En nuestra tercera jornada, nos moveremos tan sólo cuarenta kilómetros y nos trasladaremos al Valle del Pas, columna vertebral de Cantabria, centro geográfico y hasta temperamental de las esencias santanderinas, castellanos del mar, pastores y marinos. Vamos a Puente Viesgo, una bucólica localidad dominada por el Monte Castillo, una elevada colina de forma cónica en la orilla izquierda del rio Pas.
Si el máximo exponente del arte del Paleolitico Superior es la cueva de Altamira, para el segundo día de nuestra estancia en la Cantabria 'underground' nos dirigieron a la primera cavidad que con un valor puramente geológico se abrió al público en la comunidad. Del arte rupestre de los primeros artistas humanos a una de las más sofisticadas e incomprensibles manifestaciones del despliegue artístico de la madre naturaleza.
En el penúltimo tramo de la vida, nada hay más gratificante que una intensa actividad cultural, que dejarse mecer y hasta sacudir por impulsos variados procedentes de la inmensa 'noosfera' intelectual de la que se ha rodeado nuestra especie para poder aguantar esta perra vida. Todas las artes colaboran a desentrañar y paliar la decepción, el desengaño, la nostalgia y la melancolía que la existencia ofrece a estas alturas. Pero de vez en cuando hay que desengancharse de la dura y solitaria droga artística. Entonces es el momento de ir a buscar el arte a sus orígenes, la Naturaleza. Un viaje de tres días a Cantabria, y más concretamente a su espectacular patrimonio subterráneo, puede ejercer de bálsamo curalotodo. Lo hicimos para contárselo.
El martes pasado la Reina Doña Sofía inauguró en el Museo que lleva su nombre, con ocasión de su 20º aniversario, una nueva presentación de parte de la colección permanente, ordenada en torno al tema '¿La Guerra ha terminado? Arte en un mundo dividido (1945-1968)'. Para mostrar las aproximadamente mil obras que componen esta relectura, se emplea entera la cuarta planta del edificio histórico. El actual equipo de dirección ha realizado un trabajo sugerente, repleto de originalidad y reflexiones, con los mimbres disponibles y un apreciable número de adquisiciones, legados y donaciones recientes. El despliegue es interesante y enorme, aunque está fuera de dudas que el objetivo de plasmar el conjunto de la vida artística de ese período es hoy por hoy inalcanzable. En todo caso, una gran aportación a nuestra vida cultural digna de tener en cuenta.
Los grandes artistas norteamericanos del último siglo no son muy conocidos en España y esta exposición es adecuada para desfacer el entuerto, pues se basa en la Phillips Collection, la cual conformaría el primer museo de arte moderno de los Estados Unidos y que por vez primera en su historia abandona su sede de Washington en un excepcional conjunto. 'Made in USA' es una interesante oportunidad para descubrir el arte norteamericano del siglo XX.
130 preciosos 'cromos' -como en un momento de la presentación se refirió a ellos Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen‐Bornemisza- aseguran un largo y grato recorrido por el tema del jardín en la pintura desde mediados del siglo XIX hasta comienzos del XX. 'Jardines impresionistas' junta ya en su título las dos palabras favoritas de los visitantes españoles de museos hoy día. La muestra incluye una amplia representación de la pintura impresionista, con obras de Manet, Monet, Pissarro, Renoir, Sisley, Caillebotte o Berthe Morisot, pero también de algunos precursores del impresionismo, como Delacroix y Corot, y de grandes pintores de la generación siguiente, como Cézanne, Van Gogh, Gauguin, Klimt, Munch y Nolde, entre muchos otros nombres. Sin duda tendrá gran éxito de público, como tuvieron los impresionistas la pasada temporada en la Fundación Mapfre y tiene en estos momentos Renoir en el Museo del Prado.
Estamos en esa bipolaridad con aspiraciones de síntesis en la que navegan tantos pintores de hoy día, la figuración abstracta, que siguiendo el esquema tesis-antítesis-síntesis nos llevaría a un nuevo estadio en la pintura, la fusión de la imagen y el concepto, la unidad de lo figurativo y lo abstracto. José Manuel Ciria es uno de los pintores españoles apreciado y consolidado internacionalmente. Presenta en Madrid sus últimas obras con el título conjunto de 'Ciria heads grids'. Grandes telas cuadriculadas que contienen cabezas, unas, y variaciones del test psicológico Rorschach, otras, en propuesta múltiple, en variaciones seriales y azarosas del mismo tema. Interesante e interrogante. Pintura de preguntas sin respuesta.
Muy pocas veces el teatro español aborda los problemas actuales con seriedad y solvencia, así que '19:30' es de lo mejor que le ha pasado en varias temporadas. Un texto magnífico, un elenco excelente, una producción aceptable. Pero sobre todo, una propuesta intelectual que aporta material excelente para la reflexión pública y privada, ese arma cargada de futuro, como decía de la poesía Gabriel Celaya. ¿Acabó la transición política española a la democracia, cuándo lo hizo y con qué resultado? ¿Estamos mejor realmente que hace treinta años? ¿Necesitamos una segunda transición, una purificación catárquica, o no hay solución frente a los demonios patrios?
No tenía necesidad "económica ni profesional" de someterse a este desafío, pero sí el impulso de sentirse aún capaz en un oficio que "más que una carrera, es una vida". Con 75 años, Nuria Espert acomete 'La violación de Lucrecia', el poema de William Shakespeare convertido en un monólogo teatral en el que la actriz narra la historia y hace al mismo tiempo de violada y de violador. Ochenta minutos de enorme dramatismo, de magnífico texto, de formidable interpretación. El triunfo de la profesionalidad experimentada, de la maestría veterana, de esta neoancianidad dinámica del tercer milenio a la que estamos estúpidamente arrinconando.
'4:48 psicosis' es un monólogo dramático de una joven escritora británica que se suicidó poco después de escribirlo, allá por el cambio de milenio. Un texto literario muy aparatoso, quizás bueno de leer pero sin duda difícil de ser representado. Ni de lejos es el último soliloquio de alguien que va a suicidarse; es una recreación literaria artificiosa. Sencillamente, no es creíble; no consigue en ningún momento comunicarte con el personaje; te mantiene de espectador y pronto te aburre. No conozco otras versiones de esta obra bastante representada hoy día. Pero la que vimos en el Círculo de Bellas Artes fue muy discreta a pesar del enorme esfuerzo de Beatriz Argüello en la piel del único personaje.
‘operadhoy 2010’ se clausuró en los Teatros del Canal con un tríptico de vídeo-ópera encargo de la Red Europea de Artes Escénicas. Las tres producciones fueron la española 'En la Medida de las Cosas', la italiana 'Il Gridaio', y la alemana Freizeitspektakel, todas de un marcado carácter experimental y ya en la etapa final de un periplo que ha incluido la Bienal de Venecia y la ciudad alemana de Stuttgart. Si la primera no nos convenció, la última fue una gratísima sorpresa.
La cuarta entrega del ciclo 'Una mirada al mundo' que está ofreciendo el Centro Dramático Nacional confirma la tendencia artística actual de evocar esta crisis utilizando materiales de hace un siglo; de rescatar las reflexiones artísticas del primer tercio del XX a falta -¿alguien piensa y trabaja ahí fuera?- de reflexiones artísticas sobre lo que está pasando ahora; de hablar de aquella Gran Depresión pensando en ésta. Este 'El hombre sin atributos' ofrecido por el afamado director belga Guy Cassiers es un extraordinario fresco de las vísperas de la primera guerra mundial y los últimos momentos del imperio austro-húngaro en el que captar entre líneas el mismo desasosiego subterráneo, la misma vacuidad en las personas, el mismo resonar aún lejano de tambores de guerra.
Pedro Pablo Rubens es uno de los más grandes jalones de la pintura occidental, un gigantesco artista más famoso que conocido, más mítico que asimilado por los públicos actuales para los cuales lo antiguo es sinónimo de obsoleto, una aberración que debería corregirse sin tardanza para que el siglo XXI cumpla nuestras esperanzas. Dejó mil quinientos cuadros y el Prado es el museo que más tiene, noventa de ellos. Pero en parte no expuestos, diseminados aquí y allá, intercalados con otros maestros, el visitante apenas percibía media docena de obras destacadas. Aprovechando que la redistribución en marcha de los fondos expuestos ha llegado a sus inmediaciones, el Prado ha tomado una decisión arriesgada pero acertadísima: exponer todos sus Rubens, hacerlo de forma cronológica, sin secciones ni cartelas, tal como hacían los museos antiguamente. Pegado el uno al otro según fueron pintados, los 90 'rubens' del Prado son una explosión visual sin parangón, una visión inédita de verdad, algo increíble que merece ser visto.
La tercera entrega del ciclo 'Una mirada al mundo' del Centro Dramático Nacional fue 'Dämonen' (Demonios), una obra sueca que tiene ya un cuarto de siglo de vida, puesta en escena esta misma temporada por una compañía teatral alemana de prestigio internacional. Es un 'Escenas de matrimonio' o un 'Quién teme a Virginia Wolf' ambientado en la generación eternamente juvenil a punto de cumplir los cuarenta. Dos matrimonios que discuten interminablemente, impotentes, aburridos, infelices y patéticos. Están bien retratados pero nos obligan a dos horas y media interminables de disquisiciones en alemán con subtítulos, que resultan de lo más obvio: demonios tediosos y mortecinos intentan apoderarse del relevo generacional. Europa bosteza ante el precipicio.
Esta 'The turn of the screw' es una destacadísima ópera del siglo XX, un caso sobresaliente de precisión y lógica, una aportación racionalista de extraordinaria concisión a un género que muchas veces ha rozado el ridículo de lo excesivo, de lo atrabiliario, de metástasis formales sobre contenidos banales. Un descubrimiento imprescindible para los amantes del género, una joya poco conocida rodeada de prejuicios. Sin embargo, su estreno en el Teatro Real resultó polémico, como lo está siendo todo este inicio de temporada con Gérard Mortier. Puede decirse que no gustó; en el entreacto hubo visibles abandonos, que se hicieron muy numerosos al terminar, y los aplausos resultaron escasos aunque entusiastas. A más de la mitad del público le pareció un producto menor aunque bien realizado. Lo sentimos de veras y disentimos del todo.
Carles Santos ha triunfado en Madrid ofreciendo un plato doble de su peculiar menú de espectáculos musicales originales y de calidad. Si ya hablamos hace pocos días de 'La pantera imperial', un homenaje irreverente a J.S. Bach, toca ahora referirnos a 'Piturrino fa de músic', una excursión memorable por la música clásica contemporánea, por la música culta del siglo XX, de la mano de un conjunto de cámara, el Grup Instrumental Barcelona 216, de extraordinaria solvencia.
Lunes, 13 de febrero
José Lozano Galera
Chris Gonzalez -Mora
Padre Fortea
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Juan Luis Recio
Juan Carrasco de las Heras
Ángel Sáez García
Paulino Toribio
Julián Moreno Mestre
Antonio García Fuentes
Juan Fernandez Krohn
Atticus-444