Pedro Pablo Rubens es uno de los más grandes jalones de la pintura occidental, un gigantesco artista más famoso que conocido, más mítico que asimilado por los públicos actuales para los cuales lo antiguo es sinónimo de obsoleto, una aberración que debería corregirse sin tardanza para que el siglo XXI cumpla nuestras esperanzas. Dejó mil quinientos cuadros y el Prado es el museo que más tiene, noventa de ellos. Pero en parte no expuestos, diseminados aquí y allá, intercalados con otros maestros, el visitante apenas percibía media docena de obras destacadas. Aprovechando que la redistribución en marcha de los fondos expuestos ha llegado a sus inmediaciones, el Prado ha tomado una decisión arriesgada pero acertadísima: exponer todos sus Rubens, hacerlo de forma cronológica, sin secciones ni cartelas, tal como hacían los museos antiguamente. Pegado el uno al otro según fueron pintados, los 90 'rubens' del Prado son una explosión visual sin parangón, una visión inédita de verdad, algo increíble que merece ser visto.
Sábado, 26 de mayo
Juan Granados
José Andrés Prieto
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Atticus-444
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Javier Orrico
Juan Carrasco de las Heras
David Felipe Arranz