 0639El Teatro Real inauguró su 15ª temporada lírica con Elektra, de Richard Strauss (1864-1949), con dirección musical de Semyon Bychkov (1952), puesta en escena de Klaus Michael Grüber (1941-2008) y escenografía de Anselm Kiefer (1945). Un psicodrama con un solo y enorme acto, estrenada en 1909, que reelaboró el mito clásico para convertir la pieza en una manifestación de estados psíquicos extremos apoyada en disonancias que bordean la atonalidad. Excepcional orquestación, ampuloso libreto y aburrida trama la marcan de inicio. Excelente dirección musical, grandes cantantes, estática dirección de escena y espectacular escenografía fueron las características de esta producción importada en diez 'trailers' del Teatro San Carlo de Nápoles, que la había estrenado hace ya bastantes años.

¿Por qué esta producción, -arrumbada en unos almacenes napolitanos, fallecido su director artístico-, y sobre un título que ya el Real había ofrecido en 1998? Por el beneplácito con que Gérard Mortier favorece a Anselm Kiefer, el autor de esta escenografía gigantesca, plúmbea, asfixiante y horrorosa que sitúa el drama en un bunker ruinoso, en cuyo patio central, rodeada de un anfiteatro opresivo, la protagonista pasa dos horas como un oso enjaulado. Pensándolo bien, la propuesta es lo más parecido al foso donde vagaban enloquecidos los osos polares del antiguo Recinto de Fieras del Parque de El Retiro, un lugar pesadillesco con el que aún sueñan muchos jubilados madrileños recordando su infancia.

Elektra  1616El libreto de Hugo von Hofmannsthal cambia muchas cosas de la tragedia que escribiera Sófocles hace dos milenios y medio. También lo harían a lo largo del siglo pasado Eugene O'Neill, Jean Giraudoux y Jean Paul Sartre con el mismo resultado: empeorar el original intentando superarlo. Tenemos aquí una loca obsesionada por vengar el asesinato de su padre que mantiene diálogos enormes y absurdos con su hermana y con su madre, y que finalmente consigue que su hermano mate a la madre asesina y su nuevo marido, y en vez de calmarse, se suicida estemporáneamente. Hofmannsthal oculta que en la tragedia original la madre mata al padre porque el padre sacrifica cruelmente una hija a los dioses.

Cuentan que Strauss tenía poco más de veinte años cuando su padre le aconsejó: “Por favor, querido Richard, cada vez que hagas algo nuevo procura que sea melódico, no excesivamente difícil y adaptable al piano”. Pero tras construir el universo descarnado de sexo, violencia y provocación de su anterior 'Salome' no estaba dispuesto a batirse en retirada. Así que en el estreno de Elektra, la protagonista se sintió enloquecer y el público salió aturdido. La crítica la calificó de “abominable, fea y ruidosa”. Y dado el volumen descomunal de la orquesta requerida -62 instrumentos de cuerda, 32 de viento y 17 instrumentos de percusión- la prensa ironizó con la posibilidad de incorporar cuatro locomotoras y algún animal selvático para completar la faena.

Elektra  2317El propio Strauss ante las quejas de alguna soprano, se limitó a decir que él se conformaba con que pudiera escucharse un 40% de las voces. Esta es la razón por la que la mayoría de las grabaciones discográficas maquillan artificialmente esa desproporción entre música y voz. Y es que el derroche sonoro obligó a concebir unos papeles vocales en los que el grito se convierte en recurso expresivo de primera necesidad para poder ser oídas las tres mujeres que aquí reinan: la prisionera Electra, su hermana Crisótemis y la madre de ambas y de Orestes, la malvada Clitemnestra, interpretadas en el primer reparto por Christine Goerke, Manuela Uhl y Jane Henschel, respectivamente. Dos sopranos y una mezzosoprano cuyas voces se confundían en una algarabía monocorde salvo para los oídos más refinados. Goerke debutó con prestancia, y puso su potente físico al servicio de un papel de desequilibrada. Uhl era el contrapunto inmaculado y Henschel el personaje más valleinclanesco dentro de un reparto que puede juzgarse de esperpéntico, y en el que Samuel Youn hace un breve pero grande Orestes introduciendo una nota de cordura en medio de la generalizada histeria.

El compendio de recursos armónicos característicos de la primera vanguardia del siglo XX, tales como ásperas disonancias y saturación cromática, han sido potenciados por Semyon Bychkov sin eclipsar apenas nunca a los intérpretes, un gran mérito con una orquesta aún mayor que las de las sinfonías de Mahler.

Elektra  2401Pero el resultado completo del espectáculo tiene un tono por completo diferente al de las tragedias griegas. La interpretación freudiana del personaje convierte a esta Elektra en una enferma mental, y al espectáculo en un drama burgués tardío al estilo de Strindberg e Ibsen. El mito de Electra así como el mito de Edipo son a estas alturas cuestiones más discutibles que el materialismo dialéctico y la evolución maximalista de las especies. Freud junto a Marx y Darwin ya no son la santísisma trinidad de la religión atea.

'A menudo el espacio teatral degenera en pura decoración que ilustra la acción en lugar de interpretarla. De ahí mi permanente empeño en que sean artistas plásticos los que se encarguen de las escenografías. Con Anselm Kiefer llega al espacio del Teatro Real uno de los mayores artistas plásticos de nuestro tiempo. Cargando sobre sus espaldas él mismo, como Electra, el peso de una trágica historia europea, con dos guerras mundiales encima, es el artista ideal para elaborar la historia ligada a la guerra de Troya. La monumentalidad y la desolación imposibilitan cualquier contacto emocional entre los personajes: sólo existen la obsesión por la venganza, el placer frente a la humillación del contrario, la destrucción de cualquier sentimiento lírico, opina Mortier. El deseo de maternidad de la hermana menor Crisótemis y el reencuentro con el hermano Orestes se descalifican como desviaciones sentimentaloides. La obsesión y el empecinamiento empujan a la heroína al puro delirio. Y finalmente estalla en una danza macabra, gritando de júbilo por realizar una supuesta acción heroica, el suicidio, tan idealizado en aquella época. Kiefer suma su espacio desolado y deshumanizado a la arquitectura desolada del libreto sobre la que la música de Strauss es lo único que perdura, pues al situarse aún en la frontera de la música tonal intuye la derrota del gran experimento del siglo XX, el atonalismo exacerbado.

Elektra  2883El espectáculo total que íbamos a encontrar en el siglo XX, naufraga. Wagner es rememorado continuamente pero no superado. La partitura ciertamente se eleva por encima de un enorme aburrimiento. La orquesta invade una trama inerte, irreal, cuyo único significado es abrumador, mortal e hiriente. Elektra no es un revulsivo de vanguardia sino una antigualla del siglo XX.

Aproximación al espectáculo (valoración del 1 al 10)
Interés: 6
Libreto: 5
Partitura: 8
Dirección musical: 8
Dirección artística: 6
Voces: 7
Interpretación: 7
Escenografía: 6
Orquesta: 7
Realización: 7
Producción: 6

Elektra  2960ELEKTRA
Richard Strauss (1864-1949)
Tragedia en un acto en lengua alemana
Libreto de Hugo von Hofmannsthal, basado en la obra homónima de Sófocles

EQUIPO ARTÍSTICO

Director musical Semyon Bychkov
Director de escena Klaus Michael Grüber †
Realizadora Ellen Hammer
Escenógrafo y figurinista Anselm Kiefer
Iluminador Guido Levi
Director del coro Andrés Máspero

REPARTO

Klytämnestra Jane Henschel/Rosalind Plowright*
Elektra Christine Goerke/Deborah Polaski*
Chrysothemis Manuela Uhl/Ricarda Merbeth*
Aegisth Chris Merritt
Orest Samuel Youn
Preceptor de Orest Károly Szemerédy
Confidente de Klytämnestra Itxaro Mentxaka
Portadora del manto Sandra Ferrández
Joven sirviente Jason Bridges
Viejo sirviente Gustavo Gibert
Celadora Svetla Krasteva
1ª Doncella Katarina Bradic
2ª Doncella Silvia de la Muela
3ª Doncella Letitia Singleton
4ª Doncella Sandra Ferrández
5ª Doncella Annett Fritsch

Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real (Coro Intermezzo y Orquesta Sinfónica de Madrid)
Nueva producción en el Teatro Real procedente del Teatro San Carlo de Nápoles
DURACIÓN APROXIMADA: Acto único: 1 hora y 50 min.. Sin descanso
FECHAS: 30 de septiembre
2*, 3, 6, 7*, 9, 11*, 12, 14*, 15 de octubre de 2011
A las 20.00 horas; domingos, 18.00 horas.


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