
El azar y la sana competencia nos han traído un febrero consagrado a Tennessee Willians. El Centro Dramático Nacional programa 'Gata sobre tejado de zinc caliente', una adaptación de Alex Rigola y el Teatre Lliure, mientras el director del Teatro Español, Mario Gas, se encarga personalmente de dirigir 'Un tranvía llamado deseo'. Ambas fueron premiadas con el Pulitzer; ambas, primero el tranvía en 1947, y luego la gata, en 1955, tuvieron un gran impacto social, prolongado en incesantes reposiciones y en grandes adaptaciones cinematográficas; ambas marcaron la plenitud del teatro clásico contemporáneo, antes de que llegaran las conmociones del teatro provocador, del teatro del absurdo, del teatro pánico y otras etiquetas que arrasaron en la Europa de la revolución social de los años sesenta. Ha pasado mucho tiempo, ciertamente, pero ambas obras mantienen una vigencia descomunal, una plenitud esplendorosa, al contrario que la mayoría de los que quisieron enmendarle la plana al gran dramaturgo americano. Y estos dos montajes actuales están a la altura necesaria, es más, son un canto glorioso al buen teatro.
Sábado, 26 de mayo
Juan Granados
José Andrés Prieto
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Atticus-444
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Javier Orrico
Juan Carrasco de las Heras
David Felipe Arranz